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Archivo de la categoría ‘Igualdad’

Activismo contra la violencia de género

Flor de Torres

Cada vez que me llega una nueva noticia, desgarradora, del presunto asesinato de una mujer, recuerdo las palabras del maestro Eduardo Galeano, que nos dejó el testimonio  de su inmensa coherencia y compromiso contra la violencia de género en reflexiones tan contundentes como esta:

‘Hay criminales que proclaman tan campantes: “la maté porque era mía”. Así nomás, como si fuera cosa de sentido común y justo de toda justicia y derecho de toda propiedad privada, que hace al hombre dueño de la mujer.

Pero ninguno, ninguno, ni el más macho de los supermachos tiene la valentía de confesar: “La maté por miedo”, porque al fin y al cabo el miedo de la mujer a la violencia del hombre es el espejo del miedo del hombre a la mujer sin miedo’

2017 ya comienza a formar parte de esta dolorosa estadística de violencia hacia las mujeres. Y todo esto cuando aún no nos hemos recuperado de las imágenes de los últimos meses. Como las que hemos visto en la historia de  Esther al  volver a su casa de Alicante: vil y cobardemente esperada por su  maltratador  en el ascensor. Golpeada, arrastrada, empujada, humillada, masacrada, cosificada, maltratada y denigrada. Víctima de golpes directos y certeros que se dirigían contra su integridad física y de la misma forma contra su integridad moral.

Protesta contra los feminicidios. Imagen de J. C.

Esa imagen de la violencia de género a la  que Esther puso rostro, con esas imágenes grabadas en el portal de su casa, es la historia que  normalmente no se ve,  pero que es tan real y trágica como la de cada una de  las mujeres asesinadas.

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Mujeres que no bajan la cabeza

Evelyn Recinos Contreras

Una de ellas cuenta que Siria, su ciudad, era tan bella como el paraíso. Otra dice que su vida era buena, que estaba enamorada y que el amor de su familia la hacía feliz. Una cuenta que se quedó viuda a los 35 y nunca se volvió a casar, porque un amor así de bueno no se encuentra dos veces en la vida. Otra nos explica que su casa en Siria era una fiesta, que ella era una excelente cocinera y sorprendía a propios y extraños con sus creaciones culinarias. Una de las más jóvenes dice que quería estudiar y convertirse en periodista. Y otra pequeña cuenta que su madre olía a rosas y que su lugar favorito en el mundo era ese, acurrucada en su regazo.

Nos dan lo único que les queda: la verdad. Imagen de Laura Martínez Valero / Women Link Worldwide.

Muestran fotos en las que no las reconozco, se ven tan jóvenes y felices, me hablan de la vida que dejaron, de sus casas en el campo, de sus aventuras de juventud, de los sueños que tenían, de las bondades de su tierra.

Estas mujeres han visto morir a sus seres queridos en sus brazos, han sufrido el terror de la guerra en sus cuerpos y almas, han pasado meses enteros despidiéndose de sus hijos antes de dormir porque no sabían si sobrevivirían. Han pasado hambre, terror, calor, frío, han sido golpeadas, han caminado durante días y noches, han sido explotadas, han vivido en la calle por meses interminables, han perdido la noción del tiempo, el cabello, el hierro de la sangre, la capacidad de dormir, el apetito, han perdido tanto…

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En idéntica tierra

Por Cristina Porras Bravo

‘…no pertenezco a nadie,
 porque mis pies se plantan con justicia
en idéntica tierra que los tuyos.

Soy libre.
Mi voz retumba
 con la mitad de las gargantas de la Tierra,
 a través del espacio y de los tiempos.

Canta con las matriarcas ancestrales,
levanta con su pulso el aullido del sur,
se hace vanguardia y se amplifica
con la suma de gritos
de aquellas que han sido silenciadas…’

La voz de Rozalén da vida a estos versos escritos por los poetas Miguel Ángel Vázquez e Inma Luna para reclamar ‘que ser valiente también es entender que el mundo puede ser de otra manera cuando me reconozcas como igual’. Un canto lanzado al aire por todas aquellas mujeres que siendo víctimas se convirtieron en guerreras #LibresDeViolencia.

