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Poner un pie delante de otro nunca tuvo tanta trascendencia.

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¿Y si comienzan a restringir el acceso a correr en el Retiro como consecuencia de los árboles deteriorados?

Imagínalo. Los principales medios de comunicación cuestionando el mantenimiento de un parque centenario. ¿Y si comienzan a restringir el acceso al Retiro como consecuencia de los últimos accidentes? Échale un poco de imaginación. Podrían empezar a limitar determinados deportes, entre ellos tu carrerita diaria, por la caída de los árboles deteriorados en las últimas décadas.

Yo creo que es cuestión de tiempo (y no estoy dándoles una nefasta idea ni una justificación para hacerlo). Nuestra clase política suele manejar las oportunidades de dos maneras.

a: dejar correr el tiempo
b: bala en la recámara

Eliminado el factor tiempo, que se ha agotado desde el momento en que la prensa airea accidentes serios, algunos no dejarán que una coyuntura les estropee una oportunidad política. ABC habla de “investigar un misterio”. El de los árboles caídos. La redacción de El Confidencial desliza la expresión “demasiada gente” como uno de los desencadenantes de los troncos y ramas caídos. Únicamente El Mundo detalla claramente la guerra de guerrillas que se lleva a cabo entre el departamento de parques y jardines y los sindicatos.

En esencia, en lugar de preocuparme si deberíamos acudir a correr por el parque que la corona cedió a la ciudad de Madrid, empieza a rondarme un negro pájaro por los pensamientos. Al tiempo. Ya dicen mis hijos con razón que soy un ‘hater‘.

Muchos estaréis pensando que no. Que si salimos a correr con cuidado y la concejalía o la empresa externalizada de parques y jardines son sensatos y cuidan El Retiro, esto es pensar demasiado lejos.

Mi temor es que, primero, se entenderá erróneamente o se malversará el concepto de quién o qué usos masivos están deteriorando el Retiro. Mi opinión es que se harán un lío, y correr, de modo parecido a la manera que se está demonizando desde el ecologismo más combativo el correr por las montañas, será uno de los llamados ‘usos humanos con impacto en la cubierta vegetal del parque’. No apostaréis nada.

Cuando se igualen los miles de paseantes y tumbantes a los cientos de corredores, y quedéis englobados con la entrada de vehículos para las ferias, mantenimiento, stands varios, obras mal realizadas y deterioro natural de las especies vegetales, alguien pensará que quizá se deba acotar algo a algunas horas. O algunos cientos de usuarios.

Sí, vosotros que apenas pasáis tres o cuatro veces por el mismo itinerario, pisando con vuestra zapatilla de apenas treinta centímetros de largo, seréis considerados agresión ambiental. Salís demasiado en los medios y han catalogado el correr como una fiebre, una plaga y una moda.

¿Soy un agorero? Es más fácil acotar y colocar policía que razonar.

¿Cuánto tardaremos en leer eso de que “tanto running está machacando nuestros parques”?

Microtweetstoria: Maratón

Os regalo una MICROTWEETSTORIA que surgió hablando ayer con mi padre. Salió en forma de tweets encadenados. Espero que ponga en valor los muchos mundos que se enfrentan a un maratón.

Ayer mi padre era público en el ‎R’nR Madrid Maraton‬. Donde ha terminado en más de 15 ediciones.

En el k15 vió al #4 parado. “Daba pena, miraba a la nada. En jarras. Le pregunto ¿Estás bien? no entendía. Era el dorsal 4”. Era Samson Bungei (2h08).

“¿Estás bien?”, le insistió.
El galgo de Kenia y el jubilado de aquí, intercambiando señas. Ambos ‪#‎runners‬. “Here“, le dice. Roto el gemelo. Mi padre mira cómo puede ser tan fino un gemelo. Con una bola tremenda. Mi padre esperó un rato. Una moto de la Organización le hizo señas. Le recogerían ahora. Se miraron. Probablemente mi padre no sepa que tardará en curar rotura. Tampoco sabe que “el #4” ganó el maratón de Bruselas. Bungei tampoco sabe nada del abuelo que sigue yendo a animar y correr un rato con los maratonianos. ‪Correr no es sólo correr‬, dicen.

