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Poner un pie delante de otro nunca tuvo tanta trascendencia.

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Podio con españoles en Ultra Trail del Mont Blanc

Veinte horas no les parecían bastante. Con lo que dan de sí veinte horas. Pero a los que escogieron correr por las montañas no les parecían ni suficientes ni una bestialidad. Así las cosas, unos se lanzaron a organizar trotes titánicos. Otros vieron que se podía hacer sin problemas.

De hecho se iba a hacer. Y a qué velocidad.

Hace unos minutos ha terminado una edición más del Ultra Trail del Mont Blanc. Lo pudisteis seguir en vivo en este medio. El francés François d’Haene ha vencido demostrando que, quizá, colocar las veinte horas como imposible era un tanto temerario. Los ciento sesenta y ocho kilómetros, aderezados con diez mil metros de ascenso, sufren un nuevo mordisco en la lista de ‘eventos con tintes de imposibilidad’.

Después de vencer en la edición de 2012, la que se disputó por los valles del lado francés por el mal tiempo, d’Haene ha batido al dúo de compañeros de equipo Salomon formado por Iker Karrera y Tófol Castanyer y que completarán el podio, una vez más, con representación de corredores de montaña españoles al más alto nivel.

Castanyer y Karrera en el km 149. Fuente: iRunFar, twitter

En categoría femenina el recital está corriendo a cargo de la norteamericana Rory Bosio. Manteniendo un margen superior a la media hora a partir del kilómetro cien sobre la segunda clasificada, Núria Picas, se va a presentar en meta entre los veinte primeros de la clasificación absoluta. Al momento de redactar este post apenas habrían llegado a meta media docena de participantes. Y es que las distancias son gigantescas, no solamente entre los primeros.

Por que en ruta siguen cientos. Los auténticos protagonistas, sin desmerecer a los extraterrestres capaces de correr a doce kilómetros por hora después de ciento sesenta kilómetros por el monte, son los aún dos mil corredores de montaña que tendrán cuarenta y seis horas como cierre horario para completar el tour. La meta estará abierta hasta la tarde de mañana domingo. Salieron ayer Viernes por la tarde. Parad un momento a imaginar el esfuerzo de todos los inscritos en las diferentes distancias. Evidentemente, una domina sobre todas, el UTMB es cincuenta kilómetros más largo que cualquiera de las siguientes carreras individuales de la semana (TDS 119km, CCC 103Km, OCC 53km).

La prueba se disputa sobre los collados y valles que rodean al gigante alpino. Uniendo las vertientes francesa, italiana y suiza, el UTMB acumula tantos metros de ascensión como si subiéramos al Everest desde el nivel del mar. Y nos sobrarían otros ochocientos metros.

Si conoces a algún participante o tienes curiosidad de seguir sus cifras, horarios, pasos, así como las clasificaciones actualizadas, tienes todo listo en este enlace.

Fuente: The North Face® Ultra-Trail du Mont-Blanc® – Pascal Tournaire

20Minutos en el Ultra Trail Mont Blanc

Chamonix Mont-Blanc. Domingo 12.18.

¿Quién es esa señora de pelo corto que aparece en todas las imágenes de meta del UTMB? Es Catherine Poletti. Directora de carrera y punta del iceberg de toda esta estructura. La pillamos en una pausa entre sus tareas, ahora que todo el mundo comienza a dejar correr el último día del evento. Apenas queda que lleguen todos a salvo a la meta y que los trofeos sean entregados a los vencedores de la prueba reina.

Pero responde al anzuelo. Dos minutos.No vamos a conseguir que nos desvele secreto alguno porque, como todo el mundo sabe, está en la masa. En la sala de prensa ya hay bastante murmullo y que France 2 emita imágenes del evento no ayuda. Me pide que salgamos al tórrido aterrazado exterior del Majestic. Compro.

Me presento mientras abre una caja de caramelos para esa voz. Intuyo que se ha equivocado de caja porque, a continuación y sin alterar su gesto, es cambiar por un paquete de cigarrillos. Es muy posible que no haya nada que esconder y que el sol en los ojos nos haya grabado a cincel ese gesto. También es posible que su profesión le haya enseñado a no modificarlos mucho, por lo que pueda pasar.

Le cuento mi impresión de la rueda de prensa. Vivir el UTMB en varias facetas e hilar fino me hacía creer que aún sigue en alerta, aun cuando lleguen los momentos de reflexión. No ha terminado todo esto aunque la prensa esté ya entrevistando y haciendo balances.

¿Sigue sintiendo la responsabilidad de todos los que están aún en las montañas?

Bueno, como sabes tenemos 19 municipios y cada una se ocupa de su zona. Se coordina bajo un órgano central, claro. Pero las áreas específicas se desarrollan ellas. Nosotros tenemos que hacer que trabajen coordinadamente tanto las ‘communes’ como las empresas y colaboradores.

La Poletti tiene un trato más dulce de lo que nos contaron. Probablemente la primera calada al cigarro ayude a que pueda desarrollar su estructura explicativa. La equiparo a cómo se siente un novelista. A ver cómo se siente con la metáfora.

Muchos escritores hablan de cómo los personajes de sus novelas van pidiendo hacia dónde tienes que escribir. Que toman sus propias decisiones y has de confiar en ellos.

Esta carrera es como una pirámide – desgrana pedagógicamente-  Cada escalón va ampliando sus funciones y sí, cada área, va tomando sus responsabilidades

Algo así como que ahora ves que ese niño que nacía en 2004 ha crecido y tiene un modo de crecer propio, un patrón de comportamiento…

Así es. Crear un evento como el Ultra Trail de Mont Blanc es como tener un niño. De pequeño le das la vida y todas las herramientas. Pero después tiene que crecer. Cuando le llevas al colegio tendrá que escuchar al profesor y crecer. Luego vendrán los amigos y seguirá creciendo como persona. Un evento como el UTMB es igual.

No se puede extraer mucho más en dos minutos porque siguen requiriendo de su presencia. La directora de la carrera de montaña más global del planeta atiende a varias manos. Medio esconde con discrección el cigarro que humea en la mano derecha, gira para que, si es posible, el sol ciegue tus ojos y no los de ella. Tengo la impresión de que está dirigiendo una danza basada en la experiencia de las negociaciones. Soy el novato de la clase de bailes de salón, pero me dejo. No tiene sentido importunar a la profesora.

