“EL MUNDO ES UN PAÑUELO”
Resulta extraño follar con alguien que deseas, que físicamente deseas y sin embargo no te puedes permitir querer, ahora no, después de lo que hiciste no, y acariciarle los pechos con la lujuria contenida pero con rabia, con ganas de provocar en ella y con tus propias manos un dolor físico equiparable al dolor que ella misma te ha creado por dentro, intentando pensar con la cabeza, con la polla, aunque el corazón quiera abrirse camino por cualquier rendija, aunque ella se muestre entregada y te diga ‘haz conmigo lo que quieras’, aunque hoy, ahora, puedas permitirte realizar todas tus fantasías con la mujer de tus sueños, una mujer perfecta, de pechos perfectos, de curvas perfectas, de movimientos perfectos, coordinada y sumisa sólo para ti y en tu misma cama, sin prisas, pero que bien podría clavarte un puñal por la espalda en cuanto cerraras los ojos, no lo sabes, ya lo hizo una vez, o volver a romperte un corazón que ahora intenta recomponer a base de gemidos y besos y movimientos pélvicos, aunque te diga al oído que te quiere justo antes de meterte la lengua, como si con ello quisiera humedecer sus palabras, te quiero y de repente un gemido, te quiero y otro gemido y otro y otro para acabar diciendo ‘voy a correrme, Daniel’ y no querer que se corra ni ahora ni nunca porque no se lo merece, no se merece disfrutar de mí, tan sólo de mis uñas, de mis dientes.
Parar en seco y que te diga que ahora no, que siga, ‘sigue, por favor’, que te implore continuar penetrándola y aun así parar, justo en ese mismo instante, apartarte de su lado y decir, ‘vete’, y que ella te diga ‘no me hagas esto, Daniel’, y tú insistas en que se marche de tu cama, de tu casa y de tu vida: Fuera de aquí.
Suena un portazo y entonces comienzas a masturbarte para acabar lo que nunca tenía que haber empezado, y piensas en ella, en su mismo cuerpo desnudo de hace apenas unos segundos, pero no puedes evitar sollozar, lloras mientras te masturbas y sin embargo consigues correrte, ahora sí, y te limpias con el mismo pañuelo las lágrimas de tus ojos y el semen de tu vientre y lo miras y en su mezcla encuentras, al fin, la esencia de tu vida, lo que siempre ha sido tu vida. Sólo eso.
He alquilado para todo el mes de Agosto un apartamento en la playa, al sur de Alicante. Gracias al amigo de un amigo ‘sólo’ me ha costado 1500€ (en efectivo, claro) y sin fianza. El apartamento, a escasos 50 metros de una playa inmensa, tiene una habitación con cama de matrimonio, un cuarto de baño con jacuzzi, salón, cocina y dos terrazas: la más grande con vistas a la pista de tenis (donde jugará su puta madre) y a la piscina de la urbanización (ovalada, con palmeras y una pequeña isla en el centro) y la otra, con vistas a la playa. También incluye una plaza de garaje donde ahora duerme mi taxi tras más de 500 kms. de viaje sin paradas.

Comentarios recientes