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Historias del corazón con mucha guasa

Mi noche en los Premios Goya

Desde ya voy diciendo que esta es una crónica atípica y desordenada. Voy a contar cómo viví yo la noche del pasado sábado en los Premios Goya, una noche en la que Penélope y Bardem posaron juntos por primera vez y en la que brillaron con luz propia los diseñadores españoles: una aplastante mayoría de actrices se decidieron por lo local, demostrando así que en lo patrio hay para elegir modelitos bien elegantes. Y es que hay que admitir que nuestras actrices fueron guapas. ¿Diseñadora ganadora? Teresa Helbig: vistió a Macarena Gómez, Inma Cuesta y Úrsula Corberó. Hasta Juliette Binoche eligió una marca española: Loewe. Pero habíamos dicho que esta crónica era atípica y rosyniana, así que comencemos por el principio. Espero que os guste.

Penélope y Bardem sorprendieron al mundo posando juntos por primera vez. ¡Bravo!

Penélope y Bardem sorprendieron al mundo posando juntos por primera vez. ¡Bravo!

17.05 Llego a Canillejas en el metro, el supuesto lugar desde el que se podía coger un autobús para llegar al Hotel Auditorium, el sitio a tomar por culo donde a alguien se le ocurrió celebrar los Goya. Con lo bien que estábamos en el Palacio de Congresos… me decía a mí misma, cuando siento una presencia extraña detrás de mí. Me giro y veo: un chorizo con la mano metida en el bolsillo de la mochilita ideaaaal que compré para estas ocasiones tan glamourosas. Grito. El chorizo sale corriendo. Mal empezamos, concluyo. Y me subo a un bus que me lleva al hotel Auditorium por los pelos: no valía el bono que tenía porque escapaba de la zona, según me explicó el gentil conductor, que tampoco estaba dispuesto a cambiarme. El tío me iba a dejar tirada en Canillejas cuando le dije: “Soy actriz. En paro, pero actriz. No puede usted dejarme aquí tirada”. Me miró de arriba abajo, contempló mi modelito de Zara y giró la cabeza indicándome que tomara asiento. La aventura de los Premios Goya solo acababa de empezar.

Y sí, a las 17.30, es decir, cuatro horas y media antes de que comenzase la gala, la cola que había para las acreditaciones de prensa era digna de un concierto de Rihanna. Todo el mundo quiere ir a los Premios Goya. Los eficaces organizadores ponen orden como pueden. Rosy, paciencia, me digo. Respiro profundamente. Espero la cola. Me llevan a través de la larguísima alfombra roja hasta la sala de prensa. En la sala de prensa hay revolución generalizada: no hay suficientes mesas para todos, ni enchufes para cargar móviles, tabletas y ordenadores, ni botellas de agua. Tranquilidad, dice Chusa, de la Academia de cine. Lo vamos a solucionar. Finalmente encuentro una silla. Dejo la mochilita ideaaal y me voy para la alfombra roja. Aquello está repletito de gente. Vuelvo a respirar hondo. Me centro en la parte positiva: el cine español interesa mucho. Y me pongo a acariciar a un perro. Sí, a un perro. ¡El primer perro de policía que veo en la alfombra roja en todos estos años!

Perros en los Premios Goya.

Perros en los Premios Goya.

Todos los males se me van cuando llega Miguel Ángel Muñoz. De los primeros. Sonriente. Impecable con su traje de Dolce & Gabbana. “Estoy feliz”, nos dice a las periodistas agolpadas en la alfombra roja. Una de las periodistas le tira los tejos. Miguel Ángel sigue el juego. No he visto ni veré en toda la noche a un hombre tan amable como él.

Miguel Ángel Muñoz: siempre amable y elegante

Miguel Ángel Muñoz: siempre amable y elegante

Bueno, he de reconocer que Pablo Alborán también lo fue. Un encanto: todas nos pusimos a cantarle “te echo de menos” y él se dio la vuelta y nos siguió el juego. Me alegro que se haya llevado el Goya a la mejor canción.

pablo alboran

Desde luego Dani Rovira no fue tan amable como ellos. A ver, entiéndaseme, no digo que el exitoso muchacho no sea genial con su familia y con sus amigos y con su novia, pero lo que es con los periodistas… al menos con algunos periodistas. Me baso en lo que digo en el riguroso presente: estuvo largo rato respondiendo preguntas a TVE y otros medios que estaban al comienzo de la alfombra roja, pero, ¿qué sucedió cuando pasó por donde estaban el no siempre bien visto grupillo de las revistas del corazón? Ni caso. Pasó de largo, desoyendo nuestras súplicas, sin ni siquiera girar el cuello. Qué queréis que os diga: eso no se hace. Que llevábamos allí desde… ¡las cinco de la tarde!

