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Casi enteros: un blog sobre los medios de comunicación, la publicidad, su papel en la financiación de los medios, la investigación y otros temas relacionados con todo esto

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Apoyemos a la Academia de la Publicidad

Creo que aún no hace diez años me encontré con Julián Bravo en la presentación de un libro y me comentó la idea que un grupo de veteranos profesionales, encabezados por él mismo y por Augusto Macías estaban poniendo en marcha: la Academia de la Publicidad.

El objetivo fundacional era reconocer los méritos excepcionales de todos esos profesionales que han hecho una gran labor por nuestro sector.

El objetivo implícito es dignificar nuestra profesión y dar a conocer el valor de su aportación a la sociedad.

Desde el primer momento apoyé la idea. Unos años después tuve el honor de ser miembro del jurado que decidía los nombramientos de Miembros de Honor y conocer así mucho mejor a algunas de esas figuras que nos honran con la calidad de su trabajo y sus valores personales.

Más tarde he tenido la ocasión de formar parte de la Junta Directiva de la Academia y  participar en una pequeña parte del gran trabajo que está haciendo.

A su primer objetivo ha añadido otros, como el Premio Academia Joven (también conocido como Tú y el gurú) dirigido a los jóvenes valores que desde la Universidad buscan un hueco en la profesión, un hueco que los ganadores encuentran. (*)

La Academia llegó a un acuerdo con la RAE fruto del cual se celebró en 2016 la jornada ¿Se habla español en publicidad? en los locales de la Real Academia de la Lengua. Fue un éxito de público y tuvo una gran repercusión.

Recientemente ha publicado un vídeo en el que se reflejan parte de sus tareas, que puedes ver en Internet.

Hay muchas más tareas que la Academia puede emprender pero para ello necesita la ayuda de todos nosotros, los profesionales del sector. No sólo aportando la cuota de socio, que es muy pequeña; sobre todo ayudando en sus trabajos y especialmente cuidando la imagen de nuestra profesión.

Como decía aquélla antigua campaña. CONTAMOS CONTIGO.

(*) Juan Mariano Mancebo, que era el alma del Premio Joven falleció repentinamente la semana pasada.

(**) Este artículo se publicó en el número de febrero de la revista IPMark en papel.

Ha muerto Juan Mariano Mancebo

No era un futbolista. Por eso no ha abierto hoy los telediarios.

Juan Mariano era uno de los más grandes de la época (segunda mitad de los ochenta) en que la publicidad española alcanzó sus mayores glorias mundiales. Era algo así como un Iniesta de la publicidad.

Juan Mariano Mancebo en una foto de su Facebook.

Ayer sufrió un infarto cuando iba conduciendo por Madrid y falleció. Tenía 65 años. Una edad muy corta para morirse en estos tiempos.

Leo que tuvo que ver con aquella campaña legendaria de TVE con el perro Pippin que ganó el Gran Premio de Cannes (el mundial de la publicidad) pero también con el “cuponazo” de la ONCe o con la de “póntelo, pónselo”, que todos recordamos y con varias de las más notorias de RENFE. Fue, con José María Lapeña y en Contrapunto, la pareja más laureada de la publicidad española.

Ahora mantenía su propia agencia, Diluvia, y era miembro de la Junta Directiva de la Academia de la Publicidad. Allí hemos coincidido varias veces en los últimos años. Era el alma del Premio Joven y ayudaba en todo a los aspirantes a ganar ese premio, que también denominamos “tú y el gurú”. Conseguía que los publicitarios más premiados de estos años ayudaran a los estudientes a realizar campañas ganadoras.

A pesar de haber coincidido muchas veces le conocía poco (a los tímidos nos pasa siempre) y lo lamento. Por eso recojo aquí algunas frases que he recopilado en Facebook y en otros sitios de Internet.

Responsable de que muchos jóvenes vieran la publicidad como un oficio atractivo y de que muchos quisieran dedicarse a ella para hacer cosas tan espectacularess como las que él hacia. (Club de creativos9

Una persona excepcional, un redactor publicitario, un director creativo, que habiéndolo sido todo en la vieja publicidad supo actualizarse a la nueva y vivirla con ilusión (David Torrejón).