¡Madrid se coloca segunda!

Ayer se disputó el maratón de Madrid. El que fuera antaño el líder en participación es, ahora, uno de los que pugnan por seguir la estela de los grandes recorridos españoles y europeos. La organización, franquiciada desde hace unos años de la marca norteamericana Rock’n Roll Marathon Series, intenta consolidar el boom del que tanto hablamos en los medios y aglutinar una gran fiesta deportiva para el último Domingo de Abril de cada año.


Foto: 20Minutos. David Sirvent.

A pesar de que las cifras que aparecen en las notas de prensa hablan de 29.000 participantes, es preciso deshacer los nudos de las notas oficiales. En Madrid se disputaba, al mismo tiempo, una prueba de medio maratón y otro de diez kilómetros.

Esta tendencia, que también se lleva a cabo en otras pruebas de todo el mundo, no nos debe separar del ránking real de un maratón: el número de llegados a la meta. En este caso, al paseo de Coches del Retiro llegaron, de manera provisional, más de once mil corredores. Esta cifra es un récord en la prueba de la capital y da estabilidad a la tendencia que se mostraba en 2012 y 2013, la de consolidarse con los diez mil llegados a meta.

Es preciso que la organización haga el filtro definitivo de los corredores que hicieron solamente un tramo o los que acortaron o inclumplieron algún punto del reglamento. Sí, de esto también hay en el ‘running‘. Lo ha habido siempre. Ahora ya se considera una medida imprescindible para evitar suspicacias y dar limpieza al esfuerzo de los héroes que sí completaron los cuarenta y dos kilómetros y ciento noventa y cinco metros.

Dicho lo cual, fuimos los primeros que lo sacamos en las redes sociales anoche mismo. El ranking de las pruebas en España, tras la primavera de Sevilla, Madrid y Barcelona, y a falta de la cita otoñal de Valencia, está como sigue:

 

Participa y gana uno de los 10 dorsales en juego para correr los 10km de Madrid

A todos los que venís a leer buscando entretenimiento, reposo, que os den la razón o quizá fotos de atletas desnudos y desnudas, ha llegado el momento de sacar algo en claro de esta rocambolesca bitácora.

Resulta que la RFEA, organismo gobernante de atletismo español y organizador por tercer año de un sólido y homologado circuito de carreras en ruta, nos ha dado vía libre para que DIEZ DE VOSOTROS participéis GRATIS en la prueba del próximo 9 de Noviembre, en los 10km de Madrid.

Una carrera de 10 kilómetros, homologada, y con las palabras “vosotros”, “dorsal” y “gratis” en la misma frase. ¿A qué esperas?

Tras las buenas acogidas de Sevilla, Oviedo y Palma de Mallorca, con más de mil participantes en cada una de ellas, llega el turno de Recoletos, la Cibeles, Retiro, la puerta de Alcalá… libres de tráfico para el próximo sábado 9 de noviembre.

¿Qué hay que hacer?

Punto uno. Para participar hay que responder en los comentarios de este post en la página de Facebook de 20minutos o con el hashtag #10KM20M en Twitter a la siguiente pregunta:

¿En qué piensas cuando corres?

Punto dos. Se premiarán la originalidad y la creatividad. Estamos en la era de la participación pero también en la de la masa que no opina. No caigamos en la era de la mahonesa en las venas. Demostrad que el correr despierta en vosotros algo más.

En juego, poder participar en esta prueba. Las bases completas, aquí.

¿Facebook mide los maratones del mundo?

Una de barra de bar. He pensado que Facebook mide (de aquella manera) los maratones del mundo.

¿Cuánto? ¿cómo? ¿Qué dices?

Se me ha cruzado por medio un pequeño juego. He mirado si podría haber cierta correlación entre datos, a partir de los ‘me gusta’ que tiene cada carrera de maratón. Es interesante ver si se corresponde con un volumen muy parecido de inscritos (y algo menos a los llegados a meta). Que viva la estadística.

¿Valdrá para algo?

