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Siempre busco la manera de acabar una serie cuanto antes... para ponerme a ver otra.

Archivo de la categoría ‘Downton Abbey’

Los Globos de Oro, entre la renovación y el bajo nivel

Confieso que no había prestado mucha atención a los Globos de Oro hasta ayer. No recordaba bien quién estaba nominado o nominada en las categorías de series (paradójicamente, conocía más las de cine), y tampoco me interesé mucho por el tema hasta este domingo, día de la gala. Fue entonces cuando me di cuenta del despropósito que eran las nominaciones, con ausencias inexplicables como las de Mad MenBoardwalk Empire. También aluciné al ver a Transparent en la categoría de comedia, en la que además faltaba Brooklyn 99, por poner un ejemplo.

Foto: EFE

Foto: EFE

La mayoría de Globos de Oro estaban más que cantados antes de la gala. Por cierto, una ceremonia bastante sosa que se salvó por los dos minutos de Ricky Gervais y el monólogo inicial de Tina Fey y Amy Poehler. Las cuales, por cierto, prometieron palos para el presunto violador Bill Cosby y cumplieron con creces. La cara de Jessica Chastain (la más guapa de la noche) cuando soltaron esas pullas es para enmarcar. También fueron muy atinadas las bofetadas a Corea del Norte. Espero que la respuesta de @norcoreano esté a la altura 🙂

Regresando al lío, todo lo que no fuesen victorias de Transparent en comedia, The Affair en drama y Fargo en miniseries iba a ser una sorpresa. Sí, True Detective no tenía nada que hacer en una gala de premios contra la ficción de FX, como ya se demostró en los Emmy. También estaba claro que iba a haber un cambio de tendencia, ya que una serie de Amazon estaba destinada a ganar, como al final ha sido. Y también se han llevado premios series de Netflix y The CW, pensado como un canal para adolescentes y que ahora está afinando su estrategia a series para toda la familia.

Si todo lo anterior lo sabíamos antes de que empezase el show, ¿dónde estaba la emoción? Pues en los actores. ¿Y ha habido sorpresas? Sí. Por suerte. Aunque el nivel tampoco era para felicitarse. Puede parecer que no es poco, pero permite vislumbrar lo pobres que eran las nominaciones en general. Pero vayamos por partes.

Dramas

La victoria de The Affair era, como hemos dicho, evidente. Pero, ¿realmente lo merecía? No la he visto entera, pero sé que no me entusiasma. Ha ganado por incomparecencia del resto. Ya sabemos que Juego de Tronos nunca ganará y que Downton Abbey estaba ahí por esta extraña afición de los americanos a ella. Los dos únicos problemas de la serie de Showtime eran House of Cards The Good Wife, pero ambas tienen un historial de ostracismo en premios bastante llamativo. Por tanto, podríamos decir que The Affair gana por incomparecencia de otra que pudiese hacerle sombra. E insisto: es una vergüenza absoluta que Mad Men no haya podido ni luchar por el premio. Dice mucho de los Globos.

En cuanto a los actores, sí sorprende que Ruth Wilson se haya impuesto a Juliana Margulies, pero dado que es la actriz más destacada de la producción ganadora en drama se entiende mejor.

Y la victoria de Kevin Spacey en la categoría masculina no podría ser más justa. El único que podía hacerle pupa era Clive Owen, que en The Knick está estupendo.

Sobre los secundarios (que engloban comedia, drama y miniseries) también hay mucho que decir. No entiendo los premios para Matt Bommer por The Normal Heart y Joanne Froggatt por Downton Abbey. El primero hace un gran papel de enfermo de sida, y se merece reconocimientos. Pero si enfrente tiene a la bestia de Jon Voight (el que haya visto Ray Donovan sabrá de qué hablo) no debe ganar NUNCA. Y así ha sido. Lo de Froggatt también choca, pero es consecuencia del ya referido amor americano a lo british. Anoche me dijeron que todo era por el acento y por la temática de lords y plebeyos. Al menos podrá contarle a sus nietos que se cepilló en unos premios a Allison Janney y Uzo Aduba.

Comedias

La categoría estaba prostituida de antemano. No es normal que Transparent pueda concurrir por este lado del cuadro de premios, cuando cualquiera puede identificarla como un drama. A pesar de ello, muchos sabíamos que finalmente se presentaría como comedia. Situaciones más raras hemos visto. Admito que a mí no me gusta nada. Reconozco su calidad, la potencia del guión y las grandes actuaciones. Pero hay series que, a veces, simplemente no son para uno. A mí me pasa con esta. Por eso mi favorita era Jane the Virgin, que es la que más me ha entretenido en las últimas semanas. Lo malo es que ya ha perdido su oportunidad, y dudo que vuelva a verse en una así. El caso de Orange is the New Black es parecido: si no ganó con su primera temporada, lo tiene casi imposible para próximos años, como se ha demostrado en este. Silicon ValleyGirls han recibido nominaciones merecidas, pero no tienen la potencia suficiente como para ganar algo. Un poder que sí tiene Brooklyn 99, ignorada este año tras ganar el anterior. Al menos, The Big Bang Theory ya ni aparece en las apuestas.

