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Entradas etiquetadas como ‘prevención’

En el día de los derechos sexuales y reproductivos

Por Sílvia Aldavert García

Ana tiene 19 años y vino hace tres meses al Centre Jove d’Antinconcepció i Sexualitat de Barcelona-CJAS porque tenía un retraso de regla. Al charlar, nos explicó que habitualmente mantenía relaciones sin protección ya que su pareja insistía en que era suficiente con la marcha atrás.

Explicación del uso de métodos anticonceptivos. Imagen: APCIB.

Explicación del uso de métodos anticonceptivos. Imagen: APCIB.

Le aconsejamos que, además de realizarse la prueba de embarazo, también se hiciese las pruebas de infecciones de transmisión sexual. En unos minutos tuvimos los resultados, Ana no había contraído VIH ni sífilis, pero sí que estaba embarazada. Sorprendida repetía ‘yo no quería’, ‘él me dijo que no pasaría nada’, ‘dijo que se correría fuera’… Y finalmente nos preguntó: ‘¿Y ahora qué?’

Ana había encontrado nuestra asociación buscando por internet. nos llamó y le recomendamos venir a vernos al Centre Jove d’Antinconcepció i Sexualitat de Barcelona-CJAS, donde el equipo multidisciplinar de profesionales se puso a su disposición para resolver sus dudas, siempre  desde la garantía de sus derechos y el acompañamiento a las propias decisiones, fueran éstas las que fueran, sin imposiciones ni paternalismos.

Cada año se producen más de 22 millones de abortos inseguros en el mundo, y se sabe que esta es una de las principales causas de mortalidad materna. Cada día más de 1 millón de personas contraen una infección de transmisión sexual y al menos 1 de cada 3 mujeres del mundo sufre violencia machista, física o sexual. Es la primera causa de muerte entre las mujeres de 15 a 44 años.

Este panorama mundial se suma al de un Estado que está muy lejos de ser un ejemplo: continúa sin permitir que la educación sexual sea obligatoria en el currículo escolar, el derecho al aborto está penalizado para las mujeres más jóvenes y estigmatizado para el resto, el Gobierno paraliza la Estrategia Nacional de Salud Sexual y Reproductiva y, cada vez más se reduce la financiación pública y el acceso a métodos anticonceptivos. Sólo nos queda seguir exigiendo derechos.

Son muy pocos los servicios que atienden desde este enfoque de derechos, desde la perspectiva de género y el feminismo interseccional, y de una forma integral: placer, salud, autonomía, libertad, privacidad, información, elección, educación…  en definitiva, desde el paraguas de los derechos sexuales y reproductivos.

Cuando Ana nos planteó su situación, necesitaba informarse bien sobre las opciones que tenía: seguir adelante con el embarazo o interrumpirlo. Era su decisión.

Nosotras la acompañamos en el momento de esa decisión, y también a lo largo de todo el proceso, que implicaba otras opciones importantes para su vida, su sexualidad y su libertad. No estaba en juego sólo interrumpir el embarazo, sino tomar la decisión de dejar a su pareja, empoderarse con respecto a sus relaciones sexuales y lograr la seguridad que necesitaba facilitándole el acceso al método anticonceptivo adecuado y elegido por ella misma.

Para todas estas decisiones Ana necesitaba información, acompañamiento, asesoramiento profesional, y la garantía de que su libertad sería respetada en todo momento.  Todo este trabajo ha sido fundamental para fortalecer sus habilidades en la toma de decisiones sobre su propia vida y su sexualidad.

El ejemplo de Ana sirve para entender la importancia de contar con servicios acordes con un Estado de Derecho en el que la ciudadanía sea respetada y se garanticen sus derechos fundamentales.

Septiembre es un mes de reivindicación de los derechos sexuales y reproductivos en todo el mundo. Se celebran tres jornadas principales: hoy es el Día Mundial de la Anticoncepción, el 4 de septiembre es el Día Mundial de la Salud Sexual y el 28 de septiembre es el Día Mundial por la Despenalización del Aborto. Aprovechemos los momentos y ocupemos los espacios con el objetivo de afianzar el conocimiento y ejercicio de estos derechos. Más información: Observatori de Drets Sexuals y Reproductius

silvia-aldavert-garciaSílvia Aldavert Garcia es coordinadora de la Associació de Planificació Familiar de Catalunya i Balears.

Asesinos de la igualdad

Por Flor de Torres Flor de Torres renueva

Los maltratadores asesinan a sus parejas o ex parejas. Pero son además asesinos de la igualdad. Asistimos a la lista interminable de mujeres víctimas de la violencia de género. Cuando matan separan la igualdad del género, propiciando la desigualdad. La llevan a su máximo exponente: el feminicidio.