Vale. Si uno es community manager le puede servir para ponerse las pilas. Si es organizador, le terminará -o no- de convencer sobre la importancia de estar ahí, presente. Indudablemente es una cifra que nada más mide la popularidad de la red. En algunos casos esta popularidad se traslada directamente a los participantes. En otros (Boston) los datos desbarran por evidentes motivos de popularidad después de hechos puntuales (los atentados del Abril pasado). En el caso de la Marine Corps, os invito tal cual a ver las cifras.

 ¿Me pone aquí un cortado y un zumo?

Sigamos. No es tan fácil. Tiene su miga. He mirado qué porcentaje de esos ‘Like’ se traducen realmente en participantes. Un ejemplo: veinticinco mil de los veintiocho mil ‘me gusta’ en el perfil se prenden el dorsal en la camiseta. Podríamos decir que los participantes han sido un 85% de ellos. No es representativo de nada, o quizá de bastante, pero… lo he llamado porcentaje de efectividad social de la red  (por decir algo).

Al contrario, podría decirse que con un éxito relativo en participación, no son capaces de arrastrar un número similar de seguidores en facebook.

Lo mismo es solamente una desviación de cifras.

Pero sí hay dos tipos de cifras: las equilibradas, que se encuadran en el rango 90-110%, con valores muy similares entre redes sociales y dorsales, y las dispares, que (a) tienen muchos más seguidores que corredores o (b) muy pocos seguidores para la cifra final de participantes.

Camarero, otro café. Y un pincho de tortilla.

¿Qué pensáis vosotros?

mara. – Like/FB – Corren – (%+/-VAR)
Boston – 128.454 – 26.813 – 20.9%
Nueva York – 92.780 – 46.795 – 50.4%
Tokio – 28.494 – 25.000 – 87.7%
Paris – 34.358 – 38.690 – 112.6%
Berlin – 34.785 – 40.967 – 117.7%
Londres – 59.838 – 34.631 – 57.9%
Honolulu – 12.258 – 30.898 – 252%
Marine Corps – 83.135 – 30.000 – 36%
Viena – 15.308 – 10.500 – 68.6%
Hamburgo – 6.665 – 11.446 – 171%
Estocolmo – 7.225 – 15.680 – 217%
Praga – 17.889 – 5.690 – 31.9%
Frankfurt – 15.589 – 12.436 – 125.1%
Barcelona – 12.589 – 14.776 – 117.4%
Valencia – 12.924 – 7.781 – 60.2%
Madrid – 12.269 – 10.164 – 82.8%
Sevilla – 3.479 – 5.963 – 171%
Murcia – 989 – 2.020 – 204%

Datos de Fb a 22 de Octubre 2013, 15:40h. Datos de participación, wikipedia.org y websites de pruebas.

Maratones en España. Los tres ‘majors’

Comienza el movimiento informativo para la siguiente ronda de grandes maratones en España (Barcelona, Madrid y Valencia), con la cercanía del último de los tres en el calendario.

Valencia se celebrará en 32 días. El maratón que trasladó sus fechas a otoño, con 12.000 amigos en Facebook y 4.000 followers en twitter, ha ido a por los diez mil inscritos. Cerrará inscripciones cuando llegue a 11.300. El ‘crescendo’ de la carrera se simboliza en un calendario diseñado solo para embalar la ciudad hacia el evento grande. Este fin de semana otros diez mil participantes tomarán las calles en el Medio Maratón, integrado también en la organización del maratón. Divina Pastora es un bloque sólido entorno a los eventos a pie (si bien deberíamos tomar todos los asuntos monetarios con pinzas en este país nuestro).

El recorrido valenciano sufrirá espasmos. La ciudad quedará cortada como por un cuchillo que pase sobre mantequilla. Es la gran apuesta y los últimos diez kilómetros serán una fiesta o un infierno. El Ayuntamiento, la Gran Vía… todo lo que se mueva alrededor del centro y del cauce del Turia tendrá la marca maratón. Se esperan los resultados con impaciencia.

Es evidente; todos saben que, quien supere los 10.100 llegados a meta, se colocará por delante del ránking 2013 en participación. Es la cifra de llegados del maratón madrileño. La combinación de este, en la primavera pasada, optó por diversificar un recorrido para 10 y otro para 21 kilómetros.