En los actores, Jeffrey Tambor era el mejor de todos de largo, por lo que no hay mucho que decir. Hacer de mujer transgénero no debe de ser fácil, y él lo borda. Tampoco tuvo rival, ya que faltaba Andy Samberg, que si el año pasado ganó de forma merecida, se había ganado la nominación. El resto de nominados, salvo Louis C.K., creo que están ahí por completar la lista. Ricky Gervais no va a ganar este premio ni aunque soborne a todo Hollywood, dado que le odian por ser tan cabrón con sus chistes. A pesar de que a los que vemos la gala desde fuera nos encantan, y le echamos de menos como presentador. Solo con un minuto suyo en el escenario bastó para ver que es el que debería presentar TODO.

En el tema “ellas”, la victoria de Gina Rodriguez por Jane the Virgin me puso muy contento. Me preguntaron anoche que cómo podía celebrar eso, que ni de broma era la mejor actriz de comedia del año. Bueno, para mí sí. No soporto a Lena Dunham, Taylor Schilling no me hace gracia, Julia Louis-Dreyfus ya ha ganado varias veces y Eddie Falco está ahí por herencia de Los Soprano. Por tanto, Rodriguez estaba ante su oportunidad, y no la ha desaprovechado. También me alegré porque he acertado en todas las porras cuando era el único que apostaba por ella.

Miniseries

Fargo es mejor que True Detective. Es mi postura. Tengo colegas que dicen que dentro de unos años la serie de HBO y los papeles de Woody Harrelson y Matthew McConaughey serán recordados, y que la de FX no alcanzará tal hito. Creo que se equivocan muchísimo. Fargo ha servido para demostrar que las readaptaciones de cine a televisión pueden tener su sitio entre lo mejor que se ve en un año. Es decir, confirma el ejemplo que nos dio Hannibal. Vale que True Detective ha contribuido a reforzar la televisión por ser la primera que emplea a grandes estrellas de Hollywood para contar una historia, pero los capítulos basados en la trama de los hermanos Coen han servido para reinventar las series. Por eso creo que se merecía ganar como ha hecho.

En las actuaciones, hubo bocas abiertas con la victoria de Billy Bob Thornton por encima de McConaughey. A mí no me sorprendió tanto. El de True Detective ya ganó todo lo que tenía que ganar, y Thornton al menos merecía esto por un villano tan inolvidable y aterrador como Lorne Malvo.

En actrices, Maggie Gyllenhaal estaba señalada como ganadora desde que supimos de la existencia de The Honourable Woman. Nadie lo ha hecho mejor que ella en 2014.  No, Allison Tolman tampoco.

Y hasta aquí el análisis anual y cabreado de unos Globos de Oro sorprendentes pero que antes de comenzar eran algo mediocres. ¿Cómo lo visteis vosotros?

Y los favoritos para los Emmy de este blog son…

Esta noche son los Emmy. A las 2.00 hora española comienza la gala de los premios televisivos por excelencia. En este blog haré un directo desde las 23.30 de todo lo que acontezca en la ceremonia y en lo que rodea a la misma, tal como la alfombra roja, las reacciones de los premiados o los perdedores, y las sorpresas o desilusiones. Si queréis que la comentemos juntos, tenéis los comentarios para expresaros y podemos interactuar a través de Twitter. Sobre las nominaciones ya os dije qué pensaba.True3

Antes de la vorágine nocturna que supondrán los Emmy, es tiempo de porras. La mayoría de compañeros que escriben de series, como Aloña Fernández Larrechi, Jaime Domínguez o los autores de Quinta Temporadaya han hecho sus apuestas. Vosotros también podéis votar por vuestras preferencias en estas encuestas que han preparado en 20minutos.