Porque la violencia contra la mujer se extiende sobre el mundo como un manto que todo lo cubre robando la vida y la libertad a millones de niñas y mujeres.

Pero hay algunas que con la voz ‘de las matriarcas ancestrales’ y la ‘suma de gritos de aquellas que han sido silenciadas’ son capaces de romper las cadenas de la violencia. Porque ‘las hay que luchan un día y son buenas, pero las hay que luchan toda la vida’ y como dijo Bertolt Brecht ‘esas son las imprescindibles’.

Imprescindibles como Bokiya que con tan solo 13 años al verse obligada a casarse con su cuñado quiso negarse. Sus padres para hacerle cumplir con la tradición etíope le quitaron todo lo que tenía pero ella, con el paso firme y la mirada decidida cruzó desnuda su comunidad  hasta casa de Elema, otra mujer libre que pudo acogerla.

O como Karla, que pese a haber sido violada por sus primos, amenazada y 14 veces disparada por las maras y encarcelada, es hoy más fuerte que nunca y dirige un centro para la defensa de la libertad de los derechos trans en El Salvador.

Historias de mujeres que han sabido ‘que ser valiente es escuchar, es escucharme, desmantelar tus privilegios y hacerlos nuestros, como un colchón común’.

La desigualdad de género es la más extendida y peor injusticia del mundo. Cada día hay mujeres y hombres que se levantan contra ella.

InspirAction ha lanzado la campaña Libres de Violencia para homenajear a todas esas mujeres que pese a haber sufrido terribles injusticias han sido capaces de cambiar el rumbo de sus vida y posiblemente el muchas otras mujeres. Entra en www.libresdeviolencia.com

Cristina Porras Bravo es responsable de comunicación digital en InspirAction

Paco, la zorra, las brujas y las talibanas

Por Lorena Moncholí

Paco está triste, le han divorciado.

No fue su culpa, él es la víctima.

“¿Cómo osa la zorra (sic.)?”. Así la llama, por haberle dejado.

Paco tiene un amigo importante, con silla en la RAE, premios y algún que otro libro.

Tranquilo, Paco, voy a ponerles verdes a todas, ¡por nuestra amistad!’, le dice el periodista. ‘¡Que tengo columna y nada que escribir esta semana!’.

Paco era feliz con su moto y sin asumir responsabilidades. Con descendencia, pero sin saber ni cómo alimentarla, que de eso ya se ocupaba la otra.

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Asamblea de Brujas (1600), Art History Museum, Vienna. Obra de Frans Francken II, el Joven

Cuando una jueza le explicó que divorciarse no era ‘vivir los nuevos 30’, sino destinar las tres cuartas partes del sueldo a seguir manteniendo a su hijo, Paco se enfadó mucho. También, cuando le explicó, por sentencia, que los hijos deben quedarse a vivir en su casa de siempre y con los que sepan criarles y darles de comer de caliente, que para tigretones y foskitos ya hay una tarde a la semana.

Paco le echa la culpa de su tragedia a las brujas de las amigas, que manipularon a su inocente mujer que no sabía pensar por sí sola. O eso creía. Quizás, si la hubiera aislado de ellas, como hacen esos maltratadores de la tele, otra hubiera sido su suerte.

Paco tiene una personalidad muy débil. Antes de que le echaran, era un pijoprogre orgulloso. Eligió a conciencia un colegio para su prole, pero ahora, como ‘la zorra’ le ha dejado, ya no le gusta. Quiere fastidiar.

