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Poner un pie delante de otro nunca tuvo tanta trascendencia.

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¿Y si comienzan a restringir el acceso a correr en el Retiro como consecuencia de los árboles deteriorados?

Imagínalo. Los principales medios de comunicación cuestionando el mantenimiento de un parque centenario. ¿Y si comienzan a restringir el acceso al Retiro como consecuencia de los últimos accidentes? Échale un poco de imaginación. Podrían empezar a limitar determinados deportes, entre ellos tu carrerita diaria, por la caída de los árboles deteriorados en las últimas décadas.

Yo creo que es cuestión de tiempo (y no estoy dándoles una nefasta idea ni una justificación para hacerlo). Nuestra clase política suele manejar las oportunidades de dos maneras.

a: dejar correr el tiempo
b: bala en la recámara

Eliminado el factor tiempo, que se ha agotado desde el momento en que la prensa airea accidentes serios, algunos no dejarán que una coyuntura les estropee una oportunidad política. ABC habla de “investigar un misterio”. El de los árboles caídos. La redacción de El Confidencial desliza la expresión “demasiada gente” como uno de los desencadenantes de los troncos y ramas caídos. Únicamente El Mundo detalla claramente la guerra de guerrillas que se lleva a cabo entre el departamento de parques y jardines y los sindicatos.

En esencia, en lugar de preocuparme si deberíamos acudir a correr por el parque que la corona cedió a la ciudad de Madrid, empieza a rondarme un negro pájaro por los pensamientos. Al tiempo. Ya dicen mis hijos con razón que soy un ‘hater‘.

Muchos estaréis pensando que no. Que si salimos a correr con cuidado y la concejalía o la empresa externalizada de parques y jardines son sensatos y cuidan El Retiro, esto es pensar demasiado lejos.

Mi temor es que, primero, se entenderá erróneamente o se malversará el concepto de quién o qué usos masivos están deteriorando el Retiro. Mi opinión es que se harán un lío, y correr, de modo parecido a la manera que se está demonizando desde el ecologismo más combativo el correr por las montañas, será uno de los llamados ‘usos humanos con impacto en la cubierta vegetal del parque’. No apostaréis nada.

Cuando se igualen los miles de paseantes y tumbantes a los cientos de corredores, y quedéis englobados con la entrada de vehículos para las ferias, mantenimiento, stands varios, obras mal realizadas y deterioro natural de las especies vegetales, alguien pensará que quizá se deba acotar algo a algunas horas. O algunos cientos de usuarios.

Sí, vosotros que apenas pasáis tres o cuatro veces por el mismo itinerario, pisando con vuestra zapatilla de apenas treinta centímetros de largo, seréis considerados agresión ambiental. Salís demasiado en los medios y han catalogado el correr como una fiebre, una plaga y una moda.

¿Soy un agorero? Es más fácil acotar y colocar policía que razonar.

¿Cuánto tardaremos en leer eso de que “tanto running está machacando nuestros parques”?

¿Correr? Eso es de cobardes

Animado por haber estado repasando los comentarios a favor y en contra de mi penúltimo post (ya sabéis, el de la dureza del correr por la montaña), le dí una pensadita a esta exposición pública del correr.

“Es una moda estúpida. Ya estás mayor para hacer el tonto por el campo”
“Correr tanto para que luego te retires, eres un mierda”
“Un pico y una pala os daba yo”

Es un ramillete que muchas veces se ha popularizado en ese global “Correr es de cobardes”. Frase que ha provocado respuestas, adhesiones en mitad de una ronda de vinos, títulos de libros y hasta de formas de ver las cosas.

Habría mucho que lidiar, si es mejor cobarde vivo que valiente descuidado. O si deberíamos dedicarnos a correr y tomarlo como un íntimo proceso espiritual o subirse al lobby runnero hasta modificar los cimientos del mundo.

¿Qué pienso yo de todo esto? Cobarde es escudarse en un alias para insultar pero asumo los riesgos de ser portada en algunos momentos en este diario. A partir de ese instante debo enfrentarme a las consecuencias. Internet es así.

Pero (ay, los peros), salen puntos y más puntos a favor de si salir a corretear. Más, con la que cae. Metámosle mano al solomillo con espíritu de magacín de verano. Cuatro contra cuatro.

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Exacto. Superficialidad, inconsistencia y liviana tontez. Es verano.

Correr no es de cobardes:

  1. Quita los sofocos del día a día. Alguien que se enfrenta con el deporte a las ganas de coger un arma y liarse a tiros es un valiente.
  2. ¿Cobardes? No te han visto llegar por los pelos a rescatar a tu pequeño de la piscina de bolas, raudo como Usain Bolt. Ni aguantar duro e impenitente las ocho horas de paseo por las compras de Navidad.
  3. Puedes decir que tu velocidad media de trote es mayor que la de un atasco en las arterias de tu ciudad. Además, ahorras humos a ese cielo marrón-gris que respiran hasta tus enemigos.
  4. Bueno. Salvo que tengas enemigos con respiración anaerobia. En ese caso, vigila con qué microorganismos te juntas. Claro que, en este caso, serías todavía menos cobarde.

