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Poner un pie delante de otro nunca tuvo tanta trascendencia.

Archivo de Mayo, 2014

Algo que quizá no te contaron antes de empezar a correr

Correr duele.

Lo sabes. Sé que lo sabes y por eso me paro un momento. Para recalcarlo.

Habrás entrado a este mundo de pequeño, desde el atletismo escolar. Probablemente, si no, seas uno más de los que han descubierto que el modo de vida [escalofríos] del tipo deportista del siglo XXI es fastuoso, te realiza y llena como persona. O, es posible, seas una convencida estajanovista de la vida sana y añadas el trote moderno a tus esfuerzos por alcanzar la plenitud.

Porque te van a doler tendones, músculos, paredes cardíacas y diez partes más de tu cuerpo. Si la naturaleza nos hubiera querido corriendo ad aeternum nos habría extirpado el cerebro. Corremos mientras éste, el jefe, mantiene el estímulo químico que tolera el dolor.

Ya, pero…

Este no es un ejercicio complicado. Es tosco y no necesita grandes parámetros técnicos o estratégicos. Es fácil si el objetivo es ir ganando kilometritos a la vida sedentaria. Es, coronando la cesta de navidad de la cosmogonía deportiva, agradecido como pocos, recompensando con rapidez tus progresos.

Pero un día duelen más las piernas en mitad de una ventisca o bajo un chaparrón. Los pinchazos de un pie duran semanas y no, como desearíamos, minutos. Si nos pasamos, duele. Si salimos cortos de bagaje y queremos apurar distancia o méritos, duele por partida doble. Podemos entrenar como bestias. Podemos alimentarnos como recomendarían cien Nutricionistas clonados al efecto. Y, por un raro mecanismo de martirio voluntario, aplicamos esa preparación para que todo nos duela un poco más. En ocasiones, toneladas de sufrimiento encaminadas a que, el día de la carrera, “disfrutemos sufriendo”.

El camino más rápido para quemarse o romperse.

Y mira que tenemos defensores del sufrir natural, del dolor sin aditivos, de la conversión del dolor de correr en un reto, de la superación. Le hemos añadido un sin fin de mecanismos de conmiseración. Están esos halagos a la recompensa de la ducha, del sentirse bien. La literatura de la endorfina sitúa el placer inmediatamente después del dolor.

Pero te diré una cosa, joven amigo. Del dolor, pero también del fisioterapeuta o del quirófano. Sólo aviso.

¿Es tan duro esto?

Yo creo que sí. Y es necesario que nadie se lleve a engaño. O abandonarán el correr por el próximo y más moderado deporte que surja.

Leo en ocasiones que el deporte se lleva a extremos innecesarios. “Pero cómo meten esas etapas por el frío y la nieve a los pobres ciclistas”, se suele leer. Ya. Es que han optado por la bicicleta de carretera y han querido ser profesionales de ello. Las reglas de ese juego están escritas desde 1900. Las reglas de correr se dejaron a un lado en cuanto logramos inventar un medio de locomoción más rápido. Correr quedó para las fiestas, las apuestas entre los tipos más duros de la zona.

Los demás, miraban.

Al igual que descubrimos con nuestros ojos las extraordinarias gestas que deportistas pueden hacer sobre una bicicleta, raquetas de nieve, bastones o cuerdas y piolets, viene un momento en que no paramos a analizar lo siguiente: el estado natural del género homo, el de estar en movimiento, se alterna con periodos de parada. La evolución ha hecho que nos adaptemos antes de reventar o ser devorados.

Por decirlo de otra manera, la mejor medicina para cuando correr duele es dejar de correr. Es muy posible que sea uno de las últimas trazas de inteligencia que le queden al ser humano.

Firmado, un abuelo cascarrabias.

Próxima parada: Gran Trail de Peñalara


Fuente: RSEA Peñalara.

Os contaré mi relación con la joya de la corona de la sierra de Guadarrama, a la que algunos etnocentristas dicen Sierra de Madrid y olvidan y desprecian el talón más amplio, el faldón segoviano, tres veces más extenso y arbolado. Esta joya es el Gran Trail Peñalara, un evento que replica a escala el gran invento del ultra trail.