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Flores de café

Por Carmen Suarez

Lucila Blandón es la presidenta del movimiento Flores de café y miembro de la junta directiva de Aldea Global que, entre otros productos agrícolas, elabora y distribuye el Café Tierra Madre que comercializa Oxfam Intermón. Este café está producido por mujeres propietarias de su tierra bajo los criterios del comercio justo. Parte de los beneficios de su venta  se reinvierten en un fondo común de la cooperativa para ayudar a las mujeres a titular la tierra en la que trabajan  que,  en muchas ocasiones,  ya era de sus padres o de sus maridos,  pero que, desde un punto de vista legal, no podían reclamar como suya.

Lucila Blandón, durante una visita a Barcelona. Imagen de Pablo Tosco/Oxfam Intermón.

Lucila Blandón, durante una visita a Barcelona. Imagen de Pablo Tosco/Oxfam Intermón.

Lucila tiene 51 años y toda su vida ha transcurrido siempre en la zona montañosa de Jinotega, al Norte de Nicaragua. ‘Soy nacida y criada allí. Nací de una familia muy pobre. Mi madre se quedó viuda muy joven y nos crió a mis hermanos y a mí trabajando en una hacienda’, explica. Y allí, en unas condiciones de vida muy duras, Lucila fue creciendo junto a su familia hasta que  a los 19 años se  unió  a su compañero y ‘empecé a procrear hijos. Soy madre de ocho’ dice.

 “Mi marido y yo trabajábamos en la tierra juntos, pero llegó la guerra a mi país y él se tuvo que ir”, cuenta Lucila. En esas circunstancias, en 1979, ella se vio a sí misma como “una mujer sola, con cuatro hijos” y no le quedó más remedio que salir de casa a buscarse la vida. “Horneaba pan, empecé a sembrar y cultivar pipianes y así, poco a poco,  fui saliendo de la pobreza. En los años 80, cuando mi marido volvió de la guerra, yo ya mantenía a mi familia trabajando sola”.

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50 días gratis al año: el trabajo que no cobran las mujeres

Por Lara Contreras

Soy mujer y en mi caso personal no trabajo 50 días gratis. No lo hago porque trabajo en una organización donde los hombres y las mujeres ganan el mismo sueldo por hacer el mismo trabajo. Todas y todos trabajamos mucho. Y lo hacemos para, entre otras cosas, que las mujeres no estén desde el día de hoy trabajando gratis hasta final de año, como indican las estadísticas.

Una gran parte del trabajo de las mujeres no se remunera ni se valora. Imagen de Tran Mau Tri Tam / Unsplash.

Una gran parte del trabajo de las mujeres no se remunera ni se valora. Imagen de Tran Mau Tri Tam / Unsplash.

Oxfam Intermón acaba de sacar el informe: ‘Bajan los salarios, crece la desigualdad: el impacto de las diferencias salariales en los hogares’. En este informe se pone de manifiesto como la desigualdad salarial es una de las principales causas de la desigualdad y como las caídas salariales han perjudicado a los colectivos más vulnerables. Este es el caso de las  mujeres que son las más perjudicadas por estas diferencias salariales. A nivel global, y a pesar de la incorporación de más de 250 millones de mujeres en el mercado laboral, su nivel salarial en 2015 es el mismo que el que disfrutaban los hombres 10 años atrás, en 2006.  De seguir a este ritmo, no será hasta 2133 que se conseguirá cerrar la brecha económica entre mujeres y hombres.

España es un caso paradigmático de cómo la desigualdad salarial afecta a las mujeres trabajadoras -que ganan un 18,8% menos que los hombres- lo que implica que la mujer trabaja 50 días más que el hombre para conseguir el mismo salario. Es decir, desde hoy hay millones de mujeres que van a trabajar por nada.

Además, hay muchas más mujeres que hombres que cobran el SMI o menos, que en España es irrisorio para satisfacer las necesidades básicas, el 18,6% de las mujeres trabajadoras tuvo salarios menores o iguales al mínimo, frente al 8,3% de los hombres. También ostentamos la medalla de plata de la UE en mujeres trabajadoras pobres.

