El de hoy es un post especial. Es especial porque no se parece a ninguno de los 405 que he hecho antes. En primer lugar, recoge a un futbolista fallecido, algo que ya hemos discutido ampliamente aquí. Segundo, porque no se trata de una superestrella mundial. Es más, muchos de vosotros ni siquiera lo conozcáis. Tercero, porque si por algo es famoso es por su vida privada, fuera del terreno de juego. Pero es una historia impactante que además, creo que pone sobre la mesa un debate sobre un tema tabú en el mundo del fútbol: La homosexualidad. Hace unos meses, mi compañero Jacobo Alcutén sacaba a colación su nombre en un artículo sobre la primera peña gay del Barça. Es Justin Fashanu, el primer futbolista profesional que salió del armario. Y, por ahora, el único.
¿Quién era?: Un futbolista inglés de origen nigeriano de los 80 y los 90.
¿Por qué se le recuerda?: Por ser, como os decía, el único futbolista de élite que declaró públicamente su homosexualidad. Lo hizo en 1990, cuando era futbolista del Leyton Orient londinense.
Ahora vamos a cambiar un poquito la estructura habitual del post y directamente, os cuento su historia:
Justin Fashanu (Londres, 19 de febrero de 1961) era uno de los más prometedores jugadores del Reino Unido, cuando jugaba en el Norwich City. Más aún, cuando en 1981, en entonces poderoso Nottingham Forest pagó por él 1 millón de libras esterlinas. Ya entonces, Fashanu tenía clara su sexualidad. Aunque no era oficial, sus salidas nocturnas llegaron a los oídos del polémico entrenador del Forest, Brian Clough. Éste, en su biografía, relata una conversación que tuvo con Fashanu: “Si quieres una barra de pan, ¿adónde vas? Al panadero, supongo. Si quieres una pierna de cordero, al carnicero… Entonces, ¿por qué sigues yendo a esos malditos clubs de maricones?”. Clough llegó a apartar a Fashanu del equipo y ahí empezó un rosario de pasos efímeros por numerosos clubes, que incluyeron estancias en Estados Unidos y Canadá. Regresó a Inglaterra, jugó en el Manchester City, en el West Ham y en el Leyton Orient. Estando en este equipo, el 22 de octubre de 1990, el diario sensacionalista The Sun publicó una entrevista exclusiva con Fashanu en la que el jugador declaraba su homosexualidad y además, relataba que había tenido un affaire con un parlamentario conservador casado. 
Su vida como gay
Cuando salió del armario, comenzaron sus problemas. Su propio hermano, John, que también era futbolista, lo rechazó, afirmando que “era un paria”. Aunque sus compañeros de vestuario no le hicieron el vacío, Fashanu tuvo que aguantar declaraciones de otros que lo rechazaban y las inevitables chanzas y comentarios maliciosos de los aficionados. Por todo ello, volvió a hacer las maletas y retornó a Canadá. Volvió al Reino Unido para jugar en Escocia. Entre otros, formó parte del Hearts of Midlothian de Edimburgo, equipo con el que se enfrentó al Atlético de Madrid en una eliminatoria de Copa de la UEFA (recuerdo como si fuera ayer estar viendo ese partido, en mi casa -yo tenía 13 años- y escuchar al comentarista hablar sobre la homosexualidad de Fashanu. Se me quedó grabado). Incapaz de pasar una temporada seguida en más de un club, se retiró en Nueva Zelanda tras otro breve paso por Estados Unidos.
Su triste final
Fue en Estados Unidos donde recibió el peor palo de su vida. En 1998, un joven de 17 años le denunció por abusos sexuales. Fue interrogado por la Policía por ese caso, pero ni siquiera fue detenido. Fashanu retornó al poco a Inglaterra, temiendo ser arrestado. Poco más de un mes después de este asunto, y agobiado por una profunda depresión, Fashanu fue encontrado ahorcado en un garaje abandonado en Shoreditch, un suburbio de Londres. Dejó una nota de suicidio en la que decía que “Me he dado cuenta de que ya he sido declarado culpable. No quiero dar más preocupaciones a mi familia y a mis amigos. Espero que el Jesús que amo me dé la bienvenida; al final encontraré la paz”. La Policía inglesa averiguó poco después que las autoridades estadounidenses habían archivado el caso de abusos sexuales contra Fashanu por falta de pruebas.
