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¿Qué fue de? ¿Qué fue de?

"Si eres una estrella del deporte, eres una estrella del deporte. Si no lo consigues, te conviertes en entrenador. Si no eres capaz de entrenar, puedes ser periodista". Desmond Lynam, comentarista deportivo.

Quién fue… René Lacoste

Antes de que me echéis la bronca, me explico. Seguramente pensaréis que todo el mundo sabe quién fue René Lacoste (un tenista antiguo y el fundador de la marca que lleva su nombre), pero me niego a no dejar testimonio de la vida de un personaje como él en mi bitácora. Además, vuelve la tierra batida, como uno de vosotros recordó hace poco, y creo que es una extraordinaria ocasión para hablar de él. Allá vamos.

París, julio de 1904. René Lacoste nace en una familia acomodada. Su padre es uno de los directivos de la marca de vehículos Hispano-Suiza. Destinado a estudiar en la Escuela Politécnica de París para ser ingeniero, René Lacoste descubre a la tardía edad de 15 años el deporte del tenis en un viaje a Inglaterra con su padre. En ese momento, Lacoste contrata a un entrenador personal y se machaca para conseguir ser tenista profesional. Fue un pionero en su época al unir al entrenamiento técnico el entrenamiento en el gimnasio. Tal era su fruición a la hora de entrenar que en 1923, con 19 añitos, inventó la máquina de lanzar bolas para practicar más a menudo, que aún hoy se usa.

Con sólo 18 años consiguió formar parte del equipo francés de Copa Davis y en 1925 consigue ganar el Campeonato de Francia (el original Roland Garros), hazaña que repetiría en el 27 y el 29. En Wimbledon también logró grandes resultados, venciendo sobre la verde hierba del All England Tennis Club en 1925 y en 1928. Y al otro lado del Atlántico también obtuvo buenos resultados, puesto que ganó el US Open en 1926 y 1927. Hay que decir que gran parte de las victorias se las repartió con otro personaje aparecido en esta sección, el vascofrancés Jean Borotra, otro de los Mosqueteros (los otros eran Jacques Brougnon y Henri Cochet. Entre ellos, ganaron cinco Copas Davis consecutivas para Francia). También debo añadir que no ganó el Open de Australia (el cuarto Gran Slam) sencillamente porque nunca participó en él.

Pero a los 25 años una bronquitis lo aleja del mundo del tenis y pese a que intentó regresar a las pistas en 1932, la enfermedad no le deja seguir rindiendo al mismo nivel. Es realmente impresionante comprobar cómo en tan poco tiempo, Lacoste consiguió convertirse en uno de los mejores tenistas de la historia.

A pesar de su retirada, René Lacoste no había dicho su última palabra. Y es que se trataba de un hombre inteligentísimo y con mucha iniciativa, gracias a lo que conseguiría perpetuar su nombre más allá del deporte: a la moda.

Cuando oímos el nombre de Lacoste es inevitable pensar en el cocodrilo, uno de los logotipos más exitosos de la historia. Todo comenzó en 1927, en la final de la Davis ante Estados Unidos. Lacoste hizo una apuesta con el capitán francés y el premio era una maleta de piel de cocodrilo. Y la ganó. Al parecer, este es el motivo por el cual a Lacoste se le bautizó como El Cocordilo o El Caimán y no por su supuesta agresividad. El caso es que un día, un amigo suyo llamado Robert George diseñó un cocodrilo y se lo cosió en el bolsillo de la chaqueta blanca que Lacoste usaba -ver foto- (ya sabéis que era una prenda habitual en las pistas).

Lacoste, que era inquieto por naturaleza, se puso a investigar acerca de materiales más apropiados para jugar al tenis (imagino que jugar con esas chaquetas y esas camisas abotonadas no sería nada cómodo). Así que creó lo que hoy llamamos polo (él lo bautizó Chemise Lacoste): de manga corta, cuello ribete-canalé y en un tejido ligero y transpirable llamado petit-piqué. Tras idearlo, se asoció con André Gillier, propietario de la mayor factoría textil francesa, y a la prensa resultante le bordaron un cocodrilo. Había nacido el polo Lacoste. Era 1933 y estaban creadas para jugar al tenis y al golf.

Un año después empezaron a venderse al gran público y la compañía no dejó de crecer. En los 50 empezaron a exportar el producto y a partir de los 80 ampliaron el negocio para crear gafas, relojes, perfumería y un largo etcétera de productos. Y todo ello, sin abandonar el mundo del tenis (jugadores como Andy Roddick o Alex Corretja llevaron sus productos). A día de hoy, la firma Lacoste (dirigida por un hijo y dos nietos de René) vende unos 59 millones de artículos al año en en 112 países, con un volumen de negocio de más de 1.500 millones de euros.

Pero esto no fue todo, porque sin olvidar el deporte que le hizo famoso, en 1960 René Lacoste inventó la pastilla antivibración para raquetas y en 1963 creó la raqueta de acero, que popularizó Jimmy Connors.

Por lo demás, os diré que René Lacoste falleció el día de la Hispanidad de 1996 en San Juan de Luz, País Vasco-Francés, con 92 años de edad. Pero sin duda, el cocodrilo con la boca entreabierta ha perpetuado para siempre el nombre de este gran tenista, con una marca que, y os lo digo por propia experiencia, dura como nueva desde el primer día (yo tengo un polo azul marino que fue de mi padre, lo llevaron mis hermanas y mi hermano y si no me lo pongo ahora es porque, ejem, no me cabe… Pero está nuevecico).

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