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¿Qué fue de? ¿Qué fue de?

"Si eres una estrella del deporte, eres una estrella del deporte. Si no lo consigues, te conviertes en entrenador. Si no eres capaz de entrenar, puedes ser periodista". Desmond Lynam, comentarista deportivo.

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Quién fue… Alex Villaplane: capitán de la selección francesa y asesino nazi

Villaplane, en su época de jugador del Nîmes, entre 1927 y 1929 (WIKIPEDIA).

Vamos a cerrar la semana con una interesante historia que nos lleva a los terribles años 40 en Europa. Es una historia de traición, crueldad y justicia. Es la historia de Alex Villaplane.

Alexandre Villaplane nació el 12 de septiembre de 1905 en Argel, capital del protectorado francés de Argelia. Con 16 años, dejó África para instalarse en el sur de Francia con unos tíos. Allí, Alex empezó a destacar como jugador de fútbol. Se enroló en el FC Sètes. Su velocidad, su regate y su remate de cabeza le llevaron a la selección francesa en 1926 y, en 1927, a fichar por el Nîmes.

Sus buenas actuaciones en este equipo le llevaron a fichar en 1929 por el Racing Club de París, y fue en la gran capital donde empezó a frecuentar cabarets, locales de apuestas e hipódromos. En 1930, Francia participó en el primer Mundial de la historia, en Uruguay, y Villaplane acudió como capitán del equipo galo.

En 1932 fue fichado por el Antibes, pero estalló un escándalo de amaño de partidos, con Villaplane en el medio, por lo que fue despedido. Al año siguiente lo fichó el Niza, donde demostró poca proefsionalidad: no iba a entrenar, se mostraba apático, indolente… de nuevo fue despedido. Su última experiencia como jugador fue en la temporada 34/35, el Hispano-Bastidienne de Burdeos, pero de nuevo lo dejó. Ese mismo 1935 acabó en prisión, acusado de pertenecer a una red de amaño de carreras de caballos.

Retirado del fútbol, Villaplane se estableció en París, con oscuras ocupaciones: contrabando de oro, entre otras. En esto, en plena II Guerra Mundial, la Alemania nazi ocupa la capital francesa. Los invasores establecen una red de ayudantes locales y para ello reclutan a delincuentes conocidos de la ciudad. Se crea así la ‘Carlingue’ o ‘Gestapo francesa’. Alex Villaplane, que unos años antes capitaneaba a Francia en la Copa del Mundo, se unió a este cuerpo.

Además de traficar y hacer contrabando, la ‘Carlingue’ se convirtió en una contrafuerza ante la resistencia, deteniedo y torturando a sus líderes, además de persiguiendo a parisinos judíos. Como la Résistence cada vez cobraba más fuerza, los alemanes se vieron obligados a aumentar sus fuerzas opresivas. Así, crearon una brigada de norteafricanos para luchar contra los opositores a los nazis. Alex Villaplane fue nombrado subteniente de esta brigada y llegó a llevar un uniforme de las SS.

Villaplane fue destinado a la región de Périgueux para perseguir a miembros de la resistencia. Se sabe que el 11 de junio de 1942, en la localidad de Mussidan, Villaplane participó en la detención y ejecución de al menos once partisanos, algunos menores de edad.

En un juicio poco tiempo después, se describió como Villaplane participó en detenciones ilegales, torturas, violaciones, asesinatos, robos… Pero para que os hagáis una idea de qué tipo de persona era, cuando el otrora capitán de la selección francesa empezó a ver que los alemanes podían perder la guerra, empezó a mostrarse como un desertor, explicando que había sido obligado a colaborar y liberando a prisioneros, eso sí, a cambio de cuantiosas sumas de dinero.

En agosto de 1944, París fue liberado. Se inició una cacería implacable contra los colaboracionistas. Alex Villaplane fue detenido y juzgado, considerándose probado su participación en al menos 10 asesinatos. Él y otros miembros de la ‘Carlingue’ y de la brigada norteafricana fueron ejecutados por fusilamiento el día 26 de diciembre de 1944, en Fort de Montrouge, a las afueras de París. El que fuera capitán de Francia en el primer Mundial de la historia tenía 39 años.

Espero que os haya gustado la historia. Nos vemos el miércoles.

Quién fue… Marcel Domingo: leyenda atlética y trotamundos de los banquillos

Marcel Domingo, en su primera etapa de técnico del Atleti (GTRES).