El ultra de montaña, ese concepto que solamente podía haber nacido en los Alpes, con la inspiración de los pioneros de las Rocosas y las sierras californianas.

El quién.

De esa manera, la centenaria RSEA Peñalara acogió la experiencia que algunos de sus miembros habían vivido en Chamonix (Francia). La desmedida aventura de circundar corriendo el macizo completo del Mont Blanc. El hoy director de carrera, Felipe Rodriguez, el mitiquérrimo Trepariscos, había pensado que se podía hacer perfectamente un bucle similar al que rodea el macizo – y al que acudiremos para contaros como es el próximo Agosto.

El qué.

Diseñando un lógico bucle, Rodríguez dió rienda suelta a su experiencia. Se organizaría una carrera de 110 kilómetros aproximados. Se doblegarían los pasos de la Maliciosa y la Morcuera para luego encarar la cima señera de Madrid, Peñalara y sus largos 2.400 metros de altitud, para contornear el Eresma por La Granja y regresando a la falda madrileña. Como se hace todo esto en la montaña, mirando con amor y pavor a las cimas y los elementos

Me siento enormemente orgulloso de decir que apoyé desde el primer día aquella aventura. En 2010 le metí el diente a los ciento y tantos kilómetros. En la siguiente edición fueron ellos los que me despedazaron a dentelladas, empatamos. Entre tanto la RSEA Peñalara tenía ideado un despliegue con dos distancias menores, de 80 y 60 kilómetros, para acoger a quienes hubieran quedado fuera del cupo de admitidos y para iniciar a otros muchos. En 2012 nos pusimos de acuerdo la montaña y yo y me dejó disfrutar de la carrera mini, la TP60. Mus el año pasado y vuelta al ruedo este 2014.

Mi relación con las grandes pruebas de montaña es como la de dos conocidos, viejos compañeros de alguna perrería, no mucha. No soy un gran montañista. Creo que hemos llegado a conocernos y sabemos de qué pie cojea cada uno. Ellas me maltratan un poco, probablemente como a todos, y yo me presento o, a veces, me escapo de sus cantos de sirena. El tiempo dirá si nos seguimos apreciando dentro de veinte años.

El cómo.

Mientras tanto, la organización consolida la prueba y ha de acomodarse a las exigencias de un entorno protegido. Vivimos inmersos en el crecimiento de las restricciones. Tras décadas, por fin se dota de una protección legal al Parque del Guadarrama. El sueño anhelado y exigido desde que las promotoras mordisqueaban cada hectárea, la presión de casi seis millones de habitantes de una región urbana que llega hasta los mismos márgenes.

Irónicamente, la protección llegó y provocó el primer choque de trenes. El deporte en alza contra la protección ambiental, mientras los otros, los actores que antaño deforestaban y allanaban, construían y abandonaban, miraban ahora hacia otro lado.

Es la historia de nuestro cambio de siglo. La explosión de las posibilidades técnicas para los corredores y la popularización tiraron en favor del hoy asentado Gran Trail del Peñalara. El temido getepé despliega su encanto mediático, su belleza serrana y una dureza tremenda. No estoy haciendo literatura épica de mercadillo. Es tremendo el modo que tiene de vapulearte.

Pero todo ello va calando. Más, cada vez. No hay día en que corramos por una senda y no aparezca un corredor que luce orgulloso alguna badana o camiseta getepera. De esas cuatro ediciones previas. Como bien saben los aficionados a la montaña, a la familia de alpinistas, himalayistas o locos de los Pirineos le ha nacido una subsecretaría de acelerados guadarramenses. Al igual que los montañeros clásicos, suben y bajan de las cimas. Portan sándwiches de jamón y tienen piernas de piedra.

Pero hay una sutil diferencia.

El cuando.

