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Lecciones desde la estratosfera

18 octubre 2012

El salto de Felix Baumgartner el domingo pasado ha sido una de las noticias amables de la semana.

El aventurero austriaco batió al menos tres récords:

El de velocidad vertical sin usar paracaídas de guía, al alcanzar los 1324,8 kilómetros por hora.

El de altura de salto, con 39.045 metros.

El de caída libre más larga en distancia, con 36.529 metros.

Además, como destacaba Panorama Audiovisual, la novedosa tecnología utilizada también batió varios récords de trabajo en condiciones extremas, de temperatura, velocidad y variación acelerada de situaciones.

Acostumbrado a las cifras millonarias de la televisión, a mí me impresiona poco que ocho millones de personas (en todo el mundo) vieran en directo la hazaña a través de YouTube. Incluso si eso supone multiplicar por 16 la mayor audiencia simultánea obtenida, en los JJOO de Londres, hasta ahora por el portal de vídeo de Google. Muestra el potencial del nuevo medio, pero también su todavía relativamente pequeño tamaño: poco más de una de cada mil personas del mundo.

Porque la televisión siguió mostrando todo su poderío. En España una cadena especializada minoritaria, como Teledeporte, superó los 4.300.000 espectadores en su minuto de oro: casi uno de cada diez espectadores posibles.

Y no podemos olvidarnos de las redes sociales. A lo largo de la tarde del domingo y buena parte del lunes el salto de Baumgartner fue el claro protagonista de los contenidos, con varios trending topics mundiales y muchos más en los diversos países. Yo, que venía conduciendo de regreso tras el puente del Pilar, viví la retransmisión en directo minuto a minuto a través de Twitter que me iba leyendo mi hija desde el asiento de atrás.

He llegado hasta aquí sin hablar de Red Bull y sin embargo es la marca de bebidas, también austriaca, quien nos ha dado más lecciones con esta acción.

Llevamos años hablando de branded content, de contenido generado por las marcas, como alternativa, o al menos complemento, de la publicidad convencional. Se ha abusado tanto de la publicidad en alguno de sus formatos que nos dicen que es intrusiva, interrumpe los contenidos que queremos ver, nos obliga a ver lo que no queremos.

Este caso nos muestra justo lo contrario: la gente huía de otras programaciones para buscar el salto estratosférico.

Red Bull lleva muchos años apoyando deportes extremos, generando contenidos que ofrece a los medios y estos a su vez ofrecen gustosos a una audiencia que los ve porque los considera interesantes. El salto de Felix no sólo fue el anuncio más largo de la historia (prácticamente en todo momento durante la transmisión se veía perfectamente el logotipo y el nombre de la marca) y figuró como tal, Red Bull Stratos, en las parrillas de los canales que lo emitieron; también consiguió su tiempo en los noticiarios a lo largo de toda la semana; las emisoras de radio retransmitieron el evento en directo y muchos periódicos llevaron las fotografías a su portada.

Puede que los retrasos se debieran al viento, pero el resultado final fue que el salto se emitiera en directo durante el prime time de la mayor parte de los países de Europa justo en uno de los pocos domingos del año en que las cadenas no están absortas con las ligas de fútbol. Un domingo que ya había empezado con el triunfo de los prototipos de Red Bull en la prueba de Fórmula 1.

Red Bull lleva años dándonos lecciones de marketing: es una bebida cara, un lujo asequible, asociada al aguante nocturno, un riesgo controlable; con este tipo de eventos no hacen publicidad (¿no?) apoyan valores y proezas. El posicionamiento de la marca es claro.

Al ser cara consigue unos márgenes altos que puede invertir en patrocinios (hasta un 25% de sus ingresos según Marketingdirecto.com ) que generan contenidos interesantes deseables por los consumidores. Con ello la notoriedad de la marca crece. Y se añade una nueva vuelta a la espiral.

La hazaña de Red Bull todavía es difícil de cuantificar ya que la repercusión del evento no ha terminado. Algunos de los primeros análisis que se han hecho están muy centrados en Estados Unidos. Un primer análisis de urgencia para España elaborado por Kantar Media cifra en más de siete millones de euros (a precio de tarifa publicitaria) la repercusión en radio y televisión, a la que habría que sumarle el valor aportado por la prensa, en muchos casos con sus portadas a las que ni siquiera se podría atribuir una tarifa.