Marcel Domingo, en su primera etapa de técnico del Atleti (GTRES).

El primer ‘Quién Fue’ del año lo voy a dedicar a un futbolista y entrenador que, por la gran cantidad de equipos por los que pasó (sobre todo como técnico), debería de estar en el recuerdo de muchos aficionados españoles, quizá de los más veteranos. Os estoy hablando de Marcel Domingo.

El día 15 de enero de 1924 nació Marcel Domingo en Salin-de-Giraud, en la desembocadura del río Ródano, en la Provenza francesa. Era nieto de emigrantes españoles, y aprovechando su 1,80 metros, empezó a jugar de portero en el Athlétic Club Arlésien de Arles, donde debutó en 1940, con 16 años. A los 20 años se fue al OGC Niza, donde pasó una temporada. En 1945 se fue al Stade Français, uno de los equipos punteros de su época. Al frente de este equipo estaba Helenio Herrera, el mítico entrenador. Y como delantero, un marroquí que también sería parte de la historia del Atlético de Madrid: Larbi Ben Barek.

En la temporada 47/48, el Stade Français jugó dos amistosos (uno en París y otro en Madrid) contra el Atlético. Como ya os conté en el post de Ben Barek, la buena actuación del marroquí le valió para fichar por el Atleti. Pero no sólo a él. El portero de origen español Marcel Domingo también gustó a la directiva colchonera y ambos jugadores llegaron ese verano al Atleti. Helenio Herrera se les uniría después. Su llegada a la Liga española coincidió con la única internacionalidad de Domingo con la selección francesa, en un partido ante Italia.

En su primer año, Marcel Domingo fue ‘Zamora’ de la Liga. Y enlas dos siguientes temporadas fue clave para que el equipo colchonero ganara dos Ligas consecutivas. Pero en 1951, el meta abandonó el Manzanares rumbo de nuevo al OGC Niza. Un año después, Domingo volvió a la Liga para jugar en el RCD Espanyol. Como ya hiciera con el Atleti, en su primera temporada con los ‘pericos’, Domingo se hizo con título honorífico de portero menos goleado. En total, pasó cuatro temporadas en la ciudad condal. En 1956 regresó a Francia para jugar en el Olympique de Marsella, donde se retiró dos temporadas después.

Inmediatamente después de colgar las botas, Marcel Domingo se convirtió en entrenador. Su primer equipo fue precisamente el Espanyol. Tras una temporada en el club catalán firmó por la UD Las Palmas, pero no pudo evitar que el equipo canario descendiese. Tras dos años en el dique seco, entrenó al Lleida y al Pontevendra, al que ascendió a Segunda. En 1966, regresó a Primera para entrenar al Córdoba. En la ciudad califal estuvo dos temporadas, tras las que lo contrató el Granada. Un año después de su paso por el club granadino, llegó su gran oportunidad: lo fichó el Atlético de Madrid. Domingo declararía que complía un sueño.

Su llegada no pudo ser más decisiva: esa temporada, el Atleti ganó la Liga. Se convirtió así en la primera persona que ganaba la Liga como jugador y como entrenador con el club rojiblanco. Después lo conseguirían Luis Aragonés y más recientemente, ‘Cholo’ Simeone. Pese a que en su segunda temporada el Atleti no ganó ningún título, en la tercera ganó la Copa.

Tras esta experiencia en el Atleti, se fue al Málaga, donde estuvo tres temporadas. En la tercera, el club andaluz descendió y lo fichó el Elche. Pasó una temporada en el equipo alicantino y luego otra más en el Burgos. En 1977 firmó por el Valencia, con el que estuvo dos temporadas y con el que ganó la Copa del Rey de 1979. Después tuvo breves pasos por el Recreativo de Huelva (en Segunda), de nuevo por el Atleti (ocho partidos de la 79/80) por el Betis y por el Mallorca. En 1984 entrenó el Francia, al Nîmes, y en 1989 tuvo su última experiencia como técnico, dirigiendo al Hércules.

Después, regresó a Francia, a Arles, donde falleció en diciembre de 2010, a los 86 años de edad.

Os dejo con un vídeo de imágenes de Domingo:

Si queréis profundizar más, os recomiendo dos artículos de la web forzaatleti.com (enlace 1 y enlace 2).