Frente a ello hay que luchar porque esas palabras, ‘igualdad’ y ‘género’ sean un binomio indestructible. Tenemos que lograr que sea una expresión llena de contenido y de sonido para todos, y muy especialmente para las personas más jóvenes de nuestra sociedad. Para ello previamente consolidémoslas en la educación, no solo en los colegios, sino en la familia, en la sociedad. Llevémoslas a la vida. Destruyamos de forma fulminante las tretas de dominación ocultas de género, que tanto daño hacen y que aún siguen invisibles en forma de conductas micro machistas que impiden equilibrar los géneros en valores.

Pero tampoco desterremos a los maltratadores solos con sus condenas y penas, medidas y alejamientos, estigmatizándolos a su suerte. Es una obligación nuclear de la lucha contra la violencia de género trabajar con los maltratadores en tratamientos efectivos de reeducación en la igualdad de género. Este es el camino que necesitamos recorrer para que esa lista de mujeres e hijos asesinados no siga alimentándose: educación y reinserción.

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Pedagogía frente a las inundaciones en Paraguay

Por Laura Hurtadolaura

Paraguay sufre las peores inundaciones de su historia. En la capital, el río ha crecido siete metros y medio y ha arrasado los barrios más humildes, conocidos como El Bañado por encontrarse justamente en la parte ribereña de la ciudad. En total ya se han evacuado 80.000 personas en campamentos improvisados, mientras crecen las críticas ante la escasa e ineficaz actuación del Gobierno.

Inundaciones en el Bañado Sur de Asunción. Imagen del video Gloria y la lluvia.

Inundaciones en el Bañado Sur de Asunción. Imagen del video Gloria y la lluvia, del proyecto Chake Ou

A pesar de ser una zona inundable, aquí viven unas 150.000 personas, cifra que no para de aumentar debido a la emigración creciente del campo a la ciudad. Es el caso de Ofelia que vino en busca de una vida mejor hace casi 20 años. En Asunción gana diez veces más que en su pueblo del interior. En el barrio de El Bañado se construyó una casa preciosa y creó una familia, pero en 1997 ya tuvo que trasladarse a un albergue por culpa de las inundaciones. Cuando la conocí, estaba sacando los muebles de su casa con el agua hasta los tobillos por segunda vez en su vida. Estaba muy afectada, pero no se quejaba. En el fondo, sabe que es afortunada porque sus vecinos de las partes más bajas sufren inundaciones casi cada año.

Y lo sabe porque Ofelia es una de las personas encargadas de ayudar a la gente del barrio cuando se producen este tipo de catástrofes, en el marco del programa que desarrollan Oxfam Intermón, Cruz Roja y Plan Internacional, en colaboración con el PNUD en Asunción, y con la financiación de la Unión Europea. Este proyecto se llama Cháke Ou (“Cuidado que viene” en guaraní), y forma a personas como Ofelia para que hagan pedagogía con sus vecinos. Por ejemplo, tienen que enseñarles a identificar los riesgos, a abandonar sus casas y buscar sitios seguros antes de que sea demasiado tarde. La inmensa mayoría son mujeres.

¿Por qué se escogen principalmente a mujeres para estas tareas?’, pregunto. La respuesta que obtengo me deja desconcertada. Las mujeres con hijos y con casa propia son las que más se implican y las que consiguen que el mensaje se replique mejor. Eso les supone una enorme carga, que se suma a la que ya tienen en casa y en el trabajo, pero garantiza que la gente de la comunidad sea consciente de la importancia de actuar a tiempo y de luchar por un barrio en el que se pueda vivir dignamente. En definitiva, ellas son las que marcan el camino para una vida mejor en este lugar olvidado por las autoridades. Que no es poco. Y además aprenden a ser escuchadas y respetadas, que también es un gran logro.

 

Laura Hurtado es periodista y responsable del proyecto Avanzadoras de Oxfam Intermón.

República Dominicana: vencer el ‘huracán desigualdad’

Por Susana ArroyoSusana Arroyo

Los desastres no son naturales. Las lluvias y las tormentas sí, pero sus efectos sobre la vida de las personas pueden evitarse; o al menos reducirse, y mucho. Eso lo sabe bien Flor Deli Cabrera, productora de leche y dirigente de la Federación de Campesinos Independientes Mamá Tingó, que a sus 54 años presume de recordar cada uno de los huracanes que han azotado a su comunidad, Las Terreras, en la República Dominicana: “Los recuerdo todos desde que tengo uso de sentido. En el huracán David, en 1979, perdí las vacas; lo mismo me pasó con Olga y Noel en 2007”.

Flor Deli no habla con tristeza, sino con el temple de quienes llevan toda su vida volviendo a empezar, sacando fuerza de donde parece no haberla. “En 2012, el huracán Sandy nos dejó sin nada de la noche a la mañana, pero nos levantamos y luchamos por la comunidad, porque eso siempre vale la pena”, asegura. Ella habla también con la esperanza y el poder que nacen de su capacidad (y de la de su gente) de salir adelante.