Correr es de cobardes:

  1. Sales a correr por no mirar a los ojos a la pila de ropa de planchar.
  2. Correr para llegar a tiempo a que no te cierren la tienda de referencia mientras haces pereza para bajar a por verdura. Y eso que tu chino (también de referencia) abre hasta las 23h.
  3. Quítate ese plástico que recubre tu lorza mientras corres o te deshidratarás sin adelgazar. Afronta tu realidad delante de tu espejo y repite conmigo y en voz alta “Necesito un cambio estructural de hábitos alimentarios”
  4. Es el cuarto viaje de familia que organizas aprovechando que hay una carrera en… Aparca el tema y disfruta de un hotel playero con setenta horas diarias de actividades familiares. Apechuga, que dijiste lo de “en la salud y en la enfermedad”.

Dejad paso. Este sí que corre. Y corre mucho

Aclarando términos. Hoy se incorpora a los blogs de 20Minutos Chema Martinez. Sí, ese. El que corre.

Digamos que el que corre como se debe correr. Por si alguno creíais que del correr solamente se podía hablar de manera socarrona y relacionado eternamente con la buena vida, el comer, el vino y el parar bajo un pino a tomar la sombra, chiquillos, chiquitinas, no. Digamos que correr, correr, es lo que ha hecho toda la vida el héroe de Villaviciosa de Odón. Aquí, el abajo firmante, se desplaza algo más deprisa que caminando.

Y es que a 20Minutos ha llegado el correr con mayúsculas. Un pedazo de campeón al que tendrán, sugerencia suya, que ponerle un ordenador y una mesa en la Casa de Campo madrileña.

Cuenta esto con pequeños problemas que seguro que este diario solventará de manera veloz.

1. Costará convencerle para que mantenga la boca cerrada. No porque sea un polémico guerrillero sino porque va siempre sonriendo. Corre y sonríe. Su eslogan ‘no pienses, corre’ es casi más ‘no pienses en qué cara poner, ríe’. A veces esa risa, ese gesto, coño, ¡da rabia! En todas las fotos en que uno sale asoma un gesto de angustia o cansancio. Pero Chema va siempre medio comiéndose el viento medio descacharrado de la risa.

2. Este diario tendrá que establecer dos turnos para que tengamos listos los posts. O, si deciden cerrar la edición bloguera y salir a tomarse unas cañas cuando Chema y los jóvenes terminen y entreguen el material, que sepan que otros escribimos más lento. Si les pillo con la tercera ronda de cervezas prometo robarles las tapas de la cuarta.

3. Os compararéis con sus ritmos y pensaréis que no corréis una castaña. Pero es que Chema es meta-humano. Tiene mitad de humano y mitad de gacela. Nosotros tenemos mitad de humano y mitad de culo silla de oficina, o asiento de furgoneta de reparto o mitad de cuarto de ir sirviendo mesas. Sería deseable que 20Minutos lanzara una campaña contra los excesos de velocidad en los parques. No sea que os volváis locos.

Comprendedle, es un muchachuelo del 71. Va a toda prisa. Para sus carnes magras el viento es eso que le seca el sudor a veinte por hora.

Solamente nos queda darle la bienvenida. Mirad, por ahí va, a todo trapo. Ay, los mozos.

¿Qué tiene de especial el maratón de Nueva York para ser premiado?

Hoy la fundación que entrega los premios Príncipe de Asturias, el príncipe que mañana ya no lo será, premia a esa ciudad que se levantó un día de otoño sufriendo los efectos del bestial fenómeno climático del Atlántico. Las redes sociales arden: los aficionados al correr y al espectáculo, aplauden que, por fin, el entretenimiento rey de la década destrone a Casillas o Xavi. Entre tanto rechinan los aficionados a otros deportes o a premiar a los líderes de la imaginería deportiva. Los Javier Gómez Noya, Mireia Belmonte, quedan fuera de la ceremonia de premios.

¿Qué posee ese evento deportivo como para que haya despertado la mayoría de los votos del jurado?

Entenderemos mucho de ello si nos remontamos dos años escasos. La fecha de 4 de noviembre de 2012 pasará a a historia como el domingo en que no se celebró el Maratón de Nueva York. La tormenta atlántica Sandy dejaba la ciudad arrasada. Más de cuarenta muertos y millones de habitantes comprobaban la debilidad de sus infraestructuras. En Hoboken, Nueva Jersey, había tal balsa de agua que podría sepultar cien ballenas. Una semana más tarde, en pleno preparativo para la carrera, aún había colas a pie para poder llenar una garrafa con la savia que alimenta el árbol yankee: la gasolina.