El recorrido de este monstruo marino de granito y pinar también sube y baja. Montañismo de dosmiles en esencia. Compartiendo las líneas gruesas tanto con el añejo senderismo pero también con la vieja maratón, con el pedestrismo de hace cien años. Hay un mucho de las excursiones clásicas de los Giner de los Ríos, de los poetas que adoraban las alturas que miraban hacia la meseta. Pero encadenando todo en unas rígidas treinta horas de margen. A las diez y media de la noche del último viernes de Junio tendremos que encarar el dragón tumbado.

¿Quieres asomar para aplaudir a esos titanes minúsculos, empeñados en ser más rocosos que la montaña?

El día 27 de Junio se saldrá a las 22h30 desde la plaza de Navacerrada. Posteriormente, ese perfil que nos obligará a subir llenos de energía las siguientes cimas:

  • La Maliciosa (2227m)
  • Collado de la Dehesilla (1330m)
  • Puerto de la Morcuera (1776m)
  • Puerto del Reventón (2037m)
  • Risco de los Claveles (2380m)
  • Pico Peñalara (2428m)
  • Puerto de la Fuenfría (1792m)
  • Collado del Emburriadero (1940m)

Todo en treinta horas. Un día de campo y una segunda noche, para muchos.

Un gran menú que nos exigirá un poco más, como siempre en este mundo de piernas y zapatillas. Siempre un poco más.

 

Los chefs corredores

Guisar un diseño previo, pensar, resistir durante horas en un entorno sofocante, entrenar duramente para contener las ganas de rendirse. ¿Un plan de deportista de élite? No. Es la descripción de la jornada habitual de un cocinero.

Si añades que unos cuantos cocineros han alcanzado la categoría de chef y su responsabilidad se multiplica por diez, y que a las jornadas maratonianas de una cocina hay que añadir una notoriedad pública, ¿te extraña que solamente les quede tiempo para calzarse unas zapatillas?

 

 

Pues cada vez es más frecuente. Estos lobos solitarios de lo más alto de la pirámide de la cosa culinaria son, muchos, corredores. No sé por qué tenía que extrañarnos. Desde este lado de la mesa vemos pasar por delante de nuestras narices, qué sé yo, aceites estupendos para untar panes de naranja, de pasas, capuccinos de verduras o las archifamosas maravillas de carnes, pescados o espeluznantes arroces (ay, el de atún rojo, remolacha y aire de parmesano de Jesús Almagro). Al otro lado de la mesa, más bien en la cocina, un equipo que dirige un tipo que corre para soltar el estrés, para no volverse loco. Otro probablemente corra porque es lo único que le permite disfrutar de la ciudad. David Muñoz (propietario de Diverxo, entre los mejores según la guía Michelin) iba corriendo desde el barrio hasta el restaurante. La excusa de perder peso o de probar nuevas sensaciones llevan a conocidos cocineros como el madrileño Paco Roncero (el gobernante de los timones sobre el Casino de Madrid) o al archifamoso Gordon Ramsay (el iniciador de Pesadilla en la Cocina en su versión anglosajona) a meterse entre pecho y espalda kilómetros sin parar.

 

¿Hay un punto de celebrity running?

Quizá sí. Correr está de moda, como todo el mundo empieza a notar. Pero también hay un mucho de masoquismo perfeccionista. Es posible que la búsqueda última del plato ‘diez’, sometida bajo un rigor casi científico, sea lo que mueve a estos seres de chaqueta preferentemente blanca.

El corredor echado a perder -como quien os escribe- tendrá más o menos miramientos en inscribirse a una carrera o salir a correr solo por el campo. El cocinero es un animal del detalle, de la perfección. Cuando corre, corre con mayúsculas. Y esto no está ni bien ni mal. Es así.

Para un cocinero no solamente se trata de ofrecer un gusto sino un aspecto, una sorpresa a quien está repiqueteando nervioso con el pie en el suelo de la sala. Mirando de reojo a esos bacalaos confitados o los lomos de venado a los anisados, uno entiende parte de la pasión que estos artistas ponen en todo. ¿Quiere decir esto que yo nunca aplicaré esa obsesión en mis platos? Pues puede que sea también muy cierto. En ningún sitio dice que me queden energías para intentar la perfección a las cazuelas. Pero aquí estamos echando un rato.

