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Poner un pie delante de otro nunca tuvo tanta trascendencia.

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La telenovela del corredor: él/ella

Vuelven estos dos. Ellas y ellos, enfrentados y acaramelados en esa esfera permanentemente irresoluble que tengo el gusto de escribir con Rosa Asensio, bloguera, móvil corredora y un tesoro del telenoveleo. Chicos, chicas, hoy tocan el pie y su cuidado.

Si alguien se siente aludido, hala, ¡ya hemos hablado de ti en internet! Tus tres minutos de gloria comienzan…

ZAPATEO

Él (runner).

Tengo los pies destrozados de la sesión de montaña que nos hemos dado. Dos uñas negras que he tenido que ocultarle. A ver quién se atreve. El verano pasado estuvo en un tris de obligarme a ir con sandalias cerradas después de haber corrido aquel ultra en la montaña. Se pasó medio verano mirándome con cara de odio cada vez que asomaba por la piscina. Está, además, en ese gremio de la agencia de publi donde todos se miran, recontramiran, remiran y devuelven las miradas tamizadas y casi envueltas en un análisis de branding.

¿Y en Altea? Va, hombre. En la playa te juro que me esquivaba. Era parar en una farmacia a comprar un gel relajante para los pies y se ponía hecha una furia.

Pues debería saber que no son ellas las únicas que usan productos para cuidarse. Un gel mentolado es lo mejor para reparar las piernas después de una sesión criminal. Vamos, que si no fuera por estos cuidados iba siquiera a aguantar cuando luego me saca a bailar en las fiestas playeras.

Porque aguanto en forma. Eh -guiño escultural- Que se sepa. Pocos de los novios de sus amigas pueden ponerse unas bermudas que les queden tan bien.

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Ella (no runner)

Sabía que este día era importante para mi. Mi jefe nos había invitado a una Barbacue con todos los jefazos de la Agencia. Una oportunidad!!

– “No te retrases”, le dije anoche, antes de que hoy se fuera de madrugada a no sé qué trail de no sé dónde.
– “¡Que no mujer!”

Pues no sólo no se retrasa sino que aparece con arañazos como grietas en la cara y las piernas. Lo mato.

“Este chico es tonto”, pienso. Y empieza a contarme todo con la ilusión de un niño, con esa emoción, con esa mirada…a la que no me puedo resistir.

Me levanto, le beso como si no hubiera mañana y le mando a la ducha.

Él asiente obediente e intentando disimular el dolor de las ampollas y uñas negras, que sé me oculta, hace que corre hacia la ducha. Me giro y me río. Total, no hay maquillaje que no cubra esos arañazos y, a decir verdad, a ninguno de mis jefes le quedan las bermudas como le quedan a él. Ains.

Él, runner. Ella, no runner.

corredoresas1

Hace unas semanas la estupenda bloguera y mejor corredora Rosa Asensio me lanzó un guante. En ese duelo de zarzuelilla la chica era la corredora. Él, bueno. Eso. Afortunadamente las tornas cambian. Se lo devuelvo.

Él (corredor).

El sábado es su cumpleaños. Lo tengo todo controlado. He pensado que es el momento en que se inicie en esto de correr. Tenía que comprar unas medias de compresión y mirar las rebajas -ando con un par de zapatillas con más de seiscientos kilómetros- así que me ha solucionado el regalo.

He visto unas mallas pirata que le van a sentar de miedo. También tenían una faldita corta de corredora pero no me he atrevido. Así que eso y un modelo de pronadora para chica. Para ellas diseñan unos colores brutales. Aunque dudo que sepa qué es ser pronador o supinador. No me hace mucho caso cuando pasa por detrás de mí y gira la vista a mis intervenciones en foros o en facebook.

Verás que sorpresa. Ahora podremos compartir más tiempo juntos, aunque yo tenga que entrenar rápido y ella, bueno, podemos calentar y estirar juntos y ducharnos. Sí. Este año he acertado con la compra. Cuando me meto con los complementos suelo ir de fracaso en fracaso. Termino de hacer el café y algo sólido y se lo llevo a la cama.

-“Hola amor. ¡Toma, tu regalo de cumpleaños!”

(Un silencio helador se extiende por el apartamento mientras ella abre el envoltorio de una evidente tienda de deporte)

——

 Ella (no corredora).