Se apoya sobre sus talones e inclina de manera imperceptible su cuerpo hacia delante justo antes de dejar que le de las gracias por la pausa del cigarro. No hace falta llamar a expertos en gestualidad. Más bien echo de menos diez minutos más para las cosas que se agolpan en mi cabeza.

Pero, ¿qué queríais? ¿Que viniese a correr e informar y a contaros todo sobre la mano que rige con guante de seda esta apisonadora deportiva?

Sed serios. ¿Y no dejar nada para la mitología?

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Chamonix Mont-Blanc. Domingo 10.30.

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Fuente: www.ultratrail.tv / Imágenes del FotoCall en meta con los Finishers UTMB

Chamonix, sillas cómodas y un entorno barroco. Mes amis, c’est la France. Es la rueda de prensa de despedida del evento. Los chicos tienen caras más cansadas. Todo el mundo ha soltado  la adrenalina.

Es complicado reconocer algunas de las participantes una vez se despojan de la armadura, las mochilas y la ropa de competición. Rory Bosio es una superconcentrada joven con gafas de montura negra. Apenas queda mucho de las caras llenas de arrugas, sudor y aristas.

Y es que todo el mundo lleva, mal que bien, tres o cuatro días con unos horarios algo criminales. El estupendo equipo organizador va durmiendo de aquella manera, se habla de la fatiga de todos, periodistas incluidos. Tanto François d’Haene como Rory, Pau Bartoló (de blanco, segundo por la izquierda en foto de abajo) o el mismo personal de catering han bajado el nivel de alerta.

Apenas queda una persona aparentemente exenta de estos embates. Por la sencilla razón que sigue en guardia. Es madame Poletti. Sobre sus hombros recae la responsabilidad pública de esta colección de historias con buen final. Con su corte de pelo funcional y esos ojos a ratos escrutadores y a rato caídos, repasando y buscando cosas en su interior, Catherine Poletti (última por la derecha) escucha y piensa.

Sonríe porque le mencionan el estrés de la llegada, del cuidado de todo. Sin apenas voz ya menciona los elementos y las dificultades. Es más que probable que todavía tenga en la cabeza grupos de voluntarios y de personal de la carrera que todavía está desmontando el tinglado a más de dos mil quinientos metros. Corredores que no verán nunca una rueda de prensa como esta dado que caminan como robots hacia sus coches u hoteles.

Ante la pregunta obligada sobre cómo se comparten tantas horas en cabeza, siendo además el trío de Salomon quien dominaba (Castanyer, Karrera y él mismo), un amable vencedor y caballero François d’Haene declara que a partir de Courmayeur tuvieron que empezar a poner la máquina en modo competición. Hay un ligero asentimiento en la sala. Todos sabemos, dolores arriba o abajo, que ahí llegan dos ascensiones por encima de los 2.500.

Me quedo con una reflexión de la ganadora de la prueba reina, Rory Bosio. Comenta lo bonito que es compartir y competir con la (también presente) Núria Picas, pero

Running here it is more like your own personal journey

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Chamonix Mont-Blanc. Domingo 07.30

La Flégere es la plataforma donde llega un teleférico que asciende a unos mil ochocientos metros. También de ahí salen dos o tres pistas enormes ideales para el senderismo y, desde ese mediodía, la nieve y el hielo de las cotas altas, dicen, luce con un brillo especial. Por el control de La Flégere, amigos, apenas han pasado seiscientos de los participantes que están en carrera del UTMB.

Llevan cerca de treinta y ocho horas funcionando y más de mil de los mil seiscientos inscritos que siguen en carrera continúan desplazando piernas y corazón con ese tic-tac que producen los bastones sobre el firme.

Mientras, durante la noche se han producido griteríos en el centro de Chamonix. Yendo a acostar se oía ese ‘bieeen’ una y otra vez indicando que asomaba a meta un héroe más, muchos de ellos entrando a un ritmo de trote más que rápido. Ahí viene otro. Megafonía y amigos y paseantes de la noche alpina.

Para los que tengáis que tirar de imaginación – es Domingo por la mañana, un esfuercito – se baja de la montaña desde el club de golf de Chamonix. Se entra en la ciudad por la ladera de un torrente, el Arve, que parece sacado de una hormigonera por lo gris enyesado de su color. El paseo a la orilla del río te conduce a un paso de cebra. Primer aullido y aplausos, ánimos en modo ‘Bravo, courage’. Gira a la derecha, gira a la izquierda y coges la calle principal.

Las tiendas podrán estar cerradas y las terrazas muertas en mitad de la noche. Da igual, la carga energética que han dejado miles de personas durante el día levanta el vello de los brazos. Es una ligera bajada y has de rodear un edificio por su lado izquierdo. Las piernas dejarán de doler durante unos segundos. O dolerán menos que ese otro dolor que se agarra al pecho. La emoción de llegar.

Fuente: Anne Souplet. Facebook

Durante toda la jornada de hoy seguirán llegando los participantes de ese gran tour de 168 kilómetros. Primero fueron François, Cristófol e Iker, Rory, Núria o Fernanda y Uxúe. Hoy serán Quique, Manu, cada uno tiene sus favoritos. Ellos tirarán por esa calle con sus tiendas abiertas de Domingo. Apenas tendrán sitio en la retina para apreciar el reloj de madera de la Place Balmat.

En la cabeza llevarán tantas cosas grabadas durante dos días de ruta, tantas imágenes, que presumiblemente ni las lágrimas de la alegría les afloren. De ello se encargarán sus amigos, desde la orilla, las vallas de meta o, como vosotros, en casa.

Qué incongruencia; han tenido que inventar Internet para que podáis llorar de alegría a distancia en tiempo real. Con lo que antes tardaban en desplazarse las lágrimas.

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Chamonix Mont-Blanc. Sábado 11.28

¿Queréis saber cómo es un centro de prensa a todo trapo? El otro día os contaba que este Ultra Trail del Mont Blanc es como un Tour de Francia, por el trato profesional de toda la logística – aunque tiene sus puntos negros – y de difusión.

