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Gertrude no pudo volar

Por Mª Ángeles Fernández

Iba a ser la primera vez que salía de su país, incluso de su entorno más cercano. Las ganas de ver nuevos horizontes eran evidentes. El liderazgo de su colina iba a traducirse en una experiencia en el extranjero. Pero no hay viaje ni tampoco relato. La historia de Gertrude desde Burundi a Bilbao no puede escribirse. ¿No se puede contar?

La burocracia ha demostrado la absoluta desigualdad de las mujeres en este pequeño país de la región de los Grandes Lagos. Gertrude ya tiene documentación personal y, por tanto, la ciudadanía negada a muchas de sus compatriotas, también ha legalizado su matrimonio, pero aún no ha logrado la cotitularidad de la tierra en la que trabaja cada día. ¿Si hubiera tenido algo a su nombre podría haber tomado el vuelo?, ¿si hubiera demostrado que es propietaria podría haber llegado a Bilbao? Las probabilidades tiñen las respuestas: esa documentación habría facilitado el proceso. Sin duda.

Aline, líder de una organización burundesa, durante su reciente visita a Bilbao. Imagen de Helena Bayona.

Gertrude Nyandwi no ha venido a Euskadi a conocer escuelas de empoderamiento o explotaciones ganaderas y agrícolas gestionadas por mujeres. Sí lo ha hecho Aline iyonizigye, que no para de sonreír y de contar la importancia del abono agrícola y del cambio en la gestión de los cultivos para la vida de su colina (la unidad administrativa más pequeña que existe en Burundi) y de las mujeres que habitan en ella. Lee el resto de la entrada »

En el Día del Pueblo Gitano: ¡Opre Romnjna! ¡Arriba las mujeres!

Por Patricia Caro Maya

El día 8 de abril  de 1971 se declaró en Londres el Día Internacional del Pueblo Gitano  y se institucionalizó  la bandera gitana, pero desgraciadamente este día se convierte a menudo en el día Internacional del Payocentrismo Patriarcal. No sólo celebra la imposición de los intereses antigitanos como centro de las políticas,  sino que además celebra su desconexión total de los derechos kalés con perspectiva interseccional.

La benevolencia  perversa que toma este día en los actos institucionales de alto abolengo, se vuelve  hostil si analizamos  las políticas de género impuestas sobre las kalís. Su mayor producto es normativizar  un estereotipo de mujer incapacitada a causa de su cultura. Pero tranquilas, las instituciones políticas han decidido unilateralmente una solución: negar la violencia de género estructural  y  capacitar  para el acceso a un  trabajo  precario que sustente los cimientos  del ensamblaje neoliberal. La  estrategia es sencilla e histórica: división sexual del trabajo, control reproductivo y negación de la economía feminista kalí.

Si a esto añadimos, un principio explícito en estas políticas donde se establece  que las comunidades romaníes no podemos gestionar nuestros propios recursos ¿Qué vía podemos escoger la kalís para contribuir a la igualdad de género en la esfera pública? ¿Cómo afectará eso a nuestras vidas privadas? ¿Y a nuestros derechos? Si nos impiden  gestionar  los recursos destinados a nosotras ¿Quién se supone que está capacitado? Como siempre, al amparo de este principio,  ya existían almas caritativas masculinas  bien  organizadas y predispuestas a  llevar la “pesada carga” de supervisar, dirigir y normativizar de manera paternalista los recursos  destinados a nuestros derechos y nuestras necesidades  (una pista: ninguna pertenece a la cultura gitana).

Afortunadamente, la debilidad democrática de esta alianza patriarcal contra los derechos de las kalís está absolutamente desconectada de la realidad viviente y activa de nuestras comunidades. Son justo las kalís más invisibilizadas  las que desde aquellas organizaciones comunitarias que tienen menos recursos, redes informales o de forma  individual,  trabajan de manera incansable por mitigar y revertir los efectos de este tipo de políticas. No obstante, a causa de la asimetría de poder, aunque sigue siendo necesario su esfuerzo, no es suficiente para conseguir que los derechos se hagan realidad.

Por eso, el Día Internacional del Pueblo Gitano no es un día para celebrar el Payocentrismo Patriarcal. Hoy, como todos los días del año, hay que concienciar a la sociedad española (paya y kalí), así como las élites políticas, de que es necesario aceptar el impacto fascista del antigitanismo de género. Es un día para construir un marco común entre instituciones payas y kalís con perspectiva interseccional  que transforme nuestras relaciones en una herramienta que contribuya al desarrollo democrático del país. Sabemos ya las cosas que no funcionan, ahora toca renovar las ideas paulatinamente y dar paso a nuevas estrategias  que generen un avance significativo en el ejercicio  de nuestros derechos.

