“Chopo de invierno”, de Dámaso Alonso

13 enero 2009

Paseando estos días por el campo invernal, la figura de los chopos se nos antoja fantasmagórica, apenas altos esqueletos donde se posan los etéreos milanos reales llegados de la fría centroeuropa.

El poema “Chopo de invierno” de Dámaso Alonso es todo un canto a tan desolado pero bellísimo paisaje.

Huso de la hiladora,

a la mañana blanca y nueva,

chopo desnudo y fino:

entre la niebla,

hilas ropas de boda

para la Primavera.

Un arroyito claro

te lame el pie: se lleva

el hilillo que hilas

de tus copos de niebla;

el hilillo que hilas

y que se va cantando

entre la hierba

fresca.

Seleccionado y comentado por César-Javier Palacios.

15 comentarios · Escribe aquí tu comentario

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    30 noviembre -0001 | 00:00

  2. Sibila

    Ya que estrenamos blog a ver si alguien puede ayudarme con un poema que me atormenta desde hace años. No recuerdo el autor ni el título de los siguientes versos (ni lamentablemente como continua):

    “Es más fuerte el amor que no se tiene

    La palabra que nunca se ha escuchado

    El beso que la boca no ha alcanzado,

    la espera de la carne que no viene.

    Está más viva el alma si mantiene

    alto un amor un roce no gozado…..”

    13 enero 2009 | 14:17

  3. Juan Luis

    Hombre, yo pensaba que el comentario iba a ser algo más extenso: por qué se ha escogido el poema, decir algo sobre el poeta en cuestión, qué es lo que le mueve interiormente al comentarista para escoger ese poema precisamente dentro de la producción del autor, qué le evoca al bloguero, si se lo sabe de memoria, cuándo le viene a la mente ese poema, en qué situaciones… Es que sino, se convierte en uno de los millones de blogs que circulan por toda la red: tres líneas-poema; tres líneas-poema; tres líneas-poema…

    13 enero 2009 | 15:41

  4. morgana

    A mí me ha encantado, es sencillo y muy bonito.

    A ver cuál será el de mañana

    13 enero 2009 | 16:18

  5. Otra vez alegre y otra vez triste, y otra vez me lucirán los ojos y otra vez me llorarán los sueños, y siempre esperando y siempre marchándote de mi lado, y ahora te hablo y ahora me despido, y ahora el corazón el Diablo me enciende y sufro, pero presto en su farsa lo apaga y tiemblo.

    13 enero 2009 | 19:34

  6. maximiliano

    Me parece un poema corto pero muy bonito, creo que seria interesante escribir unas lineas sobre el auto y la inspiracion que lo motiva

    13 enero 2009 | 19:51

  7. Bendito blog. Ahí va mi sugerencia, No te salves, de Mario Benedetti.

    Un saludo

    13 enero 2009 | 21:20

  8. Bueno, a mí Damaso Alonso me gusta bastante…el poema por otro lado, a los días de frío y nieve que atravesamos le viene como anillo al dedo…ya queda menos para que la primavera se alce grandiosa, y entre tanto, estaremos atentos a los chopos de invierno, a todos y cada uno de los poemas que traigáis…que hay que decir…me parece una iniciativa maravillosa.

    Un beso y un saludo para tod@s.

    14 enero 2009 | 11:11

  9. Juan Luis

    ¿Y el poema de hoy?

    14 enero 2009 | 14:14

  10. Al S.de Gomaranto

    Cuánto dría yo por escribir unos versos,

    como los escritos por Dámaso Alonso!

    No es envidia lo que en mi corazón yo siento,

    es algo mucho más que admiración, es cierto,

    es casi me atrevería a decir: Que sea devoción.

    Al Sur de Gomaranto. 18.01.2009

    18 enero 2009 | 09:36

  11. Mª Teresa Reguero

    No sé si será el primer poema que aparece en la sedcción. Para mí, refleja el pensamiento de la pesona que lo seleccionó: Es el tiempo que hace, pasea… y le viene a la memoria. Que sea Dámaso Alonso, también dice mucho, aunque no se detenga a explicar por qué lo selecciona.

    Cuando yo recibo el anuncio de esta nueva página, también pienso en Machado y sus caminos. “Adónde el camino irá? Poeque no me cabe la menor duda de que esta sección busca ver la vida y sus pequeñas cosas como una belleza más de las horas vividas, pura poesía. Yo voy soñando caminos…

    19 enero 2009 | 10:53

  12. A. BRAVO

    Sibila, ¿de verdad no sabes de quién es? Desde que lo pusiste llevo buscando entre todos los libros de poesía que tengo (y tengo unos cuantos) y…nada. Y me está comiendo la cabeza, porque me suena bastante y no sé de qué. (Vaya memoria!)