Pues bien.

Mientras los clientes del hotel aporrean las cintas de running en el gimnasio de la 1ª planta, justo sobre nuestras cabezas, como temía el jef de la aldea gala de Asterix, esto es básicamente lo que se suele llamar ‘savoir faire’. Con vosotros el Majestic.

Eso sí, los croissants de lujo pero el café es un patinazo. Alguien que les alquile una máquina de ‘espresso’.

Chamonix Mont-Blanc. Sábado 10.15

Los primeros clasificados de la distancia reina, el UTMB (recordamos, 168km alrededor del pico más alto y más clásico de Europa), están encarando las cadenas de collados que les dirigen a Chamonix.

Nombres como el col de Forclaz, Vallorcine, hitos históricos del esquí y del ciclismo, caen al machaque de las zancadas de François d’Haene, que va a vencer salvo calamidad su primer UTMB completo. En 2012 venció sobre un recorrido alternativo que la organización se vio obligada a montar por el malvado tiempo meteorológico. Ahora, a unos treinta kilómetros de meta, aventaja en más de un cuarto de hora a los nuestros, Iker Karrera y Tófol Castanyer. Sobre las 15 horas estará llegando al espectáculo de la plaza de la iglesia de Chamonix (cuyo emotivo y rimbombante nombre es Place Triangle de l’Amitié).

En chicas, la norteamericana Rory Bosio aventaja en un carro de minutos a nuestra Núria Picas. La líder de la categoría femenina está incrustada en el top-20 de la general y ha pasado las horas del amanecer alpino con un aspecto inmejorable. Os dejo unos tweets ilustrativos de cómo van estos espectaculares corredores de ultrafondo. Fuente @adriaguti10, @salomon_running y @iRunFar.

 

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Chamonix Mont-Blanc. Sábado 07.40

¡Buenos días! ¡Qué bien me han sentado estas escasas cinco horas de sueño! Maldito reloj biológico.

Así van las clasificaciones de las pruebas celebradas hasta hoy. Dominadas por corredores regionales (Francia, Italia) y victorias y podios de españoles. Veremos qué nos depara la categoría reina.

TDS (119km)
/MASC.
1 Xavier THEVENARD (FRA) 14:10:37
2 Samir TAMANG (NEP) 14:45:33
3 Jordi BES (ESP) 14:47:47

FEM.
1 Teresa NIMES (ESP) 18:41:12
2 Lisa BORZANI (ITA) 19:40:54
3 Nerea MARTINEZ (ESP) 20:48:35

CCC (103km)
/MASC.
1 Pau BARTOLO (ESP) 11:21:16
2 Christophe PERRILLAT (FRA) 11:50:47
3 Anthony GAY (FRA) 11:52:18

FEM.
1 Anne Lise ROUSSET (FRA) 14:28:48
2 Cristina BES (ESP) 14:43:55
3 Aline GRIMAUD (FRA) 15:11:36

OCC (52km)
/MASC.
1 Nicolas MARTIN (FRA) 05:07:45
2 Regis DURAND (FRA) 05:23:59
3 Marc PINSACH (ESP) 05:25:50

FEM
1 Sonia GLAREY (ITA) 06:37:40
2 Sandrine MOTTO-ROS (FRA)06:57:59
3 Stéphanie MATTEI (FRA) 07:03:05

 

Chamonix Mont-Blanc. Sábado 30 01.59.

No es la hora en que tenía que manteneros con la rabiosa actualidad pero así aclaro todo y me evito un ladrillo-épica del tono “Mi crónica de ciento tres kilómetros por los Alpes”.

Acabo de llegar a mi alojamiento recién bajado desde Champex Lac. Esta localidad estaba situada en el kilómetro 56 de mi carrera (la CCC, como los cursos de guitarra) y será también el 120 de la gran prueba, el Ultra Trail del Mont Blanc. Y no. No es que sea tan bueno que me de tiempo a llegar a meta y tirar zumbando a escribir para 20Minutos.

Es que me he retirado.

Nunca había tardado casi trece horas en recorrer 56 kilómetros. Dos horas menos ha tardado el catalán Pau Bartoló en completar los 103km y los 6100 metros de desnivel positivo, llevándose la carrera con una categoría y ventajas desconocidas. Pues bien. Mira que he corrido veces cincuenta y seis kilómetros. Pero lo que a vista de helicóptero o sentado en la parte de fuera de los refugios Bertone o Bonatti, los farallones del Mont Blanc, los collados, los glaciares, cuando está uno participando en las carreras de esta semana ‘sommet mondiale de la cours trail’, vamos, lo más de lo más, significa: de salida asciendes desde poco más de mil metros de altitud hasta dos mil quinientos. Es la collada denominada Tète de la Tronche. Por sendas de cabras.

Luego pateas y corres lo que te permite el terreno para descender a una altura similar a la inicial, y encaras un lateral de un valle glaciar hasta un paso de montaña escalofriante a otros dos mil quinientos metros, el casi marciano Grand Col de Ferret. Cuando bajas, la niebla ya es llovizna. La llovizna empapa el terreno calizo y los patinazos son constantes. La llovizna se convierte luego en lluvia. Anochece mientras vas discurriendo por avituallamientos y os aseguro que te tiene que gustar mucho la montaña para disfrutar a cuatro kilómetros por hora mirando un círculo de luz que emite tu frontal sobre el suelo. Y saber que eso será lo único que veas durante las próximas diez horas mientras penas entre el barro y las rocas.

En las mesas donde compartíamos avituallamiento se olvidaban las nacionalidades. Un chico francés (mayoría aquí) lloraba de emoción leyendo los mensajes que llegaban de casa. Estábamos en La Fouly (Suiza), metidos en una carpa y sentados en bancos corridos. Dos japoneses duros como la carne de pescuezo comían mirando al infinito, presos del cansancio. Todos nos mirábamos unos a otros mientras embadurnábamos con vaselina los pies, cambiábamos calcetines…

Os aseguro que los de delante corren y hacen bello el deporte del atletismo de las altas montañas.

