Archivo de marzo, 2011

Ha muerto Farley Granger uno de los actores preferidos de Hitchcock

29 marzo 2011

Ha muerto Farley Granger. Quizá a muchos este rostro sonriente no le diga mucho (la verdad es que es difícil reconocerlo).
Pero , ¿qué me decís de esta otra foto que os pongo en grande?

Es Granger en el esplendor de su carrera, a las órdenes de Alfred Hitchcock, con James Stewart y John Dall en ‘La Soga’. A las órdenes del maestro del suspense realizó sus trabajos más recordados, éste y ‘Extraños en un tren’, y gracias a él alcanzó la fama que después, desdeñoso, rechazó para dedicarse plenamente al teatro.

(en esta imagen Granger comparte mesa con Robert Walker en ‘Extraños en un tren’)

Esta noche he leído que había muerto a los 85 años en su hogar de Manhattan por ‘causas naturales’ y su interpretación en ‘La soga’ es lo primera que he recordado de él. Era angustioso verle sufrir en aquellos planos secuencias interminables con la voz titubeante de Stewart al fondo. A pesar de que era un asesino, el perverso Hitchcock nos lo había presentado de manera que no pudiéramos evitar sentir cierta congoja por su suerte.

Después me he acordado de su papel en ‘Senso’, de Visconti, donde estaba muy atractivo como el teniente Franz Mahler, y he pensado que quizá era injusto que su nombre hubiera quedado en el olvido durante los últimos años. Nunca se le mencionaba cuando se hablaba de la época dorada del cine y nadie lo recordaba como el gran galá que fue durante comienzos de los años 50.

Con su pareja de más de cuatro décadas, el productor Robert Calhoun, escribió un libro de memorias en el que se mostraba tan humilde como cuando dijo que dejaba Hollywood (cuando era una estrella) para tomar clases de interpretación, porque no tenía ni idea de lo que hacía cuando se ponía delante de una cámara.

Ya conozco a una persona que nunca ha ido al cine

27 marzo 2011

“Nunca he ido al cine”. Cuando me lo dijo pensé que se estaba quedando conmigo, que lo decía por ver mi cara de asombro, por pura provocación. No lo consiguió, porque puse mi mejor cara de póquer (que tampoco es que esté muy lograda, he de reconocer) y salí de la carnicería como si tal.

Pero me fui a casa dándole vueltas. ¿Y si es verdad que mi carnicero no ha ido nunca al cine? La conversación se había iniciado gracias a otra clienta que despotricaba contra las películas inacabables en televisión. “Es que siempre me quedo dormida”, decía, “solo hay anuncios. Para eso prefiero ir al cine, aunque hace mucho que no voy, porque mi marido se aburre y es muy caro. Me escapo con una amiga, a ver las que acaban bien, que para penas, ya tengo mi casa”.

Y en medio de esa conversación, frente a las bandejas de higadillos y alitas de pollo, va mi carnicero, un hombretón de unos 60 años, con mucha cara de guasa, y suelta: “Ahí no me verás gastándome el dinero. Bobadas”. “Pero Manolo, si tú pagas por ver al Atlético, más tontería que esa” (suelta un espontáneo detrás de nosotras).”Ojo, a esos sinvergüenzas que no corren, ni me los mientes, que tengo el abono y ya ni voy”… y la conversación aquí se desvió un rato para hablar de “los chavales”, “el Forlán”, “Quique Flores”, “el Kun”, etc. y de improviso se recondujo al cine: “Por eso al cine no voy, ya basta de sacacuartos. Nunca, eh, es que nunca he ido. Ni siquiera de joven, cuando llegué a Madrid, nada. Eso era para los señoritos, y yo tenía que ahorrar y mandar dinero a casa. Menudo era mi padre. Anda que no me controlaba lo que ganaba. Lo que tenía me lo gastaba en chatos, en el baile, con la Dora y sus amigas, que menudas eran, cómo se pegaban al panadero (parece que por entonces Manolo era aprendiz de panadero). Mis hijas sí iban antes mucho, y se llevaban a su madre, pero yo no. Yo de esas tonterías no quiero, si además es todo mentira“.

-”¿Pero no ha visto nunca ninguna película, ni siquiera en la tele? No sé una del Oeste, con John Wayne”, le pregunto.
- “Sí, del Oeste sí me gustan, pero si total las ponen en la tele no? y no te creas que yo ya no aguanto, me quedo dormido”. Y la conversación vuelve a dirigirse al espontáneo de detrás sobre el fútbol y “los sinvergüenzas de los jugadores, que cobran millones y no corren“.