Un excelente publicitario y una excelente persona. (Ricardo Pérez Solero).

Estaba frente a la persona que más admiraba de mi profesión, el padre de todos los redactores publicitario (Luis Acebes).

Has sido el creativo de referencia en España y una gran persona siempre (Javier Díaz).

Fuiste el primero en recibirnos, nos diste muy buenos consejos y ánimo para seguir tocando puertas, pero por encima de todo nos diste una lección (Óscar Bilbao).

Se ha ido una gran persona, un gran publicitario…y se ha ido muy pronto.

Descanse en paz.

La tele tiene una cita en León

Mañana empieza en León el 33º Seminario de AEDEMO de Televisión, al que desde hace unos años se le añade el adjetivo multipantalla.

Es la cita anual que reúne a los investigadores de audiencia de las cadenas y las agencias de medios, a los institutos de investigación y a los comerciales de uno y otro lado.

Las cosas han cambiado mucho desde aquel año, a mediados de los ochenta, en que empezaron a celebrarse, en Gandía, estos seminarios. Entonces sólo había televisiones públicas (TVE y las primeras autonómicas); aún no había audímetros: la medida de la audiencia nos la daba el EGM tres veces al año. Por supuesto no existía Internet y nadie habría imaginado que íbamos a poder ver miles de programas de televisión en un aparato, el móvil, que lleváramos en el bolsillo.

Los seminarios de AEDEMO han ido acompañando con sus análisis todos estos cambios.

En León analizaremos la influencia de YouTube y los youtubers, la pasión por las series, la medición de los programas, como el fútbol, que se ven fuera de casa, la convergencia de la medición de Internet y Televisión y muchos otros temas de actualidad.

Seguro que va a estar interesante.

Y seguro que echaremos de menos a Luis, que siempre ha sido el alma de estos seminarios. Esperemos que se recupere pronto. ¡Mucho ánimo!

#Unoalmes: Tan poca vida

Debió de ser al final del verano, cuando yo iba comentando aquí, uno tras otro, los libros que había leído en ese periodo en el que nos queda más tiempo libre.

Mo Yé Sú, mi ex-colega (es mucho decir porque él ha dirigido grandes multinacionales de la publicidad y yo, ya lo saben, no he llegado a nada) y amigo Jesús Muñoz, que ahora vive en China, me hacía llegar un mensaje: Tan poca vida, muy dura pero de lo mejor que he leído últimamente.

Nunca había oído hablar de la autora, una norteamericana de nombre impronunciabla: Hanya Yanagihara.

Otras veces hemos compartido opiniones sobre libros; creo que tenemos gustos similares, las recomendaciones de Jesús nunca me han defraudado.

Había que leerlo.

A la vuelta de vacaciones lo compré en Antonio Machado, la librería de mi barrio en la que suelo rebuscar.

Es un tocho de mil páginas. Una novela que ya te advierten que es dura ¡y de mil páginas! Había que encontrar el momento adecuado. Lo empecé a leer en el puente de la Constitución, unos cuantos días festivos en los que parece que se tiene más tiempo.

Me enganchó pero no conseguí terminarlo en esos días y luego se me fue alargando hasta navidades donde, viajes, fiestas familiares y de empresa, comidas,…tampoco sobra el tiempo.

Y sí: Tan poca vida es un gran libro. Y sí: también es muy duro.

Es la historia de cuatro amigos en el Nueva York de estos últimos años pero es, sobre todo, la historia de Jude, un genio (abogado triunfador, matemático de primera fila, excelente cocinero,…) víctima de abusos sexuales en su infancia que, a lo largo de toda su vida, se autolesiona para castigarse por aquello que él entiende como sus pecados de infancia.

Pero eso no es lo más importante. Lo importante es el juego entre diálogos y silencios; el valor supremo de la amistad que son capaces de mantener cuatro amigos de la universidad que triunfan en sus vidas profesionales: Willem es un actor de éxito, Malcom destaca como arquitecto y JB como pintor, precisamente con cuadros sobre sus amigos.