Pero los de detrás lo hacemos noble.

Mañana, noticias frescas desde el centro de prensa, y la llegada de los grandes del ‘trail running’

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Chamonix Mont-Blanc. Jueves 28. 18.22.

Buenas tardes. Chamonix al aparato. Es hora de ver a los rápidos y resistentes. En el salón noble del Hotel Majestic, al que estoy cogiendo cariño. De hecho, cariño, creo que podíamos venir a instalarnos a una suite aquí.

Menudencias aparte sobre mi vida inmobiliaria, las tardes previas a los eventos deportivos son las de las declaraciones, lo institucional y los montones, insisto, montones, de contactos corporativos. No temáis, no me dejan meter baza en ninguno de ellos. Es preciso señalar que hay un bullir constante. Comerciales, community managers, responsables de prensa y un enjambre de gentes alrededor de ‘what it is all about’: de posicionarse en el mercado de las carreras por la montaña.

Sé que esta visión prosaica os interesa a cuatro y este es un medio de comunicación general. Por lo tanto, vamos con lo general. Y teniente general y capitán general son los galones de los corredores de ambos sexos que son presentados en la rueda de prensa. Los vencedores de las carreras ‘de plata’ y, sobre todo, los y las grandes espadas, los que se batirán sobre los ciento sesenta y ocho kilómetros del UTMB. El salón del Majestic luce como se puede ver en el tuit de un inquieto especialista de la información del monte como Sergio, de TrailRunningSpain.

Como la pompa y el boato suelen pecar de generalista, hay otras oportunidades más jugosas. Las marcas ofrecen reuniones en un entorno más familiar y reducido a las que puedes acudir y casi acogotar a los grandes. Ser probador de material de Salomon me ha permitido asistir a un encuentro hace escasamente una hora. Los protagonistas eran Tófol Castanyer, mallorquín y tipo duro como pocos, la tercera en la TDS Nerea Martínez, la corredora que nunca descansa, y el bestial Iker Karrera, una de las bazas ganadoras del trail de ‘ese otro lado’ de los Pirineos – es que ahora estoy en este lado, comprendedlo.

Había otros protagonistas como el café, las pastitas, y compañeros de medios españoles. También materiales, sombrillas, el helicóptero de la gendarmerie y un sol que no afloja. Pero en estos pequeños encuentros se entera uno de estrategias, de las inquietudes de corredores que apenas paran a comer y que dicen cosas como “me preocupa saber cómo reaccionará mi cuerpo a tope a partir de los kilómetros cien o ciento diez” (T. Castanyer).

Como véis, unos animalitos empaquetados en menos de sesenta kilos.

Os dejo, que está twitter que arde.

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Chamonix Mont-Blanc. Jueves 28. 15.29.


TDS® 2014 por UltraTrailMontBlanc

Ved la que se prepara cuando se unen un paisaje demoledor y las piernas y energías sin final de unos deportistas. Es necesario recordar que sí, que todo esto está muy bien. Terriblemente bien. Pero resistamos. No debemos establecer comparaciones. Otros deportes son como son. Diferentes.

También es malo apelar permanentemente a los entornos imposibles. La épica conduce al riesgo y somos humanos. Somos débiles. Por eso me toca contar lo que se respira por aquí, aunque es una tarea en la que resulta imposible separar la emoción de los hechos.

‘Aquí’ es una ciudad media rodeada de picos fabulosos. Esto ya lo he contado. Los hechos son los siguientes: en la ciudad alpina se juntan cientos de tipos sin afeitar, tipas con las piernas nervudas, más y más ejemplares de la especie más dura del corredor, dicen.

Nos cruzamos por la calle central y es como asistir al Royal Ascot. En lugar de sombreros se exhiben camisetas alusivas a la barbaridad más grande. En lugar de saludos con reverencia a His Royal Highness hay guiños y miradas de complicidad. Se ha desterrado al habitante normal, esto hay que decirlo, de la montaña tranquila y esquiadora. Ya se ha cruzado sin querer al lado de las emociones.

Se ocupan la calle y los bares. Toda esta horda lleva en mente una cosa: ser los próximos que, pasados unos días, reciban ese saludo de otro tipo que luce un chaleco alusivo a la consecución de un reto. Dar la vuelta (o tres cuartos de ella) al macizo bestial del Mont Blanc.

Entre tanto, unos y otros corremontes van llegando a la meta. Los aplausos son para todos. El sol pega de momento en nuestras cabezas. Unas horas apenas para que comience nuestro rondar por los valles y circos glaciares.

Firmado, el dorsal 5028.

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Chamonix Mont-Blanc. Jueves 28. 09.10.

Buenos días a todos. Son las nueve de la mañana y a mis espaldas están repartiendo acreditaciones para que corramos la voz. La gran noticia es que luce en sol de manera espléndida en esta sala de prensa y, a mi izquierda, un ventanal deja ver una muralla nevada sin final. Las agujas del lado francés del Mont Blanc. Cielo azulado. La gente en manga corta por la calle. El glaciar que parece desmoronarse sobre Chamonix nos recuerda otra cosa: susurra qué frágil es nuestra existencia. Y que esta noche hay miles de corredores que han estado discurriendo por collados y valles. Por que se están celebrando dos de las carreras de la semana más famosa del año para los corredores del monte.

En efecto, son las nueve de la mañana pero hace horas que salieron el TDS y la PTL, versiones alpinas de aventuras para locos, con cientos de kilómetros y miles de metros de ascensión. El francés Xavier Thevenard venció en la categoría masculina y nuestra Teresa Nimes dominó la absoluta femenina con 18h41 en meta de la TDS, que se celebra sobre 119km. Nerea Martínez fue tercera a más de dos horas y, entre los chicos, impresionantes Toti Bes (3º), Javi Rodríguez (4º) y Jordi Gamito (5º). Completaron la ronda por la montaña David Coma (7º), Juan M Jiménez (8º) y Marta Coma (9ªF), todos entre los diez primeros.