Todavía no sé si Manolo me decía la verdad. De ser cierto, él sería la primera persona que conozco que nunca ha ido al cine, porque incluso mis abuelos paternos, que vivieron toda la vida en un pequeño pueblo de Salamanca, hicieron sus escapadas a la capital para ver los éxitos de su época. Vosotros, ¿conocéis más casos así?

Desaparece un mito, muere Elizabeth Taylor, aunque todavía nos queda alguno más

24 marzo 2011

Terenci Moix uno de las personas que más sabía de cine y que mejor escribía sobre él dijo de ella que era “la última gran estrella” y que “su destino parecía pronosticado por el título de uno de sus filmes de adolescente: La chica que lo tenía todo”. Escribía Moix: “A los diecisiete años tuvo un marido millonario (Nicky Hilton); a los veinticinco ya contabilizada dos divorcios (el de Hilton y el del actor Michael Wilding); a los veintiséis encontraba la imagen paterna en su tercer cónyuge, Michael Todd, magnate de la industria cinematográfica que se deleitaba complaciendo en público el menor de sus caprichos; a los veintisiete entraba en la categoría de viuda rica (Todd  murió en accidente de avión, dejándola heredera del sistema de proyección Todd-Ao y los derechos de explotación de algunas películas de éxito). No se detuvo aquí la precocidad de Liz. A los veintiocho años se llevó un Oscar inmerecido (ella misma reconoce que su trabajo en ‘Una mujer marcada‘ no lo valía); a la misma edad, cuando era la viuda más desconsolada de América, robó a su mejor amiga, Debbie Reynolds, la mano de su marido Eddie Fisher… a quien dejó plantado por el flamante Richard Burton cuando ya contaba treinta y dos años”.

Y aunque parezca frívolo recordar ahora su tumultuosa vida privada, es inevitable hablar de ella, porque durante toda su vida Elizabeth Taylor ocupó tantas páginas de las revistas de cine como de las de la prensa rosa, y a veces muchas más de esta última. Bella, osada, rebelde, con más talento del que auguraban sus primeras interpretaciones, Elizabeth Taylor fue durante décadas una de las más grandes estrellas de Hollywood. ‘Con su muerte desparece una parte de la leyenda del cine’, siempre decimos lo mismo cuando fallece uno de los grandes; pero es una frase hecha que encierra mucha verdad. Con ella se va una de las protagonistas de las grandes superproducciones, una actriz que trabajó con Richard Burton, Paul Newman, Montgomery Clift... que trabajó a las órdenes de Mankiewicz, George Stevens, John Huston. Richard Brooks, Mike Nichols… ¿no eso algo excepcional?
Hace algo más de tres años, en diciembre de 2007 (¡cómo pasa el tiempo!) escribí un post en el que recordaba algunos de los iconos del cine que seguían vivos. De aquella lista de grandes clásicos ya solo ‘resisten’ Kirk Douglas, Olivia de Havilland, su hermana, Joan Fontaine, Lauren Bacall; Celeste Holm; Eva Marie Saint y Eli Wallach. Hollywood va despidiendo poco a poco a las estrellas que lo hicieron grande y que protagonizaron su edad de oro.

35 años sin Luchino Visconti

22 marzo 2011

Puede que para los chicos y chicas de 18 años que descubran ahora a Luchino Visconti este les parezca un esteta, o incluso un manierista; un aristócrata, refinado y culto; un amante de la ópera metido a director de cine. Es imposible que puedan encontrar algún equivalente moderno con quien compararlo; pero por todas estas razones Visconti es un director único, uno de esos escasísimos nombres propios del cine con derecho a llamarse creadores, y eso que muchas de sus mejores obras eran adaptaciones literarias de reconocidos clásicos, como ‘Obsesión‘, que adaptaba libremente el libro de James M. Cain, El cartero siempre llama dos veces; ‘Muerte en Venecia,’ que adaptaba la obra homónima de Thomas Mann; ‘El Gatopardo‘, que también adoptaba la novela homónima de Lampedusa o ‘El inocente‘, adaptación de la novela de D´Annuncio. Precisamente mientras ultimaba el montaje de esta película, Visconti moría de un infarto hace 35 años, el 17 de marzo de 1976.

