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Poner un pie delante de otro nunca tuvo tanta trascendencia.

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En verano corramos por el monte

Correr por montaña, trail running o salir al monte, como se ha dicho siempre.

De toda la vida de Dios, en el espectro corredor en España existe un día de primavera en que confluyen varias certezas. En la temporada del aficionado a correr existen cambios estacionales. Es ley de vida. Son hechos irrefutables. La temperatura sube por encima de lo recomendado y se comienzan a adelantar las horas de salir a correr. En esos días se entrecruzan conversaciones sobre el final de la temporada de la ruta, habiéndose disputado todos los maratones de Sevilla a Barcelona y Madrid. Por fortuna casi ningún organizador se atreve a saltar las semanas de Mayo salvo que se trate de latitudes un poco más frescas. Aún así, este año tenemos Vitoria y la recién nacida carrera de San Fermín, en Pamplona, cuyas líneas de confort y seguridad dependerán de “qué tal se levante el día”.

Del mismo modo, la nieve desaparece de las montañas. Desde la ciudad o nuestro pueblo, las cumbres son bellas y ahora, además, aparentan ser más seguras y accesibles. En las latitudes de la Península tres cuartas partes de las montañas se limpian del blanco manto. Salvo Picos de Europa y Pirineos, las sendas de las demás sierras se abren para que aprovechemos los festivos, las crecientes horas de luz, la temperatura.

A estas condiciones se aferra el boom centrífugo de correr por el monte. Spin-off, consecuencia irremediable del primer boom, el de correr, el running por sendas para cabras y umbrías majestuosas vive las primeras semanas de gloria.

O sea. En lugar de salir a correr los fines de semana por los caminos o parques, una porción creciente de aficionados al deporte más simple del mundo se empeñan en complicarlo: subidas, sendas quebradas para descender o vadeos de charcos o arroyadas.

Llega la temporada mágica de disfrutar de la montaña. Leamos esta premisa una segunda vez. Hablamos del momento en que el peligro de la montaña es menor (nunca inexistente) y las grandes alturas nos permiten disfrutar de esta afición a la que medio mundo está volcándose.

Pero el monte es finito. Es duro y exigente. Te deja acceder y después complica las cosas mediante una concatenación de reglas sencillas pero terribles.

  1. No es una calle o un parque y como espacio único debes tratarlo.
  2. La montaña te deja acceder hasta donde la dificultad permite.
  3. El esfuerzo, al que probablemente estés acostumbrado porque eres un duro maratoniano y vas equipado hasta para el quinto ataque de los drones, ese esfuerzo se agiganta y te dejará con cara de tonto.

En este blog arrojaremos un poco de sensatez (pero muy poco) por si te ves envuelto en la vorágine de esto del trail running. Recuerda, para comenzar, que ‘trail‘ se traduce por sendero. Si lo estiramos, nos valdrá camino o pista. Pero se trata de adaptarnos a trotar o caminar por senderos. Cada paso que des fuera del sendero estás pisoteando un roquedo delicado, vegetación que está ahí mucho antes de que tú llegaras.

Los vídeos que has repasado en youtube, los saltos fantásticos de Kilian en las graveras (nadie habla sobre el impacto ambiental de su afamado ‘slow motion’) o los riscos de los Alpes, las travesías de Iker Karrera por superficies glaciares, son controladísimos y profesionales ejercicios de especialista. No seas imbécil y no pretendas emular la cabriola y el triscar de Krupicka por el Grand Teton.

Así que, después de tanta advertencia y complicación, tendremos que ponernos en harina con algunos ejemplos. En un par de semanas trasladaremos la experiencia a este blog. Haremos un entrenamiento por la sierra de Guadarrama con la duración y exigencia necesarias. Los pros y contras, preparación y consecuencias, todo en este blog. De ese modo podréis ver cómo encaro en preparación y espíritu la participación en el primero de los colosos del verano. Porque… 20Minutos estará en la salida del Gran Trail Peñalara.

Serán ciento doce kilómetros con ascensos acumulados equivalentes a más de cinco mil metros. Te lo contamos aquí.

Nueva web oficial Gran trail Peñalara en grantrailgtp.com

Encierros+trail=trail extremo (Made in Spain)

¿Cavalls? ¿TransGrancanaria? ¿Transvulcania? ¿Gran Trail Peñalara?