Sin duda Felix Baungartner ha ayudado a Red Bull a completar una lección magistral en el campo del marketing.

Y eso abre un nuevo tema para los medios ¿hasta qué punto podrán seguir apoyando sin cobrar (o incluso pagando) las acciones/noticias que generen las marcas, que retiran así las inversiones en publicidad de las que se mantenían hasta ahora?

De nuevo hay materia para una profunda reflexión.

El mercado de televisión y sus metáforas

30 septiembre 2012

Hace un par de días intentaba explicar el mercado español de televisión a dos inversores ingleses. No sé si conseguí que me entendieran. Mi inglés no es precisamente una de mis mayores fortalezas, pero creo que esa no fue la peor dificultad: la realidad es muy compleja y no resulta fácil de explicar.

¿Existen muchos mercados dónde el objetivo sea venderlo todo, por encima de ingresar más dinero? No lo sé, pero eso es lo que ocurre en televisión.

Cuando llegué a este lado del mercado, hace ya más de veinte años, me explicaron la que, según decían era la teoría de uno de los primeros directivos de Publiespaña, la comercializadora de Tele 5. Se trataba de la teoría del pescado podrido: el espacio en televisión era como el pescado; lo que no vendías en el día se perdía para siempre. Hoy no puedes sacar ningún dinero por los segundos que no vendiste ayer. El espacio invendido huele mal.

Así que, a última hora se bajaban los precios de todo lo que quedaba sin vender.

Siempre pensé que, desde el otro lado, sólo había que saber esperar para comprar muy barato. Y si el número de los anunciantes que sabían esperar crecía sin parar, los ingresos de la cadena se resentían.

Años después tuve un jefe que poco antes había comercializado televisión. Él me contó otra teoría que, en el fondo, no es muy diferente: la de la línea aérea: se trata de rellenar a cualquier precio todos los asientos del avión . Si sacas un euro por un asiento siempre será mejor que dejarlo vacío y no ingresar nada.

Claro que, desde el otro lado, si los compradores saben esperar comprarán su vuelo muy barato; si todos los pasajeros esperan y pagan poco, a lo mejor el vuelo deja de ser rentable.Yo siempre pensé que podía ser mejor utilizar aviones más pequeños.

Si hay poco dinero en el mercado puede ser más rentable para las cadenas vender ocho minutos por hora (o incluso cuatro) a buen precio, en lugar de doce a muy mal precio. Mantendrán mejor la audiencia y tendrán espectadores más satisfechos por los que los anunciantes deberían estar dispuestos a pagar más.

Está claro que yo no entiendo este negocio.

Ahora casi toda la televisión se vende a última hora y a bajo precio.

Ahora triunfa Ryanair y se hunden las compañías de bandera.

El low cost se ha impuesto.

También en televisión.

El secreto está en crecer

07 marzo 2012

Las soluciones que se están poniendo hasta ahora a la crisis van todas en una misma dirección: recorte de gastos. Está claro que no están siendo muy eficaces.

El problema que nos atenaza, a nosotros y a casi toda Europa es el porcentaje que la deuda representa sobre el total de la economía; parece muy difícil bajar ese porcentaje…y haciendo que el tamaño de la economía decrezca aún nos lo ponemos más difícil.

Es una cuestión de matemática elemental: si debemos 10 y el tamaño de la econmía es 100, nuestra deuda será del 10%; si nuestra economía se reduce a la mitad y pasa a representar 50, sin que la deuda se modifique ya deberemos el 20%. Además, si la economía se reduce aumentará el paro y con él los subsidios y la deuda aumentará aún más. Probablemente llegue al 30%. Y si debemos mucho los mercados querrán cobranos más por el dinero que nos prestan. Habremos entrado en una espiral de la que es difícil salir.

Ese ha sido el problema de Grecia y, a poco que nos empeñemos, puede acabar siendo el nuestro.

En cambio, si conseguimos que nuestra economía, nuestro PIB, crezca, automáticamente se reducirá el porcentaje que representa la deuda. Si nuestra economía de tamaño 100 del ejemplo anterior pasa a tener tamaño 200, nuestra deuda de 10 será ya sólo del 5%. Como además se reducirá el paro y tendremos que pagar a menos personas y además aumentarán las aportaciones por impuestos…la deuda bajará también en términos absolutos y puede que ya sólo sea del 3%.

A lo mejor la publicidad y otras medidas de estímulo al crecimiento tiene un papel en todo esto.

