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Internet en España: mucho por crecer

Las cifras del Estudio General de Medios del tercer trimestre de 2007 [pdf] muestran un ligero crecimiento del acceso a Internet en España. Según la encuesta ‘sólo’ diez millones doscientos mil españoles navegan todos los días (un 26,9% de la población mayor de 14 años), mientras que quince millones ochocientos mil lo hacen al menos una vez al mes (el 41,6% de los adultos). El crecimiento con respecto al trimestre anterior es bajo (1,8 y 0,4%, respectivamente), aunque el crecimiento anual es más que saludable (15,3 y 9,7%). Algunos analistas consideran que estas cifras demuestran que Internet está empezando a tocar techo; que el crecimiento ha empezado a detenerse, y que pronto se alcanzará el máximo de penetración. En otras palabras: hay quien piensa que ha empezado el principio del fin del crecimiento. Ese análisis está equivocado.

Y no sólo porque el desequilibrio entre los sexos en el acceso a la Red haya tendido a desaparecer en los países similares; faltan un millón y medio de mujeres en la Internet española, que por sí solas elevarían la cifra a diecisiete millones trescientos mil internautas (un 45,5% de la población). Esos países del entorno no se han estabilizado hasta alcanzar penetraciones muy superiores, entre el 70% y el 90% de los adultos; o bien resulta que finalmente Spain is (very) different o el techo está todavía muy lejos. La cifra española está por debajo incluso de la media de Europa más allá de la Unión Europea (45,1%), no digamos de países como Países Bajos (88.4%) o Noruega (87.5%). Hasta nuestro vecino Portugal tiene una penetración del 73.8%, superior incluso a la de los EE UU (70.4 %). El análisis regional muestra asimismo que las tres regiones más ricas de España, Baleares (48,2%), Cataluña (47,5%) y Madrid (50,6%) mantienen su tradicional ventaja, que el resto de las autonomías ha acabado siempre por alcanzar. Ralentizaciones equivalentes en el ritmo de crecimiento se han producido en el pasado, sin que la cifra haya dejado de aumentar. Y otro dato interesante: sigue creciendo el uso que hacen los internautas de la Red, y no sólo su número; el dato de quienes acceden todos los días crece más que el total de quienes utilizan la Red. Todo esto significa que a la Red le queda mucho espacio todavía hasta alcanzar ese mítico y temido techo en España. Esto no se ha terminado; apenas acaba de comenzar.

Uno de cada cuatro

A Europa le preocupa el retraso español en Internet. El porcentaje de personas que navegan a diario, un 25% de la población según estadísticas oficiales de la Unión Europea [pdf], nos coloca en el tramo inferior del continente, junto a Francia e Italia (tradicionales rezagados en este campo), muy por debajo de los países nórdicos, Reino Unido y Alemania. Cierto que el dato es preocupante, en comparación. Claro que si extendemos las comparaciones, la cosa cambia de aspecto. Resulta que el uso diario de Internet en España tras apenas 20 años de su introducción supera ya a la lectura diaria de libros (un 24,9% según los editores) casi medio siglo después de su introducción. El dato de la Red no se acerca al 41% de lectores que reclaman los periódicos, si bien el Índice de Difusión de Periódicos (9,8 ejemplares por 100 habitantes) relativiza esa cifra. Si una cuarta parte de la población utiliza a diario Internet tal vez sea por que realmente es útil y ofrece lo que no se encuentra en otros sitios. Su influencia no va a dejar de crecer, aunque sea despacio.

Un millón y medio de mujeres menos

Algo estamos haciendo mal en la Internet hispana. La última oleada del Estudio General de Medios específico [pdf] sigue mostrando un vigoroso crecimiento en el número total de navegantes en España (hasta 15,7 millones), así como un importante aumento en la proporción de los que navegan todos los días (un 63,4% del total, más de 10 millones de personas). En 10 años la situación de Internet ha cambiado radicalmente, de ser casi testimonial en 1997 (2,7% de la población, 930.000 navegantes) a ser casi mayoritaria en 2007 (el 41,4% de los mayores de 14 años han utilizado la Red hace menos de un mes). Está claro que la sociedad española se incorpora a la revolución internauta, y que si bien llevamos algún retraso frente a las sociedades de nuestro alrededor, se trabaja rápido en resolverlo. Y sin embargo sigue habiendo un clamoroso y oculto secreto: en la Red española faltan un millón y medio de mujeres.