El ‘momentum terribilis’ neoyorquino ponía a prueba la capacidad de reacción de la ciclópea maratón. Tanto de cara a la ciudad como al resto del mundo deportivo.

Y es que se trata de más que una prueba deportiva. Son cuarenta o cincuenta mil corredores, atravesando el icono del desarrollo occidental de todo el siglo XX (antes de que los Dubais y Shanghais levantaran la cabeza aún más alto). Un espectáculo que fuerza al alcalde a considerar que la ciudad necesita todos los recursos posibles para hacerla realidad.

Cortar la circulación de ocho millones de habitantes es poner una fiesta deportiva a los pies de una urbe. Al tiempo, un espectáculo televisivo y global que debería no romper el espíritu de la carrera.

En la edición de 2012, repasemos, los riesgos eran evidentes. Aparte de calles inundadas, lineas de metro cortadas por los desperfectos y un sistema metropolitano completo cogido apenas por alfileres, había más actores en juego. Los mismos que dan la verdadera dimensión de este maratón.

Todo no es apuntalar lo derribado por vientos de cien kilómetros por hora o drenar vaguadas donde se podrían disputar pruebas de remo olímpico. Las ciudades se han sobrepuesto a condicionantes similares. Más aún las ciudades pujantes del globo. Cuentan con los mejores medios y en días la tecnología es capaz de ganar terreno a la naturaleza, como siempre ha sido. Hay otros condicionantes. Dicen que más de 350 millones de condicionantes.

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El club.

El New York Road Runners Club (NYRRC) es una organización que desde 1976 mueve miles de visitantes a la ciudad bajo la excusa de correr la distancia mítica de los juegos olímpicos. Cientos de miles de corredores optan cada año a los dorsales que dan derecho a atravesar Brooklyn, Queens, Manhattan y Bronx en mitad de una vorágine de público y símbolos de la civilización occidental.

En 2012 había 42.000 plazas a disposición de cuantos quisieran contribuir al dinamismo de un evento que deja en la ciudad de NY un negocio estimado de 350 millones de dólares. El pastel es de tal calibre que Michael Bloomberg, dueño del imperio de la información financiera con su propio nombre, sostuvo la celebración de la prueba hasta escasamente 48 horas de su teórico inicio.

Los corredores viajan hasta Nueva York  optando a los paquetes que se adjudican por todo el planeta. Repito. Todo el planeta. Probablemente estemos hablando de un evento que en 2013 acogía a más de cien nacionalidades. La carta para que un deporte sea olímpico dice que deberá ser practicado en 75 países en categoría masculina. Sobran las comparaciones.

Ha sido el motor de esa gran expansión del mundo del correr. Desde las hazañas que tuvieron en vilo a los norteamericanos en los juegos olímpicos de los años setenta, la ‘gran manzana’ tomó el testigo de popularizar el deporte más sencillo del mundo. Su salón de la fama está cimentado en las leyendas con los apellidos más conocidos del correr: Shorter, Salazar, Waitz, Krinstiansen o Seko. Y el crecimiento derivaría en más capacidad de inversión. Desde Chase Manhattan Bank hasta los años más recientes, la bola de nieve solo hacía una cosa: crecer.

Todo corredor quería ir, una vez en la vida, a su Meca. Si no corrías en NY te quedabas sin argumentos cuando hablabas de tu afición en la oficina. Si alguien quería tirar el dinero contigo, ¿por qué no regalarte un viaje con dorsal?

¿Deriva su poder en la inversión empresarial en la ciudad?

El articulista Chris Smith encarnaba desde la revista Forbes a los que defendían la postura de que los 350 M$ no lo eran todo. Era justo después de aquel “fuera máscaras” del otoño de 2012. Es más, aseguraba, “se verán disminuidos por los efectos devastadores de Sandy”, apuntaba, preguntándose si la ‘morale’ del ciudadano que pelea por que las bombas de la NYPD y NYFD puedan drenar su calle estaría para salir a hacer negocio con los potenciales 2 millones de espectadores.

Fue una mala semana para meterse en embolados. La inauguración del estadio de los Brooklyn Nets también quedaba afectada por la tormenta devastadora. Como escribía el periodista Jacobo Rivero, el revivir ‘pijo’ de la época de los Dodgers a los Nets. Recordemos que suponía el estreno de la franquicia de New Jersey a un distrito con una densidad de población tres veces mayor que la de Madrid. Una inversión de 1.000 millones de pavos en el pujante Brooklyn, barrio de-popular-a-clase-media-alta y que acercaba a la ciudad de los Knicks su segunda franquicia de la NBA, el mayor espectáculo del mundo.