¡¡Por fin es sábado!!! No, un sábado cualquiera, ¡¡¡noooooo!!!  Es el sábado de mi cumpleaños.

La verdad es que no sé si prefiero que él se acuerde o no de mi cumpleaños. Yo sé que pone interés pero …. No hay año que acierte con el regalo, o escoge bolsos que sólo llevaría su madre o joyonas de esas que nunca me ha visto puestas y sabe detesto pero que aún así me regala. Debe ser eso de las carreras, tantos kilómetros no le dejan mucho más para pensar.

De cualquier manera, que se acuerde es un detallazo. Así que, sea lo que sea, me gustará aunque espero no haya perdido el ticket-regalo.

Ahí está. Trayéndome el desayuno a la cama. Lo miro. Ya estamos con la papilla esa de avena que toman los runners. Le miro. Sonrío.

– “Gracias, cariño”.

Y de repente le veo que saca algo de debajo de la cama. ¡Mi regalo! Lo miro con detenimiento. Ni idea de la tienda donde lo ha comprado. Miedo me da. Rompo el papel de regalo de la “tienda desconocida” y…. ¿qué es esto?

Sonrío intentando disimular mi cara de: “Qué coño es esto?, ¿Por dónde me lo pongo? ¿Para qué ocasión?”

– “Son unas mallas pirata”, me dice emocionado. Mira que tiene ganas de que salga a correr, pero buffff, la sola idea de ponerme a sudar me da pereza. ¿Unas mallas pirata? ¿Para qué? ¿para jugar a los piratas mientras ese micro-pantalón me comprime de tal manera que no puedo ni respirar y me salen las lorzas por encima de la cinturilla?…Sonrío.

Aún hay más. ¡Unas zapatillas!

– “Son pronadoras”, me dice. Prona… ¿qué? Le miro como preguntándole si me está insultando. La verdad es que las bambas estas son chulas. De colorines y molan hasta los cordones. Quizás pueda llevarlas con los vaqueros que me compraré cuando descambie la otra prenda del demonio.

Sonrío y le beso. “Gracias cariño”.

Aprovecharé cuando se vaya a correr a buscar el ticket regalo.

Parejas de hoy día: (ella) runner + (el) no/runner

Rosa Asensio es una fantástica compañera de blogueo. Rosa mantiene en la publicación Grazia la bitácora Tú también puedes, donde anima a otro racimo de lectores a este sano ejercicio de calzarse unas zapatillas. Antes podía decirse que éramos compañeros de correr pero ella corre y yo, de momento, me arrastro. Pero también escribe y me propuso esta acción conjunta.

Así que hoy, Tú También Puedes y Spanjaard, juntos. Esperamos que os divierta.

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Parejas de hoy día: (ella) runner + (el) no/runner

 

ELLA: RUNNER

Hoy, por fin, le he convencido!!! He conseguido sacarlo de la cama a una hora prudencial. No muy temprano que me lo cargo. Y he conseguido que se desperece en menos de 1h, desayune, se vista y esté, más o menos listo.

Cuando se ha levantado de la cama, más o menos sabía que lo tenía ganado. Y yo como una niña pequeña casi dando saltos de alegría. Hay que ver lo tonta que es a veces una. Se levanta y se encierra en el baño. Cierra la puerta. Echa el
pestillo y ahí me digo “Ay madre!” Prefiero no pensarlo y me dirijo a la cocina a preparar un mini-desayuno.

Me lo ha prometido. No me puede fallar. Ha dicho que sale conmigo a correr.

Enciendo la cafetera, saco la leche de soja, el azúcar y coloco un par de rebanadas de centeno en la tostadora. La verdad es que bastante ha cambiado ya por mi. Hace un par de años se hubiera metido un par de huevos fritos con bacon y choricillos.

Me acerco a la puerta y hago como que arrimo la oreja. Nada. ¡Ay dios! Que se ha vuelto a la cama.

No lo pienso. Me lo prometió. Preparo las tazas de café con pelín de leche. Saco las tostadas y unto
mermelada de fresa. Yo con una barrita voy lista. Ya está. Y pensando en acercarme ya a echarle la bronca por ser tan miserable de prometerme algo que no iba a hacer levanto la vista y le veo.

