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Entradas etiquetadas como ‘avanzadoras’

Nos dan gato -cultura masculina- por liebre -cultura universal-: es un fraude cultural

Por Barbijaputa

El 8 de marzo de 2017, Oxfam Intermón y 20minutos, en un  concurso con propuestas abiertas, concedieron el Premio Avanzadoras a Ana López Navajas por su trabajo de investigación de la contribución de las mujeres a la ciencia y la cultura. Nuestra colaboradora Barbijaputa conversa con ella sobre esa gran parte del conocimiento que se nos oculta sistemáticamente. 

Ana López Navajas, investigadora de la Universidad de Valencia y ganadora del Premio Avanzadoras 2017. Imagen de Daniel Larena.

Ana, has sido la coordinadora del equipo investigador del proyecto TRACE Las mujeres en los contenidos de la Educación Secundaria Obligatoria. Hace 8 años que estás inmersa en este proyecto, incluyendo a mujeres en una base de datos para los libros de texto de la Educación Secundaria Obligatoria (ESO)… para decidirte a emprender algo así, ¿imagino que te impulsó la flagrante invisibilización de las mujeres en la educación?

Pues sí. Empecé a darme cuenta, por la literatura, de cuántas obras desconocíamos y eso me fue causando una perplejidad cada vez más grande (¿¡tantas, tan buenas y tan desconocidas!?). Cuando husmeé en las otras materias, en el arte o la ciencia, la música, la historia… y observé que la situación era parecida, que no aparecía ninguna música o artista o científica… vi la magnitud de esa exclusión: todo una rica y antigua tradición cultural de las mujeres ha quedado sistematicamente en la sombra. Me di cuenta de que no teníamos en cuenta para nada, ni en la cultura ni en la memoria colectiva, las aportaciones de las mujeres. Su papel coprotagonista en el desarrollo social y cultural.

Es decir, tenemos “naturalizado” el despropósito de que ellas no han colaborado en nada (el “aparecerían en los libros” y toda una serie de tópicos más, así lo avalan) Esto crea mucha resistencia para entender que la cultura se ha construido con las aportaciones de mujeres y hombres. Pero fijémonos, conocemos los hechos y producciones masculinas, para los chicos hay modelos sociales (gobernante, escritor, artista, explorador, religioso, científico) y en todas las épocas. Pero esa es la cultura de los hombres, parcial, puesto que solo representa a una mitad de la población (en esos hechos y producciones no encontramos nunca mujeres, a pesar de que sabemos que han estado)

Sin embargo, se hace pasar por universal. Nos dan gato -cultura masculina- por liebre -cultura universal-: es un fraude cultural. Y es que nos creemos que es “universal”, a pesar de que sigue excluyendo la significativa producción cultural de las mujeres y quitándoles a todos, mujeres y hombres, un legado cultural que les pertenece. Esa cultura amputada, falseada es la que transmitimos desde el sistema educativo. Corregirlo sería un auténtico logro social. Y se puede hacer.

“Se puede hacer”. Me quedo con eso. ¿Cómo?

Se puede hacer siguiendo varias líneas: una es incorporando material didáctico usando una metodología adecuada. Otra es la de la formación del profesorado, también de la Universidad. Y después, dando impulso desde las administración pública. Lee el resto de la entrada »

Mauritania: negar la tierra es un acto de violencia contra la mujer

 Por Carmen Suárez

Wane Depha se define a sí misma como una mujer rural. Pero en Mauritania, su país, ser mujer y trabajar en el campo es una tarea difícil y complicada, con el agravante de que, para  muchas de ellas, el trabajo en el campo es la única herramienta que tienen para luchar contra la pobreza.

Wane Depha durante una entrevista en Barcelona el pasado octubre. Imagen: Oxfam Intermón.

Desgraciadamente, la mayoría de las  mujeres no pueden acceder a la propiedad de la tierra, no controlan su tierra. Por eso su trabajo es casi nulo, porque no tienen posibilidad de decisión sobre lo que quieren cultivar. En muchas ocasiones trabajan en tierras de arroz que son muy difíciles de cultivar y, si no lo hacen, el propietario de las tierras se las quita’, explica. Y, claro, al no ser propietarias ‘no pueden acceder a los créditos de los bancos para  obtener ayuda para los cultivos. Por eso es importante que estas mujeres consigan ayuda financiera para poder acceder a las tierras y tengan así el poder y la libertad para explotarlas como quieran’

Ante esta situación, este círculo vicioso que parecía imposible de romper, Wane Depha y otras mujeres como ella no se resignaron y pasaron a la acción. En su caso,  trabajando como  secretaria de alimentación  de una entidad denominada  Comité de Solidaridad con las víctimas de la violación de derechos del hombre, que pertenece a ROSA, un colectivo de ONG que lucha para garantizar la seguridad alimentaria.