Los cerca de cuarenta años de esa profunda amistad dan para mucho.

No se asusten por el tema ni por el número de páginas. Leánla; no se van a arrepentir.

Álava e Internet

Ayer pasé el día en Vitoria, mi pueblo.

Fue un día muy agradable.

Pensábamos pasar allí todo el fin de semana largo (de viernes a martes) pero una gripe inoportuna acabó reduciendo la excursión a poco más de 24 horas.

Ya conté aquí hace casi año y medio mi encuentro con Josemari Vélez de Mendizábal que fue compañero mío hace cincuenta años cuando estudiábamos el curso de Preuniversitario.

Josemari es el Presidente de la institución Celedones de Oro que cada año, desde hace siete, organiza ciclos de conferencias sobre temas diversos. Supongo que el hecho de que nuestro encuentro se produjera a través de una red social le llevó a proponerme Internet como tema de mi charla.

Cuando me hizo la propuesta en aquella primera entrevista personal tras tantos años dije que sí sin dudar: tenía quince meses para prepararla o arrepentirme. Pero claro, los quince meses pasan…y el día llega. Seguro que en medio me arrepentí algún día, sobre todo cuando trataba de encontrar el tono para dirigirme a un público que no sabía iba a ser.

La verdad es que me hacía mucha ilusión dar una charla en Vitoria por el mero hecho de ser de allí. Las otras dos veces que había hablado en público en mi pueblo se debieron a casualidades.

Y la experiencia no me ha decepcionado.

La organización me preparó unas cuantas entrevistas en medios: Radio Gorbea, Onda Cero Vitoria, Radio Vitoria y El Correo, edición Álava. Muy interesante para alguien que se ha dedicado toda su vida a analizar los medios poder comparar los diferentes enfoques y grados de preparación de cada una de las entrevistas.

En general quedé contento; de unas más que de otras.

Creo que conseguí pronunciar una charla interesante y amena a la vez aunque seguro que habrá diferentes opiniones entre los asistentes. No sé si alguno se animará a comentar aquí. Me encantaría.

 

Mis emociones estuvieron todo el día a flor de piel. Conocí a personas muy interesantes, como Javier Sedano que, por la mañana, me llevó una foto en la que aparece mi hermano José Ramón de adolescente.

Cenamos en el Restaurante Marañón con una buena parte de los miembros de la institución Celedones de Oro; de nuevo personas muy interesantes y una cena muy animada y amena. Nos dijeron que era sólo un picoteo: resulta que ahora en Vitoria llaman picoteo a lo que en cualquier sitio de llamaría cena pantagruélica.

En la sala de conferencias recuperé a compañeros aún más antiguos, como Iñaki Garaluce con el que coincidí en ingreso de bachiller, hace casi sesenta años. Volví a ver también a Gorka Corres, con el que había estado hace algunos años compartiendo una charla profesional en el IFEMA de Madrid. Y, también me hizo muchísima ilusión (y me confirmó la magia de Internet) que Álvaro Arbina, el escritor de la novela histórica más sobresaliente del año 2016, acudiera a mi convocatoria a través de Twitter. Me encantó conocerle personalmente y poder charlar con él aunque sólo fuera unos brevísimos minutos. Siempre se hacen cortos pero en este caso, además, lo fueron.

Y ¡claro! estuvo mi familia. A ellos les pareció que lo había hecho muy bien. No esperaba menos ¡qué me iban a decir!

Y sí: en la charla hablé de Internet, de mi infancia y adolescencia en Álava y de Álava en general.

Espero que, a quienes pudieron asistir, les gustara.

La segunda @

Aún recuerdo la Asamblea del año pasado en Barcelona. Cuando pregunté por qué no conseguíamos atraer hacia la asociación a todos esos investigadores que ha traído la digitalización y que en muchos casos ni siquiera quieren reconocer que lo son. Creo que mi mensaje cayó en terreno abonado. Ese, quizá, puede ser el origen de La @ de AEDEMO un seminario que en mi imaginación se vuelve en pocos años más importante que el de Televisión, siguiendo la tendencia del mercado.

