Daryl Hannah fue detenida el martes por manifestarse delante de la Casa Blanca junto a muchas otras personas. Estaba indignada por el oleoducto Keystone XL, diseñado para llevar crudo de Alberta (Canadá) al Golfo de México (EEUU). La actriz, que cine hace poco, parece haberse entregado en cuerpo y alma a las causas solidarias relacionadas con el medio ambiente y los derechos humanos. La verdad es que esas cosas están muy bien. Viene a ser la representación americana de nuestro Willy Toledo, que no hay manifestación que se le resista.
A pesar de ser el más asiduo a manifestaciones, la imagen de la baronesa Thyssen encadenada con un gorrito de paja a sus árboles del paseo del Prado es la number one. Con todo su glamour pasó largas horas para protestar contra la poda de árboles a la puerta de su museo. Otra de las reinas nacionales de las protestas es Pilar Bardem. Ella se ha colado varias veces en el Congreso para protestar por la aprobación de diferentes leyes, para apoyar al pueblo saharaui, contra la guerra de Irak. Como diría Antonio el Tranca, podemos decir de ella que es una manifestante nata.
Luego hay otros que no se mojan nada. Es el caso de Gael García Bernal. El actor mexicano ha declarado en varias ocasiones que los actores deben hacer cine, no política. Es más, siempre ha dicho que lo que no le gusta del cine español es que siempre esté haciendo política.
Yo personalmente prefiero a tres Pilar Bardem y cuatro Willy Toledo, que a un Gael García Bernal. Con los dos primeros está todo el mundo encantado de trabajar, pero con este último se despiden hasta los meritorios












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