¿Seguimos? Gracias.

Entonces, ¿no comen macarrones con tomate? ¿Se hinchan a taboulée con aire de mango?

Ni de coña. Si algo no son estos bestias de la cocina es idiotas. Echadle un ojo. Un corredor que se tira en plancha a por las tres horas y media como David Muñoz en el exigente recorrido de Madrid se aprieta un arroz con carrilleras.

El desparramo dialéctico de las nuevas cocinas amenaza en todos los frentes de la vida. Y nos lo hemos creído. Hemos asimilado que la cocina es vapor, es concepto. Lo mismo que al correr por el campo se le han adherido setenta etiquetas (trail, freestyle, ultra trail running, etc) y a un hecho tan cotidiano como alimentarnos le han salido bandos y facciones a ambos extremos del espectro conocido, al cocinar para estar listo para correr también. Si David Muñoz hace arroz con carrilleras antes de su maratón quizá tengamos que parar a entender qué nos está explicando.

Sí, en el correr hay mucha cosa energética y hasta cierta espiritualidad. Recientemente el dueño de DiverXo declaraba que “el deporte me aporta salud mental. Sin él, con todo lo que nos está pasando, sería imposible mantener la cordura. Tanta exigencia, tanta intensidad, tanto estrés… todo es tan bestia que sin el deporte no podría mantenerme”.

Aún así y conocedores de todo ello, estos superdotados de los sentidos también gastan hidratos a partir de las dos horas de carrera. Se acalambran si les faltan sales. Dejan de lado una profesión y unos conceptos con los que investigan a diario. Es su trabajo. Conocer las reacciones del cerebro humano frente a todas las posibilidades que dan unos productos que sirven para comer. Que mi esposa me pille mirando al infinito y secándome los ojos porque hay un helado de uva garnacha, una carne, escuchar a mis hijos, que me derroten por los sentidos, no tiene que ver con que el deporte necesita una alimentación sana, sólida.

Os dejo con esta amalgama de pensamientos. Viene un bizcocho-tiramisú de naranja, perfecto.

Mañana podré correr durante horas. Los de las barritas sustitutivas os lo perdéis.

La TrailWalker solidaria llega a Madrid

¿Sabes que el Oxfam Intermón Trailwalker en Madrid, uno de los eventos deportivos solidarios del mundo contra la pobreza, llega a la sierra de Madrid? Tras las conocidas ediciones de Girona, el 5 y 6 de julio se celebra la primera cita fuera de ese entorno.

¿Qué pinta tiene?

La mejor de las posibles, como podrás comprobar en este vídeo de la misma.


Fuente: oxfam/Trailwalker

¿En qué consiste el Trailwalker?

En este reto los equipos tienen que conseguir un mínimo de 1.500 euros para apoyar a los más de 400 proyectos de Oxfam Intermón en todo el mundo. Después tendrán que recorrer a pie 100 km en un máximo de 32 horas. Puede parecer complicado, pero los 777 equipos que han participado en las tres ediciones anteriores avalan el éxito de la unión entre deporte y solidaridad en nuestro país.

En mente os aparecerán varias pruebas que ya se mueven en las distancias de cien kilómetros y modalidades por equipos. Sin ir más lejos más de trescientos cincuenta equipos llenaron la Vía Verde de Girona el pasado 26 y 27 de abril. Y el proyecto se extiende.

OXFAM/Trailwaker quiere repetir ese éxito el 5 y 6 de julio en la Sierra de Guadarrama y el Valle del Lozoya (Madrid). La inscripción estará abierta hasta el 15 de junio. Toda la información necesaria está en los siguientes enlaces. Probablemente piensas que necesites un poco más de tiempo, y que de aquí a un mes te sea complicado afrontar el proyecto completo pero ¿por qué no te lo planteas?

Si no es en la sierra de Guadarrama, a buen seguro la próxima edición primaveral te encajará a la perfección.

