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¿Qué fue de? ¿Qué fue de?

"Si eres una estrella del deporte, eres una estrella del deporte. Si no lo consigues, te conviertes en entrenador. Si no eres capaz de entrenar, puedes ser periodista". Desmond Lynam, comentarista deportivo.

Quién fue… Alfréd Hajós

Junto al atletismo, coincidiréis conmigo en afirmar que la natación es otro de los eventos de más leyenda y emoción de unos Juegos Olímpicos. Pues bien, hoy os voy a traer al pionero de los Spitz, Phelps y compañía: Alfréd Hajós.

El 1 de febrero de 1878 nacía en Budapest Arnold Guttmann, en el seno de una familia judía. A los 13 años, Arnold perdió a su padre, que se ahogó en el Danubio. Este hecho marcó su vida y decidió ser el mejor nadador del mundo. Parte de su estrategia incluía un cambio de nombre. Decidió ’hungarizar’ su nombre y desde ese momento se llamó Alfréd Hajós (hajós significa en húngaro ’marinero’).

En 1896, Hajós estaba estudiando Arquitectura en Budapest cuando se celebraron los primeros Juegos Olímpicos modernos, en Atenas. Pidió permiso a su Facultad y tras mucho insistir, debido a la reticencia de sus profesores y tutores, consiguió el permiso necesario para competir como nadador en la primera cita olímpica.

La competición de natación en Atenas 1896 se llevó a cabo en el mar. Además, las temperaturas fueron excepcionalmente bajas y la mar muy revuelta. Con el agua a 10 grados y olas de hasta cuatro metros, Alfréd compitió en los 100 y en los 1.200 metros (y no pudo participar en los 500 metros porque no le daba tiempo -se celebraba entre las otras dos competiciones-). Hajós ganó ambas competiciones, convirtiéndose así en el primer campeón olímpico de natación de la historia. Para la carrera de los 1.200 metros, Hajós se embadurnó con grasa (se dice que tenía un centímetro de espesor), pese a lo cual casi desfallece.

Sea como fuere, Hajós escribió una página dorada en la historia del deporte. En la entrega de premios, Constantino de Grecia le preguntó dónde había aprendido a nadar. El joven Hajós le respondió con sinceridad: “En el agua”. La prensa local lo bautizó como ’El Delfín Húngaro’.

Pero no sólo nadaba. Hajós era uno de esos atletas polifacéticos de principios del siglo XX. Fue campeón húngaro de lanzamiento de disco, de 100 metros lisos y de 400 metros vallas. Y además, fue internacional con la selección magiar de fútbol. De hecho, estaba en el equipo húngaro que jugó el primer partido internacional de la historia de este país, contra Austria en Viena.

Y por si fuera poco, Alfréd Hajós se convirtió en un arquitecto de renombre, desarrollando los estilos Art Nouveau y Modernista. Entre los edificios que creó está el estadio de Újpest Dosza, el Estadio Nacional de Natación (que lleva su nombre), el Velódromo de Budapest o el hotel Aranybika de Debrecen.

Dos años antes de su muerte (falleció en 1955), el Comité Olímpico Internacional lo premió con un diploma honorífico. Hoy en día, sigue siendo una de las más grandes leyendas del deporte húngaro.

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