Madrid y su etiqueta rocanrolera está apretando aunque suscita muchas dudas. Escasos 2.000 tuiteros enganchados aunque igual número de amigos en Facebook.

Y es que el año próximo está a la vuelta de la esquina. Sin duda alguna se han visto obligados desde la dirección técnica a dar un paso adelante. Tras la trifulca logística de este año y una avalancha de quejas, es de suponer que la franquicia Rock’n Roll maratones ha apoyado más medios y algún cambio en el cómo implementarlos. El equipo madrileño optó por anunciar cambios en el recorrido y una iniciativa de abajo arriba en el que los participantes expertos podían aportar mejoras. La evolución hacia 2014 ha supuesto regresar al recorrido de 1994. Quizá es un síntoma de Madrid. Quizá no se puede hacer más.

Barcelona mira todo este panorama, interesante por que la pugna derivará en mejores servicios, desde su primera posición en participación y resultados. La prueba de Marzo empieza a hacer valer ese dominio al que no se escapan las críticas. Hechas públicas las tarifas de inscripción para la edición de 2014, comienzan las críticas. Los mozos de Zurich comienzan a leer cosas como esta, al azar, de hoy a las 7.00am. Y las RSS cuentan: 12.300 seguidores en Facebook y 5.800 en su cuenta de twitter.

 

Para apretar las inscripciones en el tiempo, los primeros diez mil dorsales costarán 61€. Pasado ese ‘periodo de oportunidades’ se penaliza con una subida hasta 84€. No es más caro para la empresa esperar ni los servicios para los siguientes 10.000 corredores. Es obtener el máximo de capital ingresado lo antes posible. Probablemente esos 610.000 pavos sean un primer ingreso potente. ¿No podrían pelear por sacar el doble negociando derechos de televisión o de imagen?

En cualquier caso, la bola de nieve barcelonesa parece imparable y su objetivo es una fiesta deportiva al nivel de Hamburgo, Frankfurt, Roma y Estocolmo.

París, Londres o Berlín quedan todavía demasiado lejos.

“Puto maratón”

Un Madrid no olímpico en cinco ejemplos.

1. Carrera del barrio de la Elipa. Madrid. El pelotón sube festivo por el carril de ascenso mientras los coches bajan en sentido contrario. Por el suyo. Con las ventanillas bajadas, el conductor vocea: “Ya está el puto maratón“.

2.  Salida de la A-1 para Alcobendas, Plaza Norte y zonas de oficina. Setenta metros de empujones, acelerones, frenazos. Tres carriles. Me rodean un generoso monovolumen con un ocupante que fuma,

3. La portada de la prensa deportiva de Madrid destaca que Cristiano Ronaldo, que será eternamente madridista, según el presidente de ACS, quiere marcar otros doscientos goles. Javier Gómez Noya ha sido campeón del mundo de triatlón y está varios toques de ratón hacia abajo.

4. El aire de la capital es añil. A pocos kilómetros, un pantano de la región almacena 300.000 metros cúbicos de lodos tóxicos y está abandonado desde la denuncia de 2005.

5. La carrera del ejemplo primero estuvo en un tris de no ser celebrada. La coincidencia con la última etapa de la Vuelta Ciclista a España puso en suspenso la carrera que celebraba su edición XXXV. La asociación de vecinos que organiza la carrera popular,  Asociación de Vecinos La Nueva Elipa, lleva 20 años solucionando la papeleta del deporte del distrito. Veinte. Veinte.

Como escribía Jacobo Rivero en Nodo50.org, la asociación de vecinos logró la transformación de los campos de tierra en campos de césped artificial. Mantuvo un club deportivo infantil para que unos 600 niños y niñas del barrio pudiesen jugar al fútbol. Ayer organizaban una carrera por trigésimo quinta vez, con tres euros de coste.

Pero las instalaciones se han privatizado por la entidad que optó a los Juegos de 2020. Han salido a concurso y se ha cedido su gestión a una empresa. Mientras, nos insistían. Y sonreían.

Puto maratón.