Sobre la PTL (Petite Trotte a Léon), qué decir. Es un demencial recorrido por equipos, de trescientos kilómetros, que dio la salida el Lunes. Estarán en marcha recorriendo todas las sendas de la zona con límite hasta el Domingo. Espíritu alpino de primera línea. De momento dominan unos finlandeses pero esto es la montaña.

Y 20Minutos.es está aquí para contároslo.

Los Cien Mil hijos de San Trail

Ayer alcanzaron los 100.000 ‘me gusta’ en Facebook. Lo celebraban viéndose muy por encima de eventos como el Maratón de París (56k) y a escasa distancia del ¡Maratón de Nueva York! (125k). En efecto: los Poletti, apellido ligado a la dirección deportiva del Ultra Trail de Mont Blanc, estaban ayer de celebración.

De indudable capacidad mediática, un maratón masivo como los históricos que todos tenemos en mente anda en estos momentos por los cincuenta mil amigos en facebook. Berlín y París dan esa cifra. El monstruo londinense acumula menos de noventa mil. Para que os hagáis una idea de lo que mueve una opinión en las redes sociales emitida desde esas organizaciones, nuestro maratón de Barcelona reúne una tercera parte de seguidores.

Pues bien. El señor Ultra Trail de Mont Blanc y sus señores organizadores tienen pendientes de las actualizaciones de la red social de las carreras a más gente que las de los principales maratones del mundo.

Estamos hablando de una carrera de una especialidad muy joven del mundo del correr. Una modalidad del correr que ha estado alejada hasta hace unos escasos meses de las cadenas de televisión. Recordemos que únicamente Eurosport ha emitido un resumen de larga duración (que podéis consultar en este vídeo) y que ni se emite en directo, salvo las cámaras de ultratrail.tv. Es probable que, si en algún evento se están dando pasos de gigante hacia la globalización del llamado ‘trail running’ (correr por la montaña, en esencia), sea en el UTMB.

Likes, no likes.

Y, entre tanto ¿es una medición significativa lo que una carrera acumule en términos de popularidad de las redes sociales? Creo que sí. Mucho.

No significa que sea mejor o más bonito. Es la medición de que, un mensaje emitido desde la carrera, salta automáticamente a un número creciente y gigantesco de usuarios, fans, potenciales clientes o aficionados a las andanzas en el monte.

¿Es sintomática de algo?

Al menos es evidente que la expectación está creada. La proporción de quienes lo siguen y optan por un dorsal es exagerada, comparado con las cifras de participación de los grandes circuitos de ruta. Chicago o Londres acumulan diez veces más corredores que las diversas distancias que terminaremos en Chamonix.

En 1823 eran aproximadamente cien mil los defensores del Antiguo Régimen, los que echaron una mano al reaccionario Fernando VII. Creo que las cosas han cambiado mucho y ahora, contar hasta cien mil, podría ser hasta un síntoma de buena salud.

¿Y tú? ¿Has pasado a hacer click por su perfil en facebook?

[-23] para Montblanc: y ¿de entrenar, cuánto?

Ay. Esa es la madre del cordero. ¿Cuánto es “ir entrenado” para una carrera de estas características?

¿Podré o no podré? ¿Qué llevo en las piernas y qué me falta amén de esa ‘experiencia demostrada’ con los puntos en pruebas previas?

Veintitrés días por delante para una de las cinco carreras del gran festival de la course nature. Días que muchos emplean en afinar entrenamientos y en casi, casi, descansar después de las grandes sesiones de montaña. Mis amigos de Ciudad Real se pasan por la piedra un tríptico por la sierra de Guadarrama. Fijaos como es que muchos corredores de élite ya han viajado a los valles Alpinos para empaparse de las sendas y conocer al dedo todas las curvas y rampas.

Acumular kilómetros, acumular desniveles… pero algunos tenemos un carromato de tareas que impiden, pongámoslo así, un entrenamiento ideal. Bueno. Quizá ideal sea una palabra rimbombante para este caso. Decente. Incluso decente sería injusto conmigo. Le pega más decir mínimamente suficiente.

Apuesto casi todo a mi experiencia acumulada. Solemos decir los perros viejos que el corredor guarda un fondo mínimo con los años. En realidad solemos decirlo cuando los demás declaran todo lo que han entrenado y a nosotros nos da reparo ir con la verdad por delante.

Acumulado un mes de reposo y con una semana de mochileo que me queda por delante, mi entrenamiento es el habitual en una semana estándar. Apuntad para despellejarme o para patentar el método: dos días de correr por campo, otro día o dos de gimnasio para fortalecer la birria de cuerpo, y tres más que quedan para lamernos las heridas, fundamentalmente.

Mi entrenamiento más intenso fueron las diecisiete horas de tortura subido al Gran Trail Peñalara. Ochenta kilómetros en los que me dí cuenta de la dureza de esa prueba. Pero también que será lo más extremo a lo que me enfrente en bastante tiempo, conectando la gigantesca prueba con semanas (muchas) arrastrando cansancio y falta de sueño por los motivos que a medio mundo le preocupan. No hace falta dar más detalles.

Aparte, los dolores.

Ser mayor significa tener machacadas muchas articulaciones y tendones. Ser mayor y dueño de una sociedad de inversión con capital en Bahamas no es lo mismo que ser mayor y haber corrido durante los últimos 34 años. Adivinad en qué grupo se encuentran mis tendones de aquiles, rodillas, gemelos o vértebras.

Tengo que optar por, bien recuperarme del mes pasado y enfrentarme con ganas a los cien kilómetros de mi Courmayeur-Champex-Chamonix, o bien a entrenar como un imbécil pensando en que he perdido un pico de forma muy interesante. Ojo, no os estoy llamando imbéciles a los que entrenáis. Solamente a los que encaráis una durísima prueba tras otra porque el cuerpo todavía no se está quejando mucho.

Pero lo hará. Siempre duele. Preguntad a los corredores profesionales si duele.

PD. Si esperabais que os destripase los secretos de cómo entrenar, lo siento en el alma.


Foto: © The North Face® Ultra-Trail du Mont-Blanc® – Franck Oddoux

[-25] para Mont Blanc: ¿qué es el material obligatorio?

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Poneos en situación.