Mozos, pasen y vean. Está ya todo inventado.

En los años veinte del siglo pasado comenzaron a subir a ver el paso del ganado por las escarpadas sendas. Bocadillo y vino en mano, cuentan, hasta que algunos decidieron echar la carrera delante de las vacas. Así surgió este hoy centenario sanfermín extremo. La unión del animal con el pueblo, que en nuestras latitudes se celebra de aquella manera.

Es Falces, Navarra. Fiesta declarada como de interés turístico y, a partir de ahora, de interés para el corredor-cabra, trailrunner para los amigos.


Fuente: Agencia Your Concept para Ayuntamiento de Falces. 2013.

¿Destrozar tus zapatillas, bricolaje o terapia de rebeldía?

Yo, es que llevo plantillas correctoras.
Yo, que tengo un dedo más largo en un pie que en otro.
Yo es que renqueo.
Y yo, que zarpaleo.

Ninguno de estos ejemplos reales está entre las premisas de un diseño de zapatilla cuando se ponen los diseños sobre la mesa. Imaginemos el departamento de investigación de una marca X. Técnicos y en desarrollo que llamaron a atletas de élite y que han charlado sobre las mejoras en estructura. Sondeos recabados en la feria del corredor de grandes eventos y que piden a los corredores populares que aporten.

Todo el mundo aportando. Y, cuando acudimos con nuestra imperfecta pisada a comprar el calzado nuevo, volvemos a encontrar las cortapisas de siempre. Nos roza. Nos genera tensión en los tendones flexores. Nos duele el empeine. No nos cura la tendinitis del aquiles.

Y oyes cómo alguien se tuneó los ojales de los cordones. O se taladró unas vías de aire en la ternilla de la nariz.

¿Y si yo mirase en detalle mi calzado? ¿Debo sufrir hasta que se acomode mi pie a él? ¿No debería ser al revés?

Aunque lo que más miedo da es que te pillen en casa. ¿Desmocho ciento cincuenta euros de zapatilla?

¿Me retirarán el saludo mis colegas de gremio si me paso al bricolaje de hilo de bramante y tijera? ¿Dejaré de ser una referencia como #FieldTester y pasaré al montón de ñapas artesanos prejubilados del correr?

Me da lo mismo. Suelo llevar el inconformismo por bandera. Preguntarse las cosas y preguntárselas una vez más. Y otra.

Mejor verlo con un ejemplo práctico:

PREGUNTA:

¿Por qué todos los modelos de calzado de trail Salomon me producen rozadura en el arco plantar? Mejor dicho: ¿qué hago para disfrutar y opinar exprimiendo hasta la muerte unas zapatillas que no puedo llevar durante más de 4km?

SOLUCIÓN OVEJO-CORPORATIVA:

Dar bien de vaselina e hidratar la piel. Calzarme unos calcetines que me fijen el tejido a la estructura Ortholite. Poco a poco ir aumentando la distancia de los rodajes. Abandonar los rodajes por pista y aprovechar las estupendas características técnicas Salomon para agarre por roca y sendas. Entrenar tanto la técnica de ascenso como descenso agresivo.

BRICO-SOLUCIÓN:

Pues no me da la gana. Salomon construye una horma cómoda y creo que polivalente. De alguna manera voy a llevar esa polivalencia hasta el límite.

Preparadlas para quirófano.

Voy a demostrar que se pueden usar como material pistero confortable. Como no podré amputarme un trozo de carne, analizo dónde se producen los rozamientos. En el arco. De pequeñín, entre mis taras estaba un pie algo plano. No es un problema en la actualidad, aparentemente. Después de cuarenta y tres años llevo casi noventa maratones y ultras, he podido correr con esos mismos pies en 2h55 en maratón, he finalizado ultra trails de mas de 110km y por mis planos pies han discurrido hormas Wave de Mizuno, de ASICS, Adidas de varias generaciones, Joma tan de maratón que los minimalistas de hoy día se tirarían de los pelos, tanques de la década de los 80, de todo.

Y en ningún momento me dí de boca contra unas zapatillas que me produjeran rozaduras después de treinta minutos de trote. No debo estar tan mal hecho. O, al menos, “tan-TAN-mal”.