Mis candidatos predilectos a llevarse el premio responden más a lo que me dice el corazón que a lo que apunta la lógica, pero aún así he elegido a los que creo que tienen más posibilidades. Más razones no hay, dado que esta es una quiniela personal, subjetiva y con la que se puede estar de acuerdo o no.  Por tanto, mis favoritos para estos Emmy son:

Drama

Mejor serie: True Detective

Mejor actor: Matthew McConaughey (True Detective)

Mejor actriz: Lizzy Caplan (Masters of Sex)

Mejor actor de reparto: Jon Voight (Ray Donovan)

Mejor actriz de reparto: Christina Hendricks (Mad Men)

Mejor guión: Ozymandias, de Breaking Bad

Mejor dirección: Cary Joji Fukunaga, de True Detective, por Who goes there

Comedia

Mejor serie: Orange is the New Black

Mejor actor: Louis CK (Louie)

Mejor actriz: Julia Louis-Dreyfus (Veep)

Mejor actor de reparto: Andre Baugher (Brooklyn 99)

Mejor actriz de reparto: Kate Mulgrew (Orange is the New Black)

Mejor guión: I Wasn’t Ready, de Orange is the New Black

Mejor dirección: Jodie Foster, de Orange is the New Black, por Lesbian Request Denied

Miniseries y películas para televisión

Mejor serie: Fargo

Mejor película: The Normal Heart

Mejor actor: Benedict Cumberbatch (Sherlock)

Mejor actriz: Kristen Wiig (The Spoils of Babylon)

Mejor actor de reparto: Jim Parsons (The Normal Heart)

Mejor actriz de reparto: Julia Roberts (The Normal Heart)

Las (injustas) nominaciones de los Emmy, categoría a categoría

Ya conocemos quiénes están entre los candidatos a llevarse un Emmy el próximo 25 de agosto. Las sorpresas han brillado por su ausencia, dado que las novedades eran las esperadas, con Orange is the New BlackTrue Detective liderando a las debutantes. Pero estos Emmy pueden llegar a calificarse como los de la injusticia en las nominaciones. Grandes series, actores y actrices se han quedado fuera de forma incomprensible, en favor de otros mucho más limitados y que no han tenido grandes temporadas o actuaciones si les comparamos. ¿Cuáles? ¿Por qué? Veámoslo categoría por categoría (las nominaciones en una lista, aquí).

Masters1Mejor drama

Es la categoría donde se notan las mayores ausencias. Ni Masters of Sex (quizá uno de los mejores estrenos del último año) ni The Good Wife han logrado entrar en la carrera por el galardón de más prestigio. Y considerando que la que sí ha entrado es Downton Abbey, justo el año de su temporada más floja, es para mosquearse. Todas las quinielas apuntan a que la serie de HBO protagonizada por Woody Harrelson y Matthew McCounaghey se llevará el gran premio, dado que el resto ya han sido premiadas previamente (Mad Men Breaking Bad) o no son típicas ‘gana-premios’, como le ocurre a Juego de Tronos. La presencia de House of Cards era obvia. Y eso que entre la crítica española no gusta mucho, algo que no acabo de entender. En EEUU por suerte sí. Por supuesto, ni Hannibal ni The Americans han entrado, como se esperaba. Tampoco Sons of Anarchy. Ni lo harán nunca, a nuestro pesar. Al menos se han cargado a Homeland.

Mejor comediaBrook2

Si todo va según lo previsto, Orange is the New Black debutará en los Emmy ganando el premio más gordo al que está nominada. Aunque realmente no sea el lugar que le corresponde, dado que no es una comedia. Por su estilo, sus guiones, es un drama que se aproxima al humor negro. Pero sus responsables han sido muy listos, y para evitar a las bestias con las que se encontraría en la categoría reina han optado por este recurso. Esto significa que el resto se puede despedir de ganar el premio, más aún si sus entregas de esta temporada no han sido especialmente brillantes (salvo que a los que votan les dé por su pedrada habitual con Veep). La única novedad es Silicon Valley, uno de los mejores estrenos de este mismo año, que merecía colarse. Lo más llamativo es la ausencia de Brooklyn 99Otra injusticia más.

Mejor miniserie

Si no ganan Fargo Luther esta categoría dará un premio incomprensible. Así de claro. El detalle de incluir a Treme, al fin, es algo digno de encomio.

T5Mejor actor de drama

Esta categoría se resume en la ausencia de Michael Sheen (Masters of Sex) y en la presencia de Jeff Daniels (The Newsroom). La injusticia de que no esté el primero y sí el segundo es vergonzosa. Esto podría haber beneficiado a Jon Hamm (Mad Men), que lleva seis años esperando a ganar. Pero en el año de True Detective, con Harrelson (actor con toda su carrera en Hollywood) y McCounaghey (último ganador del Oscar a mejor actor) nominados, dudo mucho que sea otro distinto a estos dos el que se lleve el galardón. Creo que ni siquiera Bryan Cranston puede con ellos. Veremos.