Organizas un evento deportivo por montaña. Este se populariza. Tanto, en tus manos está la seguridad de miles de personas. Inevitablemente, como organizador, has de establecer unos filtros de calidad.

Pero ¿Correr no era uno de los deportes más democráticos?

Vamos por partes. Sigue imaginando. Ese evento deportivo sube a los participantes a zonas donde la meteorología no es amable. Un tobillo dañado o una ráfaga de aire frío puede poner en peligro a un corredor que se quede parado a, por ejemplo, 2.500 metros de altitud. Aunque sea verano.

Esta situación de riesgo podría solventarse con un buen equipo de rescate y unas dosis de paciencia. Pero hemos apuntado antes que el evento se populariza. El UTMB va a aglutinar más de siete mil participantes. Esto no se soluciona con tres ejércitos de montaña implicados y las compañías aseguradoras temblando como hojas de álamo blanco. Las bases de la prueba, amén de movilizar los ejércitos de Francia, Suiza y de Italia, se establecen sobre un principio doble:

1. Has de tener experiencia corriendo en montaña

2. Tendrás que portar un material obligatorio.

El primer punto, como os comenté en ocasiones anteriores, se solventa con la exigencia de acumular carreras puntuables. Esto demostrará que no eres un inconsciente que gasta lo que haya que gastar por ascender esos collados y luego, si ocurre algo, que te recojan, que tu seguro multimillonario asegura cubrir toda eventualidad.

El segundo lleva a esta siguiente lista, de carácter OBLIGATORIO para todos, y que podríamos decir que se cumple desde el primer corredor hasta el último, o eso aseguran todos los implicados.

Teléfono móvil con opción Roaming activa. Grabar el numero de emergencias de la organización en los contactos. 
Vaso de al menos15cl
Contenedor para reserva de agua de 1 litro mínimo
Linternas en buen estado de funcionamiento con pilas de recambio para cada una
Manta de supervivencia de 1,40 x 2m mínimo. 
Silbato
Venda elástica adhesiva que permite hacer una cura o un taping (mini 100cm x 6 cm.)
Reserva alimentaria
Chaqueta con capucha que permita soportar el mal tiempo en montaña y fabricada con una membrana (Gore-Tex o similar) impermeable y transpirable 
Pantalones o mallas largas, o combinación de un pirata con calcetines altos de manera que cubran totalmente las piernas.
Gorra o bandana
Segunda capa térmica adicional: una segunda capa térmica de manga larga (algodón excluido) de un peso mínimo de 180 grs. 
Guantes calientes e impermeables
Sobre-pantalón impermeable.

Interesante, ¿eh? Pues todo esto ha de caber en la mochila que llevemos encima, donde habrá que meter líquido y comida para asegurarnos, como se pide de modo literal “que a la salida de cada avituallamiento tengamos sólido y líquido para llegar al siguiente”.

Y es que la montaña no es un juego. Supone una inversión previa en horas y meses de preparación, y otra inversión en material que nos pueda traer de vuelta y contar el lado bello a nuestras amistades.

Por si alguien empieza a inquietarse sobre el berenjenal en que 20Minutos ha metido a su corresponsal o si no había sido mejor enviar a Chema Martinez, mañana os prometo contar con qué herramientas y preparación voy.

[-28] para el Mont Blanc: llegar a Chamonix

Veintiocho días para el Mont Blanc. Vamos con las logísticas, que la sesión de spinning y trote de hoy ya la hemos finiquitado.

Ayer volví a curiosear en algunas de las páginas donde los expertos de la participación alpina detallan sus preparativos. Id a Google y buscad los blogs de Iván Vivo o del imprescindible Sergio Garasa (con su buen carrerasdemontaña.com). Lo cierto es que la logística para un UTMB se ha convertido en poco menos que preparar (y presupuestar) unas vacaciones completas.

Chamonix es un animado esquinazo de Francia con las paredes de su jardín adosadas a Suiza y a Italia. La manera más eficaz de ir desde España, y así lo hacen también muchos otros corredores de todo el mundo, es volar hasta Ginebra. Cien kilómetros al este, monte arriba.

Piensa uno que es decidirse con antelación, otra tarea más amén de la de entrenar, probar materiales. Vamos, la cosa de ir hasta allá.

Por que volver, a malas, ya repatriarán nuestros cuerpos.

Alguien que ha sido capaz de inscribirse online, que maneja habitualmente la red y que adora visitar y reservar páginas de vuelos, piensa que sí. “Ginebra. Bah, eso está tirado. Hay opciones de todos los colores”. Y lo comentas entre los otros corredores. No le das más importancia. Es en ese momento cuando otro experimentado corredor dice lo de “Corre porque ya no hay casi alojamiento y los vuelos están subiendo”

¿Casi no queda alojamiento? ¿En Febrero?

Las cifras del UTMB son mareantes y la capacidad de los valles alpinos es finita. A pesar de albergar durante la temporada de esquí a miles de visitantes, se estima que a Chamonix y pueblos colindantes acuden un total de siete mil quinientos corredores e igual número de acompañantes, voluntarios y personas desplazadas por la zona. Hay que reservar y agachar la cabeza ante los precios ofrecidos (¡y es temporada baja!) o tirar de contactos o compartir apartamentos entre varios corredores.

Si bien volar hasta los Alpes desde Madrid es económico (mi vuelo ha rondado los ochenta euros) y desplazarse en los buses y servicios de transporte hasta Chamonix es relativamente caro (calculad otros treinta pavos largos por cien kilómetros), lo del alojamiento necesita de sus dosis de tolerancia frente a lo disponible.

Estamos en temporada alta vacacional, con lo que es interesante moverse en cuanto sepas que la lotería te ha agraciado con una plaza para participar en la carrera. Si necesitas conectar con otro vuelo via Madrid, sigue la máxima: “la doble antelación, siempre mejor que la mera antelación”.

Da la impresión que este viaje transeuropeo podría salir por un pico. De eso podríamos hablar mañana, porque por medio están el material obligatorio y los ‘porsiacasos’.

[-30] para el Mont Blanc

© The North Face® Ultra-Trail du Mont-Blanc® – Pascal Tournaire

Treinta días. Ya está a la vuelta de la esquina.