    22 enero 2009 | 09:13

  13. Antonio Gutiérrez González de Mendoza

    A ver qué os parece este soneto, también referido a un chopo

    A LA ÚNICA HOJA DE UN CHOPO EN ENERO

    Mustio temblor en cúspide de rama,

    obstinada bandera contra el viento,

    gota de soledad que en un momento,

    hasta cumbres de niebla se encarama.

    Rebelde luz que el corazón derrama,

    pregunta a Dios, señuelo, juramento,

    savia inmortal que busca el firmamento

    con el perenne grito de su llama.

    ¡Oh latido sin voz, hoja insolente!

    que desnuda y tenaz se precipita,

    al abismo de un cielo indiferente.

    Sigue fiel en tu afán, sal, resucita,

    busca la eternidad del alma ausente,

    mientras tu piel de tierra se marchita.

    22 enero 2009 | 10:12

  14. Soledad

    Mi poema preferido de Dámaso Alonso,es uno que se intitula : A Un Río Le Llaman Carlos .Aqui se los dejo…que lo disfruten.Es largo y hay q leerlo con atención.

    Yo me senté en la orilla;

    quería preguntarte, preguntarme tu secreto;

    convencerme de que los ríos resbalan

    hacia un anhelo y viven;

    y que cada uno nace y muere distinto

    (lo mismo que a ti te llaman Carlos).

    Quería preguntarte, mi alma quería preguntarte

    por qué anhelas, hacia qué resbalas, para qué vives.

    Dímelo, río,

    y dime, di, por qué te llaman Carlos.

    Ah, loco, yo, loco, quería saber qué eras, quién eras

    (genero, especie…)

    y qué eran, qué significaban «fluir», «fluido», «fluente»;

    qué instante era tu instante

    cuál de tus mil reflejos, tú; reflejo absoluto

    yo quería indagar el último recinto de tu vida

    tu unicidad, esa alma de agua única,

    por la que te conocen por Carlos.

    Carlos es una tristeza, muy mansa y gris,

    que fluye entre edificios nobles,

    a Minerva sagrados y entre hangares

    que anuncios y consignas coronan.

    Y el río fluye y fluye, indiferente.

    A veces, suburbana, verde, una sonrisilla

    de hierba se distiende, pegada a la ribera.

    Yo me he sentado allí, sobre la hierba quemada

    del invierno para pensar por qué los ríos

    siempre anhelan futuro, como tú lento y gris.

    Y para preguntarte por qué te llaman Carlos.

    Y tu fluías, fluías, sin cesar, indiferente

    y no escuchabas a tu amante extático

    que te miraba preguntándote

    como miramos a nuestra primera enamorada para saber si le fluye

    un alma por los ojos,

    y si en su sima el mundo será todo luz blanca

    o si acaso su sonreír es sólo eso: una boca amarga que besa.

    Así te preguntaba: como le preguntamos a Dios en la sombra

    de los quince años,

    entre fiebres oscuras y los días -qué verano- tan lentos.

    Yo quería que me revelaras el secreto de la vida

    y de tu vida, y por qué te llamaban Carlos.

    Yo no sé por qué me he puesto tan triste,

    contemplando el fluir de este río…

    Un río es agua, lágrimas: mas no sé quién las llora.

    El río Carlos es una tristeza gris, mas no sé quién la llora.

    Pero sé que la tristeza es gris y fluye.

    Porque sólo fluye en el mundo la tristeza.

    Todo lo que fluye es lágrimas.

    Todo lo que fluye es tristeza, y no sabemos de dónde viene la tristeza.

    Como yo no sé quién te llora, río Carlos,

    como yo no sé por qué eres una tristeza

    ni por qué te llaman Carlos.

    Era bien de mañana cuando yo me he sentado

    a contemplar el misterio fluyente de este río,

    y he pasado muchas horas preguntándome, preguntándote.

    Preguntando a este río, gris lo mismo que un dios;

    preguntándome, como se le pregunta a un dios triste:

    ¿qué buscan los ríos? ¿qué es un río?

    Dime, dime qué eres, qué buscas,

    río, y por qué te llaman Carlos.

    Y ahora me fluye dentro una tristeza,

    un río de tristeza gris,

    con lentos puentes grises,

    como estructuras funerales grises.

    Tengo frío en el alma y en los pies.

    Y el sol se pone.

    Ha debido pasar mucho tiempo.

    Ha debido pasar el tiempo lento, lento,

    minutos, siglos, eras.

    Ha debido pasar toda la pena del mundo,

    como un tiempo lentísimo.

    Han debido pasar todas las lágrimas del mundo,

    como un río indiferente.

    Ha debido pasar mucho tiempo, amigos míos,

    mucho tiempo

    desde que yo me senté aquí en la orilla,

    a orillas de esta tristeza, de este

    río al que le llamaban Dámaso, digo, Carlos.

    28 marzo 2009 | 19:29

  15. juan luis

    no me gusta nada de nada

    14 noviembre 2009 | 18:33

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