Archivo de marzo, 2011

Amago de buen tiempo

20 marzo 2011

Ya queda menos para que emerjan de su escondite los hombros. Nos lo recuerda la llegada de la primavera y el amago de verano, una caprichosa tregua cálida recién salidos del invierno. Son solo unos días. Los suficientes para respirar aliviados porque dentro de nada saldrán a relucir los zapatos escotados, los pies marmóreos, las blusas y faldas light que dejan al aire brazos y piernas aún blanquecinos. Iremos perdiendo los pesados abrigos y la pereza de hoy no salgo. Vaciaremos los armarios de enmarañada lana y los llenaremos de ternura y gasas. Diremos pronto adiós a las mantitas del sofá y quizás a los amantes que cobijaron.

Cuando llega el amago de calor, nos lanzamos a la calle en masa para manifestar nuestro acuerdo y nos ponemos gafas de sol aunque aún no moleste a los ojos. Y ropa veraniega con la que aún nos morimos de frío: se trata de impedir que la realidad estropee nuestros deseos. Se vacían los cines y los asadores y de repente el mundo se pone alegre y lascivo. Deseas que las cartas de los bares anuncien gazpachos tempraneros. Y retener cerrando los puños el día. Hasta las heladerías hacen más caja sirviendo a clientes deseosos de buen tiempo que adelantan sus costumbres para ver si así aceleran las estaciones. 

Es solo un amago de buen tiempo, ya sé, pero dura lo suficiente para que las hormonas se desperecen y los ojos empiecen a mirar y a ser mirados de esa manera en la que sólo se mira cuando se deshiela el perezoso invierno. Durante unos días huele a sol y chaqueta vaquera y, de lejos, a mar, bicicletas y a arena en los tobillos. Feliz primavera.

Los últimos héroes de Fukushima

15 marzo 2011

Son 50 hombres, no sabemos si también hay mujeres. Mientras el mundo cierra la boca y aprieta los dientes, mientras son evacuados miles de japoneses del área de la central nuclear de Fukushima, mientras los periódicos damos lecciones de fisión, fusión y situamos las ciudades de Japón en el mapa, mientras los políticos se sientan a arrepentirse de los pecados cometidos en nombre del progreso, en ese momento esas 50 personas se han quedado en la central para poner la venda en la herida atómica.

Me pregunto qué se sentirá al tener el futuro de medio mundo en tus manos, si dormirán, qué comerán, qué sentido del deber les lleva a estar encerrados en esa planta enferma por la que sopla el aire venenoso. Si es por heroicidad, por obligación. Si fueron voluntarios a cerrar el grifo que puede matar a sus compatriotas y que puede enfermar a muchos más desconocidos. De qué hablarán en los descansos, si es que hay tiempo para el descanso entre esas chimeneas indolentes. Si sabrán que afuera, muy lejos, pensamos en ellos y nos ponemos de su lado, nosotros, que no compartimos ni las letras de su alfabeto pero que nos sentimos conmovidos por su heroicidad.

Alguien tenía que hacerlo, dirán los cobardes. Es por la patria, dirán los patrióticos. Es por la dignidad humana, dirán los que aún confían en el hombre. Nos retiramos, dirán los seguidores de Hobbes. Pienso si saldrán con vida, si llevarán para siempre con ellos un aliento tóxico, si lloran a escondidas en las esquinas de hormigón de esa prisión atómica. Si ganará el tsunami, que ha dado un vuelco a la escala natural recordándonos que somos irrelevantes e ínfimos, o si lograrán vencer ellos con su inteligencia. Me pregunto si yo, o tú, o nosotros, seríamos capaces.

El Metrobús sí existe, la decencia política no

11 marzo 2011

El consejero de Transportes de Madrid (PP) no tiene ni idea de que existe un abono de 10 viajes que se llama Metrobús en su Comunidad y que es de los más utilizados para subir al metro y al bus. Y como la ignorancia es muy atrevida, además este político se mofa en el parlamento madrileño de un diputado socialista que le ha pedido que lo rebaje, diciéndole: “¿Pero qué titulo utiliza usted para coger el transporte público? Yo creo que no lo utiliza nunca, porque el Metrobús yo creo que no existe, y si usted tiene el título del Metrobús ¡pues nos vamos todos!”. Hasta ahí la bufonada. Ahora el esperpento: sus compañeros diputados del PP aplauden la ocurrencia. O tampoco se han asomado en su vida a una boca de metro o tienen la poca dignidad de querer tapar con el estruendo de las palmas cómplices el ridículo del consejero. Elogio a la burrería.

Quizás lo del consejero sea mala memoria, porque es extraño que no sepa nada de un tiquet que él mismo ha contribuido a encarecer un 60% desde 2005 entre críticas feroces de los usuarios. Es para haberse quedado con su cara. Sea mala memoria, mala gestión o mala sombra, es sobre todo una metáfora de lo lejos que están casi siempre los políticos de las calles que gobiernan, siempre los pies a 10 centímetros del asfalto, reposando sobre las alfombrillas mullidas de sus coches oficiales.

¡Feliz Día Internacional del Hombre!