El calendario MUNDIAL de todos los OI-TW de 2014:

24 -26 de enero de 2014: Oxfam India (Bangalore)

5-6 de abril de 2014: Oxfam Nueva Zelanda

26-27 de abril de 2014: Oxfam Intermón (España, Girona)

2-4 de mayo de 2014: Oxfam Australia (Melbourne)

16-18 de mayo de 2014: Oxfam Japón

17-18 de mayo de 2014: Oxfam Francia

31 de mayo y 1 de junio de 2014: Oxfam Gran Bretaña (Norte)

7 de junio de 2014: Oxfam Irlanda

20-22 de junio de 2014: Oxfam Australia (Brisbane)

Nuevo: 5-6 de julio de 2014: Oxfam Intermón (Espaňa, Madrid)

26 – 27 de julio de 2014: Oxfam Gran Bretaña (Sur)

29-31 de agosto de 2014: (por confirmar): Oxfam Australia (Sydney)

30-31 de agosto de 2014: Oxfam en Bélgica

10-12 de octubre de 2014 (por confirmar): Oxfam Australia (Perth)

14-16 de noviembre de 2014: Oxfam Hong Kong

15 – 17 de noviembre de 2014: Oxfam India (Bombai)

 

 

Los mejores tuits del running (2)

Unos meses atrás escribí sobre cuentas que no debes dejar de lado. Quieréndolo o sin querer, generan carcajadas o seguidísimas reflexiones. Son esos enormes generadores de movimiento entorno a las andanzas del mundo del corredor. Recordaréis a @LuchoRunner, @ArmandoRampell o el tío del Megáfono, el amigo Barrantes.

Pero hay más.

En plena transición (hemisferio norte, lads & peeps) de la primavera al calenturiento verano, los (las) tres grandes de la temporada. Disfrutad.

Ellas.

La primera. Marianella Cordero, periodista global, ser que no hace pereza ni para levantarse en mitad de la noche para entrenar su rutina ni para cruzar el planeta y correr en París, Boston, donde sea. Claro, es necesario reseñar que coger tres vuelos para ir a correr un maratón ya no entra en categoría de heroicidad sino de placeres meditativos. ‘Nella’ adora este tipo de contradicciones.

 

 

Hueco para la segunda. Otra de mis imprescindibles. Viajera, editor gráfico y fotógrafa. Corre con el rabillo del ojo siempre puesto en un lugar fotografiable. Sus tuits son limón helado. Ácido y frío, como me gusta leer un disparo en 140. Señores y señoras, apunten a sus FAVs la cuenta de Eva M Tomé.

 
Elena Bioscas está como una auténtica cabra revolucionada. Corre, trota, sendas arriba y sendas abajo. Como dice ella, una devoradora de libros, pelis y series declarada y un animal social. Aquí se enterará que en algunas ocasiones visito su twitter para ganarle ganas a la vida. ¿Una prueba? Arrambla con los corredores a la que te descuidas.

(Otra) Carta a corredora

[Fuente: Carrera de la Mujer]

Hace poco me encargaron unas líneas para otra corredora como tú. Quizá fuiste una de las treinta mil afortunadas que corrían la semana pasada la Carrera de la Mujer de Madrid. Quizá no. Lo mismo tenías lío en casa o preferiste entrenar para otro evento.

Sea como sea, si necesitas unas palabras para encontrarle el sentido a esto de correr, tuyas son.

Iniciar una existencia como corredor es zambullirse en insospechados momentos. Son adictivos, aunque ¡ojo! sólo a largo plazo.

Correr durante treinta años me ha llevado a acumular argumentos para calzarme unas zapatillas y salir a quemar tensiones, recargar las baterías o simplemente echar un tras otro. Todo esto es tan cierto como la mayoría de los leit motiv utilizados para que seas una más de esa legión de corredoras. Pero enumerar diez líneas de inspiración para una corredora es mucho más complicado que dar por válidas esas buenas razones.