De todas las películas que hizo este hombre valiente, que combatió a los nazis en la Resistencia, yo siento debilidad por ‘El Gatopardo‘, no solo por la belleza de sus imágenes, también porque nos permite disfrutar de un Burt Lancaster emocionante y grandioso como el príncipe Don Fabrizio Salina. Pero es difícil quedarse con una sola película suya. Su maestro Jean Renoir también tenía problemas para decir cuál de las obras de Visconti era su preferida.
‘El inocente’ (1976).

‘Muerte en Venecia’ (1971).

‘La caída de los dioses’ (1969).

‘Rocco y sus hermanos’ (1960).

‘Senso’ (1954).

Y vosotros, ¿con qué película de Visconti os quedáis?

Robert Redford anuncia que el festival de Sundance tendrá una versión londinense

16 marzo 2011

Lo malo de entrar muy de vez en cuando en Facebook es que tardas en enterarte de que tus amigos te están dejando mensajes para que sepas que el Festival de Sundance va a tener una versión londinense, según dijo Robert Redford ayer una rueda de prensa en la capital del Támesis. Lo acabo de leer y los ojos se me han puesto redondos como platos. ¿En Londres? A la vuelta de la esquina, como quien dice; a golpe de billete de avión a 35 euros. ¡¡¡Sí!!!! (bueno, aunque en realidad yo nunca he pillado uno de esos chollo-billetes, pero haberlos, haylos)

La primera edición se celebrará del 26 al 29 de abril de 2012 y contará con una amplia programación de películas de cine independiente, actuaciones musicales, clases magistrales, charlas, etc…

No puedo contaros más, porque poco más sé, pero, dado que yo tenía remotísimas posibilidades de viajar alguna vez a Utah, donde se celebra el festival original, esta opción londinense me parece una iniciativa fantástica. Por fin, después de varias jornadas de bajón por las escalofriantes noticias que llegan de Japón, algo chulo que contaros.

Cuando el cine es inconveniente

15 marzo 2011

Más allá de la vida‘, la última película de Clint Eastwood que recrea el tsunami que sufrió Indonesia en 2004, ha sido retirado de los cines de Japón para no dañar la sensibilidad de un pueblo golpeado por la tragedia. Al mismo tiempo, la distribuidora Warner Bros ha anunciado que pospondrá en aquel país el estreno deThe Rite‘ (sobre un exorcismo) que estaba previsto para esta semana.

En otro punto del planeta, por razones distintas, un grupo proisraelí intenta frenar la proyección en la ONU del último filme de Julian Schnabel, ‘Miral’, porque lo acusan de retratar el conflicto judío-palestino desde una óptica muy favorable para los palestinos y muy crítica con Israel.

La proyección estaba prevista para anoche, y a ella estaba invitada casi toda la comunidad diplomática de Nueva York, así que a lo largo de la mañana me enteraré de qué pasó y de si finalmente el asunto fue para tanto.

¿Tienen sentido todas estos impedimentos?
En Japón, podría llegar a entender que la distribuidora, por miedo a parecer insensible, hubiera decidido guardar la cinta de Eastwood para mejor ocasión; aunque la cinta de Eastwood es mucho más que el tsunami y me pregunto si esa ‘solidaridad’ emocional con las víctimas de Japón es la verdadera razón de la retirada. Conociendo lo rápidos que son los americanos para las sumas y las restas. ¿No tendrían tal vez miedo a que nadie quisiera ver la película? Y otra cosa más, ¿se estrenará en Japón ‘Lo imposible’, la espectacular película que está acabando J.A. Bayona sobre el tsunami?
En cuanto al filme de Julian Schnabel, el intento de censurar la proyección me parece inaceptable. Además, nadie es menos sospechoso de enarbolar la causa palestina (algo que parece absolutamente vetado en Hollywood) que un hombre como Schnabel, de origen judío y que se ha manifestado públicamente a favor del Estado de Israel, o los hermanos judíos Weinstein, productores y distribuidores de la película. ¿Entonces, qué sucede? ¿Exceso de celo? ¿Fanatismo? ¿Miedo a que, como defendía Schnabel, los jóvenes tengan una visión más amplia (y menos maniquea) de la historia?

¿Es ‘Torrente’ una película para tíos?