Maldita Sandy. El alcalde Bloomberg había tenido que envainársela porque, si no se podía coordinar con seguridad a veinte mil personas en un recinto cerrado, mal se podría asegurar la comodidad de 40.000 corredores y otros tantos acompañantes que buscan alojamiento, consumen bienes y corren por cinco de los ‘boroughs’ de la ciudad.

El multimillonario alcalde de NY veía como se le multiplicaban los enanos en su circo particular del ocio y deporte. El domingo jugaban los Giants (NFL) su partido contra los Steelers en un MetLife Stadium que no había sufrido daño alguno pero con las conexiones en transporte público todavía tocadas en todo el estado de New Jersey. Todo en mitad de un estropicio que mantenía a millones de personas sin electricidad o que, el Domingo 4 por la mañana, aún tenía el 38% de las gasolineras del entorno sin combustible.

Bloomberg no había renunciado a ser ese alcalde Demócrata en 2001 o a los trinos de gloria del Partido Republicano en 2007 para convertirse en un damnificado. Este carácter de alcalde independiente y casi medieval era el sucesor del duro ex fiscal anti narcóticos Ralph Giuliani, que también adoraba a su manera al maratón más famoso del mundo. Era un guiño histórico; el halcón judío que pasa a gobernar con mano de broker el legado del fiscal italiano. Giuliani se había convertido durante la crisis del 11-S en la imagen pública. El huracán Sandy dejaba un escenario de terror (las primeras estimaciones hablaban de 90.000 millones de dólares en daños) y sesenta muertos.

Una delicada situación a escasos días de las elecciones.

Patrocinadores.

¿Cuentan otros deportes con este sustento tan feroz? ¿Podría alguno de los deportistas no premiados, Mireia, Javi Gómez Noya, hacer lobby de tal manera? En la ceremonia de entrega de premios en Oviedo todos irán de smoking. Mary Wittenberg, la CEO del club de corredores de Nueva York, no lucirá patrocinadores en su gala pero hay chaqués que relucen más que otros.

Más ejemplos. Volvamos a 2012.

La imagen de muchos estaba en juego. La del patrocinador principal, sin ir más lejos, empezaba a quedar en entredicho. ING, uno de los bancos más internacionales, acababa precisamente de ver cómo su competidor en el muy ético mundo financiero holandés, Rabobank, había decidido retirarse del patrocinio del mundo del ciclismo.

ING tiene que contestar las voces que saturaban la web de la prueba dos días antes de celebrarse todo un maratón de Nueva York. En un escenario de crisis, el sponsor principal no podía contribuir a una fiesta mientras miles de vecinos estaban pasando dificultades. ING era el patrocinador principal de la carrera desde 2003 y tenía firmado un contrato que se renovaba anualmente por valor de entre dos y tres millones de dólares.

El binomio NYRRC-ING anunciaba velozmente que donaría 500.000 dólares para ayudar en los trabajos de recuperación más inmediatos. ¿No es este carácter solidario una razón más que poderosa para vender la imagen responsable de una empresa? Quizá también esto sea premiado por la Fundación Príncipe de Asturias.

Al mismo momento Businessweek filtraba las más crudas reacciones de una opinión pública dividida. Las redes sociales, el gran enemigo de las corporaciones verticalistas, machacaban sin piedad desde ambos flancos, los clientes del maratón y los potenciales afectados por ella.

¿Por qué debería celebrarse una maratón que es prácticamente un desfile civil, mientras todavía se están recuperando cuerpos de ciudadanos fallecidos? Ciudad ciclotímica como pocas, Nueva York representa el extremo del sentimiento de ciudadanía para la fiesta y para el duelo. Si Sandy hubiera golpeado la costa este apenas 200km más al sur, mismamente, el escaparate del maratón estaría siendo un ejemplo de superación corporativa y de solidaridad del mundo del deporte, sin ir más lejos.

Aún así, muchos, los que habían viajado y los que habían entrenado, sintieron que le debían algo a la ciudad que los acogía.

La gente tomó las calles, a pesar de todo.

Sólo NY es capaz de generar estas sinergias. Añadiremos Boston, probablemente, por el carácter también cruel y catastrófico de su edición de primavera, marcada por los ataques terroristas. Alrededor de Central Park, la habitual meta, miles de corredores rindieron homenaje ciudadano a la carrera, a la ciudad, a los afectados por el tormentón atlántico.

Probablemente estas sean razones que el jurado del Príncipe de Asturias haya tenido en cuenta.

O probablemente no. Pero nunca lo sabremos.