El pasado octubre se ha celebrado la segunda edición, con asistencia de cerca de cien personas (nada que ver, de momento, con el de tele; tengo que preguntarle a Pistoni cuantos asistentes hubo en el segundo seminario en Gandía).

¿Conseguiremos que los digitales se asocien a AEDEMO? No lo sé. Pero los caminos más largos empiezan con un primer paso.

Jaime Agulló ha conseguido reunir un Comité  (Fernando, Virginia y yo mismo) con el que es muy fácil trabajar; nos llevamos bien, hemos compartido trabajos anteriores (al menos dos a dos) y estamos muy abiertos a aceptar las buenas ideas del otro.

La combinación entre ponencias y proyectos va funcionando cada vez mejor. Este año hemos contado como moderador de la sesión de proyectos con Juanjo Azcárate, empresario de éxito y digital como el que más. Estoy seguro de que se llevó las tarjetas de todos los participantes y hará propuestas de colaboración a más de uno.

Esa tarde vivimos una arriesgada videoconferencia con Macao para conocer en vivo a dos influencers, pero también conocimos la manera de hacer brainstorming automático, potenciar el vídeo on line desde el e.mail, utilizar la realidad virtual en investigación y unas cuantas ideas más.

La @ empezó, como el año pasado, con la reflexión de Felipe Romero, se va a convertir en un clásico; esta vez con un optimista canto a la diversidad: busquemos fuera lo que no tenemos dentro. También lleva camino de clásico David Atanet en esta ocasión contando las posibilidades del análisis big data desde una aplicación financiera como Fintonic.

Pablo Romero puso el dedo en la llaga de los Datos Zero, todo aquello que no se mide, o cuyas mediciones no están a disposición del mercado o que se escapa por los agujeros de la red con que los pescamos.

Mapi Merchante contó las conclusiones del ambicioso estudio Net Radar, sobre la publicidad que se ve (y la que no) el recuerdo que genera y los factores que lo potencian.

El big data (Atanet, Belén Albarracín), las emociones (Lola Chicón, Luisfer Ruiz y Alfonso Calatrava) y el móvil (Ruth Bareño, Mapi) fueron los grandes protagonistas de esta edición de La @ en la que Sara Picazo analizó cómo conseguir el tuit perfecto.

Todos nos quedamos impresionados con las posibilidades del Internet de las Cosas (IoT) que nos explicó Carlos Carazo.

 

(*) Este artículo, resumen de mis impresiones sobre el Seminario digital de AEDEMO La @ se publicó en el número de diciembre de la revista I&M.

25 años en Zenith

El miércoles pasado tuvimos la cena de Navidad de Publicis Media. Este año nos hemos convertido en Publicis Media; eso quiere decir fiesta multitudinaria de más de trescientas personas, con un concierto de rock del nuevo conjunto que se ha formado con empleados de empresas del grupo. Ser tantos tiene algunas ventajas, ¡seguro!, pero enfría un poco el ambiente, con una mayoría de desconocidos próximos.

Hasta llegar a la fiesta no era consciente de que iba a tener mi pequeño minuto de protagonismo y gloria: a comienzos de este año se cumplieron 25 años de mi llegada a Central Media, que luego fue Zenith Media, luego sólo Zenith y ahora es una de las empresas del grupo Publicis.

Desde hace unos pocos años la empresa regala un reloj a quienes llegan a los 25 años de trabajo en el grupo y yo era uno de los cinco que cumplían esa condición. Si ya es raro cumplir 25 años en cualquier empresa, en una del sector publicitario es casi imposible. Y ya, llegar con una edad en la que se supone que uno debe jubilarse y en cambio seguir trabajando, seguro que me convierte en un bicho muy raro.