Pero el más destructivo de todos los desastres que afectan a esta isla del Caribe es la desigualdad: el 42,2% de la población dominicana es pobre, aunque el crecimiento económico del país supera al de la región latinoamericana. ¿Por qué? Gracias al turismo, la minería y la exportación de azúcar, la economía ha crecido de manera sostenida durante las últimas décadas, pero también lo ha hecho la brecha social. Cada vez hay menos gente que tiene mucho y sigue habiendo mucha gente que tiene poco, debido a la escasa inversión pública, el debilitamiento del Estado y la ausencia de políticas económicas y fiscales que redistribuyan la riqueza. Ahí nace la verdadera tragedia.

Cuando es desigual el acceso a la salud y la educación, a la vivienda digna y a los recursos productivos es cuando miles de personas, como Flor Deli, quedan sobreexpuestas a huracanes, tsunamis y otras amenazas a las que se enfrenta el país. Esa injusticia, como los desastres, tampoco es natural.

Flor Deli Cabrera ya sabe cómo reducir el impacto de los huracanes que cada cierto tiempo la obligaban a volver a empezar (c) Fran Alonso / Oxfam Intermón

Flor Deli Cabrera ya sabe cómo reducir el impacto de los huracanes que cada cierto tiempo la obligaban a volver a empezar (c) Fran Alonso / Oxfam Intermón

Aumentar el poder de las personas

¿Cómo romper ese círculo desastre – recuperación – desastre otra vez? ¿Cómo evitar que la desigualdad nos gane la partida? Pues construyendo poder. Preparamos a las comunidades para que conozcan sus amenazas, incrementen sus capacidades y recursos para afrontarlas y exijan a las autoridades su derecho a recibir una atención de calidad antes, durante y después de las emergencias. A la vez, de la mano de organizaciones locales socias, solicitamos al Estado políticas públicas que reduzcan la pobreza y la desigualdad, que protejan los medios de vida de la población y que ayuden de forma rápida y eficaz a las personas más afectadas por los desastres.

La percepción del riesgo es absolutamente subjetiva. La gente que vive en las riberas de los ríos o en las laderas de las montañas propensas a los deslizamientos no suele pensar que su vida está en riesgo, por increíble que parezca. Tiene “naturalizada” la amenaza a la que está expuesta y, sobre todo, su vulnerabilidad ante ella. Cambiar ese chip puede tardar años.

Un logro importante es que, hoy, la gente es más consciente de las amenazas que la rodean y del efecto que tienen sobre sus vidas. Atrás quedaron expresiones como “los huracanes no pasan por aquí” o “las tormentas tropicales se producen cada 18 años”. Cada vez son más las personas que, como Millys Espinoza, exigen su derecho a una vida segura y se preparan para conseguirla.

Salvar vidas que salven vidas

Cada año, las tormentas, las depresiones tropicales y los ciclones amenazan a la República Dominicana desde el 1 de junio hasta el 30 de noviembre. Las lluvias, inundaciones y deslizamientos que llegan a su paso golpean con especial fuerza a la agricultura campesina, un sector castigado por las pérdidas, las deudas y el abandono estatal.

Estamos hartas de perder las cosechas todos los años, pero estos huertos comunitarios podrían solucionar de una vez por todas los problemas que tenemos después de cada inundación”, dice Millys Espinoza, que vive en El Peñón, en la provincia de Barahona. Como muchas mujeres productoras, ahora sabe que la construcción de huertos familiares en zonas no inundables facilita y mejora su alimentación y la de su comunidad. “Más de treinta años viviendo en el campo y no comía hortalizas. ¿Se imagina? ¡Ahora como vegetales todos los días!”, cuenta orgullosa. “Me como lo que siembro, y lo que sobra, lo vendo.” Con ese dinero, esta joven madre de tres niños paga deudas y ahorra para comprarse una casa, una que ningún huracán se pueda llevar.

Su historia es la de otras 35 mujeres afectadas por el desborde del río Yaque en El Peñón. La de casi cuatro millones de dominicanos que viven en la pobreza. La de 1.500 millones de personas que viven en lugares inseguros en todo el mundo. Millys y Flor Deli deben estar en el centro de todos los esfuerzos (estatales, privados y de la cooperación internacional) que tengan como objetivo el desarrollo real, sostenible y justo de la República Dominicana.

 

Susana Arroyo es responsable de comunicación de Oxfam en América Latina. Tica de nacimiento, vive en Lima. Quiere que cambiar el mundo nos valga la alegría, no la pena.