Ana es trabajadora doméstica en Barcelona y cobra alrededor de 700 euros netos. Mujer, con 51 años y 2 hijos, con experiencia profesional pero sin formación reglada superior tuvo que encontrar una salida en el sector doméstico. Hoy vive en una vivienda de alquiler social, con su marido -en situación de paro de larga duración-, su hijo de 21 años y su hija pequeña. Siente que esos 700 euros netos, ante todo, le roban oportunidades a su familia y sus hijos.

Ana nos cuenta como ganar tan poco le ha hecho aislarse porque no puede tener vida social, le obliga a comer menos sano y le hace alegrarse de que su hijo no quiera ir a la Universidad porque, si hubiera querido, le tenía que haber dicho que no podía pagarla. Ganar un salario digno, ganar lo mismo que un hombre y tener las oportunidades que un hombre cambiaría su vida, le evitaría avergonzarse de ser pobre.

El hecho de que las mujeres tengan que ocuparse del trabajo de cuidados las relega a trabajos más precarios y peor pagados, además de impedirles progresar profesionalmente al mismo ritmo que los hombres. Y como ya hemos dicho antes, muchas mujeres aunque progresen ganan menos que los hombres por el mismo trabajo. Esto realmente no tiene explicación. Yo como mujer, no lo admito.

Según el presidente de la CEOE, la incorporación de las mujeres al trabajo es un problema porque no se puede crear trabajo para todos. Este tipo de afirmaciones es alarmante porque prioriza de nuevo el trabajo de los hombres frente al de las mujeres. La sociedad ya no las admite, nos avergonzamos de ellas.

Por eso, lanzamos la voz de alarma. Es urgente que nuestros políticos establezcan medidas para eliminar la brecha salarial de género penalizando a las empresas que establezcan salarios diferentes para categorías laborales idénticas en función de si son ocupadas por hombres o por mujeres. También a través de mejoras en la conciliación de la vida personal y familiar, la distribución y reparto de los cuidados.

perfil-lara-contrerasLara Contreras es Responsable de Contenidos e Incidencia en Oxfam Intermón

Cosmonautas

Por Barbijaputa

Mujeres que llegan a casa como quien llega a un oasis. Mujeres que se quitan los tacones: uno primero, el otro después, con cuidado. Que ponen los pies sobre el suelo frío, o sobre la moqueta caliente, para que la superficie plana le alivie los huesos y los músculos. Para que las pantorrillas vuelvan a su posición natural.

Mujeres que, porque son obligadas por sus empresas o porque los tacones estilizan la pierna, se suben a zapatos que tocan el suelo sólo con una punta minúscula que aguantará su peso 8, 10 o 14 horas.

Tacones. Imagen de Caitlin Wilson / Unsplash.

Tacones. Imagen de Caitlin Wilson / Unsplash.

Mujeres que alcanzan su habitación como quien consigue hacerse con la bandera de una cucaña, y se desabrochan el sujetador deseosas de notar la liberación que viene a continuación. Mujeres que sienten cómo sus pechos vuelven a su posición natural y, muchas veces, a su tamaño natural. Y respiran. Respiran profundamente y un pequeño escalofrío recorre sus nucas.

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Mi tierra es mi vida

Por Julia García

‘Las mujeres rurales deben estar orgullosas porque gracias a su valor y al trabajo de sus manos están alimentando a África. El fortalecimiento de las capacidades de las mujeres rurales es esencial, no solo para que puedan gestionar los ingresos agrícolas, sino también para mejorar el rendimiento de todo el continente’.

Son las palabras de Justine N’Tsibiro Bulebe, agricultora africana que a partir de su propia experiencia, se convirtió en una defensora de los derechos de las mujeres rurales en África. Actualmente preside del Colectivo de mujeres de Masisi, en la Republica Democrática del Congo.

Las mujeres rurales africanas se han organizado para marchar hasta la cima del Kilimanjaro y reclamar sus derechos. Imagen: Oxfam.

Las mujeres rurales africanas se han organizado para marchar hasta la cima del Kilimanjaro y reclamar sus derechos. Imagen: Oxfam.