09 marzo 2011

Ahora que ya hemos acabado de brindar por las mujeres, por sus hitos, por las pioneras, toca celebrar el Día Internacional del Hombre, que se conmemora desde el 9 de marzo hasta el 7 de marzo del año siguiente. En este día tan especial, quiero hacer un homenaje a los hombres que te miran a los ojos y no a las tetas. A los jefes que no te preguntan si tienes hijos o si tienes pensado tenerlos. A los que saben contar y por tanto saben que cuatro meses de maternidad son una estupidez en comparación con toda una vida laboral. Quiero celebrar a los que valoran a las personas por sus talentos, tengan lo que tengan entre las piernas, y a los que te toman en serio a la primera, sin tener que mostrar el doble de tus virtudes antes de que capten la mitad. 

En este intenso día, me gustaría hacer un brindis por los que no “ayudan en casa”, sino que curran en casa. Por los que tienen hijos y se hacen cargo de ellos y los disfrutan. Por los que no son despectivos con la sensibilidad llamándola ”pajaros en la cabeza”. Por los que te animan a arriesgarte y no se arrugan aunque cobres más que ellos. Por los que nunca piensan que “las tías van contra las tías”. Por los que no se apuran si les das instrucciones en la cama y los que ya saben que comprar ropa y ver Sexo en Nueva York no es nuestra forma de realizarnos. Por los hombres comprensivos y cuidadores que compensan nuestro ADN femenino plagado de culpas y complacencias. Por los que entienden que un “no” es un “no” y no se sienten agredidos.

Quiero celebrar este Día Internacional del Hombre dedicándoselo especialmente a los hombres del mundo con poder (de este mundo domado y dominado por hombres desde la pérfida Eva), que nos dan la mano con respeto y nos reciben de tú a tú en su mundo de hombres. Gracias. Juntos estamos poniendo las cosas en su sitio y acelerando la igualdad de oportunidades. Feliz día.

Los vaqueros más obscenos

03 marzo 2011

Mucho antes de que tú te compraras tus vaqueros desgastados para ir al cine un domingo, debes saber que tus pantalones se embarcaron en un avión y viajaron a Asia. Allí, un camión se los llevó a una nave industrial. Tus futuros pantalones los recogió un tipo, que es turco, indio o chino. Los extendió y cogió una máquina, mientras tú todavía estabas pensando en ir de compras a por unos vaqueros nuevos con apariencia vieja (tremenda contradicción). El hombre apretó el botón de arena a presión, y enchufó a los muslos, que luego rozarán los tuyos. Y limó el trasero, que luego acariciará alguien o tú mismo al meterte dentro un billete o el paquete de tabaco blando. El trabajador turco, chino o indio, que tiene hambre y poco tiempo para pensar en su salud y otras memeces, apuntará con precisión francotiradora a los bolsillos delanteros, donde luego tú meterás el móvil que sonará para decirte que el trabajo es tuyo o que ya no te quiere. Mientras tú pasas por un escaparate y piensas si comprarte o no unos pantalones de aspecto envejecido, él ahora aspira las partículas venenosas que libera ese torrente de tierra y que al cabo del tiempo le matará, para que tú disfrutes en un mes de tus nuevo-viejos vaqueros y los sientes en una butaca de cine donde otros culos desgastados se sentaron, tocándoos involuntariamente en el mismo espacio pero en distinto tiempo.

Cuando tú, inocente, estás en el probador con el trasero apuntando al espejo y la cabeza volteada 180 grados a ver qué tal te sientan, casi 50 personas han muerto por aplicar el chorro de arena que envejece los vaqueros. Y 5.000 han enfermado de silicosis, una patología pulmonar, para que tú o yo tengamos colgados en el armario el enésimo par de pantalones. La culpa no la tienes ni tú ni yo, porque no lo sabíamos. Son las marcas occidentales que, para esquivar la ley que prohíbe esta técnica en la UE, se van a Asia a canjear vidas por vaqueros. Un bien de primera nece(si)dad.  

Hay un refrán en África que dice que el que come huevos es porque no sabe que a la gallina le duele el culo. Aquí hay empresas que lo saben y engullen el huevo mientras farfullan “¡salud!”.

¿Quién da las armas a los rebeldes libios?

01 marzo 2011

De la revolución libia se sabe tanto como se puede saber de un país asfixiado que chapotea en el drama de una guerra civil. O sea, poco. Llega escasa información más allá de fotos con un bello mar al fondo y, en primer plano, coches chamuscados, armas y militares, evocando olores contrapuestos en nuestras mentes occidentales. No hay periodistas en la contienda, no hay balance de muertos ni partes de guerra fiables.

Sí sabemos que los que han empezado a tumbar a Gadafi son las tribus rivales que se sentían vilipendiadas por el dictador hace años. Se ve en las fotos a jóvenes vestidos de civil, quizás antiguos panaderos, pastores, mecánicos o parados. Sabemos que ese pueblo sin formación militar y sin más empuje que el hambre y el hartazgo ha avanzado hacia Trípoli y está ganando a un ejército al servicio del viscoso dictador. Están venciendo a un Gobierno que tiene tanques, granadas, balas, bombarderos, búnquers y hasta diez toneladas de gas mostaza… Pero nadie nos ha explicado aún quién les ha dado las armas. 

Foto: Rebeldes libios aprendiendo a disparar el pasado lunes.