Las mujeres de Wis Wis, preparadas para el próximo huracán

Por María Cimadevillam_cimadevilla

Salimos temprano hacia la terminal de vuelos internos del aeropuerto de Managua (Nicaragua). Nuestro destino es Bilwi, capital de la RAAN (Región Autónoma del Atlántico Norte) donde queremos conocer  el impacto positivo de la cooperación al desarrollo en la vida de millones de personas. El viaje a esta zona del país es especialmente importante porque tiene el mayor índice de pobreza extrema, la mayor tasa de mortalidad materna, de embarazos adolescentes y de violencia intrafamiliar. En el aeropuerto, en lugar de pesar nuestro equipaje, cada persona sube a una báscula con la mochila al hombro y así vamos pasando el equipo completo del proyecto “Más y Mejor Ayuda: artistas, autores de cómic y personal de Oxfam Intermón.

 

La comunidad de Wis Wis en la orilla nicaragüense del Río Coco (c) María Cimadevilla / Oxfam Intermón

La comunidad de Wis Wis en la orilla nicaragüense del Río Coco (c) María Cimadevilla / Oxfam Intermón

Aterrizando en Bilwi nos damos cuenta de la mezcla de etnias y lenguas. La población la componen miskitos, creoles, mayangnos, mestizos… Continuamos por tierra hasta Waspan. Una distancia de 100 kilómetros, que debido al estado de la pista de tierra llena de baches, tardamos más de 4 horas en recorrer. Llegamos al anochecer, justo antes de que la luz eléctrica se apague. Aquí no existe suministro durante la noche, y todo queda a oscuras o a la luz de las velas hasta el amanecer.

Por la mañana montamos en una barca y subimos por el Río Coco hasta Wis Wis, una de las comunidades donde se desarrolla el programa de Acción Humanitaria cuyo objetivo es formar en la prevención de desastres naturales, algo que sucede periódicamente en la zona.

Nos recibe un grupo de mujeres, niñas, niños, algunos adolescentes y apenas un par de hombres. Esta desigualdad se debe a que la mayoría de los hombres se han marchado a trabajar al cercano triángulo minero. Un territorio donde la trata de niñas, la violencia sexual, el VIH, el narcotráfico y la discriminación étnica son protagonistas.

Melba organiza un simulacro de evacuación en la comunidad de Wis Wis (Nicaragua) / (c) María Cimadevilla / Oxfam Intermón

Melba, una de las mujeres de la comunida de Wis Wis, organiza un simulacro de evacuación / (c) María Cimadevilla / Oxfam Intermón

Mientras tanto, las mujeres de Wis Wis han tomado las riendas, aprendiendo y planificando un plan de evacuación. Aprovechando nuestra visita han organizado un simulacro. Suena la sirena desde un megáfono que Melba, una de las mujeres de la comunidad, porta con decisión. “Alerta” es la única palabra que entiendo de su dialecto miskito, pero lo que dice parece efectivo porque mujeres y niños se ponen los chalecos salvavidas y corren hacia el otro lado del poblado. Allí se colocan en fila, desde los más pequeños a los más mayores, y las mujeres los trasladan en barca hasta lo que se ha señalizado como punto seguro. Los jóvenes recogen en jaulas adecuadas a las gallinas para evitar que mueran asfixiadas. Otra mujer se encarga de recoger y llevar el kit de medicinas. Mientras todo esto ocurre, el megáfono sigue emitiendo la voz firme de Melba, que al finalizar el simulacro nos explica orgullosa cómo han trabajado en conjunto para aprender qué deben hacer en caso de emergencia, y cómo han repartido responsabilidades. Resalta lo importante que ha sido para las mujeres de la comunidad ser las protagonistas de todo ese proceso. Se sienten orgullosas y más preparadas para enfrentar una situación de emergencia si vuelve a ser necesario.

Este programa ha recibido el apoyo de la Ayuda Oficial al Desarrollo. La misma que en los últimos cuatro años ha sufrido un 70% de recortes. Cabe pensar en cuál será la consecuencia en vidas humanas de esos recortes, frente a aquellas que gracias a estos programas, podrán salvarse cuando un huracán vuelve a azotar la zona.

 

María Cimadevilla se dedica a temas de comunicación para proyectos sociales, educativos y culturales. Navega de la mano de organizaciones con proyectos y personas que quieren cambiar este mundo, entre ellas el proyecto “Más y Mejor Ayuda” de Oxfam Intermón. @M_CiMaDeViLLa

En la piel de las personas mayores

Por Flor de Torres Porras Flor de Torres + nueva

El maltrato a las personas mayores es un delito invisible. Goza de absoluta impunidad. Sus autores se prevalen de la extrema vulnerabilidad de la víctima.

No hay cifras, ni recuentos oficiales. Es invisible hasta en su percepción. Se maquilla en estadísticas comunes de violencia a la familia. Pero esta ahí: invisible, ocultado por sus cuidadores, sus hijos, sus familiares, en residencias no homologadas donde son depositados. Ellos, sus maltratadores, son a su vez cuidadores y responsables de su dignidad y seguridad. Son los que ejercen el maltrato físico, el psíquico, el abuso económico, la sobre sedación, la no asistencia, el aislamiento, el acoso, la falta de cuidados, los atentados a un integridad moral, la institucionalización sin garantías, la tiranía emotiva, las agresiones sexuales. Si, ahí están también ellos, los ancianos: callados, vulnerables y enfermos. Sin protección.