“Mi trabajo –explica- consiste en movilizar a las mujeres rurales sobre la importancia de poder tener control sobre la tierra”. En opinión de Depha, estas mujeres “sufren violencia porque consideramos que el tener no acceso a la tierra, que es fuente de vida,  es una clase de violencia  contra  ellas”.   Pero no es la única situación de  violencia que padecen las mujeres en su país y nos menciona otras, como por ejemplo la derivada  del divorcio, “si  el hombre se divorcia, se va y deja a la mujer y a los hijos sin ningún tipo de soporte, sin nada. También es violencia, por ejemplo, el matrimonio precoz.”

Depha considera que “es muy importante realizar una labor de sensibilización,  y poner a la disposición de esas mujeres leyes y textos de leyes que recogen sus derechos y alentarles  a luchar por ellos. Por eso les animamos  a asistir reuniones, cursos  etc.  para enseñarles lo que pueden hacer  para luchar por sus derechos y por su autonomía financiera”

Poco a poco en Mauritania va cobrando fuerza el liderazgo femenino. Es un movimiento muy combativo y que consigue logros sólidos: “Si hoy existen  mujeres parlamentarias que acceden a puestos de decisión, mujeres senadoras, médicos…  es gracias a estas líderes que se han organizado y coordinado  por los derechos de las mujer y  que trabajan para que se pueda obtener su cota de 20% de participación en el proceso electoral. Es un trabajo de colaboración y participación que se ha hecho por todas estas mujeres”.

Durante toda esta semana, continuamos con actividades y contenidos para promover los derechos de las mujeres. A las 17:00 puedes seguir en streaming el programa especial de Carne Cruda  “Mujeres al borde de un ataque de medios”, realizado en colaboración con Oxfam Intermón en el Congreso de Periodismo Digital de Huesca.

Carmen Suarez es periodista y colabora con el equipo de comunicación de Oxfam Intermón.

La ciencia y el compromiso de María Dolores Calvo Navarro

Por Flor de Torres Porras

Cuando María Dolores Calvo Navarro (Mariola) empezó a alzar la voz aún no había sido promulgada la Ley Integral contra la Violencia de Género. Ella, como médica forense, ejercía su  labor en el Instituto de Medicina Legal de Málaga, y yo trabajaba como fiscal en la misma ciudad. En esos años encontramos un camino común que nos uniría de por vida.

No puedo describir fácilmente lo que veíamos cada día en nuestros respectivos trabajos. Llegó un momento en el que alzamos la voz, porque entendíamos imprescindible amplificar, multiplicar, extender la empatía hacia las víctimas de violencia de género (a la que por aquellos años todavía se llamaba violencia doméstica) y lograr un compromiso contra esa tragedia social que  empíricamente  contrastábamos cada día en el Instituto de Medicina Legal y la Fiscalía. Nos dimos cuenta de que solo lo lograríamos desde la especialización, evitando el cuestionamiento de las víctimas, definiendo correctamente la violencia que enfrentaban. Y ante todo y  sobre todo, con un enfoque profesional, cada una desde su especialidad, al que sumamos dos herramientas personales: empatía y compromiso contra la violencia.

Víctima atrapada. Imagen de Fundación Luz Casanova.

Víctima atrapada. Imagen de Fundación Luz Casanova.

Recuerdo que con frecuencia en su trabajo había comentarios que anteponían el hecho de ser mujer a su calidad de profesional de primera línea. Removía los cimientos de un sistema judicial hecho y pensado por hombres, que se resistían a aceptar los cambios. Profesional de las ciencias forenses de primera línea, cercana, empática y única. Irrepetible. Ambas desarrollamos nuestro trabajo contra viento y marea ante una Justicia masculinizada  en la que había que cambiar la invisibilización de los delitos contra los derechos de la mujer, que se cometen por el hecho de serlo y en el ámbito de la pareja.

