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Óscar y Araceli: dos maneras de ver la vida

11 marzo 2009

Os presento a Óscar. Estaba sentado en uno de los vagones que explosionó el 11 de marzo de 2004. Salió milagrosamente con vida del vagón, y fue llevado en una improvisada camilla (una de las puertas del vagón) por ciudadanos y servicios de emergencia hasta el pabellón Daoiz y Velarde, cercano a la calle Téllez. Recuerda de aquel momento gente alrededor suyo pidiendo ayuda. Él, intentaba llamar por teléfono, pero no escuchaba nada… tenía lesionados sus oídos. Algunas imágenes de aquel día no olvidará nunca.

También os presento a Araceli. Se encontraba en la estación de Atocha cuando explosionaron los trenes. Salió de allí, totalmente desorientada. Tras meses de recuperación, aún sueña con un vagón completamente vació pasando por la estación. Algunas imágenes de aquel día no olvidará nunca.

La lotería, el azar, o llámalo como quieras… hizo que hoy sigan vivos. Vuelvo a presentároslos.

Se llama Óscar. Llevaba pocos meses en España cuando vivió el 11 de Marzo de cerca. Su mujer estaba trabajando en Bilbao. Sus hijos, estaban con él en Madrid. Se sonríe cuando le hablan de la vida. En estos cinco años, ha sufrido de un infarto y varias operaciones que le mantienen vivo. Sueña con ver crecer felizmente a sus hijos.

Se llama Araceli. La vida le cambió de repente poco tiempo después del 11 de Marzo. Se quedó sin empleo, por un ERE. Al tiempo, se separó de su pareja. En estos cinco años ha conseguido superar un cáncer de pecho. Ahora, sólo falta la cirugía, dice sonriendo mientras espera en la puerta del cole. Ha ido a recoger a sus hijos. Salen de la escuela.

Tuvieron suerte. Tuvimos suerte. Son, como otras muchas, dos historias con fortuna. Y una forma de ver la vida, desde entonces, de otra manera.

192 vidas se quedaron en el camino aquel día. Mantengámoslas vivas en la memoria, en el recuerdo. No hay mejor homenaje.

Imágenes para no olvidar

11 marzo 2009

Aquel jueves no resultó fácil para nadie. La sinrazón arrebató sin avisar las lágrimas a muchos de nosotros, llenó de heridas a otros tantos, y lo que es peor, se llevó por delante la vida de 192 personas injustamente.

Pasaron los meses y a finales de aquel maldito 2004 recibí un correo electrónico de Adán y David, en el que se me invitaba a participar en el proyecto “Madrid in Memoriam”.

La intención del proyecto era la recopilación de imágenes procedentes de donaciones para la memoria de los atentados terroristas del 11 de marzo. Una iniciativa para el recuerdo de las víctimas, de la conmoción social vivida, de la solidaridad de todos, y de las formas de expresión que nacieron en todos los rincones del país.

Madrid in Memoriam surgía con la idea de honrar la memoria de las víctimas de los atentados del 11 de marzo de Madrid, restaurar la sensibilidad con una nueva manera de mirar y pensar en nuestra historia a través de las imágenes. Un documento que reflejara, mediante imágenes, los acontecimientos históricos del 11 de marzo y días posteriores, tanto en Madrid como en el resto del territorio. En esencia, un conjunto de instantáneas que reflejaran la mayor manifestación de dolor, solidaridad y unión que se recuerda en España.

El correo añadía: “Las imágenes recogidas en el proyecto “Madrid in Memoriam” carecen de connotación política. En el criterio empleado para su elección será prioritario que no hieran la sensibilidad ni menoscaben la dignidad de ninguna persona, con especial consideración hacia los afectados…”

El libro tomó forma rápidamente. Más de 2000 imágenes donadas por muchos de los fotógrafos que dieron cobertura informativa aquel día y días sucesivos a la noticia, así como fotografías de muchos ciudadanos que captaron parte de la realidad vivida aquellos días.

El libro nacía meses después. Testimonio de nuestro dolor, y nuestro respeto por las víctimas. Madrid in Memoriam. Una iniciativa para el recuerdo. B&B Ediciones. Los fondos recaudados son destinados a la “Asociación 11 M, Afectados del Terrorismo”.

Copio y pego uno de los prólogos del libro. Dice así:

Quizás nuestra vida ahora sólo sea una lucha constante contra el olvido.

Partimos de una vida rutinaria, cotidiana, común a la de cualquier ciudadano que a las 7 de la mañana coge el tren de la vida, del trabajo, de los estudios, de los sueños, de salir a ganarse la vida, a sus quehaceres cotidianos y labor diaria. ¡Cuántas veces renegamos del despertador, de la rutina, del trabajo…! Y no sabéis cuánto echamos de menos ahora todo esto.

Era un tren cargado de ilusiones y de vidas inocentes. Éramos igual que cualquiera de ustedes que ahora coge este libro.

Pero el 11 de marzo de 2004 ese tren no llegó a su destino: 192 vidas se vieron truncadas para siempre y 1500 quedaron heridas en cuerpo y alma. Y las vidas de los que les hemos sobrevivido también están rotas y las heridas del corazón no cicatrizan.

Los verdugos no miraron la cara de nuestros seres más amados y actuaron con total indiferencia contra sus semejantes. Probablemente porque ellos ya han perdido su condición humana.

Aquella mañana temprano madrugó la madrugada y en el aire estalló el odio y la dinamita. Y ellos, los asesinados, ya no vieron el frío de aquella mañana, ni la lluvia del día 12 (¿llovía?), ni las concentraciones del 13, ni fueron a votar el día 14.

Esos son los días que este libro recoge en imágenes.

Pero no podemos olvidar, ni aprender a convivir con el terror ni con la violencia –aunque sea verbal-. Ellos sólo son las víctimas que han sufrido el ultraje del sacrificio de su inocencia.

Pero todos nosotros, los que los amábamos y seguimos amándolos, aunque estemos barnizados de lágrimas, queremos que cada uno de sus nombres sea como un rayo que no cesa, una centella y una luz potente en medio de una sociedad solidaria.

Que este libro sirva para mantener viva la MEMORIA, memoria colectiva de lo que nunca deberá volver a pasar; que se convierta en gritos de deseo de PAZ, en imágenes que sean testigo, miradas de creadores anónimos que nos permitan NO OLVIDAR.

Pilar Manjón. Presidenta de la Asociación 11-M Afectados del Terrorismo.

Maldito y Bendito Monumento

13 febrero 2009

Se inauguró el 11 de Marzo de 2007, tres años después de aquel día.

El único recuerdo que perviviría para homenajear a las víctimas, aunque éstas nunca se olvidan mientras alguien las siga manteniendo en su memoria…

Esos frágiles ladrillos de cristal, a los que muchos aún se aferran para seguir adelante…

…en la que sería desde entonces la estación más sentida del país, la Estación de Atocha (sin olvidar la de El Pozo, Téllez y Santa Eugenia)…

Silencio…

… y respeto…

Y llegaron los problemas. Primero fueron las altas temperaturas…

…después, problemas con la despresurización de la sala…

Ayer caminaba por Atocha. Estaba atardeciendo. Los ladrillos protegen y dejan entrever esa burbuja de aire puro lleno de mensajes. Algo pasa.

Ahora ní la despresurización, ni la temperatura, ní las puertas… Un agujero. Y el mismo silencio dentro de la sala. Y el mismo respeto.

Cada día es más duro sin tí… Me faltas tanto amor. Ayer no pude venir, pero no dejé de pensar en tí. 12M.

Maldito, y bendito monumento.