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Abu al-Qasim al-Shabbi, poesías de la revolución árabe

Tirano opresivo,
Amante de la oscuridad, enemigo de la vida.
Has ridiculizado los suspiros de la gente débil.
Tu palma está empapada con su sangre.
Deformaste la magia de la existencia
Y plantaste las semillas del dolor en los campos.
Espera. No te dejes engañar por la primavera.
La claridad del cielo o la luz del alba.
ya que en el horizonte
yace el horror de la oscuridad,
el estruendo de la tormenta
y el temible ulular del viento.
Cuidado porque debajo de las cenizas hay fuego.
Y el que hace crecer espinas, come heridas.
Busca allí, he cosechado las cabezas de la humanidad y las flores de la esperanza
Y he regado el corazón de la tierra con sangre
Y la empapé de lágrimas hasta que se quedó ahíta.
El río de sangre te barrerá
Y la ardiente tormenta te devorará.

Decía Aristóteles que la función del poeta no es narrar lo que ha sucedido, sino lo que podría suceder, y lo posible, conforme a lo verosímil y lo necesario. Los poetas narran lo general, lo simbólico, lo particular es tarea de los historiadores (no, Aristóteles, visionario, no dejaba ni las migajas para los periodistas).

¿Quiénes son, pues, los poetas de la revolución árabe posible? ¿Dónde están aquellos que dan cuenta en versos felices y exultantes de la caída de los tiranos, del oprobio, el drama, la alegría y las contradicciones? Estoy convencido de que los Ingeborg Bachmann (“Morir no lo es, levantarse es la palabra”) árabes existen. Escribirán estrofas impías en Facebook jugándose la cárcel y el desprecio de los tibios.

Otra cosa es que nosotros, europeos que hemos perdido quizá para siempre un sitio digno en la historia futura, no les prestemos atención. Sirva de improvisado consuelo este poema del tunecino Abu al-Qasim al-Shabbi, poeta del pasado cuyos versos se escuchan con fuerza en el presente revolucionario.

TRADUCCIÓN: N. S. (Y aquí, la versión original árabe y su traducción inglesa)

IMAGEN: EFE

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