 

Corriendo por Beatriz

Cuento, entre los mejores amigos que esto de correr me ha tirado en cara, una panda ecléctica y tripera que tienen su base deportiva y personal en La Mancha. Son los imprescindibles de Corriendoporelcampo. Todo lo que tienen de grandes oradores lo tienen de grandes de todo lo demás. De corazón sin control, de humor sin medida y de hambre y sed sin posibilidad de aplacamiento.

Qué le vamos a hacer. La genética nos dota de cosas buenas y de otras, simplemente, “cosas”.

 

El hecho es que también irán a correr y gatear y arrastrarse, en esta justa proporción, a la prueba más mencionada en los círculos de corredores campestres. Sí, los chicos del CxC estarán en Chamonix intentando llegar en tiempo de que les atiendan en meta del Ultra Trail de Mont Blanc.

Allí nos encontraremos, entre ese marasmo de montañeros afilados y de expertos ultrafondistas. Los CxC (y yo, en cierta medida, al estar más cercano a su filosofía que a las otras) aportaremos cierto contrapunto. A decir verdad, todo esto les cogió un tanto de trasquilón porque se presentaron al sorteo de plazas esperando no ser escogidos y acumular meses de experiencia para, sí, apostar fuerte en 2015.

Pero la mala suerte les fue esquiva y les tocó. El no saber hacer las cosas a medias tiene consecuencias como esas. Así pues, empezaron a pensar en cómo hacer que tanto correr y tanto contarlo tuviera una aplicación práctica. Y se les cruzó la historia de Beatriz.

Bea.

Beatriz Peláez Díazy aquí paso el teclado a los amigos del CxC– tiene seis añitos (cumplirá siete el próximo 15 de octubre) y vive en Poblete (Ciudad Real). Beatriz no puede correr. Tiene atrofia muscular espinal tipo III, una enfermedad degenerativa que afecta a su sistema nervioso central, a sus motoneuronas, provocándole una progresiva debilidad y degeneración muscular.

Su sistema respiratorio y su musculatura se van atrofiando poco a poco. Como consecuencia de ello, Beatriz irá perdiendo capacidad para andar, moverse, comer o respirar.

Y mis amigos han pensado en “vender” los 168 kilómetros que recorrerían  cada uno de los tres integrantes del club el próximo mes de agosto en el Ultra Trail del Mont Blanc. Con ello, para que todo lo obtenido por ello se destine íntegramente a hacerle a Beatriz la vida un poco más fácil.

¿Quieres conocer algo más de este proyecto solidario? ¿Sientes insana curiosidad por conocer cómo relatan sus aventuras de corredores por el campo? Entra en su web y pasa un rato imaginándotelos ahí, al lado, cerveza o plato de migas en mano.

 

Los chefs corredores

Guisar un diseño previo, pensar, resistir durante horas en un entorno sofocante, entrenar duramente para contener las ganas de rendirse. ¿Un plan de deportista de élite? No. Es la descripción de la jornada habitual de un cocinero.

Si añades que unos cuantos cocineros han alcanzado la categoría de chef y su responsabilidad se multiplica por diez, y que a las jornadas maratonianas de una cocina hay que añadir una notoriedad pública, ¿te extraña que solamente les quede tiempo para calzarse unas zapatillas?

 

 

Pues cada vez es más frecuente. Estos lobos solitarios de lo más alto de la pirámide de la cosa culinaria son, muchos, corredores. No sé por qué tenía que extrañarnos. Desde este lado de la mesa vemos pasar por delante de nuestras narices, qué sé yo, aceites estupendos para untar panes de naranja, de pasas, capuccinos de verduras o las archifamosas maravillas de carnes, pescados o espeluznantes arroces (ay, el de atún rojo, remolacha y aire de parmesano de Jesús Almagro). Al otro lado de la mesa, más bien en la cocina, un equipo que dirige un tipo que corre para soltar el estrés, para no volverse loco. Otro probablemente corra porque es lo único que le permite disfrutar de la ciudad. David Muñoz (propietario de Diverxo, entre los mejores según la guía Michelin) iba corriendo desde el barrio hasta el restaurante. La excusa de perder peso o de probar nuevas sensaciones llevan a conocidos cocineros como el madrileño Paco Roncero (el gobernante de los timones sobre el Casino de Madrid) o al archifamoso Gordon Ramsay (el iniciador de Pesadilla en la Cocina en su versión anglosajona) a meterse entre pecho y espalda kilómetros sin parar.

 

¿Hay un punto de celebrity running?

Quizá sí. Correr está de moda, como todo el mundo empieza a notar. Pero también hay un mucho de masoquismo perfeccionista. Es posible que la búsqueda última del plato ‘diez’, sometida bajo un rigor casi científico, sea lo que mueve a estos seres de chaqueta preferentemente blanca.

