Como diría una muy buena amiga mía: “Hay que tener un poquito de misterio”. Este consejo se lo podría aplicar Rihanna, que no deja de publicar todos los detalles de su vida en Twitter. Me parece de lujo que promocione sus discos y que nos cuente si el día está soleado o lluvioso, pero que cuelgue imágenes como ésta me parece muy fuerte. Es su brazo y, como queda clarísimo, estaba ingresada en el hospital con suero o goteo por agotamiento y deshidratación. ¡Hay que beber mucha agua que te arrugas!
Su representante y sus amigos han comentado que tanto trabajo y tanto evento agota a cualquiera, pero los que tenemos un poco de calle y vemos las fotos que se publican de ella de fiesta de lunes a domingo pensamos otras cosas. El alcohol y lo que no es el alcohol están haciendo estragos en ese cuerpecito tan pequeño. No hay fiesta a la que no se apunte y, según cuentan, nunca ve la hora de volverse a casa a dormir.
La que no está de muy buen rollo es Halle Berry, que ha protagonizado la que es la foto del día. La actriz se transformó en Godzilla y arremetió durante la fiesta del MET contra los fotógrafos que la persiguen 24 horas al día. Le guste o no es un personaje de actualidad, ya que está a punto de casarse con el actor Olivier Martínez y se encuentra en pleno divorcio de su anterior pareja: el modelo Gabriel Aubry, con quien lucha por conseguir la custodia de su hija Nahla. A mí me parece estupendo que plante cara y los mande a tomar por saco. ¡Es curativo y a veces necesario!









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