Penélope Cruz, bellísima con un modelo de Atelier Versace

Penélope Cruz, bellísima con un modelo de Atelier Versace

Creo que fue el único que lo hizo. Al menos de una forma tan descarada. Sí se paró con nosotras Penélope Cruz, que iba bellísima con su Atelier Versace, y que había posado, por primera vez en la historia, minutos antes con Javier Bardem. Me quedé sin selfie (vale, lo reconozco, admiro a Penélope y quiero un selfie con ella, sólo que al final me faltó valor para pedírselo. Seré tonta) pero estuvo bien simpática respondiendo a nuestras preguntas. Dio lo mejor de sí misma. Yo le pregunté por aquellos tiempos en los que ella era una jovencilla que estaba nominada en los Goya por Jamón, jamón. De eso hace más de 20 años. “Me acuerdo mucho de aquel momento. Esta tarde lo estaba pensando cuando me arreglaba. En aquel momento era una niña, pero de algún modo he revivido la sensación”, decía Penélope, que, en mi opinión, fue la gran estrella de la gala.

Estos Goya también serán recordados por la presencia de la reina de corazones: Isabel Preysler acompañó a Mario Vargas Llosa.

Estos Goya también serán recordados por la presencia de la reina de corazones: Isabel Preysler acompañó a Mario Vargas Llosa.

Sí, mucho más que Isabel Preysler, que hizo la alfombra roja acompañada del Premio Nobel Mario Vargas Llosa. Los acompañantes de los famosos que hacen la alfombra roja tienen dos opciones: entrar por la puerta en la que no tienen que acompañar a su amado; acompañar a su amado. Eso depende de la discreción y protagonismo que cada uno desee. Mario entregaba premio y le tocaba alfombra roja. Isabel Preysler decidió acompañarle con ese modelazo de Naeem Khan que le dejaba la espalda bien visible. Los dos fueron de la mano todo el tiempo cual tortolitos enamorados. Él atendía a los medios, ella se quedaba en un segundo plano.

Macarena Gómez y su marido, Aldo Comas

Macarena Gómez y su marido, Aldo Comas

Otra pareja de enamorados que también hicieron juntos la alfombra roja fue Macarena Gómez y Aldo Comas. Qué grandes. Siempre dan un poco la nota con sus estilismos (y con su pelo: ella parecía que había metido los dedos en el enchufe) y sus ocurrencias. “Pero es que esto también es para divertirnos, ¿no?”, decía la actriz de La que se avecina. “El año que viene traemos a la perra”, decía su marido, líder de un grupo de música.

Jesús Castro

Jesús Castro

Lo más fuerte (a la par que gracioso) llegó algo más tarde. Revuelo entre las periodistas: se acerca Jesús Castro. Sí, sí, el de los ojazos. El que está buenísimo. El mismo que nadie conocía hace cuatro años y que hoy tiene seguidores por miles que respiran por sus huesos. Lo fuerte (y gracioso) a lo que me refería hace un momento fue que el chaval empezó a echar sapos y culebras sobre los periodistas del corazón delante de… las periodistas del corazón. No, no sabía con quién hablaba. Él no tenía idea, y nadie le dijo nada, pero fue cómico ver cómo se refería a los “periodistas de verdad” y a ese otro sector que, según él, se ocupa sólo de escarbar entre asuntos que no son de su incumbencia.