Mejor actriz de drama

Tal y como se preveía, aunque muchos rezábamos para que no fuese así, Tatiana Maslany (Orphan Black) no está entre las nominadas. Ni haciendo seis personajes distintos en una misma serie, todos con su personalidad y con una solvencia espectacular, le dan la oportunidad a la chica. Al menos entra Lizzy Caplan, que está maravillosa en su papel de Virginia Johnson en Masters of Sex. La única que sobra es Michelle Dockery (Downton Abbey), que no creo que esté al nivel del resto. Su lugar debería haber sido para Elisabeth Moss (Mad Men).

Mejor actor de comediatbbt

Lo más chocante en ésta es que falta el ganador del Globo de Oro hace unos meses en el mismo campo: Andy Samberg (Brooklyn 99). Si merecía ganar no lo sé, pero lo que tengo claro es que al menos en las nominaciones debería haber estado. Centrándonos en los que pueden llevárselo, Louis CK (Louie), Michael H. Macy (Shameless) y Ricky Gervais (Derek) son los grandes favoritos por méritos propios. El resto dudo mucho que tengan alguna posibilidad.

Mejor actriz de comedia

Esta categoría vuelve a ser de las más competidas. La lucha, según la lógica, debería estar entre dos: Lena Dunman (Girls) y Amy Poehler (Parks & Recreation). Pero como le ocurre a Jon Hamm, tienen la mala suerte de coincidir con dos de las que enamoran al jurado, como son Julia Louis-Dreyfus (Veep) y Edie Falco (Nurse Jackie). Vale que ha entrado Taylor Schilling por OITNB, pero su Piper no está ni por asomo a la altura de estas bestias.

Mejores secundarios en drama

Ray2Los secundarios masculinos van a librar una batalla muy interesante. Lo malo es que hay una gran ausencia: Dean Norris (Breaking Bad) merecía estar muchísimo más que Aaron Paul. Puede que esto sea impopular, pero no hay más que ver los últimos episodios para darse cuenta. Sí está Jim Carter (Downton Abbey), al que parece que quieren homenajear con el premio de ver su cara en la pantalla antes de que le den el premio a otro. Éste podría ser Jon Voight, que está tremendo en Ray Donovan. Aunque no descarto a Peter Dinklage, que se ha marcado una temporada colosal en Juego de Tronos (menos para los que lo hayan visto doblado).

En cuanto a ellas, a lo mejor es el año de Christina Hendricks. Anna Gunn ya tiene su Emmy, y Maggie Smith no ha estado tan brillante como en años anteriores. Aunque dada la obsesión de EEUU con Downton Abbey no hay que perderla de vista.

Mejores secundarios en comedia

Kate Mulgrew se merece el Emmy a mejor actriz de reparto de comedia por su papel de Red en Orange is the New Black. Y punto. Vale que le toca verse las caras con Allison Janney (nominada en otra categoría que comentaré después), pero ninguna de las otras nominadas ha estado mejor que ella. La única que conozco menos es Kate McKinnon, presente por su trabajo en Saturday Night Live. Tiene que ser muy buena para poder ganar a Mulgrew.6

Entre los hombres, me he reconciliado un poco con estos Emmy gracias a que Andre Baugher (Brooklyn 99) aspira a éste. Adam Driver, con eso de que está rodando la nueva película de Star Wars, ha ganado algo de nombre en los últimos meses. Pero el resto se ha mantenido más o menos igual. Quizá el premio sea para Tony Hale, ganador en 2013 por Veep.

Invitados en drama
Reg E. Cathey hizo un gran papel en House of Cards, y podría llevárselo en la categoría masculina. Para su desgracia, tiene a Robert Morse (Mad Men) enfrente, justo cuando ha realizado su mayor aportación a la serie de los publicistas (aunque esté en la batalla por la temporada el año pasado, y no por la de este, pero todo influye). Hay que destacar que estén Paul Giamatti (Downton Abbey) y Beau Bridges (Masters of Sex).

bob_newhart_big_bang_theory_a_hEn lo que se refiere a ellas, ésta si puede ser la categoría de Allison Janney para volver a ganar un Emmy. Jane Fonda está bien en The Newsroom, pero no creo que tanto como Janney como para quitarle el premio. Y mucho ojo a Margo Martindale.

Invitados en comedia

Si se premia al que más ha hecho reír con su presencia testimonial, el Emmy debería ser para el veterano Bob Newhart. Las carcajadas que ha provocado con su talento en The Big Bang Theory son inolvidables. Pero hay muchas ganas de premiar a Jimmy Fallon por lo que sea, y eso puede jugar en contra.

Diez razones por las que Downton Abbey es la mejor serie de época que existe y existirá

Mogollón de spoilers. Si no habéis visto la cuarta temporada, no leáis.