Sí a los recortes.

Ved las dos fotos. Aquí, la plantilla Ortholite original. Tiene la horma de un pie normal pero le añaden una pieza-guía de EVA. La solución-carril es un concepto ideal para mejorar la sujección pero el pie no es una pieza rígida: se pliega. Su efecto colateral es que afecta pies con poco arco plantar. Aparecían ampollas donde toda la vida salen las ampollas. Sí. Ahí.

Os evito la visión de las ampollas que me producía cualquiera de los dos modelos en test.

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Bingo. Sin miedo. A continuación, la misma plantilla con un tijeretazo. Empecé quitando un trozo pequeño pero superponía la plantilla suelta en mi pie y coincidía plenamente. Así que me animé y la dejé tal cual la veis.

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¡Anatema! ¡Estás cargándote la tecnología!

Espera. ¿Me preguntó la tecnología cómo pisaba o si usaba un calzado especial? ¿Pregunta la tecnología antes de desarrollar un nuevo modelo o  más o menos presupone sobre un porcentaje mayoritario de casos-tipo?

De modo inmediato los dos pares en prueba se ajustaron a mi arco. Tanto las Salomon XRMission (sobre las que escribí en su día) como las CrossMax2 (lo mismo) . Comienzo a hacer kilómetros sin notarlas. El próximo sábado sacaré unas zapatillas que fueron “molestas en su día” a patalear durante 43 km en el Ultra Trail Collserola. Hoy mismo estuvieron dos horas bajo el agua, perfectamente quietas y dejando a mis pies en paz.

Ahora sí puedo recomendarlas sin tener que “avisar” de posibles efectos no deseados. Y en situaciones en las que comprendo las características que me detallaron de fábrica.

¿En qué momento estamos cediendo a lo que nos venden? Tenemos que aprender de nuestro cuerpo para buscar lo útil de la mercadotecnia.

Son tantas preguntas, amigos de Salomon…

Diario de un corredor en vacaciones (8)

1.

Remiten las olas. La de bochorno que produce nuestra élite política. La de calor que asoló la costa lisboeta estos días y que me ha llevado a cometer imprudencias. La ola que, hasta ahora, hacía la ciudadanía a sus elegidos y que sacó a miles de portugueses a las tres de la tarde a manifestarse.

Las olas, oleadas, modas o disposiciones temporales y -por lo tanto, finitas- son sacudidas de la existencia. Son importantes porque nos acercan a ese estado calamitoso que definimos como “ay, Dios, que esto es el día del juicio”. Necesarias.

2.

La concesión informal tácita del status de Salomon Field Tester (fanfarria) me comprometía a probar sus materiales. Luego a hablar de ellos. Un detalle: cuando una marca deportiva, en este caso especializada en trail running (and surroundings), contacta con servidor ha de saber de qué va cada palo. Me tranquilicé cuando su departamento de marketing confesó que seguía mis idioteces desde hace tiempo. Ya con tranquilidad moral, me puse a añadir kilómetros a esto. Hay que agradecerle a la marca la confianza.

En plena ola, la de achicharre, Salomon me facilitó un cinturón de hidratación al que llama Skin S-Lab Belt. Como si fuera un héroe de película de animación.

Suele suceder una cosa. En las distribuidoras españolas de cine intentan acercar el concepto de la película a lo primero que se le pone en los testículos. Así, Despicable Me pasa a ser Gru, Mi Villano Favorito. O sea. Como si me presentas a tu mujer como “Esta es Ángeles, mi chica” y yo me refiero a ella como “Ya se jodió mojar el turrón”. Veamos si esto tiene implicaciones en el producto de competición de los salmónidos. Yo creo que, algo, sí.

Definiendo: sencillo cinturón que irá encajado en tus caderas. Ajuste de cierre de presa, tejidos autoajustables, y bolsillos delanteros para materiales extra en carrera. Compatible con botellines de bebida blandos 2 uds de 237ml y 2 uds de 149ml. Un producto racing absoluto.

Es ligero. Minimalista. Sacarlo del envoltorio y pensar en un peto para dirigir el tráfico a la puerta del colegio, todo uno. Esto tiene que servir para transportar cosas, como menciona la web.