El corredor echado a perder -como quien os escribe- tendrá más o menos miramientos en inscribirse a una carrera o salir a correr solo por el campo. El cocinero es un animal del detalle, de la perfección. Cuando corre, corre con mayúsculas. Y esto no está ni bien ni mal. Es así.

Para un cocinero no solamente se trata de ofrecer un gusto sino un aspecto, una sorpresa a quien está repiqueteando nervioso con el pie en el suelo de la sala. Mirando de reojo a esos bacalaos confitados o los lomos de venado a los anisados, uno entiende parte de la pasión que estos artistas ponen en todo. ¿Quiere decir esto que yo nunca aplicaré esa obsesión en mis platos? Pues puede que sea también muy cierto. En ningún sitio dice que me queden energías para intentar la perfección a las cazuelas. Pero aquí estamos echando un rato.

¿Seguimos? Gracias.

Entonces, ¿no comen macarrones con tomate? ¿Se hinchan a taboulée con aire de mango?

Ni de coña. Si algo no son estos bestias de la cocina es idiotas. Echadle un ojo. Un corredor que se tira en plancha a por las tres horas y media como David Muñoz en el exigente recorrido de Madrid se aprieta un arroz con carrilleras.

El desparramo dialéctico de las nuevas cocinas amenaza en todos los frentes de la vida. Y nos lo hemos creído. Hemos asimilado que la cocina es vapor, es concepto. Lo mismo que al correr por el campo se le han adherido setenta etiquetas (trail, freestyle, ultra trail running, etc) y a un hecho tan cotidiano como alimentarnos le han salido bandos y facciones a ambos extremos del espectro conocido, al cocinar para estar listo para correr también. Si David Muñoz hace arroz con carrilleras antes de su maratón quizá tengamos que parar a entender qué nos está explicando.

Sí, en el correr hay mucha cosa energética y hasta cierta espiritualidad. Recientemente el dueño de DiverXo declaraba que “el deporte me aporta salud mental. Sin él, con todo lo que nos está pasando, sería imposible mantener la cordura. Tanta exigencia, tanta intensidad, tanto estrés… todo es tan bestia que sin el deporte no podría mantenerme”.

Aún así y conocedores de todo ello, estos superdotados de los sentidos también gastan hidratos a partir de las dos horas de carrera. Se acalambran si les faltan sales. Dejan de lado una profesión y unos conceptos con los que investigan a diario. Es su trabajo. Conocer las reacciones del cerebro humano frente a todas las posibilidades que dan unos productos que sirven para comer. Que mi esposa me pille mirando al infinito y secándome los ojos porque hay un helado de uva garnacha, una carne, escuchar a mis hijos, que me derroten por los sentidos, no tiene que ver con que el deporte necesita una alimentación sana, sólida.

Os dejo con esta amalgama de pensamientos. Viene un bizcocho-tiramisú de naranja, perfecto.

Mañana podré correr durante horas. Los de las barritas sustitutivas os lo perdéis.

La TrailWalker solidaria llega a Madrid

¿Sabes que el Oxfam Intermón Trailwalker en Madrid, uno de los eventos deportivos solidarios del mundo contra la pobreza, llega a la sierra de Madrid? Tras las conocidas ediciones de Girona, el 5 y 6 de julio se celebra la primera cita fuera de ese entorno.

¿Qué pinta tiene?

La mejor de las posibles, como podrás comprobar en este vídeo de la misma.


Fuente: oxfam/Trailwalker

¿En qué consiste el Trailwalker?

En este reto los equipos tienen que conseguir un mínimo de 1.500 euros para apoyar a los más de 400 proyectos de Oxfam Intermón en todo el mundo. Después tendrán que recorrer a pie 100 km en un máximo de 32 horas. Puede parecer complicado, pero los 777 equipos que han participado en las tres ediciones anteriores avalan el éxito de la unión entre deporte y solidaridad en nuestro país.

En mente os aparecerán varias pruebas que ya se mueven en las distancias de cien kilómetros y modalidades por equipos. Sin ir más lejos más de trescientos cincuenta equipos llenaron la Vía Verde de Girona el pasado 26 y 27 de abril. Y el proyecto se extiende.

OXFAM/Trailwaker quiere repetir ese éxito el 5 y 6 de julio en la Sierra de Guadarrama y el Valle del Lozoya (Madrid). La inscripción estará abierta hasta el 15 de junio. Toda la información necesaria está en los siguientes enlaces. Probablemente piensas que necesites un poco más de tiempo, y que de aquí a un mes te sea complicado afrontar el proyecto completo pero ¿por qué no te lo planteas?

Si no es en la sierra de Guadarrama, a buen seguro la próxima edición primaveral te encajará a la perfección.

