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‘Mi mente para mí es un reino entero’, de Sir Edward Dyer (? – 1607)

Mi mente para mí es un reino entero;

En ella encuentro dicha tan compleja

Que excede a otro cualquiera bien cimero

Que da la tierra o nace de pareja.

Y aunque mucho tuviese y más quisiera,

Mi mente esa ambición me la prohibiera.

Ni pompa principesca ni riqueza,

Ni fuerza por salir siempre triunfante,

Ni ingenio que me evita la tristeza,

Ni forma que alimente al ojo amante.

Nada de ello en su siervo me convierte.

Veo como a veces harta la abundancia

Y al que sube, bien pronto derribado;

Veo que aquel elevado en su arrogancia

Resulta ser el más amenazado:

Llega apenas y en medio se sostiene;

Tal cuidado mi mente no lo tiene.

Contento de vivir, ese es mi estado;

No busco más que aquello suficiente,

Ni intento dominar en lo elevado;

Lo que preciso me lo da mi mente.

Con ello soy como un rey victorioso,

Con lo que da mi mente soy dichoso.

Algunos tienen mucho y más desean;

Poco tengo, mas es todo mi empeño;

Son mendigos, por mucho que posean,

Y yo soy rico con caudal pequeño.

Ellos, pobres; yo, rico; piden, doy;

Ellos sufren sin fin, yo vivo estoy.

De la desgracia de otro no me río,

Ni murmuro sobre el dolor ajeno;

No me agita del mundo el mar bravío.

Mi estado de perpetuo está sereno:

Ni escapo del rival ni adulo amigo,

Ni odio la vida ni mi fin maldigo.

Hay quien mide el placer por el deseo,

Su ciencia por lo que su anhelo apaña,

Su tesoro es su único trofeo,

Todo su habilidad, oculta maña;

Mas yo, el placer que encuentro más ingente

Es el de mantener calma mi mente.

Mi riqueza es salud y quietud mi entorno,

Mi conciencia es mi más clara defensa;

No busco contentar con el soborno,

Ni causar con engaño alguna ofensa.

Así vivo y así será mi muerte,

¡Ay, si todos hicieran de esta suerte!

Original en inglés antiguo:

My mind to me a kingdom is;

Such present joys therein I find,

That it excels all other bliss

That earth affords or grows by kind:

Though much I want that most would have,

Yet still my mind forbids to crave.

No princely pomp, no wealthy store,

No force to win the victory,

No wily wit to salve a sore,

No shape to feed a loving eye;

To none of these I yield as thrall;

For why? my mind doth serve for all.

I see how plenty surfeits oft,

And hasty climbers soon do fall;

I see that those which are aloft

Mishap doth threaten most of all:

They get with toil, they keep with fear:

Such cares my mind could never bear.

Content I live, this is my stay;

I seek no more than may suffice;

I press to bear no haughty sway;

Look, what I lack my mind supplies.

Lo, thus I triumph like a king, Content with that my mind doth bring.

Some have too much, yet still do crave;

I little have, and seek no more.

They are but poor, though much they have,

And I am rich with little store;

They poor, I rich; they beg, I give;

They lack, I leave; they pine, I live.

I laugh not at another’s loss,

I grudge not at another’s gain;

No worldly waves my mind can toss;

My state at one doth still remain:

I fear no foe, I fawn no friend; 3

I loathe not life, nor dread my end.

Some weigh their pleasure by their lust,

Their wisdom by their rage of will;

Their treasure is their only trust,

A cloaked craft their store of skill;

But all the pleasure that I find Is to maintain a quiet mind.

My wealth is health and perfect ease,

My conscience clear my chief defence;

I neither seek by bribes to please,

Nor by deceit to breed offence:

Thus do I live; thus will I die;

Would all did so as well as I!

Sir Edward Dyer fue uno de los más famosos y prolíficos escritores cortesanos ingleses de época isabelina. My mind to me a kingdom is es de las escasas composiciones poéticas suyas que han sobrevivido y de sobra la más conocida, citada y estudiada.

Su traductor al castellano, Francisco Núñez Roldan, adjudica el tono reflexivo, íntimo, individualista, como de joie de vivre mesurada por la sabiduría, a las influencias del gran Montaigne, contemporáneo suyo.

IMAGEN: Un retrato de la reina Isabel primera fechado en 1587 (Wikipedia).

Seleccionado y comentado por Nacho Segurado.