Por todo ello, deseo la LIBERACIÓN  de su “pesada carga” a las almas paternalistas que se disfrazan de caridad y REIVINDICO  que  los derechos de las comunidades kalés con perspectiva interseccional dejen de ser el negocio de la marginalidad para ser el primer logro democrático del S.XXI.

En aras de afirmar la internacionalidad ancestral de la fuerza y resistencia del Pueblo Gitano con perspectiva de género y en avance de las democracia española,

Opre Romnjna!!! (¡Arriba las mujeres!)

Patricia Caro Maya es activista por los derechos de las mujeres, especializada en mujeres romaníes (Romnja). ‘Mover los cimientos del Patriarcado antigitano es mover los cimientos del Patriarcado sin fronteras en la búsqueda constante de nuestro Derecho a vivir como Humanas’.

Nos dan gato -cultura masculina- por liebre -cultura universal-: es un fraude cultural

Por Barbijaputa

El 8 de marzo de 2017, Oxfam Intermón y 20minutos, en un  concurso con propuestas abiertas, concedieron el Premio Avanzadoras a Ana López Navajas por su trabajo de investigación de la contribución de las mujeres a la ciencia y la cultura. Nuestra colaboradora Barbijaputa conversa con ella sobre esa gran parte del conocimiento que se nos oculta sistemáticamente. 

Ana López Navajas, investigadora de la Universidad de Valencia y ganadora del Premio Avanzadoras 2017. Imagen de Daniel Larena.

Ana, has sido la coordinadora del equipo investigador del proyecto TRACE Las mujeres en los contenidos de la Educación Secundaria Obligatoria. Hace 8 años que estás inmersa en este proyecto, incluyendo a mujeres en una base de datos para los libros de texto de la Educación Secundaria Obligatoria (ESO)… para decidirte a emprender algo así, ¿imagino que te impulsó la flagrante invisibilización de las mujeres en la educación?

Pues sí. Empecé a darme cuenta, por la literatura, de cuántas obras desconocíamos y eso me fue causando una perplejidad cada vez más grande (¿¡tantas, tan buenas y tan desconocidas!?). Cuando husmeé en las otras materias, en el arte o la ciencia, la música, la historia… y observé que la situación era parecida, que no aparecía ninguna música o artista o científica… vi la magnitud de esa exclusión: todo una rica y antigua tradición cultural de las mujeres ha quedado sistematicamente en la sombra. Me di cuenta de que no teníamos en cuenta para nada, ni en la cultura ni en la memoria colectiva, las aportaciones de las mujeres. Su papel coprotagonista en el desarrollo social y cultural.

Es decir, tenemos “naturalizado” el despropósito de que ellas no han colaborado en nada (el “aparecerían en los libros” y toda una serie de tópicos más, así lo avalan) Esto crea mucha resistencia para entender que la cultura se ha construido con las aportaciones de mujeres y hombres. Pero fijémonos, conocemos los hechos y producciones masculinas, para los chicos hay modelos sociales (gobernante, escritor, artista, explorador, religioso, científico) y en todas las épocas. Pero esa es la cultura de los hombres, parcial, puesto que solo representa a una mitad de la población (en esos hechos y producciones no encontramos nunca mujeres, a pesar de que sabemos que han estado)

Sin embargo, se hace pasar por universal. Nos dan gato -cultura masculina- por liebre -cultura universal-: es un fraude cultural. Y es que nos creemos que es “universal”, a pesar de que sigue excluyendo la significativa producción cultural de las mujeres y quitándoles a todos, mujeres y hombres, un legado cultural que les pertenece. Esa cultura amputada, falseada es la que transmitimos desde el sistema educativo. Corregirlo sería un auténtico logro social. Y se puede hacer.

“Se puede hacer”. Me quedo con eso. ¿Cómo?

Se puede hacer siguiendo varias líneas: una es incorporando material didáctico usando una metodología adecuada. Otra es la de la formación del profesorado, también de la Universidad. Y después, dando impulso desde las administración pública. Lee el resto de la entrada »

Patricia y la otra isla

Por Ana Belén Terrón

Hay personas que anidan en tu corazón y que te impregnan, inevitablemente, de poesía. En República Dominicana, frente a la pobreza extrema impuesta por unos pocos, Patricia pone verbo a la cita de Bertolt Brecht: ‘Hay las que luchan toda la vida, esas son las imprescindibles’

En medio de playas paradisíacas y de plácidos resorts existe otra isla. La de la gente que se organiza ante la ausencia de estado, ante un gobierno que beneficia a una minoría privilegiada. Cierto es que en todas las naciones latinoamericanas ha habido casos de corrupción, pero en República Dominicana los escándalos afectan a todos los poderes, organismos especiales y cuerpos castrenses. No hay un solo estamento estatal que no haya sido permeado por la corrupción, y pocos procesos judiciales iniciados suelen acabar desestimados, con los presuntos corruptos en la calle y mas limpios que un santo.

