No diré eso de “os lo dije”, porque es odioso, pero, ¿a que no os ha sorprendido la bienintencionada y aburridísima sosería de la pareja James Franco-Anne Hathaway? Se veía venir. El aburrimiento que nos esperaba en la gala de los Oscar se veía venir; se veían venir los premios, los premiados, sus sonrisas resplandecientes y sus discursos emotivos, largos, insulsos y sospechosamente familiares. ¡Pero si hasta cantó ‘miss sosi-Paltrow’!
Decir que lo mejor de la gala fue volver a ver a Kirk Douglas -a pesar de los estragos que ha hecho en su cara la combinación años (muchos, 94) + cirugía estética a gogó- sobre un escenario da idea de lo que vimos. Algo parecido debieron pensar los espectadores, que recibieron con más entusiasmo del esperado la irrupción de Billy Cristal (te echaban de menos, Bill, tú también lo pudiste notar).

Pero decir que la culpa de los accesos de sueño fue exclusivamente de Franco y Hathaway es injusto. ¿Dónde están esos guionistas chispeantes y ágiles de los que tanto presumen en Hollywood? ¿Dónde están esos números musicales espectaculares y cimbreantes? ¡Y pensar que hace unas semanas yo me quejaba de que la gala de los Goya había sido un rollete… !
¿Y qué me decís de los premios? Vale que lo de Colin Firth y Natalie Portman estaba más que cantado; pero es que ¡ni una triste sorpresa, ni un mal sobresalto! Hubiera estado bien que alguien tuviera la valentía de reconocer que ‘Origen‘ es una película más atrevida y brillante que ‘El discurso del rey‘ (que sí es una buena película, pero, a mi gusto, menos redonda que el filme de Nolan), por ejemplo.
Hollywood quizá debería tomar nota de que lo más entretenido de la noche sucedió detrás de las cámaras, lejos de los controles de los realizadores y los regidores, pasó en Internet, donde ya hace días Ricky Gervais previó lo que iba a ser la noche y propuso un discurso gamberro y alternativo, y donde los medios de comunicación (como 20minutos.es) y los twitteros nos ponían al día de lo iba pasando. Ahí, en el ciberespacio, sí estuvo brillante James Franco, que tuiteó la gala desde bambalinas y colgó vídeos y fotos impagables, unos documentos únicos e improvisados que ayudan a tomar el pulso de lo que supone una ceremonia de este tipo. Su dedicación a estos menesteres quizá explicara su cara de ensimismamiento durante la gala.
Cuidado Ashton Kutcher, hay quien quiere hacerse con tu puesto de actor ‘trendy 3.0′.







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