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La catástrofe aérea de la selección de Zambia en 1993: no hubo supervivientes

Once titular de la selección de Zambia en la época del accidente mortal (YOUTUBE).

Once titular de la selección de Zambia en la época del accidente mortal (YOUTUBE).

La primera historia de domingo de este mes es una historia triste. Es una increíble tragedia, menos conocida que otras similares, pese a ser más reciente. Es la catástrofe aérea de la selección de Zambia en 1993.

En el mes de abril de 1993, y tras haber superado la pimera fase de grupos como líder, la selección de Zambia quedó encuadrada en uno de los tres grupos de tres selecciones cuyos líderes irían al Mundial de Estados Unidos de 1994. Sus rivales, Senegal y Marruecos.

Liderados por Kalusha Bwalya, por aquel entonces delantero del PSV Eindhoven, los zambianos tenían altas esperanzas en poder clasificarse por primera vez para una Copa del Mundo.

El día 27 de abril de 1993, un avión de la Fuerza Aérea de Zambia partía de Lusaka, la capital, con destino Dakar, donde jugarían ante Senegal la primera jornada de esta fase definitiva. El avión, un De Havilland Canada DHC-5D Buffalo, transportaba, además de a los cinco tripulantes, a 18 futbolistas, al seleccionador Chitalu y otros tres técnicos, a presidente de la Federación, a un funcionario y a un periodista. En total, 30 almas subieron a ese avión. Kalusha Bwalya, por sus compromisos en la Eredivisie con el PSV, viajaría a Senegal por su cuenta.

El avión hizo una primera parada en Brazzaville, el Congo. Estaba previsto que hicieran dos más: una en Libreville, Gabón, una tercera en Abidjan, Costa de Marfil, y el aterrizaje en Dakar. Ya en Brazzaville se percibieron problemas en uno de los motores, pero el viaje continuó. Tras el despegue en Libreville, el motor izquierdo del avión empezó a arder. El piloto, en una decisión errónea, decidió apagar el motor derecho. En poco tiempo, el aeroplano se estrelló en el océano Atlántico, a unos 500 metros de la costa de Gabón. No hubo supervivientes.

El accidente conmocionó al mundo del fútbol en general y al de África en particular. “Nuestra gente no paraba de llorar. Había tanta esperanza, tanta ilusión… Y todo acabó de la forma más horrible y desgarradora“, declararía después Kalusha Bwalya, que se salvó por jugar en Europa.

Escultura homenaje a los fallecidos (WIKIPEDIA).

Escultura homenaje a los fallecidos (WIKIPEDIA).

La competición se paró y parecía que Zambia se retiraría. Kalusha Bwalya lideró un nuevo equipo, buscando jugadores, y sólo cinco semanas después, Zambia ganaba 2-1 a Marruecos en Lusaka, ante 50.000 aficionados que no pudieron evitar las lágrimas. “Fue un día tremendamente emotivo. Llevábamos en el corazón a los amigos que habíamos perdido en el accidente y el gran partido que jugamos fue un homenaje a todos ellos“, dijo Bwalya.

El partido pospuesto ante Senegal en Dakar se saldó con empate y en casa, Zambia goleó por 4-0 a los Leones de Teranga. Así, a Zambia le bastaba un sólo punto en Marruecos para ir, contra pronóstico, al Mundial. Pero como bien sabemos, el fútbol no sabe nada de karma ni de finales felices y un gol en el minuto 62 de aquel partido, marcado por el marroquí Abdeslam Laghrissi, le dio la clasificación a los magrebíes y dejó sin sueño a los zambianos.

Pero no quedó ahí la cosa. La primavera antes del Mundial se celebró en Túnez una Copa de África en la que contra todo pronóstico, los ‘Chipolopolo’ (el sobrenombre de la selección de Zambia, que significa ‘Balas de Cobre’) llegaron a la final, siendo superados sólo por la entonces todopoderosa Nigeria de Yekini, Amunike, Amokachi, Mutiu, Finidi, Ikpeba, Okocha, Wilfred, Oliseh o Rufai.

No fue hasta 2012, 19 años después del drama, cuando el fútbol zambiano pudo rendir homenaje a sus añorados futbolistas, ganando contra todo pronóstico la Copa de África ante la Costa de Marfil de los Touré, Kalou, Drogba y Gervinho. ¿A que no sabéis dónde se jugó esa final? En Libreville, capital de Gabón, el último lugar de la tierra donde estuvieron vivos aquellos miembros de la selección de Zambia de 1993.

Os dejo con un breve documental sobre la catástrofe:

Hasta el miércoles.

3 comentarios

  1. Dice ser yaya

    todo por culpa del piloto. a quien se le ocurre continuar un vuelo cuando detectas fallos en un motor?

    04 Septiembre 2016 | 19:33

  2. Dice ser rafa

    Para el # 1

    No tenía idea de que era decisión del piloto continuar un vuelo cuando se detectan fallas. Siempre pensé que los mecánicos revisaban el avión, realizaban un reporte, lo proporcionaban a la aerolínea o responsable del avión, y estos autorizaban o no seguir el vuelo.

    04 Septiembre 2016 | 22:00

  3. Dice ser ruomalg

    Terrible suceso el de este post. Tiene mucho mérito luchar hasta el final por una plaza para el Mundial tras reponerse de una tragedia como esa. Sobre las responsabilidades, pues supongo que le corresponden al mecánico, pero el piloto tampoco se libra por apagar el motor que funcionaba. Para terminar, que los diarios deportivos de la capital se acuerden de Chitalu, no por este episodio, sino por el record goleador de Messi cuyos méritos han querido quitar clama al cielo.

    06 Septiembre 2016 | 23:13

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