A ella como forense y a mí como fiscal nos visitaban a diario  mujeres víctimas de violencia de género escondidas en delitos de ‘violencia familiar’. Mujeres sin rostro frente a la violencia de género que sabíamos que sufrían.  Apenas podían hablarnos. Sus frases eran entrecortadas, asomaba frecuentemente el llanto, les costaba  fijar sus ojos en los nuestros pues tenían la mirada perdida. Su discurso ni siquiera pretendía en muchas ocasiones inculpar  a su pareja, sólo buscaban ayuda y guía para el tortuoso camino de la huida del horror que acaban de emprender.

Eso, cuando eran ellas las que comenzaban a acercarse a la Fiscalía o al Instituto de Medicina Legal. Porque teníamos  muy presentes Mariola y yo a las que no venían a vernos. Víctimas escondidas como las ancianas, los hijos de la violencia de género, las incapaces, las personas discapacitadas… No podían ver un horizonte de esperanza. Nadie les guiaba hacia la justicia, y ellas no conocían  el camino. Estaban en manos de sus maltratadores y solo con ayuda de instituciones públicas, privadas, vecinas, amigos, compañeras, podrían ser conscientes de la necesidad de denuncia de su situación y de la posibilidad de recibir atención médica, apoyo y salidas.

Venían de  distintos orígenes, incluso de distintos países, tenían distintas historias, costumbres, estratos sociales, estudios, profesiones, domicilios. Pero cuando el miedo, la rabia y la impotencia les empujaban a buscarnos, lo hacían de la misma forma: en silencio y a escondidas. Unimos fuerzas y nos coordinamos médica y jurídicamente para darles la mejor atención posible.

Hablando con ellas, pensando en ellas, fuimos desarrollando protocolos internos para reconocer su situación y formular las denuncias. Mariola las reconocía como forense y yo como fiscal denunciaba de acuerdo con las leyes del momento. Tras los juicios, pensábamos en cómo podrían rehacer sus vidas y recomponer su autoestima.

Años después  por primera vez  en España se sintió la necesidad de caminar juntos por la igualdad. La Ley Integral las nombró como víctimas de violencia de género, y creó nuevas herramientas para darles atención y justicia. Se priorizó esta forma coordinada de actuar que habíamos iniciado en Málaga, que se extendió a toda Andalucía y luego a España. Ahora existen, creadas en el marco de la Ley Integral, las llamadas Unidades de Valoración Integral de Violencia de Genero (UVIVG). Son las que nos aportan la perspectiva de género tan necesaria en los procesos judiciales.  Dependen de los Institutos de Medicina Legal y de las pericias que les encomiendan  los Juzgados y Fiscalías de violencia de género. Son pruebas periciales que permiten sacar a la luz los delitos de violencia de género, que sin ellos seguirían invisibles: delitos contra la integridad moral, delitos de violencia de género habitual…

Gracias a las Unidades especializadas se dispone de herramientas que permiten documentar correctamente el testimonio de una víctima y sus hijos y permiten situarlas científica y pericialmente como víctimas de violencia de género. Aportan pruebas necesarias e imprescindibles los procesos. La participación de un forense y su equipo multidisciplinar, formado por psicólogos y trabajadores sociales, permite una  evaluación completa y adecuada de los casos, con la que soñábamos Mariola y yo en los primeros tiempos.

Qué lejos quedan los tiempos en que había que reclamar una y otra vez que María Dolores Calvo Navarro, además de ser mujer, actuaba en su trabajo como Licenciada en Medicina y Cirugía, como especialista, como funcionaria Médica Forense por oposición, como la primera Forense Coordinadora de Violencia de Género en España y hasta como Directora del Instituto de Medicina Legal de Granada. Una trayectoria que incluye un importante paso por Europa y numerosos reconocimientos y galardones y no puede ser cuestionada.

Nombrar a Mariola para mí es  hablar de una hermana de vida y de una mujer solidaria. Este año ha sido la primera finalista del premio Avanzadoras  2016 que cada año convocan 20 Minutos y Oxfam Intermón. Pero sobre todo y ante todo es nombrar a una mujer valiosa cuyo compromiso por la igualdad abracé desde que nos unimos y abrazaré siempre. Una Mujer de Mujeres.

flor de torres nueva recortada Flor de Torres Porras es Fiscal Delegada de la Comunidad Autónoma de Andalucía de Violencia a la mujer y contra la Discriminación sexual. Fiscal Decana de Málaga.

Lorena Moncholí: información y derechos contra la violencia obstétrica

Por Cristina Andújar

Si tuviéramos que caracterizar a Lorena Moncholí sin duda sería por su energía “Soy insaciable. Si me marco un objetivo voy a por él, con paciencia pero sin desfallecer”. Son muchas las mujeres, que al igual que Lorena, intentan cambiar el mundo que le rodea. Pero el suceso que transformó a esta mujer no es muy diferente a lo que puede ocurrirle a cualquier  madre.

