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"Si eres una estrella del deporte, eres una estrella del deporte. Si no lo consigues, te conviertes en entrenador. Si no eres capaz de entrenar, puedes ser periodista". Desmond Lynam, comentarista deportivo.

Quién fue… Sam Weller Widdowson: el inventor de las espinilleras

Widdowson, en un grabado de la época (dominio público).

Widdowson, en un grabado de la época (dominio público).

Vamos a cerrar la semana regresando a mi admirada época victoriana, a esos albores del fútbol asociación que tanto juego dan. Vamos a hablar de uno de esos inventores a los que tanto debe el fútbol: Sam Weller Widdowson.

El 16 de abril de 1851 nació en Hucknall Tockard, Nottighamshire, Gran Bretaña, Sam Weller Widddowson. Sexto de diez hermanos, su padre le puso de nombre Sam Weller en honor a un personaje de Los papeles póstumos del Club Pickwick, la primera novela del gran Charles Dickens.

Widdowson tenía solo 14 años de edad cuando se fundó el Nottingham Forest. Al año siguiente, ya formaba parte del equipo. Con 22 años, en 1873, ya era el capitán del equipo. Widdowson destacaba por su fuerza, su regate y su velocidad. Corría 100 yardas (algo más de 91 metros) en 10.25 segundos, aunque su especialidad eran los obstáculos. Sus características se adaptaban perfectamente al estilo de juego de aquellos tiempos, poco combinativo.

Como en otros ejemplos que hemos visto en el blog, Widdowson no solo jugaba al fútbol, sino que también practicaba cricket, como miembro del Nottinghamshire CCC. Fue de este deporte de donde sacó la innovación que lo hizo pasar a la historia.

Siendo el fútbol de antaño muy duro y peligroso, y temiendo por su integridad, Widdowson cogió dos almohadillas protectoras de cricket, las recortó y se las ató a las piernas para jugar al fútbol. Acababan de nacer las espinilleras. Pese a que al principio su invento causó bromas y chanzas, en poco tiempo su idea ganó popularidad. Un compañero suyo del Nottinghamshire CCC empezó a producirlas por primera vez.

Pero Widdowson fue pionero en otras cosas. En 1878, la FA usó un partido entre el Forest y Norfolk FC para probar el silbato como elemento arbitral, en sustitución de la bandera blanca. La FA consultó a Widdowson y él dio su aprobación tras comprobar como jugador que el silbato era mejor.

A partir de 1879, Widdowson compaginó su tarea de jugador con la de presidente del club. En 1880 jugó su único partido como internacional con Inglaterra, ante Escocia en Hampden Park, con resultado de 5-4 para los del norte. Ese día, Widdowson le rompió la mandíbula (sin querer) a un escocés, cuando ambos saltaban a cabecear un balón. Imaginad el impulso…

Widdowson era un hombre muy activo y además de presidir el Forest, también fue árbitro. En esta faceta, tiene el honor del ser colegiado del primer partido de la historia que se disputó con redes en las porterías, en 1891.

En su vida posterior, nuestro protagonista fue dueño de un cine y de una empresa de encajes. Falleció en Beeston, Nottinghamshire, el 9 de mayo de 1927.

Espero que os haya gustado la historia. Hasta el miércoles.

3 comentarios

  1. Dice ser el nuevo calzado

    Yo quiero inventar un calzado que no tenga tacón ni suela, que sea todo corrido, ergonómico anatómico flexible, con los dedos metidos como en guantes de la mano, cada dedo individual, y que sea duradero. Un calzado guante. De colores personalizables y todo el rollito.

    11 Diciembre 2016 | 13:22

  2. Dice ser Pepe de Pineda

    Enhorabuena por el artículo. A mí también me gustan los orígenes del fútbol mucho más que el actual. A propósito de esto, Eduardo, podrías dedicarle algún día tu espacio al Río Tinto, uno de los equipos más antiguos de España??? Su origen está ligado con los ingleses que explotaban las minas de esa localidad de Huelva… Gracias por adelantado

    Pepe

    12 Diciembre 2016 | 07:57

  3. Dice ser ruomalg

    Desde luego, los aportes que este tío hizo al fútbol han resultado ser muy útiles. Reconozco que en más de una vez que he visto imágenes de rotura de tibia y peroné he pensado que lo que sobresalía de la pierna no era la espinillera, sino un hueso. La sola imagen de esto daría escalofríos hasta a Pedro Piqueras.

    13 Diciembre 2016 | 10:46

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