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Predicciones 2007: el examen

Hace un año ya que el Gabinete de Adivinación y Blogomancia de este blog se tiró a la piscina con una tanda de predicciones para el año entrante, plaga de la temporada. Y como somos firmes partidarios de la transparencia informativa, dedicamos este post a comprobar si los ‘feeds’ RSS sacrificados para otear en sus entrañas dieron su vida por una buena causa. O, lo que es lo mismo, si acertamos alguna, o como siempre. Lo mejor es revisar las predicciones una a una, lo cual además servirá como cómodo resumen del año. Así que abróchense los cinturones, que vamos a comprobar la pericia adivinatoria de Retiario.

En España el desarrollo de Internet estará dominado por dos cuestiones clave y una accesoria. Lo más importante va a ser el continuado crecimiento del uso de la Red, tanto en número de navegantes como en horas por usuario. Dado que este crecimiento está impulsado ahora principalmente por las conexiones de banda ancha, no puede descartarse que se produzca una ‘explosión coreana’: un súbito y drástico crecimiento del acceso a Internet y de su importancia social y económica como el sucedido en Corea del Sur. En cualquier caso el peso real de la Red en la sociedad aumentará, y la conexión pasará (este año o como tarde en 2008) a convertirse de conveniencia en necesidad.

Internet ha seguido creciendo en España, hasta alcanzar a 4 de cada 10 adultos (un 27% del total navegan todos los días).

Esto a su vez provocará un notable aumento de las inversiones. El trasvase de inversión publicitaria de los medios convencionales a la Red, común en otros mercados aunque todavía incipiente en España, empezará a notarse en las cuentas de resultados de los grupos de medios de comunicación. La audiencia de los medios tradicionales ya está en descenso [.doc], y por fin la industria publicitaria caerá en la cuenta. Esto supondrá que algunos medios online empezarán a tener ingresos sustanciosos.

Los ingresos a su vez acelerarán la ampliación de los proyectos existentes, y abrirán oportunidades para nuevas ideas. Siendo más concretos podemos esperar una feroz competencia por el preciado título de ‘página web de información más leída’, así como el lanzamiento de uno o varios clones de MySpace, de la mano de (o diseñados para ser comprados por) grandes grupos editoriales. Es probable también la aparición de algún proyecto con la etiqueta de ‘periodismo ciudadano’, quizá inspirado en el hiperconocido OhMyNews.

Durante 2007 se han lanzado 4 nuevos proyectos, al menos uno de los cuales reivindica su carácter de ‘periodismo ciudadano’. El propio Retiario se ha incorporado a un proyecto editorial. Las previsiones para el próximo año son de que continúe el aumento de la inversión publicitaria en la Red, en todo el mundo.

Como cuestión accesoria esta mayor atención por parte del público, los medios y el dinero atraerá a los políticos; 2007 será el año en el que la Red empezará a formar parte real de la política cotidiana. Ignorar Internet dejará de ser un descuido para convertirse en un pecado mortal para un político. Cabe que personalidades o partidos políticos concretos puedan dar sorpresas en las próximas elecciones autonómicas y municipales usando la Red para dar a conocer sus mensajes; desde luego en las generales de 2008 Internet será un factor.

Cuestiones como los abusos sobre los usuarios de acceso, el canon sobre los sistemas de almacenamiento de información o el endurecimiento de la legislación contra la ‘piratería’ ocuparán un lugar más preeminente en la agenda política. Los instintos naturalmente controladores del Estado seguirán intentando poner puertas al campo con leyes de intención limitadora, que en la práctica serán irrelevantes. Aunque progresivamente el precio político de este tipo de medidas irá creciendo: convertir a millones de personas en criminales por decreto, o dotar a la administración de capacidades censoras no va a hacer popular a nadie.

El canon se ha convertido en una cuestión clave de la política nacional con la súbita y espectacular reversión de su postura por parte del opositor Partido Popular. El precio político de las medidas anti-internet crece. Los políticos cada vez dedican más atención a su presencia en la Red.

En el conjunto de la Red veremos cómo Google afianza su dominio del nuevo mercado publicitario, y simultáneamente empieza a dejar de ser la ‘niña bonita’ de Internet. Salvo que la empresa sea capaz de sacar nuevos productos ilusionantes, corre el riesgo de que se consolide una imagen pública estilo Microsoft: un gigante más preocupado de los beneficios y el dominio del mercado que de sus productos o clientes. Por otra parte si esto ocurriera otras empresas podrían aprovechar el hueco y dinamizar el mercado.