A partir de hoy desgranaré brevemente cómo ir de cara y sin miedo a una de las pruebas más exigentes del mundo para un corredor.

Sobra deciros que no estoy recomendando a nadie que piense en ir. O sí. Pero que nadie minusvalore la trastada. Participaré en la Courmayeur-Champex-Chamonix, la prueba menor del gran bucle alpino, el Ultra Trail del Mont Blanc. Nada más y nada menos que veintiséis horas de tiempo límite para recorrer 3/4 partes del giro al macizo del príncipe Europeo. Sí, vale, son cien kilómetros.

Por otro lado, esto tampoco será la crónica épica de un cuarentón vigoréxico. Resumiendo. Si seguís este blog, creo que sabéis de qué va la cosa.

Hoy he dado rienda suelta al cuerpo. Después de estar casi un mes descansando del intenso Gran Trail de Peñalara, que me dió un simpático revolcón pasados ochenta kilómetros, tocaba comenzar con los deberes.

El gimnasio ha acogido los primeros circuitos de fuerza. Para no iniciados, digamos que correr implica mover las piernas y un poco los brazos y hombros. Correr por terrenos variados exige más de todo el cuerpo. Pues correr por montaña, y caminar por montaña (que será lo que haga durante muchas horas) pide al tren superior un trabajo doble. Y los que corremos solemos ser unos birrias de cintura para arriba. Preguntádselo a nuestras parejas.

Por lo tanto, en mitad de las calorinas de mi ciudad, como escribe mi amiguete el bicioso Pedro Bravo, sudores y más sudores para tirar de pesas, hombros, brazos, remo, y entre medias recuperación subidos en las bicicletas de spinning y la cinta de trote cochinero. Dicho de otro modo, sufrimiento innecesario aunque imprescindible para poder ganar algo de músculo.

Mañana, [-29].

Permaneced atentos.

¿Están quemando tu bosque? Denúncialo

Foto: EFE

Unos amigos de la sierra de Algeciras, en concreto los archiconocidos corredores de fondo autodenominados Kroquetas, denuncian en las redes sociales que los incendios de la zona están cargándose su magnífica y excepcional sierra. Sí, un espacio verde donde Iván, Azarías, Sergio Pérez o Manué entrenan, respiran y viven el campo. Su libertad, la que el bosque da para todos, como menciona Sergio.

 Arde mi casa, la zona de recreo donde he compartido visita con buenos amigos. Mi casa es así de hospitalaria, caben todos los que quieran, es muy grande. Pero lo siento, no os puede acoger ahora, esta ardiendo. 

El compañero de TV Alvaro Gallardo tuiteaba el otro día con esa mezcla de desesperación y de no poder hacer más que denunciarlo.

La semana pasada teníamos corredores como Tito Parra haciendo turnos para apagar el incendio tremendo de Guadalajara. Sí, corredores de montaña, los que son acusados de degradarla. Tito es un profesional de los bosques. Los salva de arder.

En el incendio se veían afectadas más de mil hectáreas de un parque de elevado interés ecológico. De nuevo.

¿Está desangrándose tu bosque?

¿Salta el fuego desde las manos del hombre a las sendas y árboles por los que corres o paseas?

Denúncialo.

Grita alto. Me ocuparé de mantener abierto este post y reenviaré los comentarios que dejéis para que no se olvide la gente de una cosa: la masa forestal de nuestros montes y bosques nos llegó de nuestros padres y la tendremos que dejar intacta a nuestros hijos.

Ya no se trata de correr o de no correr. Es la cubierta vegetal de nuestro planeta.

La extrema dureza de un deporte

Corremos. Lo recomendamos a amistades, conocidos o desconocidos porque es bueno. Es sano. Vendemos incluso humo a su alrededor. Todo es tan idílico que olvidamos que está delimitado por áreas difusas. Oscuras.

Correr en la montaña es una de esas áreas-límite. Hace ahora dos semanas que participé en el Gran Trail Peñalara. Una de esas áreas complicadas de entender. Ciento doce kilómetros, la distancia entre Madrid y Ávila. A pie. Subiendo y bajando. Noche y día. Por piedras y barrancos. Una organización casi militarizada para que todo salga a la perfección.

Hay mucho en juego. Y es que esto ya no es running. La pasión desmedida de las ultradistancias está ya lejos de las fotos de corredores sonrientes y de corredoras riendo y haciendo estiramentos. Tonterías, las justas.

A las diez de la noche, mientras la humanidad descansa de una jornada laboral -el que puede presumir de ella- quinientos corredores preparaban mochilas, ropa, zapatillas. Corredores de los duros. De los que parecen eternamente mal afeitados. Piernas llenas de nervios y duros tendones.

No ‘salen a correr’. Ese término podría ser el remate perfecto de una pesada jornada de junio, un viernes rematado con un trote de media hora y chapuzón en la piscina. Que va.

La música atronaba y el locutor, el inimitable Depa, nos espabilaba para afrontar distancias inasumibles. Treinta horas por la montaña por delante. Cinco, cuatro, tres, nada desconocido. Rock and roll y caras serias.

Tres horas después éramos una serpiente de luces por la montaña madrileña. Habíamos subido a más de dos mil metros de altitud prácticamente a oscuras. Habíamos descendido por una senda de cabras hasta el parque de ocio montañero de la Pedriza. Alguno se había caído de bruces o llevaba enganchones por la roca, los piornales, insistimos. El glamour del running lleva el ‘prénom‘ de trail. El nombre propio del hermano mayor de la distancia sin lógica humana.

Nuestros gestos indican que debemos estar disfrutando mucho pero que lo escondemos bajo una máscara de concentración y de eternas preguntas.

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Fuente: KaikuLand.com

Delante iban los Pedro Bianco o Marcel Batlle. Ellos coronaban collados al galope y bajaban a todo trapo mientras los demás parábamos para pisar bien. Las manos a los bastones, sobre las rodillas. El lógico cansancio de correr, repito, durante las horas de descanso.

A las seis de la mañana amanecía mientras trataba de no quedarme dormido. No dormirse corriendo. No dormir mientras corres por una senda de montaña. A mil ochocientos metros de altitud y después de cuarenta kilómetros. Nunca me había visto tan cerca de un cierre de control.