Y aunque la imagen es tan tremendamente surrealista, la ilusión y lo que me doy cuenta le quiero me hacen evitar estallar en carcajadas. Al menos durante unos milisegundos. Luego ya no puedo. Pantalones de algodón que no cubren ni la rodilla, Camiseta de White Label que le debieron regalar en alguna noche de fiesta loca con sus colegas, muñequera (¿ein?, vamos a correr no a jugar al tenis), calcetines blancos con las clásicas rayitas roja-azul navy hasta media
pantorrilla que no disimulan para nada esa pelambrera que no consigo se depile, y una cinta en el pelo no sé si emulando a Marta Domínguez o al mismísimo Forrest Gump…..

Escena pantagruélica!!!
– Are you ready, baby?” tiene la cara de soltarme

Estallo en carcajadas mientras se ríe y comienza a dar vueltas por la cocina imitando ejercicios que cree haber visto no sé bien donde como de calentamiento. Correr no sé si correremos pero, reírnos, un rato seguro!

ÉL: ¿RUNNER?

Dios. Ya está despierta y ha salido de la cama pegando un salto. Tantas veces postergando lo de acompañarla pero hoy no me libro. Huele a café. Eso está bien. Sin un café probablemente no consiga ni colocarme las zapatillas.

Espera. Las zapatillas. Ah, ya. Las tengo guardadas en el armario de la entrada. Si tuviera una App le enchufaría a las suelas un aerodeslizador. Vamos allá porque esto hay que solucionarlo rápido. ¡Me cago en…! ¡Qué dolor me ha dado en el cuello! He dormido en mala postura y no puedo correr en este estado. Solucionemos primero ‘first comes first’. Pensaré un momento mientras disfruto en el trono.

¿Cuánto llevo dentro del baño? Creo que me he quedado dormido. Verás qué estreno. Se estaba tan a gusto… Y es que yo no soy persona aunque me tome dos cafés con sal a primera hora. Leí el otro día que los que salen a correr de madrugada se activan antes. Ella sabrá. No sé si es recomendable vivir tan activado. Es algo que no nos preguntamos cuando empezamos a vivir juntos y quizá ahora sea tarde para plantearlo. Bueno, no perderé más el tiempo en planteamientos filosóficos porque le he oído mover la cucharilla del café durante demasiado tiempo. Justo ese par de segundos extra en los que me muestra su impaciencia.

Total, qué más da. Me pondré… mira. Una camiseta debajo del montón de las toallas. Arreando. Con esto y los pantalones con los que me acosté anoche. ¿Me coloco gorra? ¿Los runners llevan gorra? Debería asomar a verles un día. Así aplaudiría un rato a mi chica y conseguiría puntos-pareja. Coño, qué frío está el suelo. Los calcetines no me los quito ni para atrás.

Hala, corriendo a todo trapo.

– Hey, ¿dónde está el café? Digo el azúcar. ¿Has cambiado todo de sitio?

Lo cambia, lo mueve, no encuentro nada. Estoy un poco harto de estos deportistas y su dinamismo. Por más prisa que me doy buscando el azúcar, más se ríe ella. Ah, aquí está el azucarero.
Sonreiré. Ella se lo merece. Dios, haz que esta tortura sea corta.

El corredor que descubrió que su pareja “ya no”

Erase una vez un cuarentón o una treinterañera que corrían. Y lo habían incorporado ya a sus hábitos. Esa persona que muchos conocemos. Quizá nosotros mismos. Nuestro peor enemigo.

El corredor vino un día de un entrenamiento especialmente motivador. O del gimnasio de una sesión de cardio. O llegó a casa de participar en los festivos 8km del Buenos Días Run Series. En cualquiera de los tres escenarios había charlado de manera animada. La generación de endorfinas y la circulación de la sangre habían elevado las emociones. Chicas jóvenes y deportistas o chicos sin tripa y sonrientes que se interesaban por la evolución de los entrenamientos de nuestra hipotética corredora.

Abrió la puerta y le saludó su compañero, su esposa, su novio o la madre de sus hijos. Y le vino a la cabeza el comparar con esas otras personas que dejó en la zona de meta o de recogida de las bolsas de la carrera. El corredor huyó mentalmente hacia la próxima vez que se vería rodeado de esas nuevas y deportivas amistades.

¿Conoces casos similares?

Haz memoria de las conversaciones que han salido mientras corríais. Su anterior pareja no era tan deportista. Quizá fumaba. Estaba pasado de peso o prefería recordarle que el/ella tendría que quedarse con los niños o que las tardes estaban para comprar o para pasear.