Según el Centro Reina Sofía para el Estudio de la Violencia, las cifras del Ministerio del Interior arrojan un escaso porcentaje de tres de cada 10.000 ancianos maltratados. Pero según estudios de organizaciones nacionales e internacionales, la cifra real de ancianos que sufren malos tratos se sitúa entre el 4% y el 5% de la totalidad de la población mayor de 65 años.

Y es la incidencia de la dependencia lo más preocupante relacionado con el universo de los malos tratos. Más de un millón de personas mayores padecen situaciones de dependencia grave o muy grave.

Los recursos, cada vez más limitados, y la dependencia familiar no cualificada incide en la medida que puede provocar reiteración además de conductas de violencia ya aprendidas o desplegadas ante personas extremadamente vulnerables. Es un hecho que el maltrato a ancianos tiene también componente de género y que en su mayoría se proyecta sobre nuestros mayores pero en el universo femenino, sea hombre o mujer el maltratador. Conductas enquistadas en la educación y en la familia se transmiten de padres a hijos e incluso se proyectan sobre la misma victima con varios maltratadores simultáneos y que conviven en la impunidad de un domicilio, del silencio y la extrema dependencia de la víctima.

Los ancianos son a la vez cuidadores de hijos esquizofrénicos, con problemas de alcohol, de drogas. Es el sustento último de personas que el que han excluido social, laboral e institucionalmente. Y ahí están siempre ellos: nuestros mayores. Cuidando en vez de ser cuidados. Sufriendo patologías ajenas cuyas agresividades les revierten. Y esto no es reflejo de un estado social, es muestra de la crueldad y la falta de valores del ser humano. No hay mayor injusticia que agredir y maltratar a una persona aprovechándose de su extrema vulnerabilidad.

Esta es una bolsa oculta de absoluta impunidad: la que se enconde en el maltrato a los mayores al concurrir la ventaja añadida que el trinomio ‘mayor-maltratado-vulnerable’ nunca denuncia el hecho, provocando que el oscurantismo de esta conducta permanezca, se mantenga y enquiste en la dependencia física y emocional con su agresor o agresores.

Pongámonos en su piel y denunciemos lo que ellos no pueden. No seas cómplice de sus maltratadores.

 

Flor de Torres Porras es Fiscal Delegada de Andalucía de violencia a la mujer y contra la discriminacion sexual.

La mejor defensa

Por Irantzu Varela Irantzu Varela n

Contra la violencia machista, la mejor defensa no es el ataque.

No es cuestión de vengarse de los maltratadores, comprarse una tijera castradora o irnos todas a vivir a un mundo sin hombres.

La violencia machista no es “una lacra”, como les gusta llamarla a los políticos y medios reaccionarios; ni una sucesión casual de hechos aislados, protagonizados por hombres enajenados o problemáticos, que no responden a ningún patrón ni tienen un trasfondo político.

La violencia machista es la manifestación de una ideología, el machismo, que considera que las mujeres somos personas “de segunda”, objetos de deseo, adorno o molestia -según toque- y sólo sujetas de satisfacción. Ajena, por supuesto.

Por eso, contra la violencia machista hay que tomar medidas políticas, culturales, colectivas e individuales.

Guardameta de fútbol. Imagen: (c) Marta Hernández Arriaza

Guardameta de fútbol. Blog la sonrisa del arlequín. Imagen: (c) Marta Hernández

 

Contra la violencia machista, la mejor defensa es la educación. Explicar y demostrar a niñas y niños que no tienen que ser de una manera determinada por ser lo uno o lo otro, ayudarles a cuestionar todo lo que se les presupone -o se les impide- por ser de un sexo, enseñarles a relacionarse con personas, no con miembros de uno u otro sexo. Porque establecer la diferencia como forma de identificación en la personalidad de las criaturas, desde pequeñas, supone obligarlas a crecer entendiéndose como opuestos. Unas son lo que otros no. Y viceversa.

Contra la violencia machista, la mejor defensa es la deslegitimación. No tolerar, en ningún contexto ni con ninguna excusa, el lenguaje sexista, las bromas machistas, el uso de tópicos, la reproducción de estereotipos, los comentarios despectivos o paternalistas. Porque la trivialización del machismo, las risas -pero también los silencios- cómplices, legitiman y alimentan una forma de pensar en las mujeres como seres “distintos”, que es el primer paso para perderles el respeto. Y se acaba encontrando una excusa para la violencia.