La cuarta temporada de Downton Abbey acabó hace casi dos semanas. Nos queda por ver el especial de Navidad, en el que siempre pasan cosas importantes. Aunque los que mandan en Antena 3 sean tan cortitos como para no haber emitido aún el del año pasado, por lo que mucha gente no sabe qué ocurrió con uno o varios de los personajes en ese episodio navideño. En cualquier caso, en esta ocasión voy a optar por glosar en puntos para ofrecer mis impresiones sobre esta cuarta entrega de la serie de ITV. Downton Abbey es la mejor serie de época que existe porque:

1. Ha logrado mantener el tipo tras la marcha de un personaje esencial como Matthew Crawley (Dan Stevens). Directamente, no se le echa de menos. Su muerte en circunstancias trágicas en el especial de Navidad de 2012 hacía pensar que íbamos a notar el primer vacío en esta serie tan coral. Y no ha sido así. Como se dice, “el muerto al hoyo y el vivo al bollo”.Dwn2

2. Las tramas no paran de mejorar. Ofrece tantas que no te deja pensar en lo que no están. Y hay para todos: los líos de la prima Rose (Lily James), la enemistad de Carson (Jim Carter) con su antiguo compañero de tablas, la niñera mala que desprecia a la hija de Branson (Allen Leech) y Sybil (Jessica Brown Findlay) por ser “la hija del chófer”, la conspiración de Thomas (Rob James-Collier) con Baxter (Raquel Cassidy) para que le ejerza de espía… Lo que ha quedado sin explicación (oficial, no en la trama) es la huida de O’Brien (Siobhan Finneran). Pero tampoco es que fuese un personaje muy querido.

3. Ha pasado del llanto al puro entretenimiento. Con todo lo que lloramos a Sybil la temporada pasada, y la puntilla de Matthew, en esta ocasión no hemos tenido que lamentar tragedias similares. Aunque sí impactantes, pero que merecen espacio aparte. En los ocho capítulos, Julian Fellowes ha logrado entretener a la vez que enternecer. Y eso, y más aún hoy en día, lo consiguen muy pocas. Dwn5

4. Hemos vivido el drama de Anna. La violación de Anna (Joanne Froggatt), la doncella de Lady Mary (Michelle Dockery) por el chófer de Lord Gillingham ha marcado sin duda esta temporada. El tratamiento de un asunto tan delicado en un guión ha sido perfecto por parte de Fellowes. Todos han estado en su sitio (Mrs Hughes es la abuela ideal). Y sí, todos teníamos ganas de que Bates (Brendan Coyle) se enterase y mandase al violador al otro barrio. O de que le pusiesen en vergüenza delante de su jefe y la familia Crawley. Tendremos que esperar al especial para dilucidar si Bates tiene algo que ver o no en su muerte. Pobre Anna.

5. Al fin, se toca el tema de los privilegios de la aristocracia. Ya no vale eso de “hay que tener en cuenta que los nobles están acostumbrados a vivir de una manera”. Son ellos los que tienen que adaptarse a los nuevos tiempos, no al contrario. Aquí ha sido esencial la presencia de Charles Blake (Julian Ovenden), el encargado de auditar los terrenos de los lords para aclarar si pueden mantenerlos o no. Y ha sido un soplo de aire fresco que las ideas clasistas del clan Grantham se percibiesen. Dwn1

6. Se ha incluido la temática racial. La relación de Rose con el cantante de la banda de Londres que conoce en una noche de fiesta, Jack Ross (Gary Carr), nos ha permitido descubrir cómo se consideraba a los negros en los años 20 británicos. Si podéis, revisad las caras que ponen todos cuando le ven en la fiesta de cumpleaños de Lord Grantham. Aún así, se podría haber aprovechado mucho más. Espero que Fellowes se atreva en la próxima entrega, y no sea tan benevolente con la sociedad de aquellos años. Porque racismo había.

7. Branson, Mary y Edith al fin son importantes. El primero, tras las tribulaciones lógicas por la muerte de Sybil y ante el reto de criar solo una hija, se ha rehecho para adquirir importancia en la trama. Ahora, prácticamente está al cargo de la intendencia de Downton; y puede que se eche novia.

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La segunda, porque ha decidido ponerse unos pantalones metafóricos y mostrar otra cara distinta para intentar salvar los terrenos que su padre ha arruinado. Que ya no tenga un gesto agrio y cargado de acrimonia permanente se agradece, aunque es comprensible que muchos no la soporten.

En cuanto a Edith (Laura Carmichael), ha logrado desprenderse del sobrenombre de la “hermana fea” momentáneamente por la ciclotimia a la que se ha visto sometida por la desaparición repentina de su prometido y su embarazo inesperado. Pero es que Edith, en nuestros corazones, seguirá siendo la hermana fea y desagradable que no cae bien a nadie, aunque nos compadezcamos de ella.