Antes nos daban el reloj al cumplir cinco años, algo mucho más habitual. Cuando me lo dieron a mí la fiesta de Navidad se celebró en una discoteca de un pueblo de la carretera de Burgos; todavía éramos pocos. Recuerdo que el alcohol que nos dieron no era de muy buena calidad y al día siguiente varios compañeros estaban enfermos. Justo cuando teníamos una presentación de nuevo negocio a la que alguno de los que debían presentar no pudo acudir. No ganamos aquel concurso aunque no lo debimos hacer del todo mal: unos años después sí tuvimos como cliente a Juan Manuel Granados que fue quien recibió esa presentación y con el que siempre tuvimos buena relación.

Las fiestas de Navidad han cambiado mucho. Por la evolución de la empresa y por la de la economía y el negocio publicitario. Primero éramos pocos y se celebraban en sitios pequeños. Cuando fuimos más y el negocio era boyante se celebraron durante varios años, a todo lujo, en el Casino de Madrid. Eran los tiempos de grandes viajes por la fiesta de la publicidad (Egipto, Roma, Berlín, Praga, Budapest, o…Nueva York). Luego seguimos siendo muchos pero llegó la época del catering, la fiesta de pie y los canapés escasos. Cada día tiene su afán.

Fernando Rodríguez, actual CEO de Publicis Media pero compañero ya en los tiempos de Central Media tuvo unas palabras entrañables al entregarme el reloj. Vino a decir que mi llegada a Central Media supuso un hito no sólo para la empresa sino también para el sector, que se transformaba entonces de centrales de compras a agencias de medios.

También para mí Zenith ha supuesto casi todo en mi vida profesional. Me permitió desarrollar todo lo que había aprendido en RTVE y añadir muchas cosas nuevas; durante muchos años he podido definir las investigaciones que me parecían más interesantes para la empresa y para la profesión. Creo que hemos sido innovadores y, en muchos sentidos, determinantes. Zenith ha sido referencia en investigación publicitaria. Me gustaría que lo siga siendo a partir de ahora.

He tenido grandes jefes. Mi recuerdo, y mi cariño, siempre para José María Casero y José Carlos Gutiérrez que confiaron en mí desde el principio…y para Agustín Casado y Candi Rodríguez, que siguieron dejándome hacer a mi estilo.

He tenido también grandes equipos. El año pasado reuní a todos quienes pasaron por el departamento a través de esos años en una fiesta entrañable: desde María, Jaime y Álvaro al principio hasta Irene, María, Yolanda o Mónica al final, pasando, por supuesto por unas fantásticas Alicia, Marga y Mapi, todos han hecho un trabajo magnífico y han puesto a Zenith y a su investigación a una gran altura.

En estos tiempos de redes sociales es emocionante ver el cariño que me tienen muchas personas. Ayer publiqué dos tuits que, como siempre, acabaron teniendo más repercusión en Facebook. En este momento entre los dos tienen 93 reacciones (me gusta, en general) y 20 comentarios. Algunos me han emocionado:

Te mereces eso y más (Paco)

Te mereces lo mejor!! (Arantxa)

Además sé que has disfrutado mucho en tu trabajo y nos has enseñado a muchos (Marta)

Te has ganado el respeto y cariño de muchos profesionales que han trabajado contigo y a tu lado, y lo que aún nos queda!! (Cristina)

No sólo por la cantidad sino tb por la calidad profesional y personal. (Ana)

No se entiende Zenithmedia sin ti, (José Luis)

Te mereces todo lo bueno, (Juanjo)

Gracias a todos por esos comentarios. Me llegó el día de las alabanzas sin necesidad de morirme. Y gracias a Zenith, sobre todo a la gente que siempre ha hecho Zenith (Maite, Merche, Valentín, Matías, Pepe, JonPaul, Philipp, Paola…y tantos otros), por todos estos años. Con sus alegrías y, también, sus penas.

Y gracias también a los clientes que nos ayudaron a crecer: Renault, P&G, Mercedes, Telepizza, Michelin, Iberdrola, Cepsa,… y tantos y tantos.