El chico es bien guapo, eso sí. Dijo que él no había cambiado nada en todo este tiempo y que le gustaba la gente “normal”. Y también explicó que ahora resulta más difícil ligar que antes. “No puedo fiarme porque no sé si se acercan porque les intereso realmente o si es porque les interesa todo este mundillo del famoseo”. Un mundillo del que él pasa olímpicamente, según dijo. “Tengo los mismos amigos que antes. Y los que eran mis amigos en los tiempos malos lo siguen siendo ahora, y paso de los que no lo eran que ahora tratan de acercarse”. Contó que evita caminar por la Gran Vía, pero que cuando le paran para hacerse una foto siempre accede amablemente porque valora mucho los fans. Dice que es tímido (¿?) y que de su vida personal no habla.

Úrsula Corberó y Verónica Echegui

Úrsula Corberó y Verónica Echegui

¿Las más divertidas? Úrsula Corberó y Verónica Echegui. Hicieron parte del recorrido juntas. Respondieron a todo. E intercambiaron papeles: Verónica respondía por Úrsula y Úrsula por Verónica. Cuando le preguntamos a Úrsula por su ya terminada relación por Velencoso, Verónica respondió por ella: “Todo malo”. Las dos se echaron a reír. Vale, estaban en broma. Pero luego, acabadas las bromas, le preguntamos a Úrsula si continuaba una relación de amistad con Velencoso y fue contundente: “No”. Aclaró, eso sí, que era por ella. “Es algo mío, algo que siempre me suele pasar con mis ex”.

Verónica no quiso contar nada sobre si ha vuelto con Álex García, uno de los actores más solicitados de la noche.

Verónica no quiso contar nada sobre si ha vuelto con Álex García, uno de los actores más solicitados de la noche.

Divertida también fue, y mucho, Victoria Abril, sobre todo por ese peinado irrepetible. Contó que lo mejor que le ha dado Francia ha sido “respeto”.

Victoria Abril

Victoria Abril

¿Las más delgadas? Paz Vega y Nieves Álvarez. “Mira, Paz está más delgada todavía”, dijo una periodista señalando a Paz, que estaba de espaldas. Luego la sevillana se acercó y pude comprobar que su acentazo andaluz sigue intacto después de tantos años viviendo fuera. Eso está bien. “Yo soy muy muy positiva, siempre positiva, sólo veo el lado bueno”, me dijo cuando le pedí un chascarrillo sobre el mundo de Hollywood que tanto conoce. “Invéntatelo, si total…”, dijo sonriendo.

Nieves Álvarez, con un precioso vestido de Georges Chakra

Nieves Álvarez, de las más elegantes y originales con un precioso vestido de Georges Chakra

 

Daniel Guzman y su abuela

Daniel Guzman y su abuela

Pero no, no me voy a inventar nada. Sí voy a contar que la mejor de la noche, para mí, fue la abuela de Daniel Guzmán. Qué maravilla de mujer: verla pasear por la alfombra roja fue maravilloso.  Me encontré a Daniel hace cinco años, cinco, no recuerdo en qué fiesta o estreno. Estuvimos hablando. Me dijo que estaba enfrascado en su película, que no desistía pero que le estaba costando mucho sacarla adelante. La sacó adelante. Ayer tenía muchas más canas que cuando lo vi aquella vez, pero estaba muy feliz. Y qué regalo le ha hecho su nieto a la abuela. Un milagro: 93 años y nominada al Goya a la mejor actriz revelación. ¡Bravo! Daniel Guzmán le dedicó a ella su Goya al Mejor Director Novel: “Gracias a ti, abuela, me he levantado año tras año cuando estaba en el suelo y cuando nadie creía en esta película”

Cuando la alfombra roja terminó, a puntito de empezar la gala, casi cinco horas después de haber llegado a ese lugar lejano, fuimos en avalancha al catering: jamás vi a periodistas y fotógrafos más hambrientos. Aún quedaba larga noche. La gala entera y la fiesta posterior, esa en la que sólo entran los famosos, la gente del cine y las periodistas hábiles y con contactos (yo). Pero de esto he prometido no contar nada.

Ahora (domingo por la tarde) me voy al cine a ver ‘Truman’, la gran ganadora de la noche. ¡Espero no llorar mucho! ¿Qué os pareció a vosotros esta edición de lo Goya?

 

** Fotos: Gtres y Rosy

1 comentario

  1. Dice ser Kiki

    Goya Toledo, Penelope, e Irene Escolar, fueron las mejores vestidas con diferencia.

    08 febrero 2016 | 11:53

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