Patricia Gómez, lideresa que defiende a los habitantes de los barrios en la organización COPADEBA en República Dominicana. Imagen de Jorge Fernández Mayoral / Oxfam Intermón.

Esta corrupción superlativa produce una consecuencia directa en el 99% de la población: La desigualdad. No es baladí que República Dominicana sea uno de los países con mas crecimiento económico de Centroamérica y, a su vez, uno de los más desiguales.

Ampliemos el zoom hasta Sabana Perdida, un barrio olvidado por el gobierno. No es el único, ni mucho menos, pero este es el barrio de Patricia, nuestro barrancolí de plumas verdes. El gobierno no se ha molestado en levantar aceras en las calles, así que los vecinos se han puesto manos a la obra. Ante esta dejadez los vecinos se hermanan, y es en este contexto de iniciativa comunitaria por la dignidad donde Patricia colabora en la creación de COPADEBA (Comité para la Defensa de los Derechos Barriales) y Ciudad Alternativa. Durante los años 1979 y 1991, en República Dominicana se inicia un ciclo de protesta que proporcionó un contexto histórico favorable para el nacimiento de estas organizaciones.

La historia de Patricia es, sin duda, la historia de la lucha de los barrios y de sus victorias, pues han logrado doblegar al gobierno en muchas de sus reivindicaciones. Sin embargo, protestar no era suficiente, también había que organizarse, entender la realidad social y política de la sociedad, informarse y dotarse de nuevas herramientas de cambio. El terreno se gana gracias a las “protestas con propuestas”. En Sabana Perdida, la organización comunitaria, el empoderamiento político de la gente, tiene forma de mujer, de madre con tres hijos que ha sacado adelante a su familia, que se ha graduado en trabajo social para seguir poniendo piedras a una gran fortaleza, la de construir un pueblo organizado que libre un pulso a la minoría privilegiada y le diga al mundo: “Somos ejemplo, esperanza, somos el verde”.

Creo en el trabajo comunitario como hilo que teje el cambio, Patricia y el movimiento verde lo están demostrando día a día. Pero el concepto de comunidad debe trascender fronteras. Los lazos del cambio político y de la lucha por la igualdad no entienden de límites territoriales, y el efecto mariposa se entreteje en la concepción de cooperación internacional. En la maleta me traigo la certeza de que sus victorias son las nuestras, y el compromiso personal de reforzar el hilo de este ovillo infinito desde el Congreso de los Diputados. Un impulso bien orientado desde España, una palmada fuerte al presupuesto y a las estructuras de cooperación internacional, pueden marcar la diferencia. Cuando Sibila leía el futuro aseguraba que nada podía cambiar, que el destino estaba escrito en piedra. Yo pienso que solo es cuestión de voluntad, política, en este caso.

Ana Belén Terrón es diputada de Podemos en el Congreso por Granaday trabajadora social. Ha viajado a Mauritania con el Proyecto Héroes de la Ayuda que impulsa Oxfam Intermón

Una bolsa de leche en el desierto

Por Elena Bastidas

El eco de la arena. Este bello título de un libro de poemas del poeta mauritano Abdel Qáde podría resumir lo que me llevé tras mi experiencia conociendo el trabajo de Oxfam Intermón en Mauritania, una labor en la que tanto tiene que ver la ayuda procedente de la Cooperación española.

Un eco que llega hasta España y que no debe dejar de escucharse a través de quienes lo podamos transmitir. Ecos de petición de solidaridad, ecos de la labor bien hecha, ecos de ejemplo en la optimización de recursos, ecos de esperanza.

Las dirigentes de la cooperativa Kossam Arihaara muestran su trabajo a la delegación de diputados españoles. Imagen de Migueltxo Molina / Oxfam Intermón

Mi experiencia personal conociendo los resultados de la cooperación al desarrollo había estado, hasta el momento, vinculada a países de América Latina. Del continente africano solo conocí hace muchos años, Senegal. Ha sido, por tanto, mi primera estancia en Mauritania y llevaba la mochila llena de ganas de aprender, de conocer la realidad de ese país pero sobre todo de comprobar en primera persona el trabajo de organizaciones como esta.

En unas pocas jornadas, pero muy intensas, pude conocer a esos héroes de la ayuda como  Mamadou y tantos otros que saben exprimir con acierto y rigor, los recursos llegados de la solidaridad española. Pude comprobar ese milagro consecuencia del esfuerzo y la voluntad de multiplicar frutos en esos paisajes mayormente desérticos.

