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Ciencia, tecnología, dibujos animados ¿Acaso se puede pedir más?

Archivo de Octubre, 2007

Cultura digital

Se habla de la brecha digital entre quienes tienen o no acceso a Internet. Pero hay otra al menos tan importante, entre quienes utilizan Internet con naturalidad y quienes carecen de cultura digital; una brecha que se manifiesta en actitudes, y que tiene que ver con la edad, aunque no siempre: la diferencia son horas de navegación. Tienen cultura digital quienes pasan tiempo en la Red y conocen sus códigos, sus peligros y sus ventajas; carecen de ella quienes se limitan a hablar de Internet pero no la practican. Y así se producen episodios pasmosos, como la petición de retirada de un texto en un blog por parte de una rectora a uno de sus profesores, como si la libertad de expresión de sus trabajadores fuese potestad de un superior jerárquico o como si la censura funcionase en la Red. O cosas peores, como el Congreso de los EE UU publicando los datos de sus informantes anticorrupción anónimos al rellenar mal la cabecera de un correo electrónico. Quienes ejercen el poder hoy carecen de cultura digital, y eso explica muchas de las más estupefacientes decisiones en este ámbito. Tienen que espabilar, porque quien carezca de estos conocimientos no podrá gobernar mañana; ya apenas hoy.

El abuelo del superjumbo

Después de no pocos dimes y diretes, por fin el superjumbo europeo A380 ha iniciado hoy su andadura comercial. Es un buen momento para recordar a sus ancestros; porque el A380, como muchas otras maravillas tecnológicas, tiene antepasados. Y uno de ellos podemos denominarlo su abuelo, porque era un avión de pasajeros de dos pisos, y de origen francés. Se trata del Breguet Br 761 ‘Deux-Ponts’, denominado Br 763 Provence en su versión civil de pasajeros (Universal en su final versión civil de carga) y Br 765 Sahara en su versión militar. Conocido popularmente como ‘Deux-Ponts’ (dos pisos), el Provence/Sahara nació como un cuatrimotor de pasajeros en 1949 a partir de un diseño de 1944. El primer prototipo (Br 761) llevaba motores franceses y carecía de la característica y truncada ‘tercera cola’ sobre el fuselaje; los posteriores Br 763 Provence iban equipados con motores radiales de 18 cilindros Pratt and Whitney R-2800. Air France compró 12 aparatos (por orden, se dice, del Ministerio del Aire francés) tras ordenar algunas modificaciones, y los utilizó sobre todo en las rutas de Argelia y Túnez durante años, empezando en los años 50.

El ‘Deux Ponts’ llevaba 59 asientos arriba (Clase Turista) y 48 abajo (Segunda) en los vuelos de pasajeros. Las grandes puertas de valva en la parte trasera del fuselaje facilitaron que media docena de ellos hicieran la transición a aviones cargueros, con el nuevo nombre Universal: Air France los utilizó entre otras cosas para transportar los motores del Concorde. La otra media docena fueron vendidos a la Fuerza Aérea francesa, que ya disponía de 18 Br 765 Sahara; con motores franceses y una rampa trasera eran capaces de llevar 176 soldados, o incluso un carro de combate ligero AMX-10. Air France retiró el último Universal en 1971, y la Armée de l’air en 1972. Durante años uno sobrevivió convertido en café en Fontenay-Trésigny, cerca de París.

Eran otros tiempos. El Provence pertenece a una era de elegantes aviones de pasajeros lentos, pero cómodos, señoriales y hasta glamourosos; aviones que iniciaron la era de las aerolíneas que hoy conocemos, y que por ello son hoy recordados incluso en los simuladores. Aviones como el Lockheed Constellation, el Boeing 377 Stratocruiser o el Vickers Viscount, propulsados por motores radiales o de turbohélice, presurizados y diseñados pensando en la comodidad y el lujo. También de cargueros de dos pisos, como el británico Blackburn Beverley C.1; todos ellos triunfos de la ingeniería aeronáutica de la época que muy poco después fueron barridos por la llegada de los reactores. No sin antes introducir la posibilidad real de volar en la cultura popular, y sembrando así la semilla que culmina, por ahora, en el A380.