Buen fin de semana.

Quién fue… Jean-Pierre Adams: el interminable sueño de ‘La Guardia Negra’

adams2Me podréis acusar, y con razón, de que las últimas semanas he traído hasta aquí historias más bien tristes. Hoy seguimos con esta tendencia con una historia sobrecogedora que, todo hay que decirlo, me recomendó el lector igesar75. No nos vamos de Francia para hablar de Jean-Pierre Adams.

El 10 de marzo de 1948 nacía en Dakar, Senegal, Jean-Pierre Adams. Educado por su abuela, ésta se lo lleva a Francia, en concreto a Montargis, en el centro del país galo, en busca de un futuro mejor para su nieto. Allí lo deja, a los ocho años de edad, en un orfanato. Jean-Pierre sería adoptado por una pareja local, lo que le permite dejar el internado. Ya de niño, el joven senegalés se interesa por el fútbol.

Formado futbolísticamente en equipos locales, debuta en 1967 en el Racing Club de Fontainebleu, un equipo amateur con el que consigue llegar a la final del Campeonato Amateur de Francia. El encuentro es televisado y Kader Firoud, exentrenador del Nîmes Olympique, equipo profesional, se queda impresionado con el físico de Adams, que por aquel entonces jugaba de delantero.

Firoud volvió a convertirse en entrenador del Nîmes en 1969 y se acuerda de aquel africano de casi 1,80 que le impresionó en el Campeonato Amateur. Consigue contactar con él y lo invita a hacer la pretemporada con el equipo nimeño. Firoud decide que Adams rendiría mejor como centrocampista y empieza a trabajar personalmente con él mejoras en todos los sentidos, sobre todo en técnica, ya que físicamente era un portento.

En la temporada 70-71 empieza a hacer apariciones esporádicas con el primer equipo y, la temporada siguiente, ya es titular indiscutible. Adams juega todos los partidos y en Nîmes consigue un histórico subcampeonato de Liga, sólo superado por el Olympique de Marsella.adams1

Su espectacular rendimiento provoca que la selección francesa lo convoque para un torneo internacional celebrado en 1972 en Brasil (con motivo del 150 aniversario de la independencia del país sudamericano). Allí coincide con nombres prestigiosos como Marius Trésor o Jean Djorkaeff, el padre de Youri Djorkaeff.

En 1973, Adams ficha por el Niza, un equipo con mayores aspiraciones que el Nîmes. Allí coincide con un entrenador yugoslavo llamado Vlatko Markovic, que toma otra decisión importante para la carrera de Adams: decide convertirlo en defensa central. Este cambio se hace extensivo también a la selección. Es entonces cuando forma pareja en el centro de la zaga con Trésor. Estos dos tiarrones, efectivos y fortísimos, formaron lo que la prensa llamó ‘La Garde Noire‘ (‘La Guardia Negra’). Entre 1972 y 1976, Adams jugó la nada despreciable cifra (para entonces) de 22 partidos internacionales. Y no fueron más por el fracaso de la selección gala de cara a clasificarse para la Eurocopa de 1976. Tras este fiasco se introdujeron cambios en el equipo nacional y Adams se quedó fuera. Podéis verle en acción con Francia en este vídeo.

Tras un año más en Niza, Adams fichó, con 29 años (en 1977) por el Paris Saint-Germain. En el equipo parisino, de tan sólo siete años de edad, distaba de ser lo que es ahora. Tuvo problemas

extradeportivos y Adams encontró dificultades para regresar a la selección. En 1979 dejó el PSG para jugar en el Mulhouse, en Segunda, pero al año siguiente, consciente del declive de su carrera, decide volver al fútbol amateur, al Chalon (Tercera División), adonde llega en 1980.

En 1981, Jean-Pierre empieza a notar problemas físicos en una rodilla. Meses después se hace unas pruebas médicas y decide operarse de un ligamento. Es una operación sencilla, que le permitiría seguir jugando al fútbol unos años más. El 17 de marzo de 1982 ingresa en el hospital Edouard Herriot de Lyon. Antes de entrar a quirófano, le dijo a su esposa: “Todo va bien, estoy en plena forma. Piensa en mí y vuelve a buscarme en ocho días, ¡y no olvides un par de muletas!”. Fueron sus últimas palabras.

