Enviar miedo a 100 siglos en el futuro
La tarea no era sencilla: se trataba de diseñar algo capaz de durar 10.000 años, como el reloj de Danny Hillis, pero con una función muy concreta: repeler. Los expertos de esta comisión tenían el encargo de desarrollar un sistema de marcadores capaz de durar 100 siglo y de comunicar durante todo este tiempo un mensaje de miedo y rechazo. Porque los marcadores señalarán el sitio del depósito de residuos nucleares conocido como Waste Isolation Pilot Plant (planta piloto de aislamiento de residuos), que funciona desde 1999 en el desierto de Chihuahua, Nuevo México. Y cuyo contenido será contaminante, y probablemente mortal, durante al menos ese tiempo. Se trata de evitar que algún curioso descendiente nuestro, en un tiempo sin lenguajes inteligibles o conocimientos del pasado, meta la nariz donde sólo puede hacerse daño. En nuestro regalo para el futuro.
La comisión incluía un antropólogo, un arqueólogo y un astrónomo especializado en búsqueda de inteligencia extraterrestre, y sus propuestas incluyen ideas como un paisaje de gigantescas espinas de hormigón. Aunque su recomendación final es un complejo sistema de gigantescos taludes de tierra,
para crear un entorno opresivo y repelente, trufado además de imágenes de dolor y sufrimiento. Todo el entorno será desapacible, agresivo y hostil; los materiales serán no reciclables, para impedir el expolio, y la erosión dejará al descubierto sucesivos marcadores repletos de imágenes. Todos con un mismo mensaje de miedo, con destino al futuro profundo.