Las últimas modas (Web 2.0, Second Life) perderán fuelle en tanto que etiquetas de márketing, aunque en su esencia (comunidades de publicación, entornos virtuales) seguirán creciendo en público e importancia. Los blogs se consolidarán como una parte del panorama mediático; caótica, impredecible e irregular, pero constante. No cabe decir lo mismo de los proyectos profesionales del llamado ‘periodismo ciudadano’, que tendrán notables dificultades para definirse como productos y para estabilizarse como empresas.

El peso de Google, sus ingresos y su cotización bursátil siguen creciendo. También las dudas sobre su compromiso con su famoso lema: ‘Don’t be Evil’ (no seas malvado). Las etiquetas como ‘Ewb 2.0’ cada vez se utilizan menos, y el fenómeno Second Life ha abandonado las portadas.

En cuanto al nuevo sistema operativo de Microsoft, Vista, tendrá poco impacto en el día a día de la Red. Los draconianos controles anticopia que incluye (incluyendo la desconfiguración de periféricos si se intenta copiar un contenido protegido) provocarán rechazo por parte del público, que exigirá su desconexión… o tendrá un poderoso incentivo para cambiar de sistema operativo. En efecto, si Microsoft se empeña en hacer cumplir las drásticas exigencias de la industria de los contenidos puede perder el principal motor de su negocio. Sobre todo teniendo en cuenta que ya es una amenaza para Microsoft la potencia en el mercado del Código Abierto/Software libre. Así, cabe predecir un recrudecimiento de la guerra legal entre Microsoft y el mundo Linux, como último recurso para detener su crecimiento en la informática empresarial.

La adopción de Vista, el nuevo sistema operativo de Microsoft, y del nuevo paquete ofimático Office 2007 ha sido mucho más lenta de lo previsto. Parece ser que el limitado rendimiento del software y los constantes problemas con el sistema de validación DRM, que terminaron obligando a suavizar su funcionamiento, han frenado la adopción en el mundo empresarial. Muchos fabricantes de ordenadores están ofreciendo a sus clientes comerciales la opción de servir sus máquinas con XP. La guerra legal de SCO contra Linux ha terminado, con la completa derrota de la firma estadounidense y su bancarrota.

Respecto a amenazas y molestias en la Red, el notable incremento reciente del ‘spam’, que había quedado contenido en los últimos años, provocará con toda probabilidad una nueva ronda de mejoras en las técnicas de control. La guerra entre el ‘spam’ y los sistemas ‘antispam’ no acabará hasta que enviar correo basura deje de ser rentable. Para lo cual hay que encarecer el envío y reducir (todavía más) su efectividad a base de educación.

El ‘spam’ supone a finales de 2007 al menos el 80-85% del total del correo electrónico mundial (estimación probablemente a la baja). Las leyes que criminalizan su práctica y los sistemas de protección no parecen estar funcionando muy bien, aunque el impacto sobre el usuario final se ha reducido quizá un tanto. Sigue siendo un problema mayor.

La batalla más importante del futuro tiene ya a sus contendientes situados: se trata de conquistar el salón comedor y la televisión. Y están todos: Microsoft, con su XBox360; Apple, con los derivados del iPod; Nintendo y su Wii, y Sony y su PlayStation3, y por supuesto las telefónicas y TVs por cable y sus descodificadores pretenden apoderarse del vital espacio bajo la pantalla televisiva: el hueco desde donde el entretenimiento en todas sus formas (música, imagen, juegos, etc.) alcanzará a toda la familia. 2007 será el Año Uno de esta gran guerra, pero no el final.

Wii se ha despegado como la gran sorpresa, arrasando en 2007 a las otras dos, aunque la pujanza de algunos juegos (la saga de Halo, Bioshock, Gears of War, el nuevo Mass Effect) han jugado a favor de la XBox360 mientras la rebaja de precios ha permitido a la PS3 alguna recuperación. La batalla por el salón continúa, mientras la Nintendo DS se afianza junto a la Wii en nuevos mercados (personas mayores, edutainment).

Entre las mayores sorpresas está el iPhone, ‘cacharro’ del año, que ha conseguido en poco tiempo ventas millonarias en EE UU. Eso sí: sigue sin haber una gran librería en español en la Red.