Pero hay dos armas infalibles contra la violencia machista. Una, son las mujeres. Mujeres felices, seguras de sí mismas, con conciencia feminista, con la autoestima sana, que se respetan y entienden que tienen un lugar en el mundo. Mujeres que quieren con condiciones y no desean que las quieran mucho, sino que las quieran bien; que disfrutan de su cuerpo tal y como es, que se cuidan para estar mejor, no para gustar; que se miran con ojos generosos, no con reflejos crueles de la mirada ajena. Contra esas mujeres, es difícil ejercer la violencia. Porque no se creen el papel de frágiles satisfactoras de deseos ajenos que les ha asignado el patriarcado.

La otra arma contra la violencia machista son los hombres. Hombres felices, seguros de sí mismos, con conciencia feminista, con la autoestima sana, que se respetan y entienden que tienen un lugar en el mundo. Hombres que quieren relacionarse como iguales, desde la complicidad y la libertad, que se atreven a reconocer sus debilidades y que no tienen nada que demostrar. Esos hombres no ejercen la violencia contra las mujeres. Porque no se creen el papel de duros líderes de las vidas ajenas que les ha asignado el patriarcado.
Irantzu Varela es periodista, feminista, experta en género y comunicación, y (de)formadora en talleres sobre igualdad en Faktoría Lila.

Erradicar la violencia día a día

Por Susana Martínez Novo SusanaMartinezNovo70

Hace sólo dos días, el lunes 25 de noviembre se conmemora, como todos los años el día Internacional de lucha contra la Violencia de Género. Para nosotras, todos los días son días de conciencia y trabajo en este ámbito.  El día 25 fue elegido en homenaje a las hermanas Mirabal, tres activistas políticas asesinadas en 1960 a manos de la Policía secreta en la República Dominicana. Han pasado muchos años desde entonces y comprobamos que sigue siendo alarmante el número de  mujeres asesinadas, violentadas y víctimas de trata de  personas como consecuencia de esta lacra en nuestro país y en el mundo.

Aparecen nuevas formas de violencia,  y el ejercicio del control de unos sobre otras se multiplica con ayuda de las nuevas tecnologías. Muy a nuestro pesar, la administración ofrece respuestas todavía hoy insuficientes, como lo demuestran las últimas cifras sobre violencia. Según fuentes oficiales del Ministerio de Sanidad y Asuntos Sociales, (Delegación Gobierno para la Violencia de Género), 45 mujeres han muerto a consecuencia de actos de este tipo de violencia en nuestro país en lo que va de año, 5 niñas o niños han muerto por la misma causa y 40 menores han quedado huérfanos.

Viñeta de Eneko. Blog 'Y sin embargo se mueve', de 20 Minutos

Viñeta de Eneko. Blog ‘Y sin embargo se mueve’, de 20 Minutos

Las mujeres en muchas ocasiones siguen sin recibir la atención personalizada y el seguimiento que sería necesario para que no se vieran forzadas a mantener la relación de dependencia emocional y económica que las une a su agresor. Todavía hay sectores especialmente vulnerables, como las mujeres que sufren algún tipo de discapacidad, mujeres rurales e incluso mujeres de avanzada edad o jóvenes, sobre las que tenemos muy poca o ninguna información, pues por sus propios condicionantes y circunstancias ni tan siquiera se han podido identificar como victimas.

La detección y la valoración de la situación de riesgo en núcleos de población aislados o entre mujeres que  dependen para la realización de sus actividades más elementales de la vida, de otras personas que las someten con total impunidad, obligan a  los profesionales y al entorno a que extremen sus alertas.

Por otra parte es preocupante ver que las y los jóvenes siguen reproduciendo roles que sorprendentemente creíamos ya superados, y que además los difunden con total naturalidad e impunidad por las redes sociales, conscientes o no de sus consecuencias.Desde nuestra organización, la Comisión de Investigación de Malos Tratos a Mujeres, trabajamos con las victimas, en función de su edad y circunstancias,  para reeducarlas y ayudarlas a no reproducir esquemas en sus relaciones de pareja que las lleven a nuevas situaciones de violencia. Intentamos  fortalecer su autoestima y favorecer su independencia personal. Frases como ‘dónde voy a ir’ ‘qué voy a hacer’ o ‘con quién voy a salir ‘ son recurrentes en estas mujeres, hasta que se dan cuenta de que hay muchas  personas que están dispuestas y encantadas de compartir actividades y experiencias con ellas.

Con las jóvenes trabajamos en terapias grupales que las ayudan a identificar los primeros síntomas de violencia, como si se reflejaran en un espejo  y las proporcionan  recursos para poner límites y sentar las bases de una relación sana y en igualdad. Somos conscientes de que la adolescencia es una etapa crucial para cambiar dinámicas mal adquiridas y la reiteración de patrones sexistas. ‘Hoy me ha llamado 15 veces porque me quiere mucho’, puede llegar a convertirse en la normalización de la limitación de la libertad individual de una persona; ‘me ha sacado varias fotos en momentos íntimos y temo que se las mande a mis padres’ nos hace saltar las alertas.