¡Ah! y gracias a Mapi por la foto que ilustra este post…y por esos casi 17 años de trabajo y crecimiento juntos.

La televisión se muere

Hay días para todo. Incluso hay días en los que coinciden dos o más dedicatorias. Hoy 21 de noviembre es el Día Mundial de la Televisión.

¿Cómo está hoy la Televisión? Llevamos años oyendo que la Televisión se muere; incluso sin remedio. Pero ¿es cierto?

Tengo muy reciente la clase que di el viernes en el ICEMD sobre El sector televisivo y que me sirvió para actualizar los principales datos respecto al medio.

Aunque hay experimentos previos, incluso en el último decenio del siglo XIX, se considera que la Televisión es un invento de los años veinte del siglo pasado; las primeras emisiones de lo que luego serían canales para el público se sitúan en 1930. En España acabamos de celebrar los 60 años de la primera emisión de TVE (el 28 de octubre de 1956) y los cincuenta del UHF, la actual La 2, en noviembre de 1966.

Desde entonces no hemos vivido un mes sin cambios en el sector, unos cambios que se han acelerado en los últimos tiempos, en muchos casos motivados por la digitalización galopante de la sociedad. La Televisión ya no se ve como antes, toda la familia alrededor de un mismo aparato concentrados para ver lo mismo que se estaba viendo en la mayor parte de los hogares del país. Ahora es muy posible que cada miembro de la familia esté viendo una cosa diferente en un dispositivo diferente mientras, con una gran probabilidad reparte su atención con otro o varios aparatos diferentes.

Pero la Televisión sigue siendo el medio de mayor cobertura (más del 85% de los españoles ve la televisión un día cualquiera) y sigue siendo la actividad a la que se dedica más tiempo después de dormir. Aunque el consumo cae desde el máximo alcanzado en 2012 todavía sigue estando muy próximo a las cuatro horas diarias de promedio y es superior al de cualquier año anterior a 2010. ¿Se muere la Televisión? El muerto está muy vivo.

Mi amigo Eladio Gutiérrez hace mención hay a un documento de tres grandes asociaciones europeas en el que se recalca esta misma situación: la Televisión mantiene en toda Europa su situación de dominio, incluso entre los jóvenes, el grupo en el que puede estar más amenazada; incluso en el Reino Unido, el país en el que las alternativas digitales tienen más fuerza.

Eso sí: se trata de un medio muy diversificado, con una audiencia muy fragmentada: ya nunca encotraremos a más del 60% de la población viendo el mismo contenido como ocurría a veces a mediados de los ochenta; ya es muy raro que un programa alcance los diez millones de espectadores, incluso si es uno de los partidos del siglo que el fútbol nos ofrece en varias ocasiones cada año.

Las campanadas de año nuevo en TVE siguen siendo uno de los programas de mayor audiencia del año (FOTO: TVE)

Las campanadas de año nuevo en TVE siguen siendo uno de los programas de mayor audiencia del año (FOTO: TVE)

Puede parecer contradictorio pero ese medio de audiencia fragmentada está muy concentrado desde el punto de vista empresarial. De las más de 280 emisoras medidas por Kantar en octubre dos grupos (Mediaset y Atres) concentran el 58,5% de la audiencia, casi el 81% de la publicidad emitida y más del 87% de los ingresos publicitarios.

No nos debería sorprende si tenemos en cuenta que, en el ámbito digital a nivel mundial, dos empresas Google y Facebook concentran el 85% de los ingresos y dejan el restante 15% para varios millones de otras empresas (algunas tan grandes como Apple, Amazon, Twitter o Baidu).

También está muy concentrado el sector de la producción: según datos proporcionados por Barlovento Comunicación sólo cuatro de las cincuenta y tres productoras de las que se ha emitido algún programa entre enero y octubre han producido más de quinientas horas de programas; entre las cuatro suponen más del 54% de la producción; en el otro extremo cada una de las 33 con menor producción ha producido menos del 1%; entre todas suman menos del 10% de la producción emitida.