La historia de las nuevas amistades es vieja como la humanidad misma. Correr (en general, el deporte) es un hábito incorporado recientemente a la sociedad. Pero es algo que se ha buscado un hueco en el ocio de la vida en las ciudades occidentales, grandes o chicas. La ruptura de las parejas también está enraizado y, si vemos a nuestro protagonista, el corredor, dos años más tarde, ha buscado un nuevo rumbo en su vida.

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Y ¿de qué depende todo esto?

Es fundamental entender que muchísimas parejas se forman anteriormente al momento en que descubres el running. Las estadísticas de participación en pruebas de calle nos  colocan ahí a los que rondamos los treinta-y-cuarenta. En EEUU en 2000 el 44% de los que terminaron un maratón tenían más de cuarenta. En medio maratón, la prueba que más ha crecido en el planeta en partipación (más de un millón de norteamericanos al año) la edad media de las mujeres participantes está sobre los 38 años. En el medio maratón de Torremolinos de este año la edad media de hombres y mujeres fue, respectivamente, 39 y 41 años.

Y el espectro ya no solo corre por batir el reloj sino porque correr es cool, ayuda a sentirse bien y a perder peso. Unos parámetros nuestro corredor no tenía que preocuparse con veinte años, cuando conoció a su pareja.

El tiempo, que todo lo revuelve. Y llegan las preguntas, con o sin malicia.

¿Descubres que lo que más te gusta es correr? ¿Piensas en cuánto tiempo has perdido sentado en el sofá o paseando por centros comerciales?

Como siempre, depende de las prioridades en las que sitúas el correr. Nuestra corredora descubre que correr es ahora lo más importante y que ya pueden colocar por medio la instalación de los armarios de Ikea. Nuestro protagonista organiza once fines de semana al año con las carreras y medios maratones a los que no piensa renunciar, amén de los planes de entrenamiento de tres, cuatro o cinco sesiones semanales, se pongan en casa como se pongan. ¿Y es esto culpa del otro?

Es una de esas preguntas que nuestro hipotético personaje se hará. ¿En qué medida tiene el otro la culpa de que hayas descubierto el running y toda esa estupenda gente? Bueno, depende si sales a correr para huir del tedio o de las discusiones en tu pareja, o si es un entretenimiento que colocas en tu parcela vital.

¿La solución es cambiar de pareja? ¿Llegará nuestro personaje a ese extremo? Yo conozco bastantes casos. Conozco asimismo casos en los que el miedo a afrontarlo o la crisis económica les hace vivir encerrados en una pareja que no quieren. Vidas paralelas dentro y fuera del grupo de entrenamientos también he visto unas cuantas en estos treinta años largos en el planeta running.

Siempre es lícito buscar la mejora de las cosas pero, insisto, ¿en qué lugar colocas en la lista de prioridades a tu mundo del corredor?

Si estás tan absolutamente apasionado por esa chica con la que entrenas, o con ese grupo que sale a correr L, X o V (como los taxis), si querrías viajar y correr maratones y no tener que combinar esa Feria del Corredor y el Pasta Party con entretener a tu familia, si tu trendline en twitter está lleno de #run y yermo de #family, quizá no estés hecho para vivir en pareja.

Un peldaño interesante, intermedio, es hacer deporte en pareja. La búsqueda de google de “deporte en pareja” arroja veintidós millones de resultados. Así pues, hay información de sobra. Todo vendrá dado por la disposición de la pareja y también de lo que entiendas por deporte. Si aceptarás salir a pedalear o caminar en pareja o si “eso no es lo mismo que correr” o “yo no voy a dejar de correr porque correr me hace sentir vivo”. Una gama intermedia infinita.

Eso es. Como persona que ha ido creando el entramado de este personaje hipotético (o no tanto) estoy obligado a advertirte.

Todo estará relacionado con la perspectiva con la que afrontes cualquier hobby. En este caso hablamos de correr. Bien. Corre. Corre y deja vivir.

¿Tienes preguntas sobre el mundo del corredor? Envíalas

Durante todo el fin de semana puedes lanzar tus preguntas, desde las más básicas a las más descabelladas. Lo que en ningún otro medio te contestarían aquí será convenientemente baqueteado.