Ya sé que las cosas no deben de ser tan sencillas; si no, se le habrían ocurrido a alguien más listo y con más responsabilidades. Pero ¿a que el cuento aritmético era bonito?

Brecht

19 febrero 2012

Primero dijeron que reducirían su publicidad, pero yo no dije nada, porque había demasiada publicidad.

Luego quitaron de golpe toda su publicidad, pero yo no dije nada porque ¿a quién no le gusta una cadena de televisión sin publicidad?

Luego dijeron que la fórmula de financiación propuesta no era legal, pero yo no dije nada: ya encontrarían otra fórmula.

Luego dijeron que iban a reducir en 200 millones la aportación de los presupuestos del Estado, pero yo no dije nada porque había capítulos en los que se podían recortar gastos.

Luego dijeron que era una televisión demasiado cara para estar perdiendo audiencia, pero yo no dije nada porque una televisión pública no hace falta que sea líder de audiencia.

Ahora puedo elegir entre ver Gran Hermano, La Noria, Sálvame o quitar la tele.

Creo que voy a quitar la tele.

Veo que el poema que siempre había pensado que pertenecía a Bertol Brecht en realidad es de Martin Niemeller, pero he preferido mantener el título porque creo que mi error está bastante extendido y puede servir como referencia.

Primero vinieron por los comunistas y no dije nada porque yo no era comunista.
Luego vinieron por los judíos y no dije nada porque yo no era judío.
Luego vinieron por los sindicalistas y no dije nada porque yo no era sindicalista.
Luego vinieron por los católicos y no dije nada porque yo era protestante.
Luego vinieron por mí, pero para entonces ya no quedaba nadie que dijera nada.

 

La publicidad pierde peso en el PIB

30 octubre 2011

Hace unos días se publicaron las estimaciones de i2p sobre la inversión publicitaria en los tres primeros trimestres del año y sus previsiones para el próximo año. Ya lo comenté aquí a principios de semana. La revista IPMark destacaba un aspecto que considero muy importante: el peso que representa la publicidad en el PIB está cayendo de forma dramática y ya sólo es del 0,4% (0,45% este año, que caerá hasta el 0,43% en 2012). A finales de los noventa nos acercábamos al 2%, una cifra muy similar a la de los países más desarrollados.

La otra cara de la moneda la recogía marketingdirecto.com publicando un estudio de McKinsey presentado al Parlamento Europeo por las asociaciones del sector publicitario: nada menos que entre el 10% y el 15% del crecimiento económico se mueve con la palanca de la publicidad.

Yo estoy de acuerdo con uno de los argumentos que emplearon:

“la publicidad puede desempeñar un importante papel para la innovación, el desarrollo y la competitividad del continente”

Pero perderemos oportunidades si el peso de la publicidad sigue disminuyendo. Si el 2% en inversión publicitaria movía el 15% de crecimiento, le estábamos pidiendo un esfuerzo de 7,5; si ahora queremos conseguir el mismo efecto con una apotación del 0,4%, le estaremos pidiendo un esfuerzo del orden de 37, o sea cinco veces mayor, juto ahora que sabemos que el abuso y la saturación han hecho que la publicidad sea menos eficaz.

Otra vez un círculo vicioso difícil de romper.

 

 

Ahora van a por las autonómicas

29 septiembre 2010

La UTECA (la asociación que agrupa a las televisiones privadas) es insaciable.

Primero fueron a por los ingresos de la televisión estatal. Ni ellos mismos podían dar crédito de lo fácil que les resultó conseguirlo. Este año han visto cómo sus ingresos crecían de una manera desmesurada, entre el enfado de los anunciantes, cuyas facturas crecían y crecían sin parar.

Mientras tanto la financiación de TVE peligra porque la fórmula improvisada por el Gobierno no pasa el filtro de Bruselas.

Los anunciantes y sus agentes, incapaces de buscar una alternativa realista a la televisión, somos cautivos de un duopolio de hecho. Los costes han llegado a subir algunos meses más de un 60% respecto al mismo mes del año pasado, a pesar de la dureza de la crisis.

Pero llega septiembre y hay menos alegría que en el primer semestre. Las televisiones privadas van a seguir ganando más dinero, pero puede que ya no sean las compañías más rentables de Europa.