Aquí os dejo un vídeo de un gol de Fashanu, el más famoso de su carrera, que le hizo al Liverpool cuando jugaba en el Norwich:
El debate
Muchos han vuelto a sacar a colación el tema de la homosexualidad en el fútbol. Unos, como Sepp Blatter, aseguran que los hay (tampoco hay que ser experto). Otros, como Lippi, no los han visto nunca. Y otros personajes (por llamarlos de alguna forma) como Luciano Moggi, afirma que no debería haberlos. Además, ha habido siempre mucha rumorología, no siempre bien encaminada.
El caso es que han pasado ya casi 20 años desde que Fashanu saliera del armario y nadie lo ha vuelto a hacer. Por eso, yo lanzo unas preguntas, que me gustaría que debatiérais:
- ¿Qué pasaría si hoy un jugador de la Liga española declarara su homosexualidad?
- ¿Os gustaría que se supiera que un jugador de vuestro equipo favorito es gay?
- ¿Cómo reaccionarían las aficiones, tanto la contraria como la del propio equipo del jugador homosexual?
- ¿Encontraría ese futbolista problemas entre sus propios compañeros?
Bueno, aquí os lanzo estas preguntas. Espero que os haya gustado el post.
No, no me olvido del atletismo. No sólo no me olvido sino que estoy contando los días para que llegue el 15 de agosto y den comienzo los Mundiales de Berlín. Después de hablaros de un montón de velocistas, volvemos a la vieja Europa para hablar de un saltador, en concreto, el mejor en la disciplina del triple salto. Y digo el mejor porque es el actual recordman de la prueba, una marca que tiene ya 14 años. Os presento a uno de los mejores atletas británicos de la historia: Jonathan Edwards.
Hay ciclistas especializados en sprints, otros en etapas largas, otros en montaña y otros en contrarreloj. Dentro de estos últimos, hay un subgrupo que podríamos llamar prologuistas. Son especialistas en etapas contra el crono de corta duración. Suelen los primeros en llevar el maillot de líder en las grandes vueltas. El protagonista de hoy es uno de esos. Pero era algo más. Era un velocísimo ciclista que llegó a batir uno de los récords más prestigiosos del deporte de la bicicleta. Es Chris Boardman.
Por segunda vez os voy a hablar de un jugador de golf, un deporte polémico (su existencia al menos lo es, y os lo dice un murciano) pero que os aseguro que es precioso de ver, y más interesante de lo que muchos pueden creer. Hoy os voy a hablar de uno de los grandes de este deporte, uno de los mejores jugadores europeos, un tipo que hasta físicamente tiene pinta de jugador de golf. Es el inglés Nick Faldo.
Después de la hazaña de anteayer de Fernando Alonso, he empezado la semana muy automovilístico. Por eso os voy a traer a un piloto de Fórmula 1, un ex campeón de fugaz trayectoria que durante algunos años fue la gran esperanza de un país de gran tradición en el deporte de las cuatro ruedas como es el Reino Unido. Es Damon Hill.
Hay deportes olímpicos que no son tan seguidos como los habituales (atletismo, natación, baloncesto, gimnasia…) pero que dan héroes y figuras tan grandes o más que esas disciplinas. El protagonista de hoy es uno de ellos. Estrella de un deporte minoritario como el remo, se trata de uno de los más grandes atletas olímpicos de todos los tiempos. Como es británico y era muy bueno, es, por supuesto, Sir del Imperio Británico. Con todos vosotros, Sir Steve Redgrave.
En unos Juegos Olímpicos no sólo hay estrellas que escriben su nombre con letras de oro en la historia. También hay personajes envueltos en la polémica y deportistas que protagonizaron grandes fracasos. Es el caso de la protagonista de hoy, una mujer que era mejor atleta de lo que la historia, la política y los nacionalismos la dejaron ser. Es Zola Budd.
Como ya os anuncié la semana pasada, empezamos un período olímpico en el blog. Con la cuenta atrás de los Juegos de Pekín 2008, os voy a traer a grandes deportistas que tuvieron su momento de gloria en alguna o en varias citas Olímpicas. El primero de ellos es uno que sigue vinculado al olimpismo y de qué manera, ya que es máximo responsable de la organización de los próximos Juegos, en Londres (2012). Os presento a uno de los mejores atletas europeos de todos los tiempos: El barón Lord Sebastian Coe.
Volvemos al apasionante mundo del atletismo de la mano de uno de los grandes velocistas de todos los tiempos. Un atleta poderosísimo, pero como tantos otros, salpicado por el escándalo del dopaje. Es Linford Christie.
El protagonista del post de hoy trae cola. O no. Se trata de un extrañísimo caso, el de un ciclista que desaparece de la faz de la tierra y al que la prensa británica encuentra… bastante cambiado. Es la curiosa historia de Robert Millar.

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