Los peligros del Nobel

James Watson hace declaraciones explosivas. Y lo malo es que la gente le concede a sus opiniones sobre biología mucho fundamento, por su premio Nobel ganado al codescubrir la estructura del ADN, base de la genética. No es sólo que los científicos sean seres humanos y por tanto falibles; ni que Watson tenga casi 80 años y esté promocionando un libro. Es que además la ciencia actual está muy compartimentalizada, y a veces un especialista sabe poco de áreas diferentes, incluso aunque estén cercanas a su trabajo: el que un científico tenga un Nobel no garantiza que sepa de qué está hablando excepto cuando habla de lo suyo. Y no siempre, porque el comité Nobel ha cometido errores. Lo cual no disculpa el básico error científico cometido por Watson: que la inteligencia sea en parte heredada no quiere decir que tenga que haber diferencias entre distintos grupos. Hay blancos y negros más y menos listos, por causas en parte genéticas. Pero de ello no se deduce que ‘los blancos’ en su conjunto sean de una manera, o ‘los negros’ de otra. Ni siquiera conceptos como ‘raza‘ o ‘inteligencia‘ están claros en la biología moderna, y se sabe que las comparaciones en este campo han sido falaces, además de perniciosas. El Nobel honra a quien lo recibe y proporciona proyección mediática, pero no prudencia ni juventud: a veces sirve para que los galardonados destruyan sus propias reputaciones.

El ataque de los hombres azules

Ecos de Les Luthiers y de su remoto predecesor estadounidense, Tom Lehrer; la energía y la enloquecida percusión de artistas como Mayumana; la sofisticación visual y escénica del Cirque du Soleil; la imaginería del cómic; la más alta tecnología y el más sofisticado videoarte. Mézclese en una coctelera, agítese con vehemencia e ínfulas de superespectáculo, y aparecerá algo parecido al Grupo del Hombre Azul (Blue Man Group). Capaces de hacer música con tubos de plástico, de reinterpretar clásicos (incluso vestidos a la usanza de Giger), de reinventar la asistencia a conciertos de rock o de anunciar relojes. Pero también de hacer vídeos con recado, como el que va a continuación sobre el calentamiento global, con su impactante frase parodiando los anuncios de seguridad de los aviones: ‘Tómese un momento para localizar las salidas de emergencia de este planeta. Como puede ver, no hay ninguna’. Cuidado: los hombres azules atacan.

Gracias, The Intersection. Cambiado el enlace de YouTube el 22/10/2007.

Los datos de todos

En España el dominio público es un concepto jurídico importante; tanto, que tiene un artículo de la Constitución (el 132) dedicado en su totalidad. Asimismo, el Código Civil detalla en su artículo 339 algunos ejemplos de bienes adscritos al dominio público: los que son de uso público (caminos, canales, ríos, torrentes, puertos y puentes construidos por el Estado, riberas, playas, radas, etc.), y los que pertenecen al Estado y se utilizan para el servicio público (murallas, fortalezas y obras de defensa, y las minas antes de su concesión). La base teórica incluye el uso común, que se define como la utilización que cualquiera puede llevar a cabo sin pedir permiso, de modo anónimo y sin necesidad de cualificación. Como usar una carretera, o una playa; son los bienes que pueden ser utilizados por todos de modo indiscriminado y según precise cada uno para cubrir una necesidad sentida por los miembros de la comunidad.

En el siglo XXI, a las carreteras, riberas y playas se ha unido todo un nuevo universo de bienes susceptibles de cumplir con estas condiciones y de ser considerados, por tanto, del dominio público: los datos. Los datos que el Estado genera en el cumplimiento de sus tareas, e incluso los datos que determinados organismos estatales están diseñados para crear, recopilar y analizar. Es obligación moral de un estado ilustrado liberar esos datos y ponerlos a disposición de los ciudadanos, sus legítimos propietarios; es deber de una política con vistas al futuro el ampliar el dominio público al mundo de la información. Porque los datos deben ser de todos, mientras no se demuestre lo contrario: es lo justo, es lo moral. Y hoy en día, es posible. ¿Por qué, entonces, no se hace?

La nueva era de la música

Radiohead ya se ha lanzado a publicar sus discos directamente, y detrás de ellos ha habido una avalancha: Nine Inch Nails y Madonna, probablemente Jamiroquai y Oasislos grandes de la música popular han decidido que el modelo de las discográficas carece de sentido, y apelan directamente a los amantes de su música. Era una simple cuestión de tiempo, y las empresas del sector deberían haberlo visto venir desde muy lejos. Su obsesión en aprovechar las nuevas tecnologías para ampliar aún más su control del mercado y su tendencia a intentar resolver los problemas a base de contundentes tácticas judiciales tan sólo han acelerado su colapso. Ahora es demasiado tarde para intentar otras respuestas, como la nueva idea de las grandes discográficas de ofertar tarifa plana eterna de música con la compra de un reproductor de MP3; algo que antes de los juicios y las presiones, y sobre todo antes del iPod e iTunes, podría haber funcionado. Ya es tarde: la nueva era de la música ha comenzado. Y no contiene discográficas.