Hubo un error del anestesista y Jean-Pierre Adams, de 34 años, se sumió en un coma del que hoy, 31 años después, aún no ha despertado.

Se inició una investigación, que reveló que en lugar de los dos anestesistas que debía haber en ese momento, sólo había uno, un estudiante en prácticas. Ese día tenía que atender ocho anestesias y en la de Adams cometió un terrible error. En aquel momento, Adams vivía con su pareja y sus dos hijos, Laurent y Frédéric, de -entonces- 12 y 7 años de edad.adams3

La noticia creó gran consternación en Francia y en su honor, un buen número de estadios e instalaciones deportivas se bautizaron con su nombre: en Catillon-sur-Sambre, en Corquilleroy, en Thionville, en Chalon (el estadio de su último equipo)…

Han pasado 31 años y Jean-Pierre Adams sigue postrado en una cama, en su casa de Nîmes, de la cual no se separa su esposa, Bernardette. Ella ha escrito una biografía de su marido y cuenta algunas curiosidades: En los primeros meses tras el coma, Jean-Pierre Adams perdió 11 kilos y la inactividad llenó su cuerpo de llagas. Todavía hoy recibe a diario la visita de un fisioterapeuta que ejercita sus músculos inertes: “Lo afeito a diario -cuenta Bernardette-. Tiene la piel lisa, apenas ha envejecido, sólo tiene unas pocas canas más”. La relación entre ambos es muy especial, que nace desde el momento en el que Bernardette se enfrentó a su familia por casarse con un hombre negro. “Se mueve, abre a veces los ojos pero no ve. Tose. Olfatea cuando me perfumo. Se agita cuando un perro ladra cerca. Tiene dos nietos, que a veces juegan junto a él. Una vez le puse un partido de fútbol por televisión”, cuenta esta abnegada mujer, que no quiere oír ni hablar de eutanasia: “Si Jean-Pierre quisiera morir, me lo habría hecho comprender. Se le ve bien, con el rostro sereno”, asegura Bernardette, que aún hoy cree que “tal vez, algún día, Jean-Pierre se despierte”.

Que paséis un buen fin de semana.

Quién fue… Ricardo Zamora, ‘El Divino’

zamoraEl ‘Quién fue’ de hoy es un tanto sui generis, porque estoy seguro de que todos sabéis quién fue Ricardo Zamora. Pero creo que el pase de España a la final de la Confederaciones merece que recordemos a uno de sus más grandes exponentes, al menos durante sus primeros años. Además, seguro que descubriréis algún detalle sobre su vida que no conozcáis.

Ricardo Zamora Martínez nació en Barcelona el 21 de enero de 1901. Aún quedaba más de un año para que se fundara el club en el que más destacó, el Real Madrid. La vida de Zamora fue más o menos en paralelo con la del fútbol español. Tras pasar por el Universitari SC (donde llegó con 13 años), con 15 años de edad fichó por el RCD Español de su ciudad natal. Tened en cuenta de que en esa época no había Liga, así que lo que disputaban era el Campeonato de Cataluña. Ganó uno de estos trofeos con el equipo perico, pero tuvo un enfrentamiento con la directiva y se fue al FC Barcelona.

El padre de Ricardo era médico y no quería que perdiera el tiempo con el fútbol, sino que quería que se dedicara, como él, a la medicina. Zamora recordaba con estas palabras esa época: “Les había prometido a mis padres que dejaría el fútbol para terminar mis estudios. Pero seguía reuniéndome con amigos para jugar y la directiva del Barça vino a hablar conmigo. Poco les costó convencerme de que volviese a tomar los botines y los guantes”.

Llegó al Barça en 1919 y todo fueron éxitos: ganó en tres años dos Copas del Rey y tres Campeonatos de Cataluña. Fue en esa época, además, donde llegó la plata de Amberes 1920, lo que recordamos hace poco en el artículo sobre Patricio Arabolaza. Tras tantos éxitos, Zamora pidió a la directiva del Barça un aumento de sueldo. Se lo negaron y Zamora volvió al Español. En el 22 llegó al Español y estuvo ocho años, ganando otro campeonato catalán y otra Copa del Rey. Precisamente, fue con el Español con el que jugó sus dos primeras temporadas de Liga, que nació en 1928.zamora2

En 1930 se convirtió en uno de los fichajes más caros del momento. El Real Madrid pagó 100.000 pesetas al Español por sus servicios, más 50.000 al jugador y un sueldo de 3.000 pesetas al mes. En su época, se decía que tenía el sueldo de un ministro. En el Madrid estuvo seis años, ganando dos Ligas (las primeras de la historia del Madrid) y dos Copas del Rey.