El tiempo normaliza el hecho de trotar, por mucho que lo vistamos de épica o de logro o moda draconiana. Verás que es algo tramposo. No consigue anticiparte el momento en que todo es normal. Lo hace de modo inesperado. Correr juega contigo.

Correr se te insinúa como una tabla salvadora, como un bálsamo perfumado. También confirma, en sus primeras sesiones, que la crudeza del dolor no es una mentira. Es un anuncio sutil. Lo que ocurre es que las posibilidades de confirmarte en ese estado, de convivir con el cansancio, asoman y desaparecen por capricho. Te preguntas si todo era tan enrevesado. Leyendo algunas pautas y pronósticos sobre cómo encarar tu nueva existencia dentro del ‘running’ todo se presentaba como evidente. Motivarte conduciría al placer del correr. El placer se agotaría y se tornaría en un sufrimiento sensual. El éxtasis llegaría a ser dominado cuando sublimases tu experiencia en una lejana línea de meta.

Sin embargo, las cosas del correr van enseñando a que te empapes de giros inesperados, y termines apreciando cada uno de ellos. E.M.Foster cuenta en su maravillosa novela “Una Habitación con Vistas” que un viajero puede verse sorprendido en sus planes y acudir a Italia a estudiar a Giotto o conocer la corrupción Papal, pero regresar recordando sólo el cielo azul y los hombres y mujeres que viven bajo él. Es una excelente imagen de las frustrantes satisfacciones que encontrarás corriendo.

Estos párrafos están incluidos en una recopilación de pensamientos sobre el correr. Fueron editados para el 261Women’s Marathon. Es una prueba que conmemora el capricho del comportamiento humano pero también su determinación.

No cabe duda. La historia que nos dejó K.Switzer viene de un cúmulo de momentos inesperados. Podíamos pensar que muchos dueños absolutos de esos círculos de poder de nuestros días actuarían igual que aquel juez del maratón de Boston: el dominio legitima la decisión drástica. Pero el árbitro escoge un insospechado camino, el de la ira. La relevancia de las tres fotos que recorrieron el mundo tras 1967 es en cierto modo una concatenación de casualidades. La celebración de unas series 261WM me sorprendió por su ataque al corazón del establishment del correr.

Termine tu próxima salida a correr como termine, sea larga, corta, intensa o suave, a buen seguro te seguirá sorprendiendo. Lo hará porque es un ejemplo más de la falta de control que tenemos sobre las sensaciones, que surgen como una cadena loca, inmediatamente posteriores a la decisión de calzarnos unas zapatillas.

¿Te gusta ser sorprendida? Has escogido uno de los entretenimientos más irreverentes. El resto lo pondrán tus ganas.

 

[Agradezco a Javier Carmona y a www.261wm.com la recuperación de este texto]

Corredor, ¿cumples?

¿Eres fiel y cumples con tus compromisos? ¿Eres cada año un poco más viejo y cumples años?

El término “cumplir” tiene cientos de matices. Desde dar la talla en el sexo hasta ir marcando el ritmo de carrera según el esquema programado. Cumplir es ser tan honesto como para presentarse siempre ante una obligación. Cumplimos cuando aceptamos los reglamentos de las carreras – algunos irremediablemente extensos y llenos de detalles.

Pero, sobre todo, cumplimos con ese momento en el que atravesamos el útero materno (o nos sacaron a bisturí) y nos parieron a este mundo. Otro día más en que repasas qué haces, cómo van tus propósitos, miras si eres fiel a tus ideas y, sobre todo, si está aún todo en orden.

La edad y el corredor daría para un serial. Para una enciclopedia. Los caprichos que listamos los runners para “celebrar” que cumplimos años, cómo afrontar el natural envejecimiento de las piernas que crujen y las articulaciones que chirrían, los repasos a las viejas fotografías en las que salimos inevitablemente más jóvenes y en que la moda es siempre espantosa.

Mañana me cae otra rayita, otra muesca en el revólver de la edad. Cuarenta y cuatro mayos.