Justine perdió su terrenos de cultivo, el único medio de vida que podía tener, tras la muerte de su marido: por ser mujer no tenía derecho a heredar las tierras de la familia. La costumbre africana no reconoce a la mujer potestad sobre la gestión de la tierra, del mismo modo que no esta autorizada a participar en las reuniones celebradas por los hombres o acceder a los recursos comunitarios.

Mañana, Día Internacional de la Mujer Rural, mujeres como Justine venidas de todos los puntos del continente africano, se reúnen a los pies el monte Kilimanjaro – icono de cambio y victoria – para formalizar sus demandas hacia la garantía de la plena igualdad de derechos entre hombres y mujeres. Como representantes de todo el movimiento, un grupo de cincuenta mujeres han emprendido una valerosa escalada para que, desde el punto más alto de África, sus voces sean escuchadas en todo el mundo. Una movilización histórica que busca trascender de las palabras a los hechos.

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Feminismo con los pelos de punta

Por Dori Fernández Hernando

¿Por qué son siempre las mujeres quienes “eligen” quedarse en casa para ocuparse del cuidado de menores, personas mayores y personas dependientes? No voy a extenderme en mostrar los datos que sustentan esta afirmación, aquí tienen un resumen. Existen varios motivos, desde el ‘no me queda otra opción porque no tengo dinero ni trabajo’ hasta el que más abunda, el ‘porque quiero’.

El ejemplo más claro lo arroja el estudio El cuidador en España realizado en 2016 por CEAFA (Confederación Española de Asociaciones de Familiares de personas con Alzheimer): uno de cada cuatro hogares en España cuenta con un familiar afectado de Alzheimer, siendo en el 94% de los casos el entorno familiar (las mujeres) quien se responsabiliza de los cuidados. Y no queda ahí la cosa, sino que el 69% de las cuidadoras considera ‘natural’ serlo.

Roles. Imagen de Steinar La Engeland (Unsplash)

Roles. Imagen de Steinar La Engeland (Unsplash)

¿De dónde nacen los deseos? ¿Qué influye para preferir una cosa u otra?

Analicemos un poco de dónde emana esa querencia que según la RAE, es la tendencia del ser humano y de ciertos animales a volver al sitio donde se han criado o tienen costumbre de acudir. Creo que a nadie se le escapa la enorme influencia que el mundo de la creación en general (publicidad, cine, moda, literatura, etc.), las costumbres y el Derecho tienen en nuestras elecciones.

La publicidad nos indica a todas horas qué se espera de cada uno y cada una de nosotras. Anoche viendo un rato la TV después de cenar, me tragué el anuncio de ADESLAS, ese que reza “lo importante es saber lo que es importante” y que termina con la imagen de dos mujeres jóvenes junto a la cama de un señor enfermo, inoculando en nuestro imaginario colectivo que lo que se espera de las mujeres es eso precisamente, que sepan que lo importante en su vida es cuidar de los demás. Los pelos de punta se me ponen…

Estarán conmigo de acuerdo en que la influencia de las costumbres no hace falta explicarla, pero si tienen  duda, piensen en ese  habitual argumento que concluye diciendo “…de toda la vida de Dios”.

Y ¿qué pasa con el Derecho, con nuestro ordenamiento jurídico? Aquí sí que las cosas están más claras: si eres madre la ley te concede 16 semanas de permiso de maternidad (Art. 48 ET): para recuperarte del parto las 6 primeras y para ocuparte del cuidado de la criatura las siguientes; si eres padre, te concede solo 2 (Art. 48 bis ET).