También ofrecemos información a profesionales y personas del entorno que detectan situaciones sospechosas, activando los protocolos de actuación necesarios. No es la primera vez que un padre o una madre, nos llama porque no sabe cómo ayudar a su hija, o un profesional porque tiene que remitir a la víctima a otros servicios especializados.

La lucha contra la violencia implica un trabajo importante para el conjunto de la sociedad y conmemorar el día 25 de noviembre aunque no suficiente, es fundamental como ejercicio de reflexión para que adquiramos el compromiso de aportar nuestro pequeño o gran granito de arena.

María Jose Diaz-Aguado, catedrática de psicología evolutiva de la Universidad Complutense de Madrid, lo expresa con toda claridad: ‘ La violencia de género no es una cuestión biológica ni patológica, es un producto cultural que podemos erradicar’.
Susana Martínez Novo es abogada y activista.

Salir de la violencia, ser feliz

Por M.J.G y J.M.M  fabricanciones - generando igualdad

Lo fundamental para prevenir actos de violencia de género es que puedas reconocer tú misma que los estás sufriendo.

Va más allá de un puñetazo o‬ un golpe. Las palabras son las que hacen que lleguemos al punto de aceptar un‬ puñetazo como algo normal.‬

 

Todo empieza con una manipulación psicológica. Él va haciendo que te alejes de‬ todo lo que quieres y de todos a los que quieres, que dejes de tener vida‬ social y familiar y que te centres únicamente en él. Se basa sobre todo en hacerte‬ creer que sin él no eres nada.‬

Cuando tu pareja te obliga a estar en un sitio determinado aunque te esté‬ anulando totalmente sin dejarte ni siquiera hablar con nadie.

Cuando recibes‬ un golpe por llegar 10 minutos tarde, cuando recibes otro golpe y te dice que es que lo tenías que haber llamado por teléfono y no lo has hecho.

Cuando te pega un empujón porque simplemente estas dando una opinión distinta a la suya. Cuando te dice que eres una inútil por no pensar como‬ él, que nunca serás nada sin él, que te quedarás sola si lo dejas.

Estos son‬ síntomas de una violencia de género que tanto nosotras como nuestro‬ entorno tenemos que detectar y prevenir.‬

No dejes que nadie te manipule, que nadie te convenza de que no vales nada, de que no sirves para nada.

Que no te quiten el derecho a expresarte, a reír, a comunicarte…

No normalices situaciones de este tipo y sobre todo déjate‬ ayudar.‬

“Grita” por lo que estás pasando, por encima del miedo y la vergüenza.

Cuando alguien de tu entorno (familia, conocido, amiga, amigo, compañera o compañero de‬ trabajo…) te comente que no eres tú cuando te encuentras al lado de tu pareja, y te exprese síntomas como los citados anteriormente, no los rechaces. Hazles‬ caso, tómalos en cuenta, sé fuerte, corta esa relación dañina y que mata tu‬ vida.‬

Nunca des segundas oportunidades. Eso lo único que hace es reforzar a tu agresor, hacerle sentir más poderoso.

‪Siente que no estás sola, y que lo que estás pasando no es algo que te merezcas.

Tú no tienes la culpa de lo que pasa, aquí sólo hay un culpable y es la persona que te limita, te golpea, te veja, te insulta. Ésta es la persona culpable.‬

Todos tenemos derecho a ser felices, no dejes que nadie te mate en vida.

‪‪El llanto, el miedo, la pena y los lamentos son enemigos tuyos. Juegan en‬ tu contra.‬

Cámbialos por la rabia y el valor.

No tengas vergüenza. Tú no eres culpable de nada.

Cuéntalo a quien creas que te puede ayudar…verás como siempre encuentras‬ a alguien que te tienda una mano.‬

Una vez des el primer paso, no te arrepentirás.‬  Habrás conseguido cambiar tu angustia por tranquilidad.‬

 

 M.J.G y J.M.M son dos mujeres víctimas de violencia de género, integrantes del taller de fabricanciones de Rafa Sánchez en la Asociación Generando igualdad

Consentimiento sexual, ¿cuestión de edad?

Por Susana Martínez-Novo SusanaMartinezNovo70

Diversas fuentes gubernamentales han confirmado estos días que la reforma del Código Penal incluirá la elevación de la edad mínima de consentimiento en el delito de agresiones y abusos a menores, de 13 a 16 años. Esta noticia ha sido acogida de forma favorable por alguna organización que trabaja en defensa de los derechos de los menores y criticada por otros sectores que consideran adecuada la edad mínima actual o que piensan que el referente debe estar en la madurez de la persona y no en su edad.

Cuando hablamos de edad mínima en las relaciones sexuales, nos estamos refiriendo a la edad de la víctima de un posible delito y no del agresor que deberá ser juzgado conforme a la legislación que le corresponda según su edad.