Lorena Moncholí, abogada especializada en Derecho Sanitario y Derecho de Familia. Imagen: Toni Marín Marco

La vida de Lorena era la de una abogada en una entidad financiera y posteriormente en una consultora. Pero la maternidad cambió por completo su vida. Hasta aquí no hay nada extraño: es normal que tener un hijo ponga tu mundo patas arriba. Pero lo reseñable de Lorena es que de la adversidad, ser “superviviente” de la violencia obstétrica, dio origen a su lucha.  En el parto de su primer hijo experimentó muchas situaciones difíciles, desgraciadamente  muy familiares para otras madres, y de las que leemos en espacios como el blog Madre Reciente. Por esa experiencia transformó su carrera profesional para especializarse en derecho sanitario y en sensibilización contra este tipo de violencia. Lo convirtió en su objetivo profesional y vital.

Quizás si decimos violencia obstétrica para la inmensa mayoría de las personas sea un concepto abstracto, pero estamos hablando de “mujeres que sufen un  trastorno de estrés postraumático, tras haber pasado por un trato deshumanizado o humillante en su parto y en vez de obtener un diagnóstico serio que les ayude a superar su vivencia, se les acusa de ser meras  “víctimas de las hormonaso de que han perdido los nervios.”

El principal problema es que no se oye hablar de la violencia obstétrica: muchas madres no saben ni siquiera que la han padecido. E incluso las que no somos madres no somos conscientes de que tales prácticas puedan darse.

Por si no fuera suficiente, con frecuencia las mujeres no son escuchadas por los profesionales de la medicina. “Se nos infantiliza como regla general, en todos los sentidos. El paternalismo está patente en cada prueba, en cada visita, en cada revisión. Es como si dejáramos de ser dueñas de nuestro cuerpo por el hecho de albergar otra vida en nuestro vientre. Nuestro cuerpo se convierte en un objeto, que se puede tocar y manejar en nombre de una especie de “interés superior”.  Puede que en muchos casos estos profesionales  no sean conscientes, pero no podemos negar que este tipo de violencia de género, aunque sea invisible, existe en nuestra sociedad.

El gran problema reside en que las futuras madres, al igual que cualquiera de nosotros, viven en un mundo marcado por la publicidad y los medios de comunicación.  Te indican qué tienes que comprar o incluso lo que sentir estando embarazada, normalizándose prácticas obstétricas que las instituciones sanitarias desaconsejan absolutamente.

Y ante toda esta contaminación y desconocimiento Lorena trabaja cada día por conseguir una sociedad mejor a través el Proyecto Díkê con el cual consigue, mediante prevención jurídica e información, el empoderamiento de las mujeres en el momento del nacimiento de sus hijos. “Por supuesto que una sociedad mejor es posible y creo que  hay que desear siempre avanzar”.

Lorena Moncholi ha sido una de las finalistas del Concurso Avanzadoras 2016, promovido por 20 minutos y Oxfam Intermón

Cristina Andújar  es estudiante de Periodismo y Comunicación Audiovisual en la Universidad Carlos III de Madrid. Voluntaria en Oxfam Intermón. Insaciable lectora  y convencida de que con pequeñas acciones se puede cambiar el mundo.

Avanzadoras 2016: un premio a la libertad y la dignidad

Por Belén de la Ba@bdelabandanda 

“Vivo mi voluntariado con la conciencia de que es y debe ser  una intervención responsable que no puedo transferir, ni delegar. Es una realidad que necesita presencia y respuesta”.

Son las palabras de María Pîlar d’Errico, Premio Avanzadoras 2016 de 20 minutos y Oxfam Intermón. Su trayectoria de 30 años colaborando como voluntaria con mujeres en prisión sirvió para que sus compañeras de organización se animaran a presentarla al premio. Dicen que es ‘el alma’ de ACOPE, Asociación de Colaboradores con las Mujeres Presas, un grupo de voluntarias y voluntarios que entran en las cárceles para ayudar: porque las presas, sin justificar ningún delito, son seres humanos con derechos. Mariú ha pasado en estos últimos años por Yeserías, Brieva, Carabanchel, Alcalá-Meco y Albacete, y aún no ha podido responder a algunas de las preguntas que le remueven, por el sufrimiento que ve cada día en las mujeres a las que acompaña con su voluntariado.