8. Sigue haciéndonos creer que los lords son muy buenos y los sirvientes muy dóciles y dichosos de ser los que limpian, recogen y cocinan para otros por la tradición de consanguinidad. ¿O a alguien le resulta raro que todo lo que pasa en Downton es de cuento de hadas? Todo va a la perfección. Nadie se rebela ante el patrón ni tiene mala opinión de él. Los aristócratas son exquisitos con sus siervos. En otras circunstancias no colaría. Pero aquí sí.

9. Su elegancia y exquisitez nunca fallan. El cuidado en escenarios, vestuario e interpretaciones no para de mejorar en atractivo. Todo es magnífico y dan ganas de irse a vivir a esa época. Veremos a ver lo que dura.

10. Nos permite disfrutar a Maggie Smith. No recuerdo un personaje tan hilarante, necesario y sublime como el de la condesa viuda de Grantham. Y puede que no vuelva a existir otra Violet Crawley. El papel y los guiones son un regalo para la veterana actriz británica, claro está. Sus frases dan para un libro.Downton4

Algunas de sus mejores de este año son las siguientes: “Si hablamos de lógica no se me ocurre peor ejemplo que la aristocracia británica“; “No estoy familiarizada con equivocarme”; (cuando Edith le pregunta si es apropiado que haya un negro en su casa cantando): “querida, los que vivimos en el campo debemos tener cuidado de no parecer de provincias. Intenta que en tu tiempo en Londres se te pegue algo“; (cuando su hija Rosamund dice que quiere estudiar francés para llevar a Edith a otro país): “A Rosamund no le interesa el francés. Si quiere hacerse entender por un extranjero le basta con gritar”. Que no nos la quiten nunca.

11. (BONUS) Tendremos quinta temporada. Y eso no está pagado con nada. Bueno, sí, con un ADSL.

La reconciliación con el mundo en Downton Abbey

Spoilers. Si no la has visto, ¿a qué esperas?

De entre todas las maravillas que llegan desde Reino Unido, que viene a ser la Thiago Alcántara de las series por el presente y futuro tan prometedor que ofrece, las que están ambientadas en el final del siglo XIX y principios del XX suelen contar con la mayor aceptación entre el público. Y todo porque no paran de proliferar.

La última en aparecer ha sido Peaky Blinders, una de gangsters en el Birmingham de los años 20 protagonizada por Cillian Murphy (Origen, Red Lights), y de la que hablaremos aquí proximamente. Pero si nos tenemos que ir a la pionera, a la que revolucionó por completo la televisión británica, no podemos desembarcar en otra que no sea Downton Abbey. Fui de los que tuve la suerte de descubrirla en su génesis, ya que estaba en Londres cuando la estrenaron. Sus carteles promocionales llenaban las estaciones de metro de toda la ciudad. Y no era para menos. Downton2

Este mundo de nobleza y criados creado por Julian Fellowes ha enamorado a millones de personas en todo el mundo, y ha inspirado otras ficciones en otros países, como Gran Hotel en España. Con su nueva temporada, la cuarta, intenta superar la marcha de dos de sus protagonistas sin que la calidad mostrada hasta ahora se resienta. Y así está siendo en los episodios emitidos hasta ahora.

Downton5Que sea una serie tan coral le permite que (casi) nadie sea imprescindible, por mucho que echemos de menos a Sybil y Matthew. Porque es imposible olvidarlos, y Fellowes no pretende que sea así. De hecho, permanecen aún ‘vivos’ en las tramas de los capítulos, como en este triunvirato sobre el futuro de los terrenos de los Grantham que forman Lord Robert, Lady Mary y Branson. Este último ya parece haberse adaptado a su nueva vida entre los ricos, y eso que al principio casi simpatizaba con el IRA. Pero su cambio de actitud no resulta forzado y es completamente creíble. Algo influirá su hija. Mientras, la sufridora de esta entrega por su reciente viudedad acabará recuperando su importancia. Aunque a veces resulte algo insoportable.

La marcha de unos provoca que otros adquieran más protagonismo de forma indefectible. Aunque sean los más odiados. Es el caso de Lady Edith, alias la fea para muchas madres que conozco. Para mí es simplemente La mojigata que ahora está pasando a ser La que se va a llevar la próxima hostia amorosa. Y es que “suerte” y “Edith” en la misma frase no casan. No hay quien se crea que esta chica rubia poco agraciada que vive a la sombra de su hermana Mary (ojalá se recupere ese odio entre las dos) vaya a prosperar más allá de Downton. Por muchas columnas que escriba en los periódicos de la época. Esperemos que al menos siga dando juego.Downton3

Una importancia adquirida por sus hijas que repercute en la de Cora Crawley, que fue la pupas oficial de la anterior temporada tras su enfrentamiento con Robert y la muerte de Sybil. El papel de Elizabeth McGovern fue perfecto, pero su rol está tan limitado que no le permite adquirir más poder argumental en el devenir de la serie.