¿Por quién doblan las campanas?: Estadio Vallehermoso (1957-2013)

san-martin-4-1928

El Cementerio de San Martín había sido diseñado por Wenceslao Gaviña en 1849 como necrópolis del norte para los madrileños que dejaban de serlo: diñándola. Poseía sus decimonónicos nichos y patios dedicados a los cuatro santos que le pasaron por la cabeza del arquitecto o que le sugirieron desde las feligresías cercanas: Santo Domingo, San Ildefonso, Nuestra Señora de la Paz y Santísimo Cristo. De la beatitud del camposanto y su conveniencia por estar bien situado en el ensanche norte del siglo XIX, pasó a ser protagonista de otra historia más sobre los cambios de uso de la ciudad. De la gran urbe, que absorbe y deglute todo cuanto la rodea.

No se sabría durante décadas hasta qué punto esta afirmación puede ser tan demoledora, tan cierta. El dinero de la ciudad, que todo lo come. En el cambio al siglo XX se colaron por las rendijas de las tapias niños llenos de piojos y abrieron paredes, jugando. Los más rápidos entraron y salieron limpiando, derruyendo, hasta el punto que pronto pasó, de ser camposanto, a meramente campo. Los propietarios llegaron a usarlo como huerta, un terreno lleno de minerales y de leyendas. Los niños seguían entrando quizá a mirar si las leyendas existían o si podian llevarse alguna hortaliza. Llenos de jirones y hambre y piojos, una constante de la periferia de ese Madrid de Baroja.

El estado de abandono paulatino del cementerio de San Martín hizo que en Agosto de 1933 el Ayuntamiento adquiriese los terrenos. Madrid creció por la Ciudad Universitaria por el sur a pesar de su posterior bombardeo en la miserable guerra civil. Una fachada más moderna, polideportiva, con el estadio Metropolitano, lugar de las hazañas del Atlético de Madrid se constituía en aquella ladera luego machacada por los obuses. Desde los años veinte la Colonia del Metropolitano, la división inmobiliaria del Metro de Madrid, tenía por aquellas lomas unos espacios de amplitud y modernidad. Una época deportiva absolutamente ajena a lo que se avecinaría medio siglo después.

Pero ¿quién podía saber nada sobre el futuro salvo los locos y los inventores y los dueños de aquellos terrenos?

En 1957 el Ayuntamiento cedería los terrenos durante 50 años para la construcción de un estadio para la celebración de los II Juegos Iberoamericanos, en 1962. Nacía así el Estadio Vallehermoso. Nuestros atletas punteros eran primeros espadas tales como el manchego Antonio Amorós, que dominaba el fondo y el cross desde hacía un par de años, o el príncipe del 800 y de 1.500: Tomás Barris. Poco más que señalar. Se celebraban en aquel, nuestro estadio, reuniones atléticas de las que hoy tenemos recortes digitalizados y unas fotos donde los clavos acribillan una pista de ceniza, el Mondo de los pobres.

En mitad de aquella ausencia de riqueza de 1957, la casualidad y la primera explosión demográfica del país del dictador de voz aflautada hicieron que ese mismo año naciese una generación de bebés. Serían posteriormente conocidos por protagonizar las gestas más fantásticas del primer atletismo español contemporáneo. Los del 57 (Abascal, González, Moracho, Alonso Valero, Corgos) harían subir en los ránkings el nombre de España. Entonces parecía necesario.

Ellos, los del cincuentaysiete, también tienen ahora la horrenda tarea de presenciar la muerte de esa pista color rosáceo. Recién retirados, con la década de los noventa produciendo otros protagonistas, el estadio Vallehermoso dejaba de ser el lugar central del atletismo de Madrid. El meeting de Madrid empieza un periplo por las pistas de Alcobendas, Alcorcón, hasta la primera de las instalaciones que se construyó con aspiración internacional: el hoy circunspecto estadio de la Peineta. Entre tanto, el viejo graderío y aquella pista languidecen. Unas pocas competiciones son testigo callado de sus ya tres décadas de servicio.

¿Languidece también la ciudad? El estadio apenas es marco de celebración de algunos meetings de Madrid. Se reabre con pompa y circunstancia y rutilantes estrellas como la pertiguista Isinbayeva. Pero las gradas no hierven como antes.