Lo último que se duda es que la idea del cinturón Belt haya surgido en una tormenta de ideas entre los corredores más rápidos y versátiles del mundo Salomon. Tal cual se dice lo de:

Diseñada junto con los atletas para carreras intensas, esta riñonera ligera y muy bien ajustada con compartimentos frontal y trasero elimina los rebotes durante las carreras por montaña.

Es evidente que no dice nada de una carrera diaria, un entrenamiento local, salvo que sea intensa y simule los trotes y brincos de la montaña. Sirva como aviso a potenciales compradores: si comienzas a ampliar el rango de peso a transportar o kilómetros de trote estarás rompiendo el ethos del producto y, después, tus quejas u opiniones irán al contenedor de reciclar. Por tanto, he de confesar que las sucesivas pruebas han carecido de radicalidad para ser incluídas en este análisis.

Ahora bien. Por el bien de nuestra relación comercial y por ampliar un poco la esencia del cinturón, extrapolemos a la competición pura y dura.

Vale, trail racing radical, pero…

Las carreras de trail que el 95% de los corredores afrontamos exigen un material obligatorio. El 100% de las situaciones que afrontamos nos piden un respeto al complicado medio en el que corremos. La montaña y su clima cambiante, o la montaña y su clima extremo. O esa salida rápida de compromiso después de trabajar en la que subimos como relámpagos para un entrenamiento rápido de dos horas. Y, en los bolsillos anteriores, cabe poco. Hay que optimizar mucho dos geles o barritas energéticas. Un chubasquero hipercomprimido hará que nos falte espacio. Un recorrido sin fuentes nos exigirá más que estos ‘flasks’ de material blando a no ser que la carrera se dispute con temperaturas frías. El diseño de los bolsillos con cremallera son, eso sí, ideales para llanes, smartphone y algo de comida. Unos guantes y una badana y quizá un extremísimo cortavientos Bonatti tienen sitio de sobra, aprovechando una doble goma con interior de silicona en la parte posterior, cierto. Pero no consigo encontrar espacio para una manta de supervivencia, frontal, más comida y mínimo 750cl de líquido. Y es que uno es lento, imperfecto y tragón.

Porque este material requiere de una capacidad complicada de encontrar. La de llegar en brevísimo tiempo al próximo avituallamiento. Donde, posiblemente, tu equipo de apoyo o pacers tengan repuesto extra o ropa y material que requieras para la próxima sección. O sea, nada de recuperar caminando mientras se pasa la pájara, reservas para acometer la sección técnica mientras atardece y caiga la luz, o meter manguitos y chubasquero extra para la zona más expuesta al viento.

Quizá estemos delante de una riñonera que diseñó el fantástico Kilian Jornet para los corredores de un nivel altamente exigente. Pero las gacelas como KJ, AK o Núria Picas trotna en los ascensos y vuelan en los descensos. Sus ligeros chasis consumen eficazmente miles de calorías en una montaña mientras nuestra pesada carrocería diésel pide agua isotónico, bocadillos y una tregua en ese casi imposible ascenso. Y echamos más horas. Al sol, sed o frío.

A nosotros nos duele inscribirnos en un exigente trail y saber que hay que llegar a Courmayeur o al control de tiempo de Azkoitia con rapidez y todo solucionado, porque tendremos que arrear de nuevo en total autosuficiencia. La riñonera radical no soluciona más que una mínima porción de algunos entrenamientos del corredor estándar.

Volviendo a la comparación con las películas y el doblaje de su título, Belt, advanced Skin S-Lab podría perfectamente salir al mercado como Todo Aquello que Quisiste Saber sobre Cómo Kilian Guarda sus Chuches y que Nunca te Contaron Cómo lo lograba.

Pensando en esos mismos tipos de carreras que muchos afrontamos en las latitudes 36 – 40ºN, o sea península ibérica y contornos balear y canario, elaboré esta tabla simulatoria de Belt S-Lab/eficiencia para un corredor de monte del pelotón.

Modo/eficiencia.
Invierno-larga distancia. Descartada.
Invierno-corta. Ideal.
Otoño/Primavera-larga. Insuficiente.
Otoño/Primavera-corta. Ideal-Suficiente.
Verano-larga. Descartada.
Verano-corta. Suficiente-Insuficiente.