En efecto, entre las cifras hay una que salta a la vista: la proporción de sexos entre los navegantes, de los cuales un 42,5% son mujeres y el consecuente 57,5% son varones. Una proporción que, aunque va con el tiempo acercándose a la ideal (en 1997 era de 2 mujeres por 8 hombres), aún está muy lejos de la sociedad en su conjunto, donde de hecho hay un ligero predominio de las damas sobre los caballeros. Tomando como base el número total de navegantes y haciendo algunas extrapolaciones matemáticamente dudosas obtendríamos esa cifra mágica de aproximadamente un millón y medio de mujeres navegantes menos de lo que correspondería. Con las que el total de navegantes superaría los 18 millones, acercándose al mágico 50%. ¿Son las mujeres en España especialmente reacias a la tecnología? ¿Faltan contenidos y servicios de interés para las féminas? ¿El sesgo educativo provoca mayor rechazo entre las damas? ¿Sigue siendo la Red demasiado ‘geeky’? Pocas certezas y muchas preguntas, pero ante todo una: ¿no debieran empresas e instituciones hacer algo al respecto?

Estrangulando el WiFi

El acceso inalámbrico WiFi es una tecnología maravillosa. Permite la conexión a una red a alta velocidad sin tener que preocuparse de cableados o de compatibilidades, lo que ahorra problemas y dinero. Basada en estándares abiertos, los aparatos necesarios (puntos de acceso, routers inalámbricos, tarjetas receptoras) son abundantes y baratos. En principio, incluso, la tecnología permite el intercambio directo de información entre ordenadores, lo cual podría desarrollarse en teoría hasta crear una red inalámbrica paralela a Internet que cubriera ciudades enteras. Así que las telefónicas del mundo, que cada vez más se ven forzadas a hacer del acceso a Internet su negocio, aborrecen la tecnología. Y hacen lo que pueden para ponerle trabas a su desarrollo.

Es cierto que existen varias compañías que ofrecen este servicio en contados lugares públicos como ciertos hoteles o aeropuertos. También es cierto que el WiFi disponible en España debe ser de una calidad excepcional, ya que los precios son astronómicos (una hora de conexión puede costar casi lo mismo que un mes de ADSL con llamadas). Las compañías de telefonía móvil están aprovechándose de esta coyuntura, sin duda absolutamente ajena a su voluntad, para promocionar sus ofertas de acceso 3G, que tienen entre otras la ventaja para ellas de volver a su añorado modelo de pago por tiempo. Simultáneamente aprovechan la tecnología WiFi para ahorrarse cablear dentro de los hogares, pero se preocupan muy mucho de obligar a la encriptación de las redes domésticas, no vaya a ser que sus clientes compartan lo que han pagado y es suyo con terceros. A la vez la Comisión del Mercado de Telecomunicaciones interpreta la legislación en contra de su espíritu original (¿no se trataba de crear redes alternativas?) y bloquea el despliegue de accesos municipales.

Si no fuera porque no cabe dudar de la probidad de las empresas del ramo y sus árbitros políticos uno estaría tentado de pensar que es una campaña deliberada para estrangular una tecnología especialmente apta para reducir la brecha digital y reforzar la Sociedad de la Información. Aunque, lamentablemente, resulte ser contraria a los intereses económicos a corto plazo de nuestras telefónicas, sin duda la combinación de precios exorbitantes, disponibilidad reducida, contratos leoninos que impiden compartir, alternativas cerradas y reglamentación opresiva es tan sólo una casualidad. Sabido es que nuestras telefónicas no tratan así a sus clientes, ni manipulan las ofertas para forzar el uso de tecnologías que les favorecen a ellos y nos perjudican a nosotros. ¿A que no?

La sucia táctica del canon ADSL

Rotas las negociaciones sobre el importe del canon digital, que fijarán los ministerios de Industria y Cultura, los intermediarios culturales hacen campaña para resucitar el canon a las conexiones ADSL; una campaña basada en falsedades. Para cobrar por navegar afirman que la gente usa la Red por los contenidos dotados de propiedad intelectual. Según ellos nos conectamos a Internet fatalmente atraídos por Bisbal, Eurovisión, Los Serrano, Marcial Lafuente Estefanía, y la variada obra de Ramoncín. Así, estaría justificado cobrar un canon por el uso de Internet porque sin autores gestionados por la SGAE no habría nada que navegar. Cualquiera que conozca la Red sabe que la inmensa mayoría de su contenido ha sido creado por los propios usuarios, y de gratis. Aunque para algunos sea difícil de entender, Internet es una labor de amor, no de dinero, y sus autores no quieren cobrar por su obra. Un canon ADSL sería pues injusto, además de un desastre para el país de tales proporciones que nadie piensa en serio que vaya a imponerse. Claro que reclamándolo se presiona al gobierno para que suba el importe del canon digital. Son tácticas de lobby, basadas en falsedades y malinterpretaciones. Como siempre.

Corregido el enlace de la noticia el 20/2/2007. Gracias, Nacho.