En conjunto, no está demasiado mal. ¿O no? Deja tu opinión sobre predicciones, 2007 y el futuro en los comentarios.

Corregida una errata el 27/12/2007; gracias, Radioukac.

Los datos de todos

En España el dominio público es un concepto jurídico importante; tanto, que tiene un artículo de la Constitución (el 132) dedicado en su totalidad. Asimismo, el Código Civil detalla en su artículo 339 algunos ejemplos de bienes adscritos al dominio público: los que son de uso público (caminos, canales, ríos, torrentes, puertos y puentes construidos por el Estado, riberas, playas, radas, etc.), y los que pertenecen al Estado y se utilizan para el servicio público (murallas, fortalezas y obras de defensa, y las minas antes de su concesión). La base teórica incluye el uso común, que se define como la utilización que cualquiera puede llevar a cabo sin pedir permiso, de modo anónimo y sin necesidad de cualificación. Como usar una carretera, o una playa; son los bienes que pueden ser utilizados por todos de modo indiscriminado y según precise cada uno para cubrir una necesidad sentida por los miembros de la comunidad.

En el siglo XXI, a las carreteras, riberas y playas se ha unido todo un nuevo universo de bienes susceptibles de cumplir con estas condiciones y de ser considerados, por tanto, del dominio público: los datos. Los datos que el Estado genera en el cumplimiento de sus tareas, e incluso los datos que determinados organismos estatales están diseñados para crear, recopilar y analizar. Es obligación moral de un estado ilustrado liberar esos datos y ponerlos a disposición de los ciudadanos, sus legítimos propietarios; es deber de una política con vistas al futuro el ampliar el dominio público al mundo de la información. Porque los datos deben ser de todos, mientras no se demuestre lo contrario: es lo justo, es lo moral. Y hoy en día, es posible. ¿Por qué, entonces, no se hace?

De aquellos polvos y estos lodos

Hay veces que la actualidad supera a cualquier intencionalidad. Porque de la siguiente acumulación de noticias, ¿qué puede decirse? Tan sólo recordar aquel refrán castellano: de aquellos polvos vienen estos lodos. Un estudio demuestra que España retrocede en relación a nuestros pares en lo que a Sociedad de la Información se refiere, perdiendo posiciones cada año que pasa. A lo mejor el hecho de que en España el acceso a Internet baja menos de precio que en el resto del mundo tiene algo que ver, tal vez. Pero no hay que preocuparse, porque el Estado, en forma de Comisión del Mercado de las Telecomunicaciones, está dispuesto a enfrentarse a Europa para proteger nuestros intereses… industriales, que no sociales. Y algunos sectores de la cultura consideran el invento una amenaza de la que defenderse y a la que exprimir económicamente, ocasionando protestas antes las autoridades que cabe dudar consigan evitar el daño.

Con estas industrias y con estos funcionarios públicos, empeñados en protegerlas aun a costa de la injusticia o del subdesarrollo, lo raro es que todavía haya Internet en España. Verguenza debería dar a Telefónica, a las telecos, a la CMT, al Ministerio de Cultura y a los partidos políticos que nos ¿des?gobiernan. Así nos luce, y nos lucirá, el pelo de la dehesa. Pobre España, y pobres de nosotros.

Un millón y medio de mujeres menos

Algo estamos haciendo mal en la Internet hispana. La última oleada del Estudio General de Medios específico [pdf] sigue mostrando un vigoroso crecimiento en el número total de navegantes en España (hasta 15,7 millones), así como un importante aumento en la proporción de los que navegan todos los días (un 63,4% del total, más de 10 millones de personas). En 10 años la situación de Internet ha cambiado radicalmente, de ser casi testimonial en 1997 (2,7% de la población, 930.000 navegantes) a ser casi mayoritaria en 2007 (el 41,4% de los mayores de 14 años han utilizado la Red hace menos de un mes). Está claro que la sociedad española se incorpora a la revolución internauta, y que si bien llevamos algún retraso frente a las sociedades de nuestro alrededor, se trabaja rápido en resolverlo. Y sin embargo sigue habiendo un clamoroso y oculto secreto: en la Red española faltan un millón y medio de mujeres.