¿Estamos convirtiendo el hobby del correr en un reto?

Ayer comentábais sobre si era o no era el Maratón Alpino Madrileño el más duro o no. Salía a debate la necesidad de que fuera necesario que estemos llegando a este extremo.

¿Es correr algo más que un hobby en el que nos sentimos bien? ¿Hacia dónde está divergiendo la mera pasión por hacer ejercicio?

Significarse como “el maratón más duro” está compartiendo líneas con calificativos como “brutal”, “el más populoso”. Es frecunte leer expresiones de asombro porque vamos a encarar, o alguien ha terminado con éxito “el ultra trail más fantástico” o “la experiencia más exultante de la vida de un runner”.

Me pregunto si todo esto no se está yendo de las manos. No solamente en el mundo de correr; tomad la bicicleta, el viajar o conocer los vinos de nuestra tierra. Tenemos que hacer un viaje aún más fabuloso, donde nadie haya ido. Necesitamos dominar los taninos de la una mencía o la merlot. Hay que correr una vez en la vida la Quebrantahuesos.

¿Nos gusta correr o nos gusta afrontar retos?

Más. ¿Nos gusta afrontarlos o nos tiramos de cabeza a ellos como una necesidad vital?

En su muy discutido libro sobre dónde está el límite, un defensor de la consecución de retos como Josef Ajram dice:

Decidí convertirme en ultrafondista y participar en las pruebas más duras del mundo para tratar de averiguar dónde estaba el límite del cuerpo humano –dónde estaba mi límite–

Blogs, artículos, tweets donde continuamente se relatan las travesías, heroicidades o miles de metros de desnivel acumulado.

Y, enfrente, como situados en una mesa de negociación de las que aparecen en televisión, está toda una legión de seguidores, corredores con cien aproximaciones diferentes al correr. Tanto en ruta como en campo. Muchos leen y miran con cara de espanto. Pero ¿esto no iba meramente de correr? ¿En qué estáis pensando? Son preguntas que hacéis a diario los que no corréis, los que leéis este blog.

Pero en la misma mesa-auditorio hay un contingente cada vez más grande. Que adora la gesta y planea la suya propia. Que colecciona retos. Quizá sea un modo de crecimiento personal, me dice mi propia conciencia buena (el angelito de mi hombro derecho). Quizá que hemos perdido la perspectiva como hombres con todo conseguido y, a la vez, con nada, dice el demonio del otro hombro. Tenemos todo lo que el estado del bienestar nos ofrece. Pero hay una insatisfacción. Nos inscribimos en superpruebas. Concursamos en televisión para conseguir ese sueño. Queremos ser los que mejor caten el vino, los que más matices distingan en un aceite virgen extra. Y que nos lo certifiquen.

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La psicología ha definido dos tipos de motivación: la intrínseca, cuando afrontamos un reto por el mero placer, sin una recompensa externa, y la extrínseca. La búsqueda de un reto para conseguir algo determinado, un cambio en el status, el reconocimiento. El deporte amateur se expande después delos años 70 y 80. Parece que hay ‘booms’, picos, que se revoluciona, cuando se han sobrepasado las grandes crisis sociales y económicas. ¿En qué parte situarías tú el participar en carreras a pie?

¿Se trata de una manera entretenida de pasar el tiempo libre? ¿Se trata de una manera que tienes de cruzar tu crisis de los cuarenta? ¿Hace falta que alguien o algo te esté esperando en meta, cuando luego lo cuentas en foros, #RSS o paseas con tu camiseta de ‘finisher’?

Un amigo con miles de kilómetros a su espalda decía amargamente en su muro:

cada vez me atrae menos competir en carreras y si buscarme mis historias por mi cuenta, sin tanta tontería (…) No somos heroes, somo simplemente afortunados por poder hacer lo que nos gusta. Correr 100, 200, o 1000 km, no te hace ser mejor que nadie, ni más valiente, ni más duro como persona. Es otra cosa.

Desde una perspectiva un tanto titánica, el rey de reyes, Kilian Jornet, escribía hace unos meses que “No hay nada más maravilloso que darse cuenta que no somos nadie, que somos insignificantes“.

¿Tomas partido en este debate?

¿Eres de los de los retos o de los del disfrute? ¿Eres de los que contestan “las dos cosas”?