La Televisión de Pago ha experimentado un fuerte crecimiento estos últimos años, empujada por las operadoras de telecomunicaciones pero sigue siendo la hermana pequeña: aproximadamente un 35% de los hogares pagan ahora por disponer de esa oferta más amplia.

La Televisión vive tiempos interesantes: cada vez más contenidos se ven en dispositivos diferentes del televisor; cada vez más contenidos provienen de personas o empresas que no estaban en el circuto tradicional. Pero con todos los cambios, innegables, creo que el medio sigue gozando de una salud envidiable.

60 años

Hoy hace sesenta años de la primera emisión de Televisión Española.

Para la gente de mi edad fue todo un acontecimiento ver las imágenes de algo que se estaba produciendo a mucha distancia.

Una imagen de los primeros años de TVE.

Una imagen de los primeros años de TVE.

Mi padre, un sesudo profesor de instituto, nunca fue muy partidatio de aquella ladrona del tiempo: ¡sus hijos teníamos que estudiar! Sólo muchos años más tarde los partidos de fútbol le engancharon. Así que el primer aparato que entró en casa lo hizo bastante después cuando mi hermana Blanca tuvo que permanecer varios meses en cama por una enfermedad del corazón y la tía Cristi se lo regaló para paliar su aburrimiento.

Al principio yo sólo veía la televisión algún rato suelto en los escaparates de una tienda de la calle Dato al volver del instituto. Luego subía a verla en ocasiones especiales (el Tour de Francia, Eurovisión,…) a casa de la vecina del segundo, Eloísa, una señora algo mayor que mi madre que tenía tres hijas más o menos de mi edad pero con las que yo nunca coincidía.

No sé lo que pensaría mi padre cuando mi primer trabajo fue precisamente en RTVE a donde llegué el año en que la tele iba a cumplir sus primeros veinte años.

Seguramente aún le pareció peor cuando quince años después dejé mi puesto en la cadena estatal (que había ganado por oposición, algo sagrado para la gente de la edad de mi padre…y para la de la mía) para irme ¡a una empresa de publicidad! una actividad que, sin ninguna duda, consideraba menor y, muy probablemente, poco adecuada para un licenciado en Matemáticas.

Pero la televisión, y más tarde los medios en general, ha sido el centro de mi vida, mi pasión y el trabajo con el que me he ganado, bastante bien, la vida.

Aquel 28 de octubre de 1956 yo acababa de iniciar mi primer curso en la preparatoria de ingreso del Instituto Ramiro de Maeztu de Vitoria (aunque saqué muy buenas notas tuve que repetirlo un segundo año por razones de edad). Seguramente no me enteré de que se había puesto en marcha un nuevo medio de comunicación que, aunque entonces no llegaba a Vitoria (sólo se pudo ver en algunas zonas de Madrid) ya había empezado a marcar mi vida.

¡Felicidades TVE!

Otro día hablaremos de la trayectoria de una empresa que ahora, como casi siempre, vive un momento muy complicado.

Y si quieres recordar un buen número de programas de todas sus épocas, aquí puedes hasta votar el que te parece mejor.

#Unoalmes: Desorden, de Daniel Solana

Cuando, hace unos años, leí Postpublicidad, no conocía personalmente a Daniel Solana, aunque sí había leído, unos cuantos años antes, sus comics Creatas y Ejecutas, que durante un tiempo publicó la revista Anuncios.  Me impresionó  muy favorablemente su lucidez y la manera en que describía el nuevo mundo que se había abierto con la digitalización, la nuva sociedad líquida, los cambios que tenía que hacer la profesión publicitaria para afrontar la nueva situación y el gran poder que adquirían ahora los consumidores. Era un libro muy interesante, que hacía pensar a los que nos dedicamos a esto.

Este verano he terminado de leer un nuevo libro suyo Desorden, que lleva como subtítulo El éxito no obedece a un plan. No ha sido estrictamente una de mis lecturas de verano, porque es un libro largo y denso, que hay que leer reposadamente y me ha llevado un par de mesesAhora ya conozco personalmente a Dani; le conocí a raíz del estudio sobre inversión en comunicación digital que hicimos para IAB hace unos cinco años. Una idea suya en la que yo colaboré con la dirección técnica y luego en la presentación. Tras dos años de esfuerzos la asociación decidió no continuarlo. Creo que es una pena.