En un Abril de 1988 buscaba adelantar mi mayoría de edad por unas semanas. Pero el cónclave familiar pensó que no pasaba nada cumplir el reglamento y esperar a tener dieciocho para estrenarme en un maratón. La cuenta que llevo con los maratones repartidos en años vividos ya comenzó con un punto de sensatez.

Algunos me habéis conocido hace tiempo. Otros asumís que este es otro blog dentro de la moda del running en la prensa y que me acabo de apuntar a todo esto. El listado de barbaridades/año hoy presenta noventa carreras de maratón o más kilómetros. Puesto en perspectiva es una idiotez como un piano. Puesto en otro tipo de perspectiva voy cumpliendo sin mirar mucho, ni al paso del tiempo en el calendario ni a las cosas que corro.

Cumplo, veo cómo las caras se renuevan, y cómo contamos nuestros entrenamientos diarios. Cómo corren tanto el anónimo como el famoso. Me imagino sentado en los escalones de un portal en la gran avenida de nuestra vida, y veo pasar gente al trote, con las pulsaciones altas y modelos de calzado deportivo y ropa diferentes.

Un corredor cumple con su ritual de hacer pasar el tiempo entre carreras. Pero un auténtico corredor es el que vive al máximo el tiempo entre carreras. Por que, al final, esto se reduce a poner un pie y luego otro.

gtp2010

Foto: Darío Rodriguez/DesnivelPress.com

¿Qué entrena un loco de las largas distancias?

Sin más pretensión que la de mostrar un ejemplo, os enseño un plan típico de fin de semana. Muchos habéis empezado a correr o lleváis un tiempo domando esas distancias de diez a veinte kilómetros. También llegan muchos comentarios de los que apenas le habéis metido el diente a lo de correr. Y de vez en cuando se lee en la prensa o se ve por las redes sociales que existe un núcleo creciente de locos a los que parecen haber dado cuerda y van cargados con baterías de isotopo de uranio 237.

Correcto. Existen.

Pero no son (o somos) más que gente más curtida. No tenemos más facultades. Probablemente seamos más lentos que muchos de vosotros. Y más peros que no voy a defender ni a atacar. Sencillamente nos gusta coger la mochila y lanzarnos a cruzar mundo.

No somos super-nada.

Esto que cuelgo podría ser perfectamente una de esas “salidas largas”. Son muchas veces entrenamientos encaminados a una carrera más larga. O regalos que uno se hace en combinación con las agendas de la familia. Unos más y otros menos, acumulamos horas en ruta. También los famosos metros de desnivel positivo, que son sencillamente los metros que asciendes a lo largo del día, sumados y a los que se coloca un rimbombante D+ detrás.

48k

El sábado que viene dejaré el coche en algún punto indeterminado de un pueblo. A él regresaré. A una hora canalla incluso para muchos duros runners, camino y manta. ¿Es poco sano? ¿Es una bestialidad? ¿No es más que una excursión?

Reitero que es simplemente un entrenamiento. En la mochila llevamos de comer y de beber. Las mochilas modernas llevan sistemas de almacenamiento de líquido de hasta dos litros. Yo uso una Salomon XLab 12L pero anteriormente era un fijo de las viejas Quechua de trail. Meto embutido mejor que geles y barritas.

Somos tendencia. Resumir

 

 

Tus sitios favoritos para correr han sido…

Os preguntamos en twitter y os descolgasteis con una buena tira de recomendaciones. Tanto en España como en el resto del mundo (sí, hay más mundo que esto).

Tira mucho la tierra y también sois gente viajada. Recomendaciones que quedan para los que acudan de vacaciones a San Sebastián, Italia o las Montañas Rocosas. Como había que afinar un poco y el término “Montañas Rocosas”, sin ir más lejos, se quedaba algo vago, seleccionamos.

No podemos elaborar un ránking pero estas han sido vuestras sugerencias. Unas de muchas. Pero llevan premio por ese extra de simpatía que desplegáis en 140 caracteres. Gracias por las sugerencias y por el material para este post.

 

 

En verano corramos por el monte

Correr por montaña, trail running o salir al monte, como se ha dicho siempre.