Las campanas están doblando por la instalación.

Y es que la fecha de la concesión municipal para el estadio caduca en 2007.

El sentimiento más generalizado es que no habrá más atletas pisando la calle seis de la pista, aquella que quedaba pegada al pasillo de asfalto, al muro de la grada; aquella calle seis donde se almacenaban de dos en dos las vallas de las siguientes carreras. No habrá más camisetas de algodón ni zapatillas de clavos con una X en el lateral.

El tiempo había expirado de manera oculta, a ritmo de penoso goteo. Sin saberlo, mientras padres e hijos y entrenadores acudíamos en las matinales de Sábado durante toda la década de los ochenta, aquellas goteras que caían sobre la fachada de Juan Vigón eran un reloj de arena que nos avisaba sobre el futuro del estadio. Pero el silencio grita demasiado bajo. No se le suele oír. Fueron corriendo las semanas, los meses.

Desde fuera solo nos acordábamos del Vallehermoso, del objeto, de nuestros recuerdos. Se desconocía cómo iba la gestión real del atletismo. Aquella instalación se descomponía a trozos. Era necesario disimular con pintura al temple los mordiscos en el cemento de la valla que rodeaba la calle ocho, aquella cerca de obra sobre la que se colocaba la publicidad en las grandes ocasiones.

Al mismo tiempo la prensa nos contagiaba del optimismo: se suponía que era lógico pagar millones de pesetas de 1987 para que viniese Edwin Moses o Said Aouita. Si el meeting de Zurich daba beneficios, había que imitar su modelo. Ahora pensemos en la mitad del caché equivalente de Usain Bolt para correr en Zurich en 2012 y en la situación de la economía real de España en los ochenta.

Desapareció en un incendio el Palacio de los Deportes pero antes habían desaparecido los huecos para poder competir en la pista cubierta. No sin una profunda carga humorística, en los últimos años 80 el estadio Vallerhemoso acogía las competiciones de ‘pista cubierta’ en calendario de invierno. No había módulos cubiertos, INEF se quedaba para los atletas de élite. La promoción del atletismo entre todos aquellos chavales quedaba encargada a un sólido equipo de voluntariosos jueces federativos. En la distancia pienso en aquellos míticos 300 metros vallas y los días de triple salto en que los adolescentes éramos todo quejas. Teníamos la edad de la queja eterna, y no se nos ocurría otra forma que expresarla ante aquellos voluntarios del deporte educativo. Merecíamos una paliza.

Los momentos de gloria.

MADRIDVALLERMOSO

Todavía habría tiempo de recordar aquellas tardes de verano de atletismo de alto nivel. Durante los años buenos, de 1984 a 1988, nadie borra de su memoria a los emperadores de uniforme amarillo que tenían la potestad de anunciar a golpe de bombo (y ginebra) quién asomaría o quién cavaría su tumba, los comienzos y finales de las estrellas del firmamento atlético. Edwin Moses era batido por Danny Harris en las vallas bajas más espectaculares del planeta, Paul Ereng era batido en un 1.000 fantástico por Pancorbo y, este, a su vez, por el campeón mundial somalí Abdi Bile. El cubano Javier Sotomayor se batía a sí mismo y a sus alturas imposibles.

Madrid contrataba para competir frente a los ojos de aquellos padres con patillas anchas y los niños peinados a raya a Patrick Sjoeberg, Said Aouita, Carl Lewis o Calvin Smith. Lees bien, maldita sea. ¡Los mismísimos Carl Lewis y Calvin Smith, volando raso sobre aquella goma roja. Un tartan semipulido que, en la calle uno, en secciones parcheadas de la recha, se  transparentaba mostrando un gris oscuro profundo. Era el comienzo del declive. Se asomaba el color del cemento sobre el que se había construido todo aquello, los cimientos de la necrópolis de San Martín.