Así que hay que buscar otra pieza. Y ahora, como era de esperar, tocan las autonómicas. El pasado lunes, Alejandro Echevarría, actual Presidente de UTECA dio una charla en su Bilbao natal y arremetió contra las televisiones autonómicas. Los argumentos de siempre: despilfarro, doble financiación…

Esta vez se trata de una pieza menor y la caza va a resultar mucho más complicada; no basta con convencer a un único Gobierno,  sino a varios de muy diversos colores. Pero supongo que el señor Echevarría no tiene prisa. Las cifras de este año le van a bastar para contentar a los accionistas. Ahora sólo se trata de calentar motores y poner a la opinión pública de su parte para rematar en la próxima crisis.

No voy a entrar en el debate de si las televisiones autonómicas son necesarias o no; si me apuran tampoco tengo claro que sean necesarias las televisiones privadas. Pero sí tengo claro que en caso de que existan las televisiones públicas es mejor que una parte de su financiación corra a cargo de la publicidad y no incrementando los impuestos.

Es muy fácil utilizar argumentos demagógicos contra las televisiones autonómicas, contra todo lo público y se podría comprender si quien lo hace es un emprendedor que ha puesto en marcha su negocio con una idea propia y arriesgando su dinero.

Pero si esas críticas se hacen desde un grupo de empresas objeto de concesión administrativa, en un mercado regulado y oligopolista (cada vez más próximo a un monopolio) resulta, cuando menos, curioso.

También es curiosa la actitud de la mayoría de los medios, que miran hacia otro lado ante estos ataques (cuando no colaboran abiertamente). Claro que en muchos casos se trata de los mismos perros…con los mismos collares.

Primero vinieron por la televisión estatal…pero yo no me preocupé porque no era televisión estatal.

Luego vinieron por las autonómicas…pero yo no era televisión autonómica.

Luego vinieron…

Ahora vienen por mí.

Introducción al marketing en internet

23 septiembre 2010

Internet ha dejado de ser una promesa en muchas cosas, también en el marketing y en el negocio publicitario. Ya es una realidad que pronto se situará como el segundo medio por captación de inversión publicitaria.

Se trata de un mundo complejo en el que se manejan muchos términos tecnológicos (a veces más de los que parecerían necesarios). Además el cambio es constante.

Nadie que se dedique al marketing puede olvidar esta realidad. Pero a veces acercarnos a un fenómeno complejo se nos hace muy cuesta arriba.

Por eso nunca viene mal que nos echen una mano.

Hace unos días pude echar una ojeada a un libro recién publicado por la editorial de la escuela de negocios ESIC: Publicidad on line: las claves del éxito en internet. Uno de los autores, José Antonio Miranda, es compañero mío de trabajo.

Se trata de una magnífica introducción a todos los aspectos de la publicidad en internet, que refleja perfectamente el estado de la cuestión en esta segunda parte de 2010.

Si quiere tener una visión general sobre la publicidad y el marketing on line o si quiere introducirse en este mundo que ya tiene un brillante presente, pero que, con seguridad, va a tener un futuro mucho mejor, este libro puede ser una magnífica ayuda.

ESIC está ejerciendo una gran labor de divulgación en todas las áreas relacionadas con el negocio al que me dedico. Hace unos meses publicó Introducción a la Investigación de Mercados, también de varios autores, entre ellos mi amiga Macarena Estévez. En este tuve incluso una pequeña participación: Maca me pidió una frase que figura en la contraportada. La verdad es que la frase no me salió muy brillante.

Pero el libro es también una magnífica introducción a la situación actual de la Investigación de Mercados, una actividad apasionante, que también está experimentando cambios provocados por la irrupción de internet. Ahora se pueden hacer en muchos casos investigaciones más rápidas y más baratas. Es tarea de todos conseguir que no sean menos rigurosas.

También este es un libro muy recomendable.

¿Volverá la publicidad a TVE?

22 septiembre 2010

Ayer nos llegó la noticia: la Comisión Europea no aprobaba la tasa que las operadoras telefónicas tenían que abonar para apoyar la financiación de RTVE.

Eso, aparte de dejar en muy mal lugar al Gobierno, que otra vez tendrá que rectificar una Ley que siempre pareció improvisada, abría de nuevo para TVE el camino del endeudamiento, los problemas de financiación y suponía un paso más hacia la desaparición de la cadena pública.

Hoy la AEA, la asociaicón que agrupa a los anunciantes españoles, ha dado muestras de sus buenos reflejos y se ha ofrecido a ayudar a la financiación de TVE, de una manera razonable, sin saturar la cadena.