Daniel Solana es uno de los grandes de la publicidad española. Fundador de la agencia Doble You, una de las pioneras y las más importantes en el mundo digital, ha ganado un gran número de premios, entre otras cosas por las campañas para la compañía Atrapalo.

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Cuando esta primavera coincidimos en una presentación y le comenté  que no había encontrado su nuevo libro me dijo que él me lo buscaba; luego lo encargué en una librería y lo tuve.

Desorden no es un libro sobre publicidad, ni sobre creatividad, ni… pero es eso y mucho más. Diría que, sobre todo, es una manera de analizar la inteligencia mética, una alternativa al razonamiento lógico para resolver problemas prácticos. Una forma de razonamiento útil para tomar decisiones orientadas a la acción, aplicable a todo tipo de situaciones, muy útil para enfrentarse a situaciones fluidas, fugaces, movedizas; ideal para moverse en entornos complejos. Algo que recuerda mucho a las situaciones en las que nos vemos envueltos cada día en el mundo líquido en el que vivimos.

Se trata de un libro plagado de citas, de referencias, todas relacionadas entre sí. Daniel Solana es un pozo de sabiduría que lo mismo relaciona los más modernos temas de la biología con la filosofía presocrática que las matemáticas con las ciencias sociales.

El conocimiento no avanza repitiendo y clasificando lo que ya sabemos sino relacionando entre sí temas que, aparentemente no tienen nada que ver. Esa es la base de la creatividad, no sólo en publicidad, por supuesto.

La máxima expresión del orden es el gran desorden, aunque nuestra mente no lo acepte y necesite ordenar y clasificar.

Vivimos para buscar; todos estamos permanentemente buscando algo. Nos enfrentamos al acto de decidir miles de veces a lo largo del día; de vez en cuando esas decisiones son importantes. En general preparamos mal esa toma de decisiones.

Tomar las decisiones adecuadas no siempre depende de tener toda la información de forma estructurada y manejarla adecuadamente. Muchas de las grandes decisiones se toman por impulso, por intuición. Para ello es clave el entrenamiento y el disponer de mucha información,… aunque no siempre esté bien estructurada.

Somos exploradores. Vivimos en un paisaje inhóspito en el que para sobrevivir estamos sometidos a fuertes exigencias. Sobrevivimos gracias a las sofisticadas herramientas de las que estamos dotados.

Los nuevos tiempos y nuestro afán de clasificación nos han alejado de la poesía y de los nombres inteligibles. Una nueva estrella ya no se llama Aldebarán u Orión sino VSXJ213808.7+261704. Es la manera de identificar a una entre los millones de estrellas que ahora se conocen. Eso hace que la lengua se utilice ahora de una manera menos amable.

En la vida lo importante no es prever el futuro sino ir sembrando puntos que en algún momento seamos capaces de conectar. Puntos que inicialmente no tenían nada que ver cobran sentido con el paso del tiempo y nos muestran interesantes relaciones.

La comprensión por los ojos, diferente de la comprensión por razonamiento, puede ser un paso previo que ayude a interiorizar mucho mejor algunos conceptos: la fluidez cuando vemos un río; la inmensidad cuando vemos un océano.

El libro está estructurado en diez capas. He tratado de extraer alguna idea de cada una de ellas; la última se refiere al problema de la educación: la acumulación de conocimientos para cuando los podemos necesitar, algo que proviene de unos tiempos (recientes) en los que no teníamos toda la información a un solo clic, se ha quedado anticuada. Ahora es necesario un nuevo concepto, una nueva manera de aprender para ser capaces de descubrir lo que no es evidente.

El libro incluye un breve prólogo de Risto Mejide, que se identifica como un mético; yo creo que también lo soy. Y eso que, creo, me parezco muy poco a Risto.