El calendario MUNDIAL de todos los OI-TW de 2014:

24 -26 de enero de 2014: Oxfam India (Bangalore)

5-6 de abril de 2014: Oxfam Nueva Zelanda

26-27 de abril de 2014: Oxfam Intermón (España, Girona)

2-4 de mayo de 2014: Oxfam Australia (Melbourne)

16-18 de mayo de 2014: Oxfam Japón

17-18 de mayo de 2014: Oxfam Francia

31 de mayo y 1 de junio de 2014: Oxfam Gran Bretaña (Norte)

7 de junio de 2014: Oxfam Irlanda

20-22 de junio de 2014: Oxfam Australia (Brisbane)

Nuevo: 5-6 de julio de 2014: Oxfam Intermón (Espaňa, Madrid)

26 – 27 de julio de 2014: Oxfam Gran Bretaña (Sur)

29-31 de agosto de 2014: (por confirmar): Oxfam Australia (Sydney)

30-31 de agosto de 2014: Oxfam en Bélgica

10-12 de octubre de 2014 (por confirmar): Oxfam Australia (Perth)

14-16 de noviembre de 2014: Oxfam Hong Kong

15 – 17 de noviembre de 2014: Oxfam India (Bombai)

 

 

Los mejores tuits del running (2)

Unos meses atrás escribí sobre cuentas que no debes dejar de lado. Quieréndolo o sin querer, generan carcajadas o seguidísimas reflexiones. Son esos enormes generadores de movimiento entorno a las andanzas del mundo del corredor. Recordaréis a @LuchoRunner, @ArmandoRampell o el tío del Megáfono, el amigo Barrantes.

Pero hay más.

En plena transición (hemisferio norte, lads & peeps) de la primavera al calenturiento verano, los (las) tres grandes de la temporada. Disfrutad.

Ellas.

La primera. Marianella Cordero, periodista global, ser que no hace pereza ni para levantarse en mitad de la noche para entrenar su rutina ni para cruzar el planeta y correr en París, Boston, donde sea. Claro, es necesario reseñar que coger tres vuelos para ir a correr un maratón ya no entra en categoría de heroicidad sino de placeres meditativos. ‘Nella’ adora este tipo de contradicciones.

 

 

Hueco para la segunda. Otra de mis imprescindibles. Viajera, editor gráfico y fotógrafa. Corre con el rabillo del ojo siempre puesto en un lugar fotografiable. Sus tuits son limón helado. Ácido y frío, como me gusta leer un disparo en 140. Señores y señoras, apunten a sus FAVs la cuenta de Eva M Tomé.

 
Elena Bioscas está como una auténtica cabra revolucionada. Corre, trota, sendas arriba y sendas abajo. Como dice ella, una devoradora de libros, pelis y series declarada y un animal social. Aquí se enterará que en algunas ocasiones visito su twitter para ganarle ganas a la vida. ¿Una prueba? Arrambla con los corredores a la que te descuidas.

Corredor, ¿cumples?

¿Eres fiel y cumples con tus compromisos? ¿Eres cada año un poco más viejo y cumples años?

El término “cumplir” tiene cientos de matices. Desde dar la talla en el sexo hasta ir marcando el ritmo de carrera según el esquema programado. Cumplir es ser tan honesto como para presentarse siempre ante una obligación. Cumplimos cuando aceptamos los reglamentos de las carreras – algunos irremediablemente extensos y llenos de detalles.

Pero, sobre todo, cumplimos con ese momento en el que atravesamos el útero materno (o nos sacaron a bisturí) y nos parieron a este mundo. Otro día más en que repasas qué haces, cómo van tus propósitos, miras si eres fiel a tus ideas y, sobre todo, si está aún todo en orden.

La edad y el corredor daría para un serial. Para una enciclopedia. Los caprichos que listamos los runners para “celebrar” que cumplimos años, cómo afrontar el natural envejecimiento de las piernas que crujen y las articulaciones que chirrían, los repasos a las viejas fotografías en las que salimos inevitablemente más jóvenes y en que la moda es siempre espantosa.

Mañana me cae otra rayita, otra muesca en el revólver de la edad. Cuarenta y cuatro mayos.

En un Abril de 1988 buscaba adelantar mi mayoría de edad por unas semanas. Pero el cónclave familiar pensó que no pasaba nada cumplir el reglamento y esperar a tener dieciocho para estrenarme en un maratón. La cuenta que llevo con los maratones repartidos en años vividos ya comenzó con un punto de sensatez.

Algunos me habéis conocido hace tiempo. Otros asumís que este es otro blog dentro de la moda del running en la prensa y que me acabo de apuntar a todo esto. El listado de barbaridades/año hoy presenta noventa carreras de maratón o más kilómetros. Puesto en perspectiva es una idiotez como un piano. Puesto en otro tipo de perspectiva voy cumpliendo sin mirar mucho, ni al paso del tiempo en el calendario ni a las cosas que corro.