Tal vez por ser mujer, me causó especial impacto Kossam Arihaara, una cooperativa de mujeres que lideran el emprendimiento combatiendo la desnutrición, generando recursos y trabajo con esas bolsas de leche que comercializan. Símbolo de nuevo, como en el Antiguo Testamento, de abundancia y creación, las mujeres de Kossam Arihaara ofrecían un testimonio esperanzado, de posibilidad de un tiempo nuevo, de madres pariendo un futuro que vivir y también legar a sus hijos e hijas.

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Ana López Navajas: contra la ignorancia que nos paraliza

Por Belén de la Banda

Confieso que hace un par de días tuve una conversación en la que me sentí al mismo tiempo muy emocionada y terriblemente ignorante. Hablaba con Ana López Navajas porque el jurado del Premio Avanzadoras la ha reconocido como merecedora de este galardón. 20minutos y OxfamIntermón tienen esta forma de celebrar conjuntamente el Día Internacional de la Mujer: buscar y homenajear a las Avanzadoras que aportan a nuestra sociedad, y que habitualmente no son tan conocidas ni tan reconocidas como deberían.

Ana López Navajas, ganadora del Concurso Avanzadoras 2017 organizado por 20minutos y Oxfam Intermón. Imagen de la premiada.

Fue una conversación doblemente emocionante. Por una parte porque para ella recibir este premio era una sorpresa increíble, y yo no me había visto antes en una situación como esta. Pero lo más impresionante fue que Ana, como la cosa más normal, empezó a citar con total precisión de nombres, fechas y especialidades a investigadoras y creadoras de las que yo nunca he oído hablar, que hicieron descubrimientos o aportaciones impresionantes a lo largo de la Historia, y que me parece alucinante no ser capaz de recordar ahora. Me quedé con una idea para buscar en internet: una precursora que hizo el primer descubrimiento de lo que recientemente  se ha convertido en el último grito de la nanotecnología: el grafeno. No logré quedarme con el nombre, y se confirma la tragedia: no hay forma de dar con ella ni con su nombre buscando en internet. ¿Alguien sabe de quién se trata? Tengo que seguir buscando.

Por eso, reconocer el trabajo que hace y coordina nuestra Avanzadora, Ana López Navajas, me parece tan urgente como vital. Porque uno de sus frutos es una base de datos donde docentes de secundaria y universidad  pueden incluir, o buscar, toda esa mitad de la información que nos falta para entender la historia de la ciencia y la cultura en el mundo. Sólo si se reconocen las contribuciones de las mujeres la ciencia y la cultura podrán avanzar como deben.

Como buena docente de éxito, Ana pasa su vida entre investigaciones, publicaciones, congresos y todo tipo de actividades para luchar contra esta ignorancia. Pero lo que ella hace exige el compromiso de no bajar nunca la guardia, y no conformarse nunca con lo establecido. Después de hablar con ella y leer sus trabajos, siento que hay un agujero negro del tamaño de la mitad del universo en lo que la ciencia nos aporta.

Las dos finalistas del premio de este año son también dos Avanzadoras significativas. En el ámbito de la comunicación, Isabel Mastrodomenico ha sido reconocida por la solidez de su contribución a la visibilidad de los derechos de las mujeres y la lucha contra la violencia, en los que existen tantos hábitos y estereotipos que cambiar. Y la investigadora María José Castaño Reyero, junto con su equipo de la Universidad Pontificia Comillas, contribuye mediante investigaciones rigurosas a la comprensión de los fenómenos tan contemporáneos como la migración, las leyes de asilo y refugio, y la trata de mujeres y menores.

Desde aquí, en lo personal y en lo profesional, les envío un enorme abrazo, un enorme agradecimiento y una gran enhorabuena, por lo que hacen y por todo lo bueno que puede salir de ello. No son temas fáciles, pero son necesarios e imprescindibles.

Como lo son las causas que se han presentado en un enorme conjunto de propuestas que cada año recibimos en el Concurso Avanzadoras. A quienes habéis estado en la lista, y a quienes os habéis animado a presentar una candidata, un millón de gracias. Este premio sólo tiene sentido con todos vosotros.

Hace unos días pensaba que lo que no se reconoce no existe. Ahora, con el ejemplo de estas Avanzadoras, creo que es un compromiso y una obligación conocer más para remar en la dirección correcta. Seguiremos contando cosas de ellas.

Un enorme abrazo a todas las Avanzadoras en este Día Internacional de la Mujer. #NosotrasParamos y #Avanzadoras8M son buenas referencias para seguir la conversación e impulsar a quienes lo merecen.

Belén de la Banda es periodista y trabaja en el equipo de comunicación de  Oxfam Intermón, que junto con 20minutos promueve cada año el Concurso Avanzadoras.

El secreto de sus ojos

Por Flor de Torres Porras

Aarón  contempló cómo su padre,  M. A. G. el día 22 de Septiembre de 2013,  de madrugada, por sorpresa, clavaba un arma blanca a su madre, Estefanía en su domicilio de Málaga. Vio cómo ella  caía al suelo derribada y cómo su padre ejecutaba su plan de asesinarla asfixiándola cuando estaba ya inerte en el suelo.