11 marzo 2011

Había visto las dos primeras entregas de ‘Torrente‘; pero me quedaba la tercera. Gracias a Antena 3 anoche subsané ‘mi carencia’ y he de reconocer que, a ratos, me reí. Y lo digo con cierto estupor, porque Torrente, como el propio Santiago Segura dice “es un anormal”, un impresentable, un casposo asqueroso que refleja el machismo más cutre y vomitivo de nuestra sociedad. Sin embargo, tiene su punto, (y mucho mérito) porque nos enfrenta a una caricatura que nos repele y nos atrae al mismo tiempo como si fuera un fenómeno de feria.

Muchos de los chicos que me rodean son fans declarados de Torrente. No pasará del fin de semana sin que vayan a ver ‘Torrente 4‘, incluso pagarán los diez eurazos que cuesta la entrada de 3D. La ocasión lo merece. Ellos ni de lejos se parecen a él; son educados y considerados, tienen éxito con las chicas y cuesta imaginárselos soltando las burradas que dice Torrente; pero, en cierta manera, lo admiran. Les encanta (según lo que me han dicho) que se atreva a decir lo que nadie dice, que sea tan irreverente, que se ría de todos, que en la película saque tantas tías buenas en pelotas y que pase del lenguaje y la pose ‘políticamente correctas’ que les encorseta a ellos. Además, dicen, los cameos añaden un extra de risas que evitan que la atención decaiga. “Un puto crack” es la expresión que he oído referente a él.

Con las chicas es otra historia. Ninguna de mis amigas ha ido nunca al cine a ver alguna de las entregas de Torrente. Como mucho alguna le ha echado un vistazo mientras la ponían en televisión o mientras su novio la ponía en el DVD. A las que lo han ‘medio visto’ no les gusta y les espanta que sus chicos lo defiendan. Aunque imagino que no todas las mujeres opinarán igual. Yo hablo de mi círculo de amigas, donde yo soy la única que defiende el personaje porque me hacen gracias sus barbaridades. Hasta la forma en que babea ante una pibón en tanga me conmueve por su patetismo y su sinceridad. Puro realismo.
Pero por todo esto creo que ‘Torrente’ es, sobre todo, una película pensada para gustar a los tíos, y es entre ellos donde triunfa mayoritariamente. No sé qué opináis vosotros/as y si os gusta y tenéis pensado ir a ver la ‘Torrente 4′.

¿En qué película he visto yo eso?

09 marzo 2011

Gracias a mi compañero El becario, que me mantiene al día de lo que se cuece en Internet, conozco un juego de cine que crea adicción. Parece sencillo, pero tiene su miga. Se accede a través de la web famous objets from classic movies y como su propio nombre indica en inglés, se trata de reconocer películas a través de los objetos que nos proponen.

Hay algunos objetos que son muy evidentes y que delatan rápidamente el título, como este bañador de… ¡’Borat‘!, gallifante para el lector.

Pero otros tienen un poco más de truco, o incluso exigen estar muy al día de las películas que triunfan en la cartelera. Como esta famosa peonza de… hasta ahí puedo leer.

Si entráis en la web y lo intentáis vosotros mismos es mucho más fácil, porque según vais añadiendo letras (como en el juego del ahorcado) el título de la película va haciéndose más reconocible; pero ojo, si os equivocáis tres veces, perdéis. Otra cosa importante que hay que tener en cuenta es que los títulos están en inglés, así por ejemplo, que nadie espere ganar poniendo ‘Con la muerte en los talones’, sino ‘North by northwest’ , que es su título original.

A mí el juego me ha encantado, porque me está ayudando a entrenar mi maltrecha memoria de pez. Además, cuando tengo tiempo, puedo navegar por sus enlaces y leer información extra sobre los títulos (el juego tiene una base de más de 70 películas).

Ya me diréis qué os ha parecido a vosotros.

Hollywood prepara una versión de ‘La Comunidad’ de Álex de la Iglesia

04 marzo 2011

Me gusta Álex de la Iglesia. Me gusta como director, porque creo que es uno de los creadores españoles más entretenidos y ágiles, que no es poco decir (especialmente de un director de por aquí); y también me cae bien (creo que esto ya os lo había dicho alguna otra vez). En sus entrevistas se nota que es un hombre inteligente y culto, pero con ningún aire de divo; un hombre con los pies en la tierra, con ganas de pasárselo bien trabajando y hacérselo pasar bien a los demás. Un tío con estilo, vaya.

Con todos los dolores de cabeza que le han dado últimamente ‘sus colegas’ de la Academia de cine, sinsabores que como él mismo dice, le han llevado a “resetear amigos”, habrá tenido pocos momentos de ‘subidón’, por eso hoy me ha alegrado saber que Hollywood prepara una versión de La Comunidad’ Que alguien tome una obra tuya para inspirarse es un bonito halago, un piropo indirecto que espero que insufle energía y optimismo a Álex.