Cumplo, veo cómo las caras se renuevan, y cómo contamos nuestros entrenamientos diarios. Cómo corren tanto el anónimo como el famoso. Me imagino sentado en los escalones de un portal en la gran avenida de nuestra vida, y veo pasar gente al trote, con las pulsaciones altas y modelos de calzado deportivo y ropa diferentes.

Un corredor cumple con su ritual de hacer pasar el tiempo entre carreras. Pero un auténtico corredor es el que vive al máximo el tiempo entre carreras. Por que, al final, esto se reduce a poner un pie y luego otro.

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Foto: Darío Rodriguez/DesnivelPress.com

En verano corramos por el monte

Correr por montaña, trail running o salir al monte, como se ha dicho siempre.

De toda la vida de Dios, en el espectro corredor en España existe un día de primavera en que confluyen varias certezas. En la temporada del aficionado a correr existen cambios estacionales. Es ley de vida. Son hechos irrefutables. La temperatura sube por encima de lo recomendado y se comienzan a adelantar las horas de salir a correr. En esos días se entrecruzan conversaciones sobre el final de la temporada de la ruta, habiéndose disputado todos los maratones de Sevilla a Barcelona y Madrid. Por fortuna casi ningún organizador se atreve a saltar las semanas de Mayo salvo que se trate de latitudes un poco más frescas. Aún así, este año tenemos Vitoria y la recién nacida carrera de San Fermín, en Pamplona, cuyas líneas de confort y seguridad dependerán de “qué tal se levante el día”.

Del mismo modo, la nieve desaparece de las montañas. Desde la ciudad o nuestro pueblo, las cumbres son bellas y ahora, además, aparentan ser más seguras y accesibles. En las latitudes de la Península tres cuartas partes de las montañas se limpian del blanco manto. Salvo Picos de Europa y Pirineos, las sendas de las demás sierras se abren para que aprovechemos los festivos, las crecientes horas de luz, la temperatura.

A estas condiciones se aferra el boom centrífugo de correr por el monte. Spin-off, consecuencia irremediable del primer boom, el de correr, el running por sendas para cabras y umbrías majestuosas vive las primeras semanas de gloria.

O sea. En lugar de salir a correr los fines de semana por los caminos o parques, una porción creciente de aficionados al deporte más simple del mundo se empeñan en complicarlo: subidas, sendas quebradas para descender o vadeos de charcos o arroyadas.

Llega la temporada mágica de disfrutar de la montaña. Leamos esta premisa una segunda vez. Hablamos del momento en que el peligro de la montaña es menor (nunca inexistente) y las grandes alturas nos permiten disfrutar de esta afición a la que medio mundo está volcándose.

Pero el monte es finito. Es duro y exigente. Te deja acceder y después complica las cosas mediante una concatenación de reglas sencillas pero terribles.

  1. No es una calle o un parque y como espacio único debes tratarlo.
  2. La montaña te deja acceder hasta donde la dificultad permite.
  3. El esfuerzo, al que probablemente estés acostumbrado porque eres un duro maratoniano y vas equipado hasta para el quinto ataque de los drones, ese esfuerzo se agiganta y te dejará con cara de tonto.

En este blog arrojaremos un poco de sensatez (pero muy poco) por si te ves envuelto en la vorágine de esto del trail running. Recuerda, para comenzar, que ‘trail‘ se traduce por sendero. Si lo estiramos, nos valdrá camino o pista. Pero se trata de adaptarnos a trotar o caminar por senderos. Cada paso que des fuera del sendero estás pisoteando un roquedo delicado, vegetación que está ahí mucho antes de que tú llegaras.

Los vídeos que has repasado en youtube, los saltos fantásticos de Kilian en las graveras (nadie habla sobre el impacto ambiental de su afamado ‘slow motion’) o los riscos de los Alpes, las travesías de Iker Karrera por superficies glaciares, son controladísimos y profesionales ejercicios de especialista. No seas imbécil y no pretendas emular la cabriola y el triscar de Krupicka por el Grand Teton.

Así que, después de tanta advertencia y complicación, tendremos que ponernos en harina con algunos ejemplos. En un par de semanas trasladaremos la experiencia a este blog. Haremos un entrenamiento por la sierra de Guadarrama con la duración y exigencia necesarias. Los pros y contras, preparación y consecuencias, todo en este blog. De ese modo podréis ver cómo encaro en preparación y espíritu la participación en el primero de los colosos del verano. Porque… 20Minutos estará en la salida del Gran Trail Peñalara.

Serán ciento doce kilómetros con ascensos acumulados equivalentes a más de cinco mil metros. Te lo contamos aquí.

Nueva web oficial Gran trail Peñalara en grantrailgtp.com