Desde hoy viernes hasta el Domingo a las 24.00h (CET) este viejo gruñón está a tu disposición. Más de 30 años corriendo y 83 maratones y ultras corridos a tu servicio como experiencia, con novatos, familiares, pataliebres, en la carretera o en el monte. No sabré mucho de la teoría científica del entrenamiento pero… de correr creo que ya tengo una opinión formada.

Si tienes chispa puedes hasta trollear.

Contestaré por orden cronológico de los comentarios que se vayan dejando. Feliz fin de semana y, let the show begin!

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No todos somos el chico de Dolce&Gabbana

– ¿Has visto el anuncio del mozo que corre de Dolce&Gabbana?
– No…
– Cariño ¿por qué no corres como el chico de Dolce&G…
– Mujer, yo corro como corro.
– Ay, qué bien le quedan esos pantaloncitos cortos. ¡Cómprate unos y tira las mallas de lycra! ¡Por favor!

¡Basta! ¿Pensabas que empezar a correr te iba a situar en el olimpo sexual a ojos de tu pareja?

De acuerdo, tampoco levantamos los pies al correr como Adan Senn en ese anuncio grabado en un fabuloso escenario romano. Ni braceamos así ni tenemos esos horribles bultos donde muchos corredores tenemos pelo o un par de vueltas de ‘ternura de invierno’.

¿Realidad o irrealidad?  ¿Qué hay de malo en tener las piernas más rechonchas?

El mundo runner contraataca

Argumento: Correr así no es efectivo en las largas distancias. Lo más parecido que conocemos con esa agilidad de felino es la zancada de Mo Farah o el impulso casi irreal de Usain Bolt o de nuestro Angel Rodriguez.

No debemos volvernos locos con la comparación taxonómica, esto no es el seminario de Biología III. Nuestras habilidades son más… una combinación de deslizamiento económico, una resistencia digna del hormigón armado, la eficiencia metabólica de diez mil camellos y un vello que nos protege de los crudos inviernos del Yukon.

Pero ¿nos matará la estética?:

¿Crees que tenemos que mejorar o cada uno debe ser uno mismo?. O nos decantamos por una estética personal apartada de las modas cíclicas, que va a ser que no, o habrá que reconocer que muchas veces nuestras parejas tienen razón.

Este mediodía comía en un restaurante al que habían acudido a tomar el último canapé de mediodía dos super-trail-runners. El chándal de gomilla al tobillo, negro integral, la mochila verde chillón, las Salomon naranjas y unas gafas de sol de idéntico tono como diadema, la barba de cinco días… ¿no estamos demasiado mimetizados con alguna campaña?

Siendo razonables, el look de deportista sanote del mozo de D&G es más discreto, camiseta fuera y pectorales al viento. Pantalón corto y arreando.

Contentémonos con que tampoco es frecuente que un ejemplar así salga de los millones de cruces y apareamientos entre humanos.

¿Conoces tu a alguien que corra y esté así de cañón?

¿Me cambio de deporte, cariño?

Entrenamientos invisibles en los que quizá no hubieras caído

Correr, correr y correr hasta echar los hígados. Pero es viernes y hay que tomarse con humor y otro punto de vista las cosas.

¿Sabías que tienes poco desarrollado el 50% de tu cuerpo? ¿No te lo han sugerido tu pareja, tus hijos o el panadero o la pescatera? A por ello, que no todo en el día a día del runner va a ser la sesuda manipulación de las fibras de contracción.

1. Entrenamiento cruzado de tren superior. Haz limpieza de armarios y altillos. Esa cocina está deseando que le tires los trastos. Una banqueta, guantes de fregar y a por los abdominales cruzados.

2. Monta un armario o unas estanterías para el cuarto de los niños. Calienta bien y ajústate las gafas porque ¡esas instrucciones son la única vía para que no acabes destrozando a cabezazos los paneles de madera! Asegurado trabajo para los flexores de los dedos de las manos, y si no usas guantes, erosiones en la palma de las mismas.

3. Estira primero y ¡pon una maldita lavadora!. Sí, ese electrodoméstico que tiene tu ropa de correr a punto. Haz dos repeticiones de tendedero y trabajarás hombros y deltoides.

4. ‘Cariño, te toca el baño‘. Es un entrenamiento cruzado en el que te zambulles pero de verdad en el metabolismo de tu ciclogénesis. En efecto. ‘Eso’ son desechos y no el ácido láctico que se genera en tus músculos tras la oxidación muscular.