Ojo. Imagen de Liam Welch.

Ojo. Imagen de Liam Welch.

Tras ser testigo de  este crimen de género hacia su madre los ojos de Aarón, de tan solo 5 años, estallaron en llantos y gritos. En apenas segundos esos ojos dejaron de ver. Porque esta fue  la escena última que conocemos en la vida de Aarón: la que  contempló en el dormitorio de sus padres tras el asesinato de su madre. Y es que  su padre con el único fin de acabar con sus 5 años de vida le obstruyó los orificios respiratorios, nariz y boca, con la mano, y le comprimió el tórax ocasionándole la muerte inmediata sin que constaran en Aarón signos de defensa. Sólo hubo fragilidad  ante la inesperada y súbita acción de su padre.

Lo que los ojos de Estefanía y Aarón no pudieron ver es a su asesino acostado entre sus cuerpos ya sin vida. Allí fue descubierto por el padre de Estefanía y abuelo de Aarón. No pudieron defenderlo cuando M. A. G. le agredió  al verse descubierto.  Y no pudieron escuchar lo que M. A. G. le dijo al padre de Estefanía y abuelo de Aarón: ‘Vas a ser el tercero’.  Tampoco pudieron defender a su madre y abuela respectivamente cuando contempló lo que los ojos de Estefanía  y Aarón  ya no veían: esta escena y otra  agresión hacia ella por parte de M. A. G. Y es que Estefanía y Aarón ya no podían contemplar nada. La violencia de género los acababa de asesinar.

Antes, los ojos de Aarón  habían observado  cómo desde la ruptura de sus padres en julio del mismo año, el padre sometía a Estefanía a llamadas constantes, hostigamientos con mensajes, insultos, ‘serás mía sí o sí’, controles a través  del régimen de visitas. Veía cómo su madre sufría esta situación en silencio e intentando no  alarmar a sus ya asustados ojos.

En estas vidas  inocentes de la violencia de género se resume un drama escondido tras cada historia con la que se alimentan las cifras de la vergüenza. Estefanía y Aarón vivieron y vieron  la violencia de género en primera persona: el asesinato de género,  el maltrato habitual, las coacciones, y las lesiones. M. A. G. fue condenado por estos hechos por un jurado popular unánime. Y sentenciado el 26 de Mayo de 2016 en la Audiencia Provincial de Málaga. La sentencia es hoy ya firme e irrecurrible. El jurado, que representa a la sociedad, ejerce la justicia popular. Un símbolo que  hemos de trasladar a nuestras vidas. Y es que la sociedad unánimemente ha de condenar la violencia de género.

Pero: ¿Que está fallando entonces? Falla la difícil concepción de los maltratadores y los asesinos de género de lo que realmente son. Falla la reinserción y la rehabilitación de los maltratadores. Falla la concepción patriarcal de la pareja: ‘Serás mía sí o sí’,  la frase que M. A. G. le reiteraba a Estefanía como símbolo de poder. Y falla el silencio de las victimas  durante la violencia de género. Porque esa construcción asimétrica  de la pareja fortalecida en la  desigualdad  encadena  la libertad de las víctimas de violencia de género. Y se repite incluso desde el proceso judicial emprendido.

Estefanía no pudo alzar su voz y nunca pudo imaginarse que sería asesinada  por no querer ser de M. A. G. ‘sí o sí’. Y lo que es peor: no pudo prever la más mínima posibilidad de que los ojos de Aarón no pudieran ver más allá de sus 5 años al  ser asesinado por su padre  y por los mismos motivos que lo fue ella.

Los hechos del doble asesinato de Estefanía y Aarón  están  recogidos en la Sentencia Firme 3/16   del Juicio del Tribunal del Jurado de Málaga 2/16 al que tuve el honor de acudir  poniéndole voz a las asesinadas voces y derechos de Estefanía y Aarón por su  ex pareja y padre respectivamente. Y lo hice  como  Fiscal especializada en violencia de Género observando la violencia de género a través de los  ojos de Estefanía y Aarón.

Hoy M. A. G. cumple condena de  43 años y  6 meses de prisión. Nos queda el débito de su reinserción  y la obligación moral  de no olvidar los nombres de Estefanía y de Aarón para seguir dándole todo el apoyo moral a su familia. Para que no sean tras la sentencia los olvidados de la violencia de género.  Y es que sólo  tuvimos que ser  los ojos de Estefanía y Aarón para comprender  lo que les  ocurrió y darles justicia reconstruyendo uno a uno sus derechos.