Pues bien, no bastaba con que tuviéramos esta disfuncional legislación que discrimina a los hombres que quieren-pueden-deben cuidar, y a las mujeres convirtiéndolas en mano de obra de alto riesgo, lo que llamamos #discriminaciónPorMaternidad (echen un vistazo al hashtag). Ahora, todas las personas que sabemos lo importante que es construir roles igualitarios estamos con los pelos de punta (de nuevo): Ciudadanos, que ni siquiera reconoce la violencia de género como un tipo de violencia específica, acaba de registrar en el Congreso un Propuesta no de Ley (PNL) para que se modifiquen los permisos de maternidad y paternidad, de forma que la final, sean las mujeres quienes estén mucho más tiempo dedicadas al cuidado y por tanto más tiempo también alejadas del empleo y de la autonomía económica personal que eso implica. Aquí tienen más datos sobre esta propuesta – trampa.

¿Para esto casi 10 años de Ley de Igualdad? ¿Para esto casi tres siglos de lucha feminista?

En la PPiiNA tenemos los pelos de punta (de nuevo, sí, no es para menos). Si al final gobierna el PP será con la ayuda de Ciudadanos, con quien ya tiene un acuerdo en el que figura esta reforma. Así que hemos lanzado una campaña con la que pretendemos poner los pelos de punta a todo el mundo: se llama #vocesPPiiNA y desde aquí les invito a seguirla y compartirla. Quienes vengan detrás se lo agradecerán.

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Dori Fernández Hernando es Graduada en Igualdad de Género por la URJC. Formadora y consultora en igualdad de género, nuevas tecnologías y Prevención de Riesgos Laborales, colabora entre otras iniciativas con SinGENEROdeDUDAS, CB., Comunidad de Conocimiento Profesional con Enfoque de Género, y con la Asociación de Mujeres Páginas Violeta. Pertenece a la PPIINA y a la Asamblea de Mujeres de Córdoba Yerbabuena.  

La ciencia y el compromiso de María Dolores Calvo Navarro

Por Flor de Torres Porras

Cuando María Dolores Calvo Navarro (Mariola) empezó a alzar la voz aún no había sido promulgada la Ley Integral contra la Violencia de Género. Ella, como médica forense, ejercía su  labor en el Instituto de Medicina Legal de Málaga, y yo trabajaba como fiscal en la misma ciudad. En esos años encontramos un camino común que nos uniría de por vida.

No puedo describir fácilmente lo que veíamos cada día en nuestros respectivos trabajos. Llegó un momento en el que alzamos la voz, porque entendíamos imprescindible amplificar, multiplicar, extender la empatía hacia las víctimas de violencia de género (a la que por aquellos años todavía se llamaba violencia doméstica) y lograr un compromiso contra esa tragedia social que  empíricamente  contrastábamos cada día en el Instituto de Medicina Legal y la Fiscalía. Nos dimos cuenta de que solo lo lograríamos desde la especialización, evitando el cuestionamiento de las víctimas, definiendo correctamente la violencia que enfrentaban. Y ante todo y  sobre todo, con un enfoque profesional, cada una desde su especialidad, al que sumamos dos herramientas personales: empatía y compromiso contra la violencia.

Víctima atrapada. Imagen de Fundación Luz Casanova.

Víctima atrapada. Imagen de Fundación Luz Casanova.

Recuerdo que con frecuencia en su trabajo había comentarios que anteponían el hecho de ser mujer a su calidad de profesional de primera línea. Removía los cimientos de un sistema judicial hecho y pensado por hombres, que se resistían a aceptar los cambios. Profesional de las ciencias forenses de primera línea, cercana, empática y única. Irrepetible. Ambas desarrollamos nuestro trabajo contra viento y marea ante una Justicia masculinizada  en la que había que cambiar la invisibilización de los delitos contra los derechos de la mujer, que se cometen por el hecho de serlo y en el ámbito de la pareja.

A ella como forense y a mí como fiscal nos visitaban a diario  mujeres víctimas de violencia de género escondidas en delitos de ‘violencia familiar’. Mujeres sin rostro frente a la violencia de género que sabíamos que sufrían.  Apenas podían hablarnos. Sus frases eran entrecortadas, asomaba frecuentemente el llanto, les costaba  fijar sus ojos en los nuestros pues tenían la mirada perdida. Su discurso ni siquiera pretendía en muchas ocasiones inculpar  a su pareja, sólo buscaban ayuda y guía para el tortuoso camino de la huida del horror que acaban de emprender.