Así se evitará que los ciudadanos tengamos que pagar aún más impuestos, en un momento tan delicado como este, para sufragar la televisión pública.

Ahora la pelota está en el tejado del Gobierno.

Marketing News publica hoy una reflexión sobre el tema con el mismo título que este post.

¿Más o menos?

08 julio 2010

A punto de entrar ya en el cuarto año de la crisis (ya casi ni nos acordamos de aquel asunto de las subprime en agosto de 2007) seguimos teniendo todas las preguntas, pero cada vez menos respuestas; o, al menos, respuestas menos claras.

¿Debemos trabajar más años y jubilarnos a los 67, o a los 70, o por el contrario tenemos que jubilarnos cuanto antes para dejar paso a otros más jóvenes y, como decíamos en aquel anuncio de Renault, sobradamente preparados?

¿Debemos consumir más y así ayudar al crecimiento de la economía o hemos vivido por encima de nuestras posibilidades y lo que tenemos que hacer es lo que estamos haciendo ahora, ajustarnos el cinturón y ahorrar como si todos nos fuéramos a quedar sin trabajo la semana que viene?

¿Debemos aumentar las inversiones en infraestructuras y así crear empleo o invertir menos para reducir la deuda y que no nos maltraten los mercados? (Aunque sepamos que, si no somos anglosajones, los mercados nos seguirán maltratando).

¿Debemos tener menos funcionarios (así, en frío) y renunciar a la sanidad pública, a una educación pública de calidad, a tener las ciudades limpias y en orden y a tantas y tantas cosa, o tener los necesarios, bien pagados y exigirles un trabajo de calidad?

¿Debemos recibir más inmigrantes, que hacen los trabajos más duros, que han hecho remontar la tasa de natalidad y que parecen la garantía de las pensiones del futuro o debemos expulsarlos porque ya hicieron su papel y ahora ocupan puestos de trabajo que necesitan los españoles en paro?

¿Debemos producir más y consumir así más energía o menos e ir así hacia una sociedad más sostenible?

¿Debemos hacer más publicidad para estimular el consumo o menos para reducir los gastos?

En concreto ¿las marcas deben hacer más publicidad y así salir reforzadas de la crisis o hacer menos y llevarse la cifra ahorrada a la línea de resultados a corto plazo?

En una situación más confusa, en la que todo cambia muy rápidamente, en especial los consumidores ¿debemos hacer más investigación para conocer mejor la evolución de la realidad y cómo cambian los gustos y las necesidades de nuestros consumidores o menos porque así ahorramos y salvamos algún puesto de trabajo?

Cada uno tendrá sus propias respuestas a esas preguntas, pero me da la impresión de que la crisis, y sobre todo la psicosis de crisis, nos está empujando en una espiral que se realimenta: menos investigación, menos publicidad, menos consumo, medios más empobrecidos, comunicación de menor calidad, menos actividad económica, más paro, menos consumo, menos producción…

Si no somos capaces de romper esa espiral, si seguimos el dictado de esos mercados cada vez más especulativos y más desconectados de las necesidades de la gente real, estamos condenados a vivir en una sociedad peor.

Este artículo se publicó en el último número de Investigación y Marketing, la revista de AEDEMO.

Miembro del Jurado

12 junio 2010

La semana que viene se celebra la primera reunión del Jurado de los Premios EFI.

Los EFI premian la eficacia publicitaria; el cumplimiento de los objetivos fijados para las campañas. Eso implica haber fijado esos objetivos y la metodología con la que se van a medir. Y medirlos.

También es importante presentar bien los casos.

Yo he dedicado toda mi vida a la medición (de la audiencia, de las inversiones, de la notoriedad, del recuerdo, de la eficacia…) así que me hace mucha ilusión formar parte de ese Jurado.

Todas las personas que conozco que han formado parte del Jurado me comentan lo mucho que han aprendido y lo bien que se lo han pasado a pesar de que supone una importante carga de trabajo añadido.

Ya hace casi dos años que, en una entrevista que me hizo Maite Sáez para la revista Anuncios, comenté que esta era una de las cosas que me gustaría que pasaran antes de dejar esta profesión. Ha ocurrido justo en un momento en el que el resto de las cosas no acompañan precisamente, así que espero disfrutarlo. Que sea para bien.

Espero ver muchos casos interesantes.

Y que ganen los mejores.