Por todo ese elenco deportivo las gradas estaban a reventar. Madrid respondía como si de verdad aquello fueran los Juegos Olímpicos.  ¿Era realmente el atletismo que podíamos permitirnos? Unos Juegos en un estadio casi de bolsillo, con publicidad de marcas tan ochenteras como podían ser Ducados o Larios. Pero que suministraban a ciegas el dinero que hiciera falta. En una economía con índices de precio al consumo por encima del 8% e inflación apenas controlada por debajo del 9%, un meeting de atletismo como el de Sevilla contaba en 1987 con 45 millones para lo que fuera necesario (270.000 euros que, corregidos a nivel por el IPC acumulado, se multiplicarían hasta casi un millón de euros).

¿Recalificación o descalificación?

De forma súbita se llegó al final de la burbuja sobre la que se asentaba el crecimiento de la ciudad española. La liquidación presupuestaria y la necesidad de fondos de los sectores de la gestión de la ciudad. El cambio a las políticas neoliberales llamaban hacia la sostenibilidad de los equipamientos deportivos. En síntesis, sobraban instalaciones donde se sacaban exiguos beneficios. Por otro lado, Madrid necesita sobreponerse a los malos tiempos que se avecinan tras una década de crecimiento inmobiliario desmedido.

Alguien tiene la brillante idea de imitar el modelo barcelonés. ¿Y por qué no optar a ese generador de contratos de obra que son los Juegos? En 2012, 2016 o 2020. Nadie pone sobre la mesa los ejemplos presupuestarios de Atenas 04 o de la barbaridad de dinero perdido en Montreal 76. Juegos, más Juegos. Los que sea necesario traer. La casta de nuevos ricos en el poder piensa que ahora Madrid ya no fuma Ducados sino que es la más noble de las pasarelas. Y presume de estadio olímpico, igual que Sevilla. Y Valencia presupuesta treinta y nueve millones de euros para su Gran Premio de F1 en 2012.

Se mira hacia otro lado cuando se denuncia que seguimos en el país del envoltorio.

Y se materializa la consecuencia más lógica para un vetusto estadio que alberga un deporte en constante justificación. Vallehermoso debe caer. El terreno en que se sitúa es demasiado atractivo. De este modo, el poder del dinero hace que el estadio sea descalificado. No será recalificado. Eso habría sido una salida técnica, habitual, política. El viejo graderío y las seis calles caían descalificados. Era como aquellas temidas voces de los jueces que se ponían en la ‘curva del doscientos’.

Ojalá levantara la cabeza mi amigo el fallecido Luis Miguel Cruz, con el que fuí sistemáticamente último y penúltimo en los 2000m marcha en categoría alevín y con quien crecí para conformar el cuarteto B (o C) de aquel mítico club de atletismo de Alcobendas. Un aviso en voz alta significaba la descalificación de un equipo relevos; nos habíamos salido de la zona de entrega. Teníamos trece años.

– “Venga, va, que son unos críos” -solía quejarse algún entrenador o algún padre que vivía el atletismo bajo la lluvia o el viento.
– “Tienen que aprender” -respondía el juez de la Federación de Atletismo de Madrid.

Naturalmente terminábamos aprendiendo. Con el tiempo supimos todos qué significaba el dinero. Luis Miguel, el hijo de Miguel el zapatero, Jose Ayuso Yuyu, Miguel Fierro, Jose Correlotodo, que se atrevía de infantil y de cadete con los del sesenta y nueve. Niños que ya no haríamos aquello de jugar nunca más en la dura alfombra roja del tartan. No nos abriríamos más la cabeza cayendo contra el armazón de hierro que cubría la colchoneta de salto de altura.

En 2007 ya no éramos críos. Podíamos esperar cualquier barbaridad de los regidores del deporte de la Comunidad de Madrid, orientada hacia el negocio, y por ello no podemos sentirnos defraudados. El estadio emblema del atletismo en Madrid sufrió un cierre cuasi definitivo hace ya año y medio, para ser acomodado a unas nuevas instalaciones municipales.

¿Instalaciones Municipales?

Madrid, sumidero político al que tiramos a diario todas nuestras energías y, cada cuatro años, nuestros votos, debía pensar que estábamos sobrados. Es como se comporta Madrid: generosa, sobrada, la Corte donde no falta de nada desde los Habsburgo. Los gestores madrileños debieron pensar que andábamos holgados de equipamiento deportivo para atletismo. Al fin y al cabo lo del correr se puede hacer en la Casa de Campo. Sus políticos pensaron que los ciudadanos deportistas de Madrid necesitaban un sitio donde purificar las caras de mala hostia diaria, donde convertir en vapor nuestras frustraciones por cuadrar los presupuestos para comprarnos el Qashqai.