¿Y quiénes bajara el director Ken Kwapis (‘Qué les pasa a los hombres’; ‘Hasta que el cura nos separe’) como protagonistas? Pues, como hablamos de Hollywood y ahí priman las carnes prietas y tersas, se habla de Emily Blunt y Reesse Withespoon en el papel que interpretó Carmen Maura. “Queremos a alguien que tenga fuerza suficiente para escapar y subir por las paredes del edificio”, ha dicho el director. (ejem)

Los productores del proyecto también están estudiando adaptar otra obra de De la Iglesia, ‘Muertos de risa’, pero encontrarles versiones rejuvenecidas de El Gran Wyoming y Santiago Segura puede ser una misión imposible.

La cinta se rodará en Detroit y del guión se eliminarán algunos personajes considerados un poco frikies.

‘La Comunidad’ obtuvo tres Goya, entre ellos el de mejor actriz para Carmen Maura.

Mis imágenes de los Oscar, que valen más que mil palabras

02 marzo 2011

Los Oscar llegaron, se marcharon y ya hay quien hace apuestas sobre quiénes serán los protagonistas de la próxima edición (que si Meryl Streep haciendo de Margaret Thatcher, que si Steven Spielberg con ‘Tintin‘, tal vez Almodóvar con ‘La piel que habito‘…). Hay doce meses para ir viendo por dónde irán los tiros.

Una vez pasada la ceremonia, el mejor testimonio de lo que fue “la noche más importante del cine” son las fotos. He visto todo tipo de galerías: en la alfombra roja, los premiados, los vestidos… y me ha dado envidia, así que yo también he hecho la mía siguiendo un único criterio: me han llamado la atención.

Ésta me ha gustado porque en ella se ve lo bien acompañados que estaban nuestros Bardem-Cruz, compartiendo fila con Tim Burton, Michelle Williams, Colin Firth, Halle Berry, Hugh Jackman… y quitándoles la visión nada menos que a Scarlette Johansson, Jude Law y Robert Downey Jr.

Natalie Portman le agradeció a su prometido, el coreógrafo francés Benjamin Millepied, haberle dado “el mejor papel de su vida” mientras se señalaba la tripa. Aquí Millepied la mira como si Portman fuera la mujer más bonita del mundo.

Estas van de ‘estilismos’. La primera corresponde a Luke Matheny que ganó el Oscar al mejor corto de ficción, ‘God of Love’ y debería haberse llevado también el premio a la melena más espectacular. Su cara de felicidad contrasta con los caretos que lucían Jake Gyllenhaal y Amy Adams. En la segunda se ve el partido que le saca a su perilla el ilustrador y animador Geefwee Boedoe.

Dos muestras de que la ceremonia y sus pausas se hicieron eternas. El personal aprovechaba los tiempos muertos para conectarse a Internet y consultar sus mensajes. La mujer de Jeff Bridges, ajena a la conversación de éste con Justin Timberlake, consulta sus sms. Justo debajo John Lasseter revisa su Ipad mientras su señora ‘le da’ al móvil.

“Tú no te escapas”, debía estar pensado la mujer de Christian Bale. Pero mirad cómo le agarra el brazo, le falta esposárselo a la butaca (no me extraña que él diga de ella “que es su mástil”). Lo de Annette Benning y Warren Beatty es también llamativo, sobre todo por la altura a la que mantienen las manos entrelazadas. Anne Hathaway y su madre en realidad se están abrazando, aunque solo se toquen las manos.

La noche dio para muchas genuflexiones, en todas, de forma real o ficticia, se pretendía mostrar la admiración por alguien. La de Justin Timberlake y Mila Kunis para Lee Unkrich por ‘Toy Story 3′ fue teatral y humorística. La de Melissa Leo al recibir el Oscar de manos de Kirk Douglas era más sentida. Melissa estaba ante uno de los pocos ‘dioses’ vivos del cine. Después de la emoción se le escapó ese “joder” que tanto ha molestado a la audiencia estadounidense.

Otro de las leyendas vivas de las que hablaba, Eli Wallach, acompañado de su mujer desde hace más de 60 años, Anne Jackson. Lo de ellos también se merecería un Oscar, como mínimo.

Reportaje fotográfico de EFE y Reuters.