5. Estrategia de carrera para todos aplicada. Vale, descansa un poco y coge papel y lápiz robado de Ikea. Faltan congelados, los turnos de las reuniones del colegio, extraescolares, ir a ver a tu madre el sábado, reservar los vuelos para Julio y el cambio de titular del seguro del coche antes de que te lo carguen. Tras esto, preparar una mochila para una carrera te parecerá una estupidez.

6. Específicos de trail. Si eres el afortunado de tenerlo, adecenta el terreno y a desbrozar las hierbas o a preparar los plantones para los ajetes y los tomates. Cálzate unas viejas traileras y agarra el azadón. Ten en cuenta que muchos corredores urbanitas matarían por esa inmersión en lo rural.

¿Se te ocurren más? Cuéntalos.

Marikenloop, 13.000 mujeres a la carrera

Otro ejemplo de prueba que cumple todos los objetivos semanas antes de su tope. En la ciudad holandesa de Nijmegen acaban de vender todos los dorsales, trece mil, que habían sacado para una carrera de la mujer. La Marikenloop.

Dos meses antes de la celebración de la carrera se ha alcanzado el límite. Más de 13.000 dorsales vendidos y es que las chicas de todo el continente europeo están decididas a ocupar las calles.

5 o 10km por el ‘Heumensoord’.

La Marikenloop tiene dos distancias, un calentamiento festivo que este año dirige la supercampeona de patinaje sobre hielo Annamarie Thomas y una fiesta posterior. El bucle asfaltado por el que va la carrera es al idílico entorno del bosque  que hace frontera con las verdes colinas de Alemania, el Heumensoord. En estas mismas carreteras pero en otoño, curiosamente, se celebra parte de la Zevenheuvelenloop, la carrera de las siete colinas, una prueba de 15km donde se junta lo mejor de lo mejor tanto en cabeza, con vencedores como Patrick Komon, Felix Limo o Haile Gebrselassie, como en cola (no porque yo haya participado) con más de 26.000 participantes. Como veis, un entorno muy popular entre los corredores, y es que está muy cerca de Alemania y acuden participantes de ambos ámbitos.

Así pues, los previsiblemente primaverales días del final de Mayo (la carrera se celebra el día 26) ya tienen miles de clientes con nombre y apellido. Habrá corredoras, compañeras de gimnasio, amigas y colegas de trabajo, porque este año se han alcanzado 160 equipos en la categoría ‘carrera de empresas’.

La asociación KiKa (kinderkanker, ‘cáncer infantil’ en neerlandés) será la beneficiaria de parte de los fondos que se recauden en la prueba.

Foto: Marikenloop.nl

Consultorio del corredor: envía todas tus dudas

¿Corro poco? ¿Demasiado? ¿Esta zapatilla me viene bien? ¿Conoce alguien el recorrido de esta carrera? ¿Cómo se aparca en el entorno del polideportivo? ¿Es seguro correr de noche?

El martes toca consultorio. Será un momento especial porque se podrán citar y criticar, mencionar o sugerir todas las marcas, pruebas, sin censura o política de excepción comercial.

Envía todas tus dudas mañana martes al formulario de comentarios y este blog se convertirá de manera excepcional en un consultorio para el corredor. Novato, experimentado o curioso, el martes, al confesionario.

Nota:

Se contestarán los comentarios desde las 00.00 hasta las 23.59 de mañana, martes 5 de marzo. Si dejáis comentarios anteriores serán contestados por orden de aparición.

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Mamá, ¿te quedas con los niños?

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Él no pregunta.

-“Volvemos a tiempo de echarte una mano con la cena”, consulta de hija a madre.

-“Bueno, hija, pero mira que iros a correr el día de Nochevieja…”.

Ella llama a su madre. Es un día señalado porque en el calendario dice San Silvestre. Podría decir domingo normal de Abril o tarde de jueves de verano. Cualquiera de las fechas vale. La hija quiere correr porque tiene dorsal desde hace semanas.

Y tiene derecho a ello porque, precisamente, en todas las tiendas de deporte, en las webs de estilo y salud, en los centros de ocio se está exigiendo a la mujer que se incorpore de manera urgente al mundo del running. Otra exigencia más que la mujer moderna se echa a la espalda.

Normalmente, el marido no tiene tantas variables en la cabeza. Hay una carrera. Encaja dentro de la preparación del maratón o de otro evento y es un clásico al que no va a faltar. Además, ahora que ella también corre… ¿dónde está la pega? ¡Si es la situación soñada!