En resumen, nos dijeron “Lanzaos en plancha a una nueva dimensión social”. Y nos colocaron el proyecto de un spa.

A escasos metros del nuevo campo de golf. A Madrid no la conocía ni la madre que la había parido.

Los tecnicismos contaron que “se había recurrido a la concesión privada para reconstruir parcialmente el polideportivo de Vallehermoso. El concurso municipal incluye un pabellón y una piscina cubierta además de varias salas polivalentes”.

De emblema del correr, donde vimos a Harris, Moses, González, Lewis, Trabado o Bile, donde nos juntábamos criaturas a competir en reuniones de la FAM, se pasaría a puchero para desintoxicarnos. De la educación del esfuerzo y del deporte, a la desintoxicación urbanita.

Es una perfecta metáfora de la catarsis de los tiempos modernos.

¿Que no, chaval? 

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Fotos: UrbanCidades, JSChamberi.org, RFEA.

 

Los 300 (maratonianos extraviados)

 

El Maratón de Madrid Rock’n Roll ha sacado las que parecen ser clasificaciones definitivas de la prueba de 2013.

De las clasificaciones provisionales a las definitivas hay un saldo negativo de trescientos participantes. De 10.462 a 10.162 clasificados. Los que acompañaron, los que se fotocopiaron el dorsal, los que acortaron o que decidieron ir directos a recoger su ropa o los que simplemente son seres ectoplásmicos que no salen en algunos de los pasos de control. Los trescientos perdidos.

Todo el listado está en este enlace.

Este será el número definitivo en el que tenemos que medir el volumen de la carrera: 10.162 finishers. Ni los 26.000 participantes de Marca ni de las cuentas de la Alcaldía. Los enardecidos debates de los roperos, la saturación, si mucho o poco público, todo eso quedará en un segundo plano pasadas unas semanas.

En las estadísticas de finishers de los organismos que listan estos temas, la cosa quedará con esos diez mil llegados a meta que suponen un ascenso contundente en las cifras de los años anteriores.

Entre las carreras que se están disputando en la península ibérica, Barcelona sigue siendo la más populosa con 14.776 llegados a meta. Madrid, 10.162. Tercera es una sorprendente Sevilla con 5.932. Están por llegar las cifras de este otoño de Valencia.

Y atención que el maratón que pasó al otoño tuvo una cifra de 7.779 llegados. En esos números eran los de Madrid en 2011. El grupo formado por la SD Correcaminos está recortando con un proyecto empresarial y de turismo deportivo fuerte.

¿Tienes en mente algún maratón de los mencionados?

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Foto: Trulia.com

Así se complicó la logística del Maratón de Madrid

Vídeo elaborado por David y que nos ha remitido para que podamos ver la zona de meta, donde se tenían que recoger las bolsas del ropero. Contando con que no todos usáramos los servicios de ropero, todavía eran unas ocho o nueve mil bolsas. El caos es evidente y la impresión de la capacidad logística es terrible. Los corredores hablan con una mezcla de ironía y desesperación.

Aparentemente no todos los camiones tenían este caos. De los doce camiones (servidos por voluntarios que poco más podían hacer), habría dos o tres en condiciones particularmente difíciles y que eventualmente habrían volcado todo en el suelo.

El sistema de entrega difería extrañamente de otros años, donde se anotaba el dorsal del corredor en la bolsa. Este año, quizá por razones de seguridad (no confirmadas por la organización), se adherían dos etiquetas ralentizando mucho el proceso.

Recordemos que en 2012 el ropero donde entregabas las pertenencias estaba a casi tres kilómetros de la salida, distancia que los maratonianos tenían que hacer antes de afrontar los 42km195m.

A la hora del disparo de salida unos 2.000 maratonianos estaban todavía haciendo cola, como podemos ver en este otro vídeo, elaborado por Commedia.