Downton Abbey Season 4 Filming in OxfordshirePara esto ya están los sirvientes, que nos hacen reír y llorar a partes iguales. La bonita relación entre Bates y Anna, con tantos obstáculos en el camino, ha regalado momentos muy agradables para cualquiera que sepa admirar una gran ficción como esta. La perfidia de Thomas, que tras la marcha repentina de O’Brien anda a la búsqueda de una nueva compañera de vilezas (y todo apunta a que será la nueva doncella de Lady Cora) con la que desesperar a casi todos y engañar a unos pocos. Los mayordomos seguirán peleándose por las asistentes de cocina de la divertida señora Patmore, que tanto recuerda a algunas abuelas cascarrabias a la vez que adorables.

Aunque lo más entrañable seguirá siendo la retrospectiva sobre Carson, del que ya empiezan a aflorar detalles sobre su vida anterior a ser el mayordomo principal de Downton. Para ayudarnos a descubrir más ya está la señora Hughes, que parecía tan dura al principio y ahora es imposible no adorarla por su bonhomía. Y no me digáis que no estáis esperando como yo que ambos acaben liados, para que disfruten un poco de esa sensación indescriptible que supone compartir tu vida con alguien.Downton4

Sobre Maggie Smith creo que está todo dicho. Quizá sea ese “casi” con respecto al “nadie es imprescindible”. Su socarronería la hace única. Y esa agilidad mental no la tiene nadie. Gran parte del éxito de la serie es su culpa, y menos mal. Porque reírse tanto con esta historia tan elegante solo es posible gracias a la condesa viuda de Grantham, que acapara los momentos más agradables.

Downton1Todo lo anterior, y mucho más, conforma la gran serie de época que es Downton Abbey. Un producto que cualquiera con dos dedos de frente mimaría y querría conservar, ya que además de audiencia te concede prestigio. Pero aquí en España preferimos ir a contracorriente. Es el caso de Antena 3, que la emite y que no tuvo la vista suficiente para programar el especial de Navidad en el que pasan algunas cosillas. Minucias, sí. Tonterías como la muerte de uno de los protagonistas y que supone un giro de 180 grados para la historia que se estaba contando en la tercera temporada. Y luego se preguntan por qué vemos las series en Internet.

Downton Abbey es el plan perfecto para cualquier día. Pero si tuviese que elegir un día, imaginándome que tengo un horario normal de trabajo o estudio, optaría por el domingo. Un día de relajación, en el que solo apetecen manta y sofá. La jornada perfecta para reconciliarte con el mundo antes de volver a caer en la rutina. Y a eso pueden ayudar mucho estos simpáticos nobles y sirvientes británicos de los años 20 y 30.

Camino a los Emmy: las series

La auténtica razón de ser de los Emmy protagoniza el post de hoy. Y es que esta edición es de las más disputadas. En años anteriores, al menos, se podía barruntar quién iba a ganar. Algo que no sucede en esta edición de los premios. En drama, la hegemonía de Mad Men, destronada el año pasado por Homeland, sentó las bases para un nuevo ciclo liderado por la serie de espías de Showtime. Pero nadie se atreve a asegurar que esto será así, dado el alto nivel de las aspirantes. En cuanto a las comedias, Modern Family sigue a la cabeza de las apuestas. Y ni aún así está claro su éxito el próximo domingo.

Haciendo honor a mi desabrido carácter, no veo por ahora las comedias nominadas (salvo The Big Bang Theory). Así que me centraré en los dramas. Seis series que están en boga. Cinco americanas y una británica. Vistas por millones de personas. Y cuyo entretenimiento es indiscutible; aunque echemos de menos en la lista a Boardwalk Empire.

HomelandHomeland. Nadie creía que el año pasado pudiese acabar con el dominio de los publicistas de Madison Avenue, a la que la etiqueta del “culto” no le sienta demasiado bien: es mucho más que eso. Pero lo hizo. Y aplastó al resto tras la victoria de sus dos actores protagonistas, dando inicio a un posible ciclo en el que la intriga y las conspiraciones sustituían a la sofisticación y las historias cotidianas en las preferencias del jurado. Su segunda entrega ha sido muy valiente. Los guionistas se han atrevido con tramas que en otras series serían de finales de cuarta temporada, no de cuarto capítulo de segunda. También ha sido interesante, con momentos en los que Brody, Carrie o Saul caían en espirales de destrucción inesperadas. Muy correcta en su argumento, además de sorprendente y explosiva, sobre todo por su último capítulo (tenía que hacer la broma, sí). ¿Pero tan heavy como sus doce primeros episodios de 2011? No lo creo así. Fue la mejor noticia en este mundillo de hace dos años, pero cuando te acostumbras a algo empiezas a minusvalorarlo.