Si el marido no es corredor o no comparece o se declara objetor de conciencia es un debate más complejo. Lo dejaré para otro día si me quedan ganas.

¿Cuántas veces os habéis encontrado con un diálogo parecido?

Por lo tanto será ella la que tenga que dejar todo preparado. Apenas serán tres horas entre ir y volver. Pero no es esa la pega. Todo apunta a que la responsabilidad de la organización de la familia sigue recayendo sobre la mujer.

– “Claro, le dejas los niños a tu madre o, si quieres, a la mía, y a las ocho estamos de sobra”

– ” O sea, ¿mis hijos y a tu madre? Tú no has entendido nada ¿no?” – Porque el tiempo y la carga son de ella. Además de otro saco de sutilezas que no alcanzamos a comprender porque somos varones.

– “Vale, vale, pues a mamá” – intenta ser cariñoso y llama a su suegra mamá. Él acorralado.

Y va ella y empieza a cuestionarse si está haciendo lo correcto o abusando de alguien. Ella se devana los sesos preguntando y sopesando si está bien para los niños. Google le da más de tres millones y medios de resultados al teclear “dejar a los niños con los abuelos”. Si es justo con los abuelos. Si es necesario todo esto cuando simplemente le apetece ir a correr una San Silvestre. Las nuevas oleadas de pruebas deportivas están sacando poco a poco a las mujeres de sus escondites. Aún lejos de las cifras del resto del mundo, pero son más y más visibles. Ya son unas amazonas bellas y valientes que desafían clima y mirones y kilómetros y corren y van al gimnasio y trabajan mientras piensan y estiran un poco mirando el reloj de refilón y calculando si les dará tiempo a hacerse una cera o ponerse con los deberes de los niños.

Todo cuesta más. Un veintidós por ciento más, en concreto y en España.

Según la última Encuesta de Estructura Salarial (de 2010) la brecha salarial entre hobres y mujeres se situó en un 22,55%, cifras por encima de la media de la UE. Esto quiere decir que ellas tienen que trabajar un 22% más horas para conseguir el 100% del salario de ellos. No ayuda a organizarte si, además, se crece en empleos parciales y más precarios. Con el ánimo así y el cuerpo para nada, ¿quién va a salir a correr con peores horarios de trabajo y ese arte?

Las redes. Menos mal.

Se depende cada día más de las redes familiares. La más inmediata, los padres o abuelos, está en estos momentos sosteniendo el tiempo de la generación de los hijos. Según la FUNCAS, más de un tercio de las abuelas y más de una cuarta parte de los abuelos cuidan a sus nietos al menos una vez a la semana.

– “Pero hija, ¿a correr?” Mujer, si fuera al cine o a cenar…

Esa es otra. La diferencia entre generaciones es otro de los escalones que la mujer corredora se encontrará al incorporarse a la vorágine de las carreras. Cuando teníamos todo consumido y en los colegios se enseñaban los valores de igualdad, llega la edad. Todo se desmorona con la edad. Mis excompañeras de guerrero ardor feminista se han transformado en algo que no alcanzo a conocer. ¿Está ganando terreno el tétrico discurso conservador de ‘la mujer, en casa‘?

¿Qué piensan las mujeres cuando sus hijas salen a correr?

Me gustaría por un momento (corto) estar en la cabeza de la madre que dice ese “Vale que quieras salir por ahí pero, hija, ¿a qué vas a ir tú a correr?” Estar dentro para saber por qué se ataca así a la autoestima de una persona.

¿Es que soy mitad humana mitad mesa camilla y tengo que estar decorando mi casa? ¿Por qué mis hermanos pueden salir a hacer rafting embutidos en sus trajes de neopreno con su barriga y sus muslos morcilleros?, ¿Pueden ellos quemar la crisis de los cuarenta sobre una bicicleta de doble suspensión en los Picos de Europa y yo no puedo salir a correr?

No me preguntéis qué piensan las mujeres cuando sus madres les reprochan el dónde van. No me he atrevido a sacar el tema. Lo hice una vez y me describieron un perfil de machismo, sexismo y de discurso de culpabilidad. Intenté recuperarme pero, desde aquel día, miro a las abuelas con otros ojos.

Pero, por lo que más queráis, no hagáis lo mismo cuando seáis madres o abuelas.

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Foto: CarreradelaMujer.com