Adolescente. Imagen de @despendolada.

Adolescente. Imagen de @despendolada.

Cada persona llega a la madurez  en momentos diferentes de la vida. Nuestra madurez o grado de vulnerabilidad puede variar incluso según las  circunstancias  una vez alcanzada la mayoría de edad. Sin embargo, la ley debe establecer unos mínimos criterios de referencia que nos sirvan para determinar cuándo una conducta es delictiva, pues la indeterminación del delito es contraria a nuestro sistema constitucional, aunque los tribunales tienen un margen de discrecionalidad para actuar según el caso concreto. En estos supuestos, la edad es un criterio válido del que partir, si bien lo que nos estamos cuestionando ahora es si la diferencia entre los 13 y los 16 años es sustancial.

Para empezar,  no existe un criterio objetivo para determinar una edad u  otra , sino el consenso al que se llegue por los políticos en un momento determinado. Es cierto que cuanto menor es una persona más fácil es manipular su voluntad y forzar su consentimiento. En sentido inverso, las secuelas que estos hechos dejan en las víctimas, son mayores cuando más conocimiento y conciencia de lo ocurrido tienen, y en muchos casos son irrecuperables.

En tal sentido si valoramos la medida como mecanismo preventivo y disuasorio frente a los abusos a menores, podríamos pensar que supone un plus de protección frente a estos delitos. Pero  si valoramos esta medida desde un contexto más amplio, nos encontramos con múltiples problemas.

Establecer la edad mínima de consentimiento en los 16 años supone negar la posibilidad de que los jóvenes tengan relaciones sexuales con anterioridad, so pena de incurrir en un delito, lo cual implica desconocer la realidad social en la que nos movemos en la actualidad ya que todos sabemos  que muchas chicas y chicos tienen relaciones antes. En estos supuestos, se prevé según parece la exclusión de la responsabilidad si el autor de los hechos es de edad próxima a la víctima o similar grado de madurez, con lo cual volvemos a la indeterminación del concepto y al arbitrio judicial. Por otra parte habrá que ver en que medida se puede producir como efecto colateral un  incremento en los abortos ilegales. La chica que tenga relaciones con su novio antes de los 16 abortará para ocultar un hecho que puede implicar a su pareja en la comisión de un delito.

Tampoco hay que olvidar lo que puede pasar si la presión de los padres lleva a alguna menor a alegar “abuso” ante el miedo de haber cometido un acto no permitido por la ley o como los padres pueden presionar a los hijos para presentar cargos en estos casos.

Ante todas estas disquisiciones con las que podríamos llenar páginas, personalmente solo puedo decir que percibo en todo esto  un halo de vuelta al proteccionismo del Estado sobre la libertad sexual de las personas, y especialmente de las mujeres, que excede de lo estrictamente jurídico para entrar en la esfera de lo ideológico. 

Quedan muchas preguntas por responder. ¿Qué relación tiene esta medida con las demás  planteadas por el Gobierno? ¿ De qué forma puede afectar la elevación de la edad mínima de consentimiento para mantener relaciones a la libertad de las mujeres para decidir sobre su sexualidad y sobre su maternidad? ¿Por qué hablamos de 16 y no de 15 ó de 14 años?

No podemos olvidar que ésta forma parte de un paquete de reformas cuyo texto definitivo todavía no conocemos.  Aún así, lo que es preocupante en este caso es que  las pretendidas garantías vengan acompañadas de grandes retrocesos, como el que va a suponer entre otros la reforma  del aborto  para muchas mujeres en nuestro país.

Considero que el gran problema, al margen de la edad, en los casos de agresiones y abusos sexuales, consiste en la prueba sobre los hechos. Los que trabajamos día a día en los pasillos de los juzgados, sabemos lo difícil que es en la práctica probar la existencia o no del consentimiento en las relaciones sexuales, sobre todo cuando estas conductas se desarrollan habitualmente en un ambiente de intimidad sin la concurrencia de testigos. Imaginaos la indefensión de la víctima que solo cuenta con su palabra contra la del agresor.

Más complicada aun es la situación cuando se trata de mujeres jóvenes, cuyo desarrollo físico induce a pensar que tienen una edad o desarrollo madurativo superior al real. Si esto se acompaña de unas copas en un fin de semana “divertido” el tema ya no hay por donde cogerlo y la impunidad es absoluta.

Por ello en lo que yo haría hincapié es en trabajar para reforzar las medidas de prevención, información y educación sexual en igualdad, especialmente entre jóvenes adolescentes, pues la prevención es la mejor manera de luchar contra este tipo de conductas que desgraciadamente son tan comunes en nuestra sociedad.

 

Susana Martínez Novo. Abogada y activista. Presidenta de la Comisión para la Investigación de Malos Tratos a Mujeres y miembro de la Asociación Española de Abogados de Familia.