La justicia llegó pero no nos devolvió  sus vidas. Por eso en nuestras miradas contra la violencia de género  Estefanía y Aarón estarán siempre presentes. Porque  esa  tragedia esta en lo que los ojos de Estefanía y de Aarón contemplaron antes de ser asesinados y lo que hemos reconstruido en sus nombres a través de sus miradas.

flor de torres nueva recortada Flor de Torres Porras es Fiscal Delegada de la Comunidad Autónoma de Andalucía de Violencia a la mujer y contra la Discriminación sexual. Fiscal Decana de Málaga.

Luchar contra los elementos

Por María José Agejas

No nacieron con alma de guerreras pero la vida tenía planes para ellas. Habitan en algunos de los puntos del planeta más afectados por el cambio climático y a través de diferentes estrategias, contra todo pronóstico, han logrado plantarle cara. Éstas son sus historias.

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Imagen de Annie Bungeroth / Oxfam

Con esta cara de felicidad, Ipaishe, de Zimbabue, parece no haber sufrido. Pero Ipaishe ha visto morir sus cosechas a causa de las inundaciones y de las sequías. Su peripecia vital la llevó a romper con las tradiciones y lo esperado de ella: tras enviudar y rechazar la imposición de su familia política para que se casara con el hermano de su marido, decidió volver a la casa paterna. Su padre la recibió con los brazos abiertos. Ipaishe se hizo cargo de las tierras de la familia y poco a poco se fue convirtiendo en líder comunitaria: empezó a colaborar con Oxfam para lograr un sistema de irrigación. Desde entonces las cosechas se han incrementado en un 240%.

Recuperó su antigua faceta de profesora para educar a su comunidad en la prevención del SIDA y otras enfermedades y acabó, hace un año, acudiendo a la COP21 de París en representación de millones de agricultores para entregar un millón de firmas a los líderes mundiales. Si Ipaishe no se hubiera rebelado contra la tradición establecida, jamás habría logrado todo esto.

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Imagen de Pablo Tosco / Oxfam Intermón

Ana G´anda tiene 41 años. Es una de las fundadoras del banco de cereales  de su localidad, Chitego, en Tanzania, creado a partir de la hambruna del 98 que sucedió a una fuerte sequía. ‘La gente intentaba cocinar pasto y algunas hierbas del campo’. El banco de cereales sirve para almacenar las cosechas y disponer de ellas gradualmente. Además, el excedente se vende cuando los precios están más altos. Parte de ese dinero vuelve al banco y permite comprar grano cuando el precio baja para volverlo a almacenar.

Así, el banco garantiza la seguridad alimentaria a sus socios, aunque al principio nadie lo apoyaba: ‘Sólo un pequeño grupo entendió la idea, y empezamos a trabajarla’. Gracias a esa visión, Ana no sólo tiene comida para su familia, sino que con los excedentes ha comprado cerdos. La venta de las crías ha pagado la educación de tres de sus hijos y la construcción de su casa. Es el cuento de una lechera a la que el cántaro no se le rompió.

Imagen de Pablo Tosco / Oxfam Intermón

Imagen de Pablo Tosco / Oxfam Intermón

Dorcas Erukudi tiene 40 años y está acostumbrada a las sequías recurrentes en su localidad natal de Naduat, en Turkana, Kenia. Es una de las zonas más expuestas a la zozobra meteorológica que provoca el cambio climático. Dorcas es la tesorera del comité de prevención de riesgos de su pueblo.

Ese comité, creado por 20 personas que se autogestionan y reciben formación de Oxfam, hace préstamos para que la gente emprenda pequeños negocios o actividades que les permitan sobrevivir sin tener que depender de la agricultura. El negocio de Dorcas es una tiendita de comida, algo con lo que nunca se atrevió ni siquiera a soñar. Quiere que sus hijos vayan a la universidad. El comité trata de promover métodos para defenderse de los avatares del cambio climático, pequeños cambios que pueden marcar la diferencia entre la supervivencia y la hambruna: cómo fabricar carbón cuando hay inundaciones, cómo lograr que haya pasto para el ganado en época de sequía.

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Imagen de Oxfam

Un día, la nicaragüense Leonarda Centeno abrió las puertas del conocimiento. Es lo que sintió, explica, cuando se capacitó en técnicas agrícolas y se organizó, sumándose a una federación de mujeres productoras. Ha aprendido cómo nutrir la tierra, conoce la importancia de la reforestación para luchar contra el cambio climático y se muestra orgullosa de utilizar semilla criolla de frijoles. Recibió esta semilla seleccionada en una reunión: explica que otras mujeres presentes en el encuentro la utilizaron para comer, mientras que ella la sembró. Con menos de un kilo de semillas logró 60 de cosecha. ‘Mis hijos han tenido estudios, educación, salud y el pan de cada día‘, explica orgullosa. ‘Ahora yo tomo mis propias decisiones respecto al trabajo’.