Eso, cuando eran ellas las que comenzaban a acercarse a la Fiscalía o al Instituto de Medicina Legal. Porque teníamos  muy presentes Mariola y yo a las que no venían a vernos. Víctimas escondidas como las ancianas, los hijos de la violencia de género, las incapaces, las personas discapacitadas… No podían ver un horizonte de esperanza. Nadie les guiaba hacia la justicia, y ellas no conocían  el camino. Estaban en manos de sus maltratadores y solo con ayuda de instituciones públicas, privadas, vecinas, amigos, compañeras, podrían ser conscientes de la necesidad de denuncia de su situación y de la posibilidad de recibir atención médica, apoyo y salidas.

Venían de  distintos orígenes, incluso de distintos países, tenían distintas historias, costumbres, estratos sociales, estudios, profesiones, domicilios. Pero cuando el miedo, la rabia y la impotencia les empujaban a buscarnos, lo hacían de la misma forma: en silencio y a escondidas. Unimos fuerzas y nos coordinamos médica y jurídicamente para darles la mejor atención posible.

Hablando con ellas, pensando en ellas, fuimos desarrollando protocolos internos para reconocer su situación y formular las denuncias. Mariola las reconocía como forense y yo como fiscal denunciaba de acuerdo con las leyes del momento. Tras los juicios, pensábamos en cómo podrían rehacer sus vidas y recomponer su autoestima.

Años después  por primera vez  en España se sintió la necesidad de caminar juntos por la igualdad. La Ley Integral las nombró como víctimas de violencia de género, y creó nuevas herramientas para darles atención y justicia. Se priorizó esta forma coordinada de actuar que habíamos iniciado en Málaga, que se extendió a toda Andalucía y luego a España. Ahora existen, creadas en el marco de la Ley Integral, las llamadas Unidades de Valoración Integral de Violencia de Genero (UVIVG). Son las que nos aportan la perspectiva de género tan necesaria en los procesos judiciales.  Dependen de los Institutos de Medicina Legal y de las pericias que les encomiendan  los Juzgados y Fiscalías de violencia de género. Son pruebas periciales que permiten sacar a la luz los delitos de violencia de género, que sin ellos seguirían invisibles: delitos contra la integridad moral, delitos de violencia de género habitual…

Gracias a las Unidades especializadas se dispone de herramientas que permiten documentar correctamente el testimonio de una víctima y sus hijos y permiten situarlas científica y pericialmente como víctimas de violencia de género. Aportan pruebas necesarias e imprescindibles los procesos. La participación de un forense y su equipo multidisciplinar, formado por psicólogos y trabajadores sociales, permite una  evaluación completa y adecuada de los casos, con la que soñábamos Mariola y yo en los primeros tiempos.

Qué lejos quedan los tiempos en que había que reclamar una y otra vez que María Dolores Calvo Navarro, además de ser mujer, actuaba en su trabajo como Licenciada en Medicina y Cirugía, como especialista, como funcionaria Médica Forense por oposición, como la primera Forense Coordinadora de Violencia de Género en España y hasta como Directora del Instituto de Medicina Legal de Granada. Una trayectoria que incluye un importante paso por Europa y numerosos reconocimientos y galardones y no puede ser cuestionada.

Nombrar a Mariola para mí es  hablar de una hermana de vida y de una mujer solidaria. Este año ha sido la primera finalista del premio Avanzadoras  2016 que cada año convocan 20 Minutos y Oxfam Intermón. Pero sobre todo y ante todo es nombrar a una mujer valiosa cuyo compromiso por la igualdad abracé desde que nos unimos y abrazaré siempre. Una Mujer de Mujeres.

flor de torres nueva recortada Flor de Torres Porras es Fiscal Delegada de la Comunidad Autónoma de Andalucía de Violencia a la mujer y contra la Discriminación sexual. Fiscal Decana de Málaga.