En efecto, entre las cifras hay una que salta a la vista: la proporción de sexos entre los navegantes, de los cuales un 42,5% son mujeres y el consecuente 57,5% son varones. Una proporción que, aunque va con el tiempo acercándose a la ideal (en 1997 era de 2 mujeres por 8 hombres), aún está muy lejos de la sociedad en su conjunto, donde de hecho hay un ligero predominio de las damas sobre los caballeros. Tomando como base el número total de navegantes y haciendo algunas extrapolaciones matemáticamente dudosas obtendríamos esa cifra mágica de aproximadamente un millón y medio de mujeres navegantes menos de lo que correspondería. Con las que el total de navegantes superaría los 18 millones, acercándose al mágico 50%. ¿Son las mujeres en España especialmente reacias a la tecnología? ¿Faltan contenidos y servicios de interés para las féminas? ¿El sesgo educativo provoca mayor rechazo entre las damas? ¿Sigue siendo la Red demasiado ‘geeky’? Pocas certezas y muchas preguntas, pero ante todo una: ¿no debieran empresas e instituciones hacer algo al respecto?

En caída libre

España es un gran país. El número 12 del planeta en Producto Interior Bruto, aunque mucho más importante, entre los 25 primeros en riqueza por cabeza. Una potencia industrial y económica. Un país que afronta el futuro con optimismo. Y que en algunos indicadores básicos para el mañana no sólo ocupa un lugar impropio, sino que se desploma. No sólo España está este año en el número 32 en la lista de competitividad en tecnologías de la comunicación, sino que en los últimos tres años su clasificación no deja de caer: del 29 [2004, pdf] al 31 [2005, pdf] y al actual 32 [2006, pdf]. No sólo España está por debajo de países como Malta, Estonia o los Emiratos Árabes Unidos y apenas por encima de Hungría, Chequia, Túnez o Tailandia, sino que en tres años tres países han pasado por delante: Portugal, Chile y Eslovenia. Ellos merecen una sincera felicitación por su esfuerzo. Y quizá algo de envidia.

Especialmente porque no son países ricos. Portugal ocupa el puesto 39 en riqueza absoluta y el 38 en PIB por persona. Pero Chile es el 41 por PIB, y el 58 en riqueza relativa; Eslovenia está en el 80 en PIB, aunque su menor población sube su riqueza per cápita hasta el 32. Son países con menos recursos económicos que sin embargo saben prepararse para el futuro mejor que una España donde el presente de una economía boyante está disimulando una alarmante falta de preparación para el futuro. Como ya ocurriera con la Revolución Industrial, España se está quedando rezagada, y si las cosas no cambian pronto empezará a pagar tanta desidia con parálisis económica y atraso general. Países más pequeños y menos ricos están aprovechando los actuales cambios para lanzar sus economías en el nuevo mundo digital. España, sumida en el ruido de la política y la borrachera del dinero fácil del ladrillo, olvida la investigación y la innovación, no se preocupa de adaptar estructuras, prefiere ignorar el comercio electrónico y la revolución editorial, minimiza la importancia de la inversión y el cambio. Menos mal que aún nos quedan costa y sol: siempre podremos servir copas y vender apartamentos a quien genere dinero para pagarlos. Que al paso que vamos no será en la vieja Iberia.

Imagen del récord mundial de caída libre de Joseph Kittinger.

La culpa es nuestra

Daría risa, si no estuviera uno llorando. El gobierno que sólo ha salido de su indiferencia para poner trabas al desarrollo de Internet interpreta datos obtenidos por la empresa que más ha hecho para que el acceso sea complejo y caro en España para concluir que la culpa de que la Sociedad de la Información no crezca al ritmo adecuado es de los internautas. Que suponen ya casi el 50% de la población a pesar de los denodados esfuerzos de la administración y la susodicha empresa para ‘fomentárnosla’. Y este dato lo comunican y amplifican los medios que no saben informar sobre el fenómeno sin incluir las palabras ‘pedofilia‘, ‘adicción‘ o ‘pirata‘. No, esto va bastante más allá de la ironía y entra en el territorio del sarcasmo cruel. Porque la culpa es nuestra.