Para apoyar el trabajo de estas y otras luchadoras contra el cambio climático, Oxfam Intermón invita a firmar la campaña #YaNoMásExcusas

 

María José Agejas es periodista. Forma parte del equipo de comunicación de Oxfam Intermón.

¿Qué tienen que ver nuestros impuestos con la pobreza de las mujeres?

 

Por Almudena Díaz Pagés

A pesar de que en las últimas décadas la riqueza mundial haya aumentado, este crecimiento ha beneficiado principalmente a los más ricos ya que como denunciaban recientes informes, la mayor parte de estos ingresos (cerca del 50%) ha ido a parar a los bolsillos de los que más tienen. Esta creciente desigualdad económica afecta de manera perjudicial al resto de la población mundial, pero sobre todo a la población más pobre. Y entre los pobres, las más pobres son las mujeres. De acuerdo con  Naciones Unidas, las mujeres son más vulnerables a la pobreza, poseen menos recursos y tienen menos poder de decisión que los hombres. Todo está relacionado. El Fondo Monetario Internacional revelaba recientemente que los países con una mayor desigualdad de ingresos suelen tener también mayores diferencias entre hombres y mujeres en términos de acceso a servicios sanitarios, educación, participación en el mercado laboral, brecha salarial y representación en las instituciones.

Protesta contra la injusticia fiscal. Imagen del proyecto Tax Justice Together.

Protesta contra la injusticia fiscal. Imagen del proyecto Tax Justice Together.

Las mujeres representan hoy la mitad de la población activa global y son muchas las que tienen acceso a un empleo remunerado. Sin embargo, ello no implica ni una mayor igualdad, ni mayores posibilidades de llevar una vida digna. De hecho, la tasa de empleo actual de las mujeres es en casi todos los países menor que la de los hombres, y se estima que sólo generan el 37% del PIB mundial.

A nivel global, es más frecuente encontrar mujeres en trabajos que no están protegidos por la legislación laboral.. De hecho, las estadísticas muestran que en algunos países en vías de desarrollo hasta el 95% del empleo femenino es de carácter informal. En otras palabras, gran parte de la población femenina global no sólo no se beneficia del crecimiento económico que genera, sino que tiene muchas posibilidades de vivir en la pobreza.

La desigualdad de oportunidades y la precarización en el empleo no es la única desventaja a la que hacen frente millones de mujeres. Las mujeres siguen haciéndose cargo de la mayor parte del trabajo del cuidado no remunerado, una media de 2,5 veces más que los hombres. Las normas sociales, la brecha laboral, la falta de recursos…muchas son las razones que impiden que la mujer pueda empoderarse fuera del hogar. Además, el modelo económico y las políticas gubernamentales han fallado a la hora de invertir en esta economía invisible, dejando fuera de los beneficios del crecimiento económico a la mayoría de mujeres que se concentran en puestos del sector del cuidado, los más precarios de la pirámide económica. Con la llegada de la llamada crisis económica, la disminución de la inversión en el gasto social y la privatización de los servicios públicos han empeorado esta situación.

La captura política de las élites en la toma de decisiones hace que las políticas se diseñen sin otorgar ninguna prioridad a los objetivos de reducción de la desigualdad económica. Además, habitualmente se asume que las políticas macroeconómicas son neutrales al género, sin embargo en la práctica, tienen consecuencias distributivas que repercuten de forma diferente sobre mujeres y hombres. Las políticas fiscales, por ejemplo, pueden reforzar en muchos casos la división sexual del trabajo y las desigualdades entre mujeres y hombres, operando como obstáculos para el desarrollo y máximo aprovechamiento del potencial de las mujeres. Ello es el reflejo del modelo patriarcal que opera en nuestras sociedades y que también influye en la formulación de las políticas, excluyendo a los más desfavorecidos, y en particular, a las mujeres. En línea con ello, otro claro ejemplo es la más que insuficiente representación de las mujeres en las instituciones clave que regulan la economía mundial.

Lo que está claro es que sin redistribución no hay empoderamiento. Los Gobiernos deben actuar para hacer posible empoderamiento de las mujeres mediante la adopción de políticas económicas orientadas a cerrar esta brecha: promover la igualdad salarial y el trabajo digno y seguro, eliminar las barreras discriminatorias que impiden o dificultan a las mujeres acceder al crédito,  modificar las leyes injustas de sucesión y garantizar el acceso igualitario a las tierras, para todas las personas. Las contribuciones del trabajo doméstico y del cuidado, tanto el remunerado como el no remunerado, deben mejorarse y reconocerse explícitamente e incorporarse a las mediciones, pero sobre todo, deben redistribuirse.

