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Casi enteros: un blog sobre los medios de comunicación, la publicidad, su papel en la financiación de los medios, la investigación y otros temas relacionados con todo esto

Número Cero: el diario fantasma de Umberto Eco

Por mi profesión (no sé, incluso, si por mis oposiciones a RTVE) conocía la obra del Umberto Eco ensayista, o semiólogo, antes de la publicación de El nombre de la rosa. Había leído algunas cosas, recuerdo Obra abierta y Apocalípticos en integrados en la sociedad de masas, que ahora volverían a ser actuales. Siempre eran interesantes y se leían bien, sobre todo comparadas con otras cosas que había que leer por obligación en aquella época.

Recuerdo que cuando se publicó El nombre de la rosa para mí fue una sorpresa muy agradable y la devoré en unos pocos días. Desde entonces he leído casi toda la narrativa que ha ido publicando, con sensaciones desiguales pero casi siempre positivas.

Así que, cuando el Día del Libro (sí; como no estoy en Cataluña, me regalo yo mismo los libros) Número cero en una librería, lo compré sin dudar.

Ha sido otra de mis lecturas de este verano. Como es muy corta y era verano me duró un par de días. Me quedé con la sensación de que el tema, sumamente interesante y muy relacionado con el contenido habitual de este blog, daba para bastante más.

¿Podría crearse un periódico con el único objetivo de extorsionar y chantajear?¿O con el fin de ocultar determinadas noticias interesantes tras una maraña de informaciones sensacionalistas? Evidentemente podría hacerse; es más, aunque la trama se sitúa en la Italia de 1992, sonaría bastante real en la mayor parte de los países de la Europa actual, incluido el nuestro.

El commendatore Vimercate, que podría recordar a algún empresario reconvertido en político, decide crear un diario Domani (Mañana) que se publicará un año después (aunque desde el principio se intuye que nunca llegará a publicarse). Su finalidad es elaborar dossiers para tenerlos a punto en el momento en el que Vimercate los necesite. Si la realidad no es exactamente así, hay que reconocer que la situación creada por Eco es terriblemente verosímil.

A partir de ahí se elabora toda una trama muy interesante que, en mi opinión, se complica cuando uno de los redactores decide investigar la muerte (o mejor la no muerte) de Mussolini. En la autopsia del cadáver deformado no aparecen algunas de las enfermedades que el dictador padecía, de lo que se deduce que el muerto no era Il Duce sino su doble. El Mussolini real habría huído, se habría refugiado en Argentina y se habría convertido en la figura central de un golpe de Estado en los años ochenta si una segunda muerte (ésta real e inoportuna) no lo hubiera impedido. Este asunto que, pese a no ser central, se extiende a lo largo de demasiadas páginas (incluyendo la, sumamente desagradable transcripción de la autopsia) ralentiza el libro y hace que no sea una obra redonda.

En cualquier caso se trata de una novela interesante, con la mezcla de humor, erudición, intriga, realidad y ficción a la que Umberto Eco nos tiene acostumbrados.

1 comentario

  1. Dice ser Juan José Álvarez Carro

    Le perdono a Umberto Eco los fallos encontrados en la novela (pues coincido con Eduardo Medianveitia en su comentario) por su erudición y por lo tremendamente verosímil de su “Número Cero”.
    “La erudición es para perdedores”, “La única certeza es que siempre hay alguien que te está mintiendo”, terribles y descorazonadoras verdades.
    Supongo, Eduardo, que lo pormenorizado de la autopsia no quiere ser el núcleo narrativo, sino una etiqueta de advertencia, como la de los productos tóxicos, que nos previene…
    Grande, Profesor Eco.

    11 Septiembre 2015 | 20:43

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