Entradas etiquetadas como ‘garganta’

Traqueotomía

20 enero 2009

Parece que no estás bien ni mal pero en ambos casos, mientes. Sentado en tu taxi miras a cada usuario como si en sus ojos encontraras canicas inertes y en los tuyos, esponjas sudadas.

Tratas de describir lo que te pasa: Enredaderas en el abdomen, o polvo de espejo en los pulmones, o puede que todos tus órganos internos se hayan derretido de repente mezclándose los unos con los otros (como si de un cocktail visceral se tratara). La anarquía no funciona, piensas, si se impone dentro.

Y te falta el aliento porque:

a) Tus pulmones se aburren.

b) La atmósfera cortó el suministro de aire por suspensión de pagos (o ERE celestial).

c) Sumatorio de ambas.

Sabes que tienes la culpa de todo lo que te pasa pero puedes adornarlo y decir que “el mundo te ha hecho así”, o que “la sociedad está enferma, y te empuja”:

Víctima o verdugo. Tú eliges.

Mientras tanto no te queda otra que empuñar un boli bic y ahí mismo (en plena Plaza de España y en tu mismo taxi) someterte a una traqueotomía bajo el botón de la nuez. Que el aire, la sangre y la tinta negra del boli se mezclen en un nuevo agujero. Que tu tráquea virgen confiese lo que nunca se atrevió a decir tu misma boca.

Y bajas la ventanilla y gritas sin cuerdas vocales, susurrando en voz alta:

- ¡Me quiero más que a mi vida!

Blasfemia

18 agosto 2008

Borracho precoma de domingo. Diez de la mañana.

Bailén mediante, al pasar la Iglesia de San Francisco El Grande, el borracho acerca su aliento a mi nuca y me suelta:

- Con unos pocos más de huevos, o de copas, entraría allí – señalando a la Iglesia -, subiría al púlpito y le diría a los feligreses: Hermanos… Acabo de darme cuenta de que no existo. Así que… por el poder que me ha sido concedido: ¡apostaten!

El quíntuple sentido de aquellas palabras etílicas me dejaron de piedra.

Luego se hizo un silencio bañado en aliento a DYC, que el mismo borracho se encargó de romper nada más alcanzar su destino:

- ¿Qué le debo, hermano?

- A tenor de la blasfemia, 6,25€, tres padresnuestros y cuatro avemarías – le dije.

- Ufff… le puedo dar 5,50€ y un par de hostias… – soltó removiendo con dificultad su monedero.

- 5,50€ está bien.

Y me tragué la nuez.

Lo confieso: Estoy borracho

29 julio 2008

Nunca antes había escrito un post completamente borracho. Había escrito unos cuantos un poco borracho, y muchos otros bastante borracho. ¿Pero completamente borracho?: Nunca.

Resulta que esta tarde comencé a hablar con una usuaria (de nombre Sara, casi tan guapa como culta) y una cosa llevó a la otra: antes de alcanzar su destino me pidió que continuáramos la conversación con un café.

- ¡Vale!

Y después de los cafés y de una interesantísima discusión repleta de gestos y de muecas sobre la decadencia del Comunismo ella pidió unas cañas.

- La mía sin alcohol, que tengo que conducir… – le dije al camarero.

- Póngala con alcohol, que este chico se va a volver a casa en un taxi que no es el suyo – dijo ella.

De la decadencia del Comunismo pasamos a hablar de los peces de colores, y de ahí a no me acuerdo. Por cada tema, un par de cañas (ni te imaginas la cantidad de temas que surgieron).

Cuando quise darme cuenta ya era demasiado tarde: Estaba borracho. Luego pedimos un taxi cada uno, y nos dimos dos besos. Ninguno le pidió el teléfono al otro. Tampoco quedamos en vernos.

El taxista me reconoció:

- Tú eres el tío ese del blog, ¿verdad?

- No me acuerdo – le dije.

Ahora estoy en casa (moooola eso de que te lleve un taxi a la mismísima puerta), con la penúltima cerveza a mi vera (y el resto en la nevera…) y mogollón de estrellas ridículas sobre mi cabeza. Los del chalet de enfrente parecen estar jugando al parchís en el jardín, porque oigo el tintineo de dados y cubiletes. Me encanta la palabra ‘cubilete’.

Y las palabras que escribo ahora están bailando sobre la pantalla (algo de los Beach Boys, seguro), y cada tecla parece una hormiga en busca de su último beso dactilar.

Y siempre que bebo me pongo cariñoso. Y mi patito de goma Made in Hong Kong está durmiendo EN MI LADO de la cama (¡hijopata!).

Así que, a falta de pato, os mando un cyberabrazo a todos. ¿Os he dicho alguna vez que os quiero?

Espero que mañana alguien me recuerde que tengo que ir a recoger mi taxi a la calle San Bernardo (soy muy despistado y seguro que me llevaré un buen susto cuando baje al garaje y lo encuentre vacío).

¿Os he dicho alguna vez que os quiero?

Pues eso, que cheers… (y que la resaca me pille durmiendo)