Lo primero que uno piensa al ver esta foto es, ¿Cómo no se han dado cuenta sus amigos, su familia…? ¿Cómo se lo han permitido? Y más aún, ¿Cómo se lo ha permitido a sí misma? Es Demi Moore y tiene anorexia y está enganchada a diversas sustancias, cosa que la llevó hace dos días a convulsionar y a ser ingresada de urgencias por una sobredosis. Ayer fue dada de alta aunque parece no haber comprendido la gravedad del asunto. Y sí, sus amigos y familiares lo sabían y no han podido hacer nada, e incluso ella misma es consciente y no sabe salir de ese agujero en el que se ha metido. De momento las consecuencias ya se están viendo venir. La actriz ha anunciado que no formará parte de un rodaje confirmado, el de Lovelace, la cinta sobre la actriz porno Linda Lovelace.
Ser mundialmente conocida, millonaria, atractiva, famosa… cuesta. Ser Demi Moore no es fácil. A sus 49 años es una de esas mujeres que no ha sabido envejecer, adaptarse a los cambios que su cuerpo ha ido sufriendo. Eso la ha llevado a someterse a varias operaciones y a obsesionarse con su peso. Haberse casado con un chico 16 años más joven y con una edad mental de 9, no ha ayudado mucho.
No vamos a culpar a Ashton Kutcher porque la única responsable de haber llegado a este extrema es solo y exclusivamente de ella. Pero sí hay que reconocer que el ha contribuido a esta degeneración psicológica. Le ha comido la autoestima y la ha chupado hasta dejarla seca. Por poner un ejemplo, mientras ella entraba en urgencias con convulsiones, el surfeaba borracho en Sau Paulo. Se enteró de la noticia y siguió de bares toda la noche y ni siquiera tuvo la dignidad de hacer una llamada al día siguiente para ver cómo estaba. Es más, hoy aun sigue sin haber preguntado por ella. Hasta hace tres meses estaban casados, ahora ya no le importa si está viva o muerta.
¡Qué vidas verdad! Pues así es. Quiero que le miréis bien las piernas y los brazos. Es espeluznante pero cierto. Estas son las consecuencias de vivir en una burbuja de mentira en la que te pagan millones de euros por hacer un par de sesiones en una película, te fotografían allá donde vas, o te piden autógrafos por las calles de cualquier parte del mundo. No envidio nada esa vida.
¡Buen fin de semana!










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