Como me gusta cada año acudir a los Premios GQ en el hotel Palace. Es sin duda, uno de los eventos más exclusivos y divertidos del año. La edición que se celebró ayer no fue para menos y lo pasamos en grande y tomamos nota suficiente para siete crónicas.
Comenzaré por uno de los premiados, uno de los hombres GQ del año. Me refiero al futbolista Radamel Falcao, la estrella del Atlético de Madrid. ¡Menudo mozo! ¡Qué barbaridad! Yo nunca lo había visto face to face y he de decir que me quedé muerta con tanta hombría. Eso sí, cateto hasta decir basta, con un traje con más brillo que la frente de la Duquesa y un engominado hacia atrás a lo rociero…¡ Muy tremendo, la verdad! Pero claro, si a esas pintas le pones al lado a su queridísima esposa Lorelei Dahiana Tarón, todo parece de Telenovelón colombiano. La cantante lució un vestido de Michael Kors en rojo que no dejaba lugar a la imaginación, lo veíamos todo clarito, clarito.
Catetismo ilustrado hubo mucho más, como el de Mario Casas, que parecía que venía de echar unas cañas con los colegas en el bar del barrio. ¡Qué poco glamour! Llegó solo, sin novia (yo defiendo que ya no tiene) y sin guardaespaldas.
Pero hablemos de glamour, que es lo que me gusta. Paco León, Blanca Suárez, Leonor Watling, Luis Tosar y Kira Miró. Estos fueron para mí las verdaderas estrellas de la noche. Paco León y Luis Tosar, dos de los premiados de la noche, lucieron el esmóquin como ningún otro. ¡Qué perchas! ¡Qué caretos!. Además de guapos, sus palabras al recoger sus respectivos premios fueron las más aplaudidas por los invitados. Tosar tuvo palabras para Miliki y León gastó una broma con el título de su premio: ‘Hombre del Siglo XXI’, y aseguró que volvería cada año a recoger una estatuilla.
Y me detengo en Blanca Suárez. ¡No tengo palabras! La actriz, que acudió sin su Miguel Ángel Silvestre, lució un vestido de Pucci lleno de transparencias. Era tal el cuerpo y la elegancia que el mismísimo Adrien Brody no le quitó ojo en toda la noche. Ella, la más profesional como siempre, recogió su premio, se montó en el coche y se fue a casa que al día siguiente tenía rodaje. Y hablando de Brody, él se presentó con su chica, la modelo Lara Lieto, que lució un vestido corto poco apropiado para la ocasión pero que no dejó indiferente a nadie. Hay que admitir que tiene un cuerpo de otro mundo.

Y así, entre modelito y modelito, nos dieron las tres de la mañana, momento en el que las luces se encendieron y muchos de los invitados se trasladaron al mítico Chicote. Una servidora no acudió, pero me cuentan que la fiesta se prolongó hasta la luz del día.








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