Cristianismo rampante

La excelente animación de Maps of War (creadores de otra sobre Oriente Medio ya comentada aquí) muestran en unos segundos 5.000 años de expansión territorial de las grandes religiones del mundo. O al menos de las supervivientes, porque están el Hinduísmo, el Budismo, el Judaísmo, el Cristianismo y el Islam, pero faltan otras antaño poderosas y hoy casi extintas (desde el Zoroastrismo hasta las religiones Inca, Maya o Azteca). Lo que el rápido paso del tiempo en la animación deja claro es la desmesurada pujanza del cristianismo en los últimos siglos, que ha acabado por dominar buena parte del planeta geográfica, económica y políticamente. Tras detener, eso sí, la inicial expansión islámica. Aunque lo que de verdad falta es la extensión del ateísmo en los países cristianos…

Gracias, BoingBoing. Corregida la escala temporal el 17/10/2007; gracias, Jesús.

La danza de la vida

Un leucocito, o glóbulo blanco, recorre tranquilamente un capilar, cuando es reclutado: algo ha ocurrido en los tejidos exteriores, y debe abandonar el vaso sanguíneo para patrullar. ¿Cómo funciona, en lo más íntimo, este proceso? ¿De qué manera las estructuras internas, las moléculas que componen la célula, interactúan unas con otras hasta conseguir transmitir el mensaje? ¿Cómo se mueve el leucocito, de qué manera ajusta sus funciones, cómo es su metabolismo? Este increíble vídeo de la Universidad de Harvard muestra con inusitado detalle la compleja danza de complejas moléculas necesaria para mantener la vida. Una pena que el texto sólo esté en inglés, porque no sólo es bonito: también es muy ilustrativo. Como esta otra animación ya publicada aquí, es una maravilla que demuestra la profunda belleza del mundo natural.

Gracias a Diego por el soplo.

Un recado del precio de un piso

La industria discográfica de EE UU, a través de un juez, ha enviado un mensaje a la comunidad internauta: un recado que demuestre su postura respecto al intercambio de ficheros entre iguales (P2P). Y lo ha hecho con una multa a una madre de dos hijos: 6.600 euros por cada una de las 24 canciones pirateadas que encontraron en su ordenador. En total la multa alcanza los 156.000 euros, que en pesetas es el precio de un piso en España (26 millones). La multada no ha puesto en peligro la vida o la honra de nadie, ni arrebatado el pan de un bebé, ni apaleado a un gato. No: lo que ha hecho (ella misma o alguno de sus protocriminales hijos) ha sido compartir música: poner canciones a disposición de terceros para que las copien y las escuchen. Este abominable proceder ha sido debida y drásticamente castigado, demostrando que la industria discográfica no se para en barras a la hora de defender sus derechos. Por si los más de 26.000 pleitos que ha puesto ya en los EE UU no lo hubiesen dejado claro. Y luego dirán que la gente les odia, cuando lo único que hacen es mandar mensajes. Es cierto que las leyes hay que cumplirlas hasta que se consiguen cambiar, pero esto es ridículo y debería servir como aviso, a los demandantes y a los potenciales demandados, de que este camino es absurdo. Así no hay manera de defender propiedad intelectual alguna. ¿Y si no puede pagar? ¿La meterán en la cárcel por compartir música? ¿A ella, y a cuántos más?

Hace 20.403 años estalló un sol

Y dejó este hermoso resto que podemos contemplar hoy, 403 años después de que la luz de esta explosión fuese observada por primera vez, el 9 de octubre de 1604. Esta estrella, perteneciente a nuestra propia galaxia, estaba situada a unos 20.000 años luz, así que su violenta transformación en supernova se produjo cuando el cúlmen de la cultura de nuestros antepasados era la decoración de cuevas. Hoy es conocida como la Supernova 1604, o de Kepler, aunque al parecer el astrónomo alemán no la contempló hasta días más tarde. No era fácil perdérsela: la Supernova 1604 fue excepcional no sólo por ser la única dentro de nuestra Vía Láctea que ha contemplado la astronomía, sino por su brillo excepcional: llegó a alcanzar una magnitud aparente -2,5, más brillante que cualquiera de las estrellas y planetas nocturnos (excepto Venus). Los restos que contemplamos hoy son los residuos de sus capas externas, que colapsaron sobre su núcleo y rebotaron en titánica explosión, y el material interestelar que arrastra la onda de choque. Hermoso, y aterrador.