El hecho de que las conexiones de banda ancha tengan el precio y la calidad que tienen; de que sea imposible, o muy difícil como poco, cambiar de proveedor sin arriesgarse a estar un mes desconectado; de que el servicio y el trato al cliente sea entre infame e infecto y de que las conexiones inalámbricas sean cerradas y un atraco a mano armada, todo esto nada tiene que ver, seguramente, con Telefónica. Que no es más que la empresa que domina de modo aplastante el mercado, y que se dedica a ejercitar y reforzar ese dominio poniéndoselo lo más difícil posible a sus competidores, aunque eso acabe fastidiando al usuario. La empresa que lanzó el mayor proyecto de Internet de la historia, Terra, a bolsa por 12 euros y lo compró cuatro años después a 4 después de transformar su nombre en sinónimo del desastre empresarial, la falta de objetivos claros, la avaricia desmadrada y el caos. Ésa es la empresa que patrocina el estudio que nos dice que si Internet no crece más (‘sólo’ el 14% anual) no es por sus propias acciones. Porque la culpa es nuestra.

Y luego está el gobierno; ese gobierno que sólo legisla para complicar las cosas con la excusa de ‘protegernos’; que en el nombre de la libertad escoge no poner límites a las empresas dominantes; que en lugar de aumentar el interés de la ciudadanía por la Red publicando en ella sus contenidos de modo accesible para todos gasta los dineros en campañas que criminalizan el acceso mismo e incorporan visiones retrógradas del mundo digital. El gobierno y los políticos que no utilizan Internet, y que cuando el principal problema de la Red en España es que no hay suficiente, sólo miran los ‘excesos’, son el gobierno y los políticos que nos abroncan, con cariño pero con firmeza, porque no somos lo bastante internautas. Porque la culpa es nuestra.

Cuando lo más impresionante es que a pesar de Telefónica y a pesar del Estado español, casi el 50% de la población se haya dado a la navegación en poco más de 10 años; que el fenómeno siga creciendo un 14% (ya quisieran los partidos o empresas esos ritmos), que no muestre señales de dejar de crecer. A pesar de los ‘cariños’ de los gobiernos, a pesar de las ‘atenciones’ de Telefónica, Internet existe. Eso es lo llamativo de verdad. Y sí; de esto la culpa sí que es nuestra.

Si el gobierno quisiera fomentar la Sociedad de la Información debería publicar toda, toda la información en manos del estado en la Red para el acceso de todos, por todos los medios (no sólo Explorer). Debería utilizar con preferencia software cuyas entrañas puedan ser examinadas por los ciudadanos. Debería facilitar la creación de redes municipales de acceso en las zonas menos favorecidas. Debería fomentar el uso de ordenadores en las escuelas, y legislar facilidades para crear empresa y proyectos de software y contenidos. Debería eliminar ambigüedades normativas que crean terror en el corazón de los inversores. Debería reformar la legislación de ‘propiedad’ intelectual pensando en el futuro, y no en el pasado. Debería dejar de considerar la Red como un peligroso territorio repleto de sorprendentes amenazas, para considerarla una de las más importantes oportunidades de negocio y educación de la historia. Y por supuesto debería limitar el poder de Telefónica en la Red española, su capacidad de poner trabas, su arrogancia, su aplastante dominio del mercado, su avaricia. Debería trabajar porque la conexión a Internet sea sencilla, rápida, fiable, abierta, ubicua y sobre todo barata. De lo demás ya nos encargamos nosotros.

Pero todo esto no va a suceder, porque la culpa de que no avance la Sociedad de la Información no la tiene el gobierno ni la tiene Telefónica: la tenemos los habitantes de España. Las víctimas, que no lo somos tanto, resultamos ser los culpables, según los responsables. Afortunadamente la historia demuestra que no les necesitamos, porque si dependiera de ellos estaríamos arreglados. Y la culpa sería nuestra.

¿Será 2007 el año?

Contra las previsiones de los agoreros, Internet crece en España [.pdf]. En números absolutos, con casi el 40% de los mayores de 14 años accediendo de vez en cuando. Y en uso, con un 23% de la población conectándose a diario. Ambos números van hacia arriba mientras el resto de medios se estancan o bajan. En el sector prensa ya ven las orejas al lobo y lanzan proyectos. Pero el resto de la economía y de la sociedad no mueve un dedo. Los gobiernos se limitan a gestos huecos y las empresas, en especial las grandes, están instaladas en el tancredismo; pensando quizá que si no se mueven el toro pasará de largo. Pero este toro no está pasando de largo, y su llegada cambia las reglas del juego para todos, y no sólo para los medios. Los clientes de las empresas hablan entre sí e incluso con los proveedores; el flujo de información en el mercado ya no es controlable. La publicidad se pasa en bloque a la Red. Y sin embargo hasta la fecha no hay apenas movimientos. ¿Habrá actividad en el ya inminente 2007?