'Transforma en lucha tu dolor', pintada en una calle de Madrid. Imagen de Belén de la Banda.

‘Transforma en lucha el dolor’, pintada en una calle de Madrid. Imagen de Belén de la Banda.

Todos los años, por estas fechas, hay cuatro mujeres que lo pasan al mismo tiempo bien y mal. Son el jurado del premio Avanzadoras, que cada año lo tiene francamente difícil. Este año, además de Mariu, habíamos recibido por lo menos treinta propuestas bien documentadas, de causas sumamente valiadas y valiosas.

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Avanzadoras: música para caminar hacia el futuro

sole gimenez

Por Sole Giménez

Sabemos que es difícil conseguir el equilibrio, que quizá nosotras no lo veamos, pero cada paso es crucial para ir acercando, igualando las cosas. Durante los últimos años he tenido la suerte de conocer a muchas mujeres cuyas historias merecen la pena. Mujeres que sacan adelante familias, comunidades, que se sacan a sí mismas y a otros del dolor y la violencia. Que merecen todo nuestro apoyo.

disco libro

Algunas de las mujeres que han colaborado en la realización del disco-libro Avanzadoras (c) Laura Martinez Valero/ Oxfam Intermón

Desde el primer momento sentimos que era importante apoyar su trabajo. Hemos tenido la inmensa suerte de que se nos han unido hombres y mujeres que han ido poniendo cada uno las piezas precisas para dar vida a este disco-libro. Grandes escritoras, brillantes periodistas y generosas ilustradoras.

Ana Belén, Estrella Morente, María Dolores Pradera, Leonor Watling, Lamari de Chambao, María de Medeiros, La Shica, Rosa León, Pilar Jurado y Maika Makovski. También han colaborado la irlandesa Eleanor McEvoy, la colombiana Andrea Echeverri, las brasileñas Paula Morelenbaum y Thaïs Morell, la mexicana Rosalía León (componente de Gliese 229), así como Sophie Maricq (del Berklee College of Music) y Neus Ferri (participante de la primera edición de “La Voz”).

Gracias a todas ellas porque han demostrado lo generosas y comprometidas que pueden llegar a ser las grandes mujeres de nuestro tiempo. Por su complicidad, por su disponibilidad, por su paciencia y por su talento. Y sobre todo gracias por traer a este disco las muy diferentes formas de ver, sentir y vivir la música. Ellas representan el crisol de estilos, formas, matices, colores, visiones, esperanzas y emociones que la mujer aporta al mundo y juntas representan el disco en una sola voluntad

Gracias también y ante todo a las mujeres Avanzadoras que han sido nuestra inspiración, nuestra luz. Sin ellas, sin su ejemplo de coraje  de valor y fuerza, de sentido y sensibilidad no hubiéramos reunido el suficiente ánimo para conseguir cerrar este hermoso circulo que este libro disco completa. Ellas nos han demostrado que merece la pena esforzarse y seguir avanzando a pesar de que a veces el viento nos frene y la noche sea oscura. Ellas caminan, andan por el más largo de los senderos sin desfallecer pues les alientan el dolor, la frustración y la rabia de muchas injusticias mudas por cotidianas, pero sobre todo les empuja  toda la enorme esperanza del cambio necesario y posible y toda la certeza de la razón.

Para ellas y por ellas es este disco, porque queremos homenajearlas y que se reconozcan sus esfuerzos y porque queremos que sus historias no solo nos inspiren a nosotras, sino también a quienes vengan detras de ellas. Sus vidas, su lucha, su trabajo y su esfuerzo merecen ser contados y conocidos, que sus valores y su fuerza pasen también a otras mujeres, que se sepa que, si ellas pudieron, todas podemos. Da igual, de donde seas, si eres de Paraguay como Perla, de Burkina Faso como Mariam, de Sudán del Sur como Martha o de España. En todos lados, se necesitan Avanzadoras, en todos lados se necesitan mujeres fuertes, mujeres valientes, mujeres que salgan adelante y no bajen los brazos, mujeres que transformen el mundo y lo hagan un poco más justo.

Sole Giménez es Embajadora del proyecto Avanzadoras de Oxfam Intermón.