Dado que la provisión de servicios sociales es particularmente importante para corregir las desigualdades, y en especial, las de género; es primordial que el sector público refuerce su papel en la provisión de servicios esenciales como la salud, la educación, la atención y el abastecimiento de los suministros básicos. Ello debe venir acompañado de una redistribución del esfuerzo tributario que traslade el peso que actualmente recae desproporcionadamente sobre el trabajo y el consumo, hacia la riqueza y el capital; y que garantice la transparencia fiscal.

Acabar con la desigualdad económica extrema no es posible si no se reduce la desigualdad de género. Para ello se han de analizar las causas estructurales que provocan estas desigualdades, desarrollar políticas que promuevan la igualdad de género real, y garantizar que el crecimiento económico que beneficie de forma justa a todos. La mitad de ese “todos” son mujeres.

Este texto forma parte de la jornada de acción europea por unos impuestos más justos Tax Justice Blogging Day. Es posible seguir las publicaciones en blogs de distintos países y apoyar la acción compartiendo su contenido en redes sociales con la etiqueta #taxjustice. El blog United Explanations publica hoy una versión ampliada del mismo.

 

Día de la población: una mirada a las adolescentes

Por Susanna Oliver 

Grace and Georgina escriben sus tareas escolares. Cada día tienen que caminar 50 minutos para buscar agua. Imagen: Kapululwe ADP.

Grace and Georgina escriben sus tareas escolares. Cada día tienen que caminar 50 minutos para buscar agua. Imagen: Kapululwe ADP.

El 11 de julio de 1987 la Tierra alcanzó los cinco mil millones de habitantes. Por este motivo hoy celebramos el Día Mundial de la población. Cada año, en este día se pone el énfasis en un aspecto que afecta a los ya más de siete mil millones de personas que habitamos el planeta. En 2016 el tema es la inversión en las adolescentes, para lograr la primera meta del Objetivo de Desarrollo Sostenible 5 – Reducir la desigualdad, que es: poner fin a todas las formas de discriminación contra todas las mujeres y las niñas en todo el mundo.

Y es que, como he podido comprobar en mi trabajo en cooperación, las adolescentes, y especialmente las que viven en los países más pobres, son las que más sufren la desigualdad. En las familias que no tienen suficientes recursos para que todos los hermanos vayan a la escuela, he visto que son ellas las que se quedan en casa ayudando a la madre en las tareas del hogar. Eso en las culturas en las que al menos se les permite el acceso a educación.

En las comunidades alejadas de fuentes y ríos, las he visto ir a buscar agua, caminando kilómetros cada día, cargando pesos tremendos bajo un sol de justicia y expuestas a toda clase de peligros.

En muchos países del Sur, cuando en la familia no hay para comer, me han contado que las entregan en matrimonio siendo aún adolescentes, o incluso niñas, para cobrar así una dote y tener una boca menos que alimentar.

He comprobado, en las comunidades de africanas y latinoamericanas que he visitado, que se quedan embarazadas siendo menores de edad, que muchas padecen secuelas de estos partos prematuros toda la vida, y algunas mueren en el intento, y que prácticamente todas cargan con un montón de hijos desde muy jóvenes.

Las estadísticas me indican que cada 6 segundos es a una de ellas a quien se practica la mutilación genital para apaciguar su deseo, para que sea fiel y sumisa a su marido.

Y con ellas he estado en reuniones en las que no se las escucha, por mucho que se toquen temas que afectan sus vidas, o en las que, como mínimo, sus opiniones son las últimas y las menos valoradas.

Y todo esto no sólo es injusto, sino que además es un tremendo error que nos afecta a todos, porque perdemos la oportunidad de aprovechar la capacidad física e intelectual de cientos de miles de adolescentes, de mujeres que podrían estar contribuyendo a hacer de éste un mundo mejor.

Desde la ONG en la que trabajo, World Vision, hemos logrado que las mujeres en edad fértil reciban información sobre planificación familiar, sobre el espacio óptimo entre embarazos y sobre cuidados prenatales (además de suplementos de ácido fólico y hierro), y con ello hemos logrado reducir la mortalidad materna e infantil y que los niños que nazcan estén  más sanos. También hemos logrado dar acceso a escolarización a las niñas y esto no sólo les ha dado acceso a mejores oportunidades de empleo, sino que, además, ha conseguido que sus familias tengan mejor salud y sus hijos puedan recibir una mejor educación. Y las hemos formado en sus derechos, entre ellos el derecho a la integridad física, y les hemos dado voz en sus comunidades, consiguiendo que muchas de ellas se alcen como ejemplos de líderes a distintos niveles; un ejemplo es Fatmire Feka, una chica kosovar, que ha sido propuesta al premio nobel de la paz.

En este 11 de julio os animo a que busquéis la forma de contribuir a que las adolescentes que viven en las peores condiciones del mundo puedan tener acceso a un futuro mejor.  Por ellas, y por todos.

Susanna Ghana 2015Susanna OIiver es responsable de Proyectos en Fundación World Vision