Fue en esa época cuando se disputó el Mundial de Fútbol de Italia de 1934. Los reflejos de Zamora, su seguridad bajo palos y su famosa ‘zamorana’ (despejar el balón con el codo o el antebrazo) le valieron para ser elegido el portero del 11 ideal del Mundial, junto a los también españoles Quincoces y Cilaurren y leyendas como Giuseppe Meazza o Matthias Sindelar. Fue entonces cuando se ganó el apodo de ‘El Divino’ o cuando se popularizó la frase “Sólo hay dos porteros: Ricardo Zamora en la tierra y San Pedro en el cielo”. Además, popularizó el jersey de cuello vuelto entre los porteros de la época.

Pero en 1936 estalló la Guerra Civil y a Zamora le pilló de pleno. No fue ajeno al conflicto. En primer lugar, el Gobierno de la República lo había condecorado en 1934. Al mismo tiempo, el nacionalismo catalán lo tenía en su punto de mira por jugar en el Español y en el Madrid, pese a que había jugado, en los años 20, en la selección catalana. Pero también fue utilizado por el bando nacional. El diario ABC publicó en julio del 36 que los republicanos habían asesinado a Zamora. La noticia no era cierta, por supuesto. Los nacionales utilizaron esta información y a la figura de Zamora como propaganda. Los republicanos, por lo que pudiera pasar, lo detuvieron y lo encarcelaron en la Modelo de Barcelona. Allí, jugando al fútbol con los guardas, se aseguró cierto bienestar y debido a su fama, fue excarcelado. Además, la Embajada Argentina intercedió y le permitió escapar del conflicto. Su destino fue Francia.

Con 36 años de edad, se hizo cargo del Niza, su primer equipo como entrenador y el último como jugador. En la Costa Azul estuvo un año y, cuando acabó la guerra, regresó a España. El primer equipo que entrenó en España fue el Atlético Aviación, que como sabéis era el Atlético de Madrid de los primeros años de la posguerra. Con los colchoneros logró sus dos únicos títulos como técnico: dos Ligas seguidas, en el 40 y en el 41. Tras siete años entrenando al Atleti, luego fue técnico del Celta (1946-1949), al Málaga (1949-1951), a la selección española (1952), a la selección de Venezuela (1953), de nuevo al Celta (1953-1955), al Español (1955-1957), una tercera etapa en el Celta (1957-1960) y por último, otra vez al Español (1960-1962), experiencia tras la cual se retiró del fútbol.zamora3

Zamora vivió en Barcelona hasta su fallecimiento, el 8 de septiembre de 1978. Al margen del fútbol, su imagen estuvo rodeada de controversia por los hechos acaecidos al comienzo de la Guerra Civil. Sus detractores le acusaron de jugar con las dos barajas (ya sabéis, la de ganar y la de no perder). Porque, además de ser condecorado por la República, en 1950 fue el Gobierno de Franco el que le premió. Además, protagonizó dos películas, una en 1926 (Por fin se casa Zamora) y otra en 1941 (Campeones). No era un hombre que pasara desapercibido.

Sea como fuere, Ricardo Zamora es sin duda uno de los más destacados personajes de la historia del fútbol español. Además, tenía un carácter muy fuerte. Fumador empedernido (se decía que fumaba tres paquetes al día) y amante del buen coñac, en la Olimpiada de 1920 fue expulsado por darle un puñetazo a un jugador italiano y en esa misma cita, la policía belga le arrestó, acusado de intento de tráfico de puros habanos.

La figura de Zamora fue prolongada por su hijo, Ricardo Zamora II, que fue portero del Atlético de Madrid, del Málaga, del Sabadell, del Español y del Valencia, aunque sin tanto éxito como su padre.

Ricardo Zamora, además, tiene una calle con su nombre en Barcelona y tras su muerte, le fue concedida la Medalla de Oro del Mérito Deportivo, de manera póstuma.

Os dejo un interesante documental sobre Zamora, donde se explican detalles sobre la ‘zamorana’ y otros sobre su vida y carrera, además de una escena de la película Campeones:

Que paséis un buen fin de semana…