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¿Qué fue de? ¿Qué fue de?

"Si eres una estrella del deporte, eres una estrella del deporte. Si no lo consigues, te conviertes en entrenador. Si no eres capaz de entrenar, puedes ser periodista". Desmond Lynam, comentarista deportivo.

Santuarios del deporte. Ernst Happel Stadion, Viena

En su día os dije que este estadio tendría cabida en vuestra bitácora. Pues así es. Ahora que se cumplen cuatro años de nuestra brillantísima victoria en la pasada Eurocopa, creo que es muy apropiado hablar de este estadio: el Ernst Happel.

Nombre oficial: Ernst-Happel-Stadion.

Ubicación: Leopoldstadt, Viena, Austria.

Capacidad: 68.500 espectadores

Año de inauguración: 1931.

Deportes: Fútbol, también atletismo, ciclismo, tenis o natación.

Equipos: Federación Austríaca de Fútbol y Austria de Viena y Rapid de Viena en partidos UEFA.

Más cosas: Fue en este estadio donde hace cuatro años, un gol del hoy observado Fernando Torres nos dio un alegrón mayúsculo, ya que supuso el fin de una sequía de casi medio siglo en cuanto a títulos logrados por nuestra selección nacional.

La historia de este estadio se remonta a 1928, cuando se decidió crear un estadio para conmemorar el décimo aniversario de la República Austríaca. El arquitecto encargado de su erección fue el alemán Otto Ernst Schweizer, y estuvo listo en dos años. Como estaba situado al lado del Prater, el principal parque público de Viena, se bautizó como Praterstadion. En su época fue uno de los más modernos estadios de Europa, sobre todo por lo rápido que se podía evacuar. Ya en su nacimiento podía acoger a 60.000 espectadores.

Pero los primeros años de historia del Prater también son los más oscuros. Con el auge de la Alemania nazi y la anexión de Austria, el Prater pasó a ser una infraestructura militar y lo que es peor, lugar de apresamiento para judíos. Miles de austríacos judíos pasaron por esta prisión como paso previo a los campos de exterminio. Sea como fuere, en 1944 el estadio sufrió serios daños en los ataques aéreos que sufrió Viena. A día de hoy hay una placa homenaje a los judíos que sufrieron cautiverio o muerte en su interior.

Acabada la guerra, comenzó la reconstrucción del campo y con ella alcanzó su máxima capacidad: 92.700 espectadores a mediados de los 50. Y en 1964, su primer gran partido internacional: la final de la Copa de Europa entre el Inter de los Luis Suárez, Mazzola, Facchetti o Burginch contra el Real Madrid de Puskás, Gento, Amancio y Di Stéfano, con un resultado de 3-1 para los italianos. Cuatro años después, fue escenario de la final de la Recopa (Manchester City 2-1 Gornik Zabrze). En 1987 acogió otra final de la máxima competición europea. En ella se dieron cita el legendario Oporto de Futre y Madjer y el súper Bayern de Pfaff, Rummenigge y Matthäus, con victoria para Os Dragoes por 2-1. Sólo tres años después, de nuevo acogió la final de la Copa de Europa, entre el Milan y el Benfica. Este es el partido antes del cual Eusebio suplicó ante la tumba de Béla Guttmann el fin de la maldición. Ganaron los lombardos 1-0 con gol de Frank Rijkaard. En 1992 el estadio se renombró como Ernst Happel Stadion (en honor al futbolista austríaco del mismo nombre) y en 1994 se jugó el partido de ida de otra final europea, la de la UEFA, entre el Inter y el Austria de Viena. Ganó el Inter 1-0 (mismo resultado en la vuelta en el Giuseppe Meazza). Al año siguiente volvió la ’orejona’, ya como Champions League, a disputarse en el estadio. El inolvidable Ajax dirigido por Van Gaal y compuesto por los Davids, Seedorf, de Boer, Litmanen, Kluivert o Finidi venció 1-0 al Milan.

Y con estas llegamos a la Eurocopa de 2008, de organización compartida entre Austria y Suiza. Los primeros se encargaban de la final, de unas semis, de dos partidos de cuartos y de los encuentros del grupo B (el de Austria). España jugó por primera vez el día 22 de junio, ante Italia, en aquel 0-0 que dio paso a esos inolvidables penalties con los que rompimos nuestra maldición. Cuatro días después, en uno de los mejores partidos de la historia de la selección, dimos buena cuenta de Rusia (3-0) y el día 29 llegó la final, con el consabido gol de Torres. Desde ese momento, el Ernst Happel o Prater forma parte de nuestro patrimonio futbolístico.

Espero que os haya gustado. Seguimos mañana calentando motores.

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