Avanzadoras: propuestas, causas y homenajes

Por Belén de la Banda @bdelabanda

Sé que el jurado del Concurso Avanzadoras lo ha tenido muy complicado. Han sido muchas, y de una enorme calidad, las propuestas de mujeres españolas que con su trabajo profesional o voluntario, con su capacidad de superación, con sus ideas, su esfuerzo, su capacidad para mover a otros, están cambiando muchas cosas en nuestro país y en el mundo. Es un concurso en el que los premios los reciben muchas personas todos los días.

Mabel Lozano con un compañero de su equipo durante el rodaje de #ChicasNuevas24horas

Mabel Lozano con un compañero de su equipo durante el rodaje de su proyecto actualmente en marcha #ChicasNuevas24horas. Imagen de Mabel Lozano.

Y también es un concurso que nos ayuda a abrir los ojos. El año pasado, Sagrario Mateo nos llevó a conocer la  violencia intrafamiliar, y un magnífico ejemplo de superación personal puesta a disposición de mujeres y hombres para superarla.

El año pasado también fue el pistoletazo de salida para otro homenaje, un proyecto musical, el disco Avanzadoras, que saldrá a la venta el próximo 10 de marzo y que también es un reconocimiento y un apoyo al trabajo de las mujeres que cada día superan barreras en todo el mundo. Sus beneficios irán destinados al trabajo de Oxfam Intermón en defensa de los derechos de las mujeres.

Pero hoy la noticia es Mabel Lozano, la ganadora del Concurso Avanzadoras 2015, que nos lleva a través de su trabajo documental y de ficción a otra realidad igualmente terrible: la de la trata de personas que mueve cada día 5 millones de euros según fuentes policiales y en la que las mafias tienen esclavizadas a millones de mujeres y niñas en todo el mundo. Pero no hablamos de una realidad lejana. Está aquí, a nuestro alrededor, en nuestros pueblos y ciudades. En España.  Una durísima realidad en la que distintos países ponen las víctimas, y nosotros la clientela que paga y hace millonario el negocio. Así que es importante reconocer el trabajo de alguien que, como Mabel, ha escrito, dirigido, y producido proyectos audiovisuales imprescindibles como Voces o Escúchame para obligarnos a abrir los ojos ante la trata. Aquí una durísima y brillante muestra:

Son muchas las causas y muchas las mujeres destacadas. El jurado ha seleccionado como finalistas a Laura Teresa Negrillo que superó un cáncer de mama y ha promovido una iniciativa parlamentaria para que la seguridad social incluya las prótesis capilares en su catálogo. Y a Patricia Orejudo, abogada, profesora universitaria de derecho internacional y activista de la Campaña Estatal por el Cierre de los Centros de Internamiento de Extranjeros (CIE). Enhorabuena a ellas también, y nuestro compromiso de difundir sus causas y las de otras muchas propuestas presentadas al concurso.

Desde hace más de 30 años Oxfam Intermón trabaja por los derechos de las mujeres porque, para lograr un mundo sin pobreza e injusticia, es imprescindible que las mujeres y las niñas ganen poder sobre todos los aspectos de sus vidas y vivan libres de violencia. Son muchas las que  cada día superan barreras y nos ayudan a avanzar desde sus casas, sus barrios, sus pueblos y sus ciudades. Por eso merece la pena agradecer su esfuerzo y dedicarles el mejor homenaje: colaborar con sus causas.

Feliz Día de la Mujer

Belén de la Banda es periodista y trabaja en el equipo de comunicación de Oxfam Intermón.

Quiero conocer tu historia

Por Patricia AndersenPatricia Andersen

Hace unos días abrimos una ventana para que nos enviéis vuestras propuestas para la segunda edición del concurso #Avanzadoras. Muchos de vosotros y vosotras ya conoceréis esta interesante propuesta con la que desde Oxfam Intemón en colaboración con este diario queremos dar un merecido reconocimiento a aquellas mujeres que trabajan en nuestro país para lograr una sociedad mejor, más igualitaria y justa. Todas podemos ser avanzadoras y cualquier ámbito es válido organizaciones, asociaciones, literatura, arte, deporte…Sólo es cuestión de mirar dentro de nosotras y ver qué hacemos para avanzar y que los demás avancen con nosotros.

Ya hemos recibido las primeras propuestas y estamos encantadas con muchas de las historias. Hemos descubierto casos de mujeres que luchan por la igualdad de género en organizaciones, que emprenden sus propios proyectos para lograr aquello en lo que creen o que trabajan para educar en la igualdad, tanto con niños y niñas en escuelas como con adultos a través de talleres y terapias familiares.