De toda la vida de Dios, en el espectro corredor en España existe un día de primavera en que confluyen varias certezas. En la temporada del aficionado a correr existen cambios estacionales. Es ley de vida. Son hechos irrefutables. La temperatura sube por encima de lo recomendado y se comienzan a adelantar las horas de salir a correr. En esos días se entrecruzan conversaciones sobre el final de la temporada de la ruta, habiéndose disputado todos los maratones de Sevilla a Barcelona y Madrid. Por fortuna casi ningún organizador se atreve a saltar las semanas de Mayo salvo que se trate de latitudes un poco más frescas. Aún así, este año tenemos Vitoria y la recién nacida carrera de San Fermín, en Pamplona, cuyas líneas de confort y seguridad dependerán de “qué tal se levante el día”.

Del mismo modo, la nieve desaparece de las montañas. Desde la ciudad o nuestro pueblo, las cumbres son bellas y ahora, además, aparentan ser más seguras y accesibles. En las latitudes de la Península tres cuartas partes de las montañas se limpian del blanco manto. Salvo Picos de Europa y Pirineos, las sendas de las demás sierras se abren para que aprovechemos los festivos, las crecientes horas de luz, la temperatura.

A estas condiciones se aferra el boom centrífugo de correr por el monte. Spin-off, consecuencia irremediable del primer boom, el de correr, el running por sendas para cabras y umbrías majestuosas vive las primeras semanas de gloria.

O sea. En lugar de salir a correr los fines de semana por los caminos o parques, una porción creciente de aficionados al deporte más simple del mundo se empeñan en complicarlo: subidas, sendas quebradas para descender o vadeos de charcos o arroyadas.

Llega la temporada mágica de disfrutar de la montaña. Leamos esta premisa una segunda vez. Hablamos del momento en que el peligro de la montaña es menor (nunca inexistente) y las grandes alturas nos permiten disfrutar de esta afición a la que medio mundo está volcándose.

Pero el monte es finito. Es duro y exigente. Te deja acceder y después complica las cosas mediante una concatenación de reglas sencillas pero terribles.

  1. No es una calle o un parque y como espacio único debes tratarlo.
  2. La montaña te deja acceder hasta donde la dificultad permite.
  3. El esfuerzo, al que probablemente estés acostumbrado porque eres un duro maratoniano y vas equipado hasta para el quinto ataque de los drones, ese esfuerzo se agiganta y te dejará con cara de tonto.

En este blog arrojaremos un poco de sensatez (pero muy poco) por si te ves envuelto en la vorágine de esto del trail running. Recuerda, para comenzar, que ‘trail‘ se traduce por sendero. Si lo estiramos, nos valdrá camino o pista. Pero se trata de adaptarnos a trotar o caminar por senderos. Cada paso que des fuera del sendero estás pisoteando un roquedo delicado, vegetación que está ahí mucho antes de que tú llegaras.

Los vídeos que has repasado en youtube, los saltos fantásticos de Kilian en las graveras (nadie habla sobre el impacto ambiental de su afamado ‘slow motion’) o los riscos de los Alpes, las travesías de Iker Karrera por superficies glaciares, son controladísimos y profesionales ejercicios de especialista. No seas imbécil y no pretendas emular la cabriola y el triscar de Krupicka por el Grand Teton.

Así que, después de tanta advertencia y complicación, tendremos que ponernos en harina con algunos ejemplos. En un par de semanas trasladaremos la experiencia a este blog. Haremos un entrenamiento por la sierra de Guadarrama con la duración y exigencia necesarias. Los pros y contras, preparación y consecuencias, todo en este blog. De ese modo podréis ver cómo encaro en preparación y espíritu la participación en el primero de los colosos del verano. Porque… 20Minutos estará en la salida del Gran Trail Peñalara.

Serán ciento doce kilómetros con ascensos acumulados equivalentes a más de cinco mil metros. Te lo contamos aquí.

Nueva web oficial Gran trail Peñalara en grantrailgtp.com