Breaking Bad. En su penúltima incursión en los premios, parece que la criatura de Vince Gilligan deberá esperar otro año para Breakingalcanzar el ansiado reconocimiento de los Emmy. Sus dos actores protagonistas, Bryan Cranston y Aaron Paul, ya han resultado premiados en dos ocasiones cada uno. Pero el galardón por excelencia se les lleva escapando desde su primera nominación por culpa de Mad Men; y el año pasado, encima, se toparon con Homeland. Ahora, concurriendo con la primera parte de su temporada de despedida, muchos no entenderán que se quede a las puertas. Sus seguidores no pararon de flipar con cada episodio que emitió AMC, algo que siguen haciendo con la segunda parte de este verano, donde para muchos se ha emitido el mejor capítulo de la historia de la ficción, Ozzymandias. Yo soy de los que no he llegado aún hasta ese punto de la historia, a pesar de que me estoy dando prisa para llegar al día para su capítulo final del 29 de septiembre. Y con lo poco que he visto tengo claro que su mayor legado no estará en una dictadura de premios y reconocimientos, sino en que ha cambiado por completo nuestras expectativas en cuanto a series de televisión. Porque pone el listón tan alto que los guionistas del futuro tendrán que esforzarse mucho para satisfacer al público.

HouseHouse of Cards. Destrozó todas las quinielas de nominaciones. Estaba claro que entraría en éstas tras su espectacular primera temporada, con un Kevin Spacey ídem. El quid está en si ha logrado atrapar tanto al jurado como hizo Homeland hace dos años. Y yo creo que sí lo ha conseguido. La inteligencia de Frank Underwood, la rebeldía de su mujer Claire y las filtraciones periodísticas son redondas y la dotan de ritmo; pero si a todo esto le añadimos las conspiraciones y la perfidia del taimado Underwood es fácil definirla como obra maestra. Y si a esto le sumas nombres como el de David Fincher, a la vez que un reparto solvente, estás muy cerca de la piedra rosetta seriéfila. Unas cotas de calidad que tienen toda la pinta de seguir aumentando. Ganará.

Game of Thrones. Está nominada porque es la más vista en todo el mundo. Porque engancha y es una adaptación brillante. Sin Juegoolvidar que es de las pocas series corales en las que todos los personajes resultan imprescindibles. O eso nos hace creer George RR Martin, que se va cargando a aquel que menos te esperas en el momento menos propicio. Pero no tiene ninguna opción, aun con bestialidades como el capítulo 9 de la tercera temporada, The Rains of Castamere; la masacre de la boda roja pasará a la historia de los mejores minutos televisivos. Sinceramente, a GOT NO le hacen falta reconocimientos en forma de estatuillas: todos sabemos que es tremenda . Su presencia aquí es una muestra de respeto a lo bien hecha que está, e incluso una concesión a los espectadores. Parece complicado que salga en algún momento de las nominadas durante los próximos años.

MadMad Men. Se presenta con la que ha sido su mejor temporada hasta la fecha, quizá la más comercial de todas. Es decir, la más digerible para muchos que tras ver un par de capítulos la acusan de aburrida. Prefiero apostar por definirla como elegante e incomprendida; e incluso inteligente, al ser una de esas series que te hacen sentirte inteligente por poder seguirla sin problema. Su handicap es que ya ha perdido la estela de Homeland y House of Cards en la carrera para el premio. Y es que el pescado parece estar tan vendido que ya ni se cuenta con ella de antemano, como ocurría años atrás cuando Matthew Weiner acababa subiendo al escenario a pesar de los rumores del fin de su etapa.

Downton Abbey. Repite su nominación del año pasado, algo reclamado por toda la crítica internacional y sus millones de espectadores en todo el mundo. Lord Grantham, su familia y sus sirvientes conforman la ficción Downtonperfecta para seguir en familia. Una consecuencia de abarcar todos los géneros posibles, desde el drama emotivo al humor clasista y cautivador. El peso que ha ido ganando Maggie Smith, que al principio era la secundaria que ponía las chanzas, no le ha causado más que buenas noticias. Algo muy necesario en una tercera temporada que ha cargado con los hechos más trágicos que les ha tocado a vivir a los Crawley. Su victoria debe pagarse por 20 a 1, como poco, ya que sus posibilidades son escasas. Y eso que Julian Fellowes no para de dar en la tecla correcta.