(C) Oxfam Intermón

(C) Oxfam Intermón

La lucha contra la violencia de género es también una de las principales causas que nos han hecho llegar muchas de las mujeres que nos han escrito contándonos su historia. También la defensa de la infancia que como nos estáis demostrando se puede ejercer de muchas y variadas formas: luchando contra la pobreza infantil, defendiendo la educación o fomentando el deporte en la adolescencia, por poner algunos ejemplos.

Las mujeres emprendedoras merecen también una mención aparte. Hemos recibido historias de mujeres que han decidido dedicar su empresa al comercio justo, ofreciendo una alternativa de consumo a todo aquel preocupado por las condiciones de casi esclavitud y explotación infantil que muchas veces dominan la industria, especialmente la textil.

¡Y no nos podemos olvidar de las avanzadoras que  luchan por la defensa de los animales a través de las asociaciones protectoras de animales!

En definitiva, historias de mujeres que han sido testigo o víctimas de situaciones injustas y han decidido trabajar por el cambio. Por ellas mismas y por las demás mujeres. Porque es posible lograr cambios.

El jurado formado por Flor de Torres, (Fiscal Delegada de Andalucía de Violencia sobre  la mujer, y colaboradora habitual de Más de la Mitad), Virginia Pérez Alonso (vicedirectora del grupo 20minutos) y Lucila Rodríguez-Alarcón (directora de comunicación de Oxfam Intermón) tendrá la dura tarea de escoger entre todas las propuestas que recibamos, a las finalistas y a la ganadora del concurso #Avanzadoras de este año.

¿Te has sentido identificada? Hay muchas avanzadoras a nuestro alrededor y a veces ni nos damos cuentas. Nosotras mismas podemos serlo. Anímate a enviarnos tu historia o la de la avanzadora que conzocas. Puede ser tu hermana, amiga, madre, pareja… Tienes hasta las 00:00 del 02 de marzo para entrar en la web del concurso y contarnos tu historia.

Queremos que recibas el homenaje que mereces.

Patricia Andersen estudia Comunicación Audiovisual y colabora en el departamento de comunicación de Oxfam Intermón

Sin mujeres no hay democracia

Por Laura Hurtadolaura hurtado

La ausencia de mujeres en el nuevo Gobierno griego ha desatado las críticas de miles de personas en todo el mundo, ya sea a través de las redes sociales, en tertulias o debates en la calle. El hashtag #SinMujeresNoHayDemocracia ha sido trending topic y es que a la gente cada vez le cuesta más entender que no se incluya a las mujeres en los espacios donde se toman las decisiones. Allí donde, en definitiva, se decide lo que nos afecta a todos (y a todas).

Desde Oxfam Intermón promovemos la participación de las mujeres en la política. En la foto, asistentes al Congreso Mujeres y Paz de Colombia de 2013, donde se pedía más presencia de mujeres en las negociaciones de paz. (c) Pablo Tosco / Oxfam Intermón.

Desde Oxfam Intermón promovemos la participación de las mujeres en la política. En la foto, asistentes al Congreso Mujeres y Paz de Colombia de 2013, donde se pedía más presencia de mujeres en las negociaciones de paz. (c) Pablo Tosco / Oxfam Intermón.

Lamentablemente, estamos muy acostumbradas a que prescindan de nosotras en los círculos de poder. La presencia de mujeres en los parlamentos del mundo ronda el 14%. En las grandes empresas, en los puestos más elevados, también brillamos por nuestra ausencia. Y es bastante habitual que no se nos escuche en temas en los que tenemos mucho que decir, como por ejemplo, sobre violencia o el aumento de la desigualdad. Por ejemplo: las mujeres solo representan un 8% en las negociaciones de paz, aunque representan el 90% de las víctimas de las guerras, según la ONU.

Desde Oxfam Intermón hace muchos años que apoyamos a las mujeres para que participen activamente en todos los espacios de decisión. Ya sea en casa, en el trabajo, en las calles y las plazas, y también en los órganos de gobierno: locales, nacionales, regionales e incluso internacionales. Promovemos que se organicen, que se formen políticamente, para que puedan defender y exigir sus derechos. Que sus voces sean escuchadas donde se “cocina” su presente, y su futuro.

No es fácil meterse en política. Y menos para una mujer en el contexto antes descrito, ocupado principalmente por hombres. Hace poco entrevisté a una activista ecuatoriana, Johanna Izurieta, coordinadora de la Fundación Yerbabuena. Se acababa de inscribir a un movimiento político y presentado a unas elecciones y explicaba que se sentía ‘como una exploradora que se adentraba en una selva tupida, un gran desafío lleno de obstáculos’.