Nunca me habían abofeteado.

Un amigo me tuvo que espabilar de dos tortas. ¿Dónde está el límite? ¿Recomendaríamos esta épica a un conocido, a trotar mecánicamente después de siete horas y media? Ahora entiendes los gestos ásperos de los cientos de participantes que aguardábamos en la línea de salida.

No es correr. No es el deporte de moda sino una versión inmediatamente inferior al vagar mientras aguanten las fuerzas. Mucho cuidado cuando leáis estas líneas y sintáis que os estoy motivando a una experiencia extrema.

Si sentís la curiosidad de asomaros a ese extremo, hay carreras por centenares. El Gran Trail de Peñalara es una de las más solemnes oportunidades. Perfectamente organizada.

He visto amigos en meta a los que hay que inyectar suero por la deshidratación. Muñecas hinchadas como la de Berna, a la que una caída en la noche supuso una luxación seria y que terminó los ciento doce kilómetros con una mano como una raqueta de pádel. Tipos duros como rocas sentados con la cabeza en las manos dormidos en una silla.

Hasta que luego llega un momento de lucidez y el corredor se levanta y sigue. La concentración es necesaria para no matarte por un barranco. O para discurrir por una cresta como la milenaria pasarela entre bloques de piedra de los Claveles del Guadarrama. Sí, por ahí teníamos que pasar. Llevábamos en las piernas sesenta kilómetros.

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Foto: KaikuLand.com

En ese momento mides el dolor y lo asumes. Lo guardas en uno de los compartimentos de la mochila. Y tiras unas cuantas horas más esperando que las SLab no te machaquen los pies y que tus rodillas sigan sirviendo.

Diecisiete horas y media después, la decisión.

Diecisiete horas y media después de haber salido de Navacerrada paré un momento y me senté. Posiblemente fui otro de esos rostros que aparecen en los grandes reportajes que ahora se elaboran sobre la versión extrema del deporte de correr. Diecisiete horas y media después de un día entero trabajando, el remate de una semana de tensión, y tras haber ascendido la Maliciosa, haber cruzado la Pedriza por la gran Cañada, ascender la Morcuera aún de noche, cruzar el valle del Lozoya y mirar a esa ascensión de dos horas por el Reventón. Diecisiete horas y media más tarde, ascendidas las cimas más altas del Guadarrama y bajados los pinares a La Granja, y sumar cuatro mil metros de ascensión en un sábado de Julio, pensé que ya era demasiado.

Hay que vivir. Hay una familia, unas piernas que tendrán que mantenerte corriendo durante muchos años más. Si es lo que deseas.

Los momentos posteriores, las reflexiones, la estrategia de una semana, de esa carrera, son parte de la gestión de estos titanes deportivos. Podría haberme arrastrado unas cuantas horas más. Tenía por delante treinta kilómetros, todo el Eresma, el cordal de Siete Picos, el puerto de Navacerrada, la Barranca, territorio ya conocido.

¿Apurar la tarde y la anochecida? ¿Intentar ser finisher otras diez horas después?

La gloria de pisar la alfombra de la plaza de Navacerrada contra una segunda noche sin dormir. ¿Hay límite? Esta vez una oportuna concatenación de dolores me puso sobre aviso. Tres horas con los pies machacados, las uñas de los pulgares ennegrecidas por los golpes continuados contra las rocas, y otras tres horas con el interior de la rodilla siendo una sorda tortura.

No hay vergüenza en parar. No hay deshonra en sobrevivir. Afortunadamente, hablamos de un extremo.

En el deporte de moda no se llega a estos extremos, tenedlo en cuenta. Podéis respirar.

Dejad paso. Este sí que corre. Y corre mucho

Aclarando términos. Hoy se incorpora a los blogs de 20Minutos Chema Martinez. Sí, ese. El que corre.

Digamos que el que corre como se debe correr. Por si alguno creíais que del correr solamente se podía hablar de manera socarrona y relacionado eternamente con la buena vida, el comer, el vino y el parar bajo un pino a tomar la sombra, chiquillos, chiquitinas, no. Digamos que correr, correr, es lo que ha hecho toda la vida el héroe de Villaviciosa de Odón. Aquí, el abajo firmante, se desplaza algo más deprisa que caminando.

Y es que a 20Minutos ha llegado el correr con mayúsculas. Un pedazo de campeón al que tendrán, sugerencia suya, que ponerle un ordenador y una mesa en la Casa de Campo madrileña.

Cuenta esto con pequeños problemas que seguro que este diario solventará de manera veloz.

1. Costará convencerle para que mantenga la boca cerrada. No porque sea un polémico guerrillero sino porque va siempre sonriendo. Corre y sonríe. Su eslogan ‘no pienses, corre’ es casi más ‘no pienses en qué cara poner, ríe’. A veces esa risa, ese gesto, coño, ¡da rabia! En todas las fotos en que uno sale asoma un gesto de angustia o cansancio. Pero Chema va siempre medio comiéndose el viento medio descacharrado de la risa.

2. Este diario tendrá que establecer dos turnos para que tengamos listos los posts. O, si deciden cerrar la edición bloguera y salir a tomarse unas cañas cuando Chema y los jóvenes terminen y entreguen el material, que sepan que otros escribimos más lento. Si les pillo con la tercera ronda de cervezas prometo robarles las tapas de la cuarta.

3. Os compararéis con sus ritmos y pensaréis que no corréis una castaña. Pero es que Chema es meta-humano. Tiene mitad de humano y mitad de gacela. Nosotros tenemos mitad de humano y mitad de culo silla de oficina, o asiento de furgoneta de reparto o mitad de cuarto de ir sirviendo mesas. Sería deseable que 20Minutos lanzara una campaña contra los excesos de velocidad en los parques. No sea que os volváis locos.

Comprendedle, es un muchachuelo del 71. Va a toda prisa. Para sus carnes magras el viento es eso que le seca el sudor a veinte por hora.

Solamente nos queda darle la bienvenida. Mirad, por ahí va, a todo trapo. Ay, los mozos.