¿Os suena el perfil de muchacho mono y algo altivo que para ligotear y hacerse el hombretón va provocando al resto de machos cabríos en busca de leña? Es un perfil muy determinado con el que te encuentras alguna vez en la vida. Pues bien, esa podría ser la fiel descripción de Pierre Casiraghi, el tercer hijo de Carolina de Mónaco. A sus 24 años el atractivo muchacho no deja de meterse en líos. Ya lo hemos visto haciendo el cafre en multitud de ocasiones, protagonizando escenas subiditas de tono en las playas de medio mundo y con heridas en su rostro a causa de peleas.
La última ha sido esta semana. El joven, que se encuentra en Nueva York junto a su novia Beatrice Borromeo, terminó a puñetazos con el dueño de un bar en el que se encontraba. El chico, que estaba acompañado por su chica y unas amigas también modelos quiso hacerse el macho delante del dueño del bar. Según cuentan había bebido más de la cuenta y se extralimitó con los allí presentes. Estaba molesto por el precio de una de las botellas que se había bebido. 500 dólares ni más ni menos. A la segunda renuncia del muchacho empezó a recibir guantazos y puñetazos a diestro y siniestro hasta que lo echaron del bar.
De allí se trasladaron a un centro de salud cercano y le curaron las heridas aunque días después lo hemos podido ver todavía con marcas en su rostro. Lo que no sabemos es si habrá aprendido la lección o se sentirá orgulloso de sus heridas de guerra.
La verdad es que no hay que pedirle peras al olmo y si tenemos en cuenta la carrera de su madre y de su tía no creo que debamos sorprendernos por actos de este tipo. ¿Madurará este chico algún día?












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