Su país, Ecuador, como Costa Rica y Nicaragua, son los únicos de América Latina que han conseguido paridad en la conformación de las listas para elección popular. Eso garantiza que sus Parlamentos tengan un elevado número de mujeres (en Ecuador es del 35%). ‘Un porcentaje que sería mucho más reducido, e incluso nulo, si no fuera obligatoria la paridad en la conformación de las listas‘, asegura Izurieta que sabe que ‘el acceso de las mujeres a la política es todavía difícil. Las mujeres debemos negociar en el seno de nuestras familias, por el tiempo que demanda la política. Y además, tener recursos o apoyos financieros fuertes para que la participación tenga posibilidades reales de elección’.

Sin embargo, las mujeres como Johanna, que han dado los primeros pasos en esta selva llamada política, no van a rendirse fácilmente. ‘Estoy convencida de que es importante que las mujeres tomemos todos los espacios públicos, realicemos propuestas de políticas públicas y exijamos el avance en nuestros derechos’. Ellas están haciendo camino para que otras mujeres las puedan seguir en esta odisea. Se necesita más preparación, más formación, y múltiples recursos para que haya más mujeres en el poder. Pero sin ellas, no habrá democracia. Sin ellas, el mundo no será justo.

Laura Hurtado es periodista y coordina el proyecto Avanzadoras de Oxfam Intermón.

Olga transita hacia la libertad

Por Andrea DiezAndrea Díez 70px

Yo las veía pasar‘ cuenta Olga, 47 años, mamá de un hijo y alguna vez residente en El Carmen de Bolívar, uno de los tantos territorios castigados por el conflicto armado colombiano. “Traían consigo a sus hijos pequeños, yo las miraba pasar y veía su agonía”. Pero Olga intuía, por aquellos años, que un hilo invisible la unía con esas mujeres que bajaban de la montaña: “ellas, víctimas del conflicto colombiano, y yo, de la violencia de pareja…”, recuerda, y también que en aquellos años no podía reconocerse como víctima “pese a que guardo cicatrices de tantos golpes en mi cabeza”.

Un día la violencia política también golpeó su puerta. Al igual que esas otras mujeres, huyó de su casa a la medianoche, cargando a su hijo, y se convirtió en una desplazada más. O no. Porque mientras corría en la oscuridad Olga se repetía: “soy libre, soy libre, hasta hoy me hiciste daño”.

Las escuelas de formación política ayudan a miles de mujeres como Olga a ser lideresas capaces de luchar por sus derechos (c) Funsarep

Las escuelas de formación feministas acompañan a miles de mujeres como Olga para que exijan sus  derechos (c) Funsarep

Fue Arjona el pueblo que la recibió, a ella y a otras mujeres, y FUNSAREP la organización que le abrió sus puertas para que su cuerpo y su corazón pudieran, por fin, iniciar un camino nuevo. Olga fue una de las participantes de la Escuela de formación que acompaña a las mujeres en la exigibilidad de sus derechos a Verdad, Justicia y Reparación, aprende de ellas y les da herramientas para que sean sujetas de derechos, ya no más víctimas.

Hoy Olga es lideresa de una organización vecinal de mujeres. Da conferencias. Creó una casa de acogida para mujeres víctimas de violencia. Por eso, cuando los organismos internacionales se preguntan: ¿vale la pena seguir invirtiendo en las escuelas de formación para mujeres? me sale responderles: pregúntenle a Olga. Ella es una de las 16.000 mujeres que en los últimos cuatro años ha participado de procesos de formación de organizaciones feministas y del movimiento de mujeres en el marco del convenio “Formación y Empoderamiento de mujeres populares y diversas para la construcción de Nuevas Ciudadanías en Colombia, Perú, Ecuador y Brasil”. Ella es una de las miles que se convirtió en líder, dirigente, activista política, militante, mujer política para transformar las injusticias. Una de las miles que hoy, gracias a la oportunidad de romper el aislamiento que les ofrecen las Escuelas de Formación feministas, puede decir: “me duelen las mujeres abusadas. Porque yo soy mujer. Por eso trabajo con las mujeres en mi barrio. Por eso ellas se sienten libres”.

 

Andrea Diez es Responsable Regional de Programas de Derechos de las Mujeres para América del Sur en Oxfam Intermon, feminista y licenciada en Comunicación Social.