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Archivo de la categoría ‘Familia’

Paco, la zorra, las brujas y las talibanas

Por Lorena Moncholí

Paco está triste, le han divorciado.

No fue su culpa, él es la víctima.

“¿Cómo osa la zorra (sic.)?”. Así la llama, por haberle dejado.

Paco tiene un amigo importante, con silla en la RAE, premios y algún que otro libro.

Tranquilo, Paco, voy a ponerles verdes a todas, ¡por nuestra amistad!’, le dice el periodista. ‘¡Que tengo columna y nada que escribir esta semana!’.

Paco era feliz con su moto y sin asumir responsabilidades. Con descendencia, pero sin saber ni cómo alimentarla, que de eso ya se ocupaba la otra.

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Asamblea de Brujas (1600), Art History Museum, Vienna. Obra de Frans Francken II, el Joven

Cuando una jueza le explicó que divorciarse no era ‘vivir los nuevos 30’, sino destinar las tres cuartas partes del sueldo a seguir manteniendo a su hijo, Paco se enfadó mucho. También, cuando le explicó, por sentencia, que los hijos deben quedarse a vivir en su casa de siempre y con los que sepan criarles y darles de comer de caliente, que para tigretones y foskitos ya hay una tarde a la semana.

Paco le echa la culpa de su tragedia a las brujas de las amigas, que manipularon a su inocente mujer que no sabía pensar por sí sola. O eso creía. Quizás, si la hubiera aislado de ellas, como hacen esos maltratadores de la tele, otra hubiera sido su suerte.

Paco tiene una personalidad muy débil. Antes de que le echaran, era un pijoprogre orgulloso. Eligió a conciencia un colegio para su prole, pero ahora, como ‘la zorra’ le ha dejado, ya no le gusta. Quiere fastidiar.

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Cómo enfocar -y saltar- las barreras invisibles

Por Paz Casillas

Hoy la pobreza ya no se mide exclusivamente como magnitud económica en función de los ingresos económicos obtenidos por la persona. Hemos aprendido que “no tener” significa sólo una parte en el proceso de estar socialmente excluido. Y aquí es importante hablar desde ya de género, porque las mujeres, por el mero hecho de serlo somos más vulnerables, es decir, contamos con menos oportunidades para ser partícipes de la sociedad y disfrutar de una ciudadanía con los derechos plenos.

Obra de Señora Milton.

Obra de Señora Milton.

En Fundación Atenea llevamos 30 años estudiando el fenómeno de la feminización de la pobreza y su invisibilidad. Y para abordar esta desigualdad y aportar soluciones hemos analizado nueve ámbitos sociolaborales que marcan la vulnerabilidad con tres variables: edad, etnicidad y/ó lugar de procedencia y género. Con ellos nos acercamos más a lo que significa ser hoy pobre, un hecho que tiene, principalmente rostro de mujer y que queda casi siempre oculto.

El problema es serio, porque lo que no se nombra no existe y los estudios que analizan los complejos fenómenos de exclusión social y las políticas, programas y proyectos desde una perspectiva de género son escasos. Es decir, están pensados para una realidad normativa que discrimina permanentemente a las mujeres y no contempla los mandatos de género partiendo de un tremendo error de diagnóstico.

Los nueve escenarios sobre los que analizamos la exclusión social son indicadores de economía, empleo, educación, salud, alojamiento, aspectos socio-relacionales y macro-sociales, ámbito personal y participación social ciudadana. Consideramos estos ámbitos como necesidades humanas a las que dar cobertura desde los Estados de Bienestar de las sociedades desarrolladas, derechos para estar integrados.

Y no, no valen excusas, ni crisis, ni austeridades. En el siglo XXI no podemos renunciar a ese sueño de bienestar conseguido, en gran parte. Los estados deben ser conscientes de que si no las cubren están vulnerando las posibilidades de una ciudadanía plena.

Por ello, y si hablamos de justicia social para todos y todas, ha llegado el momento de hablar claro y de manera contundente: sin un análisis de género las políticas seguirán sin favorecer a las personas y familias en situación de exclusión, principalmente mujeres.Si las políticas no cuentan con esta perspectiva pueden provocar el resultado contrario al que persiguen. Mientras se fomente que únicamente las mujeres se encarguen del cuidado, el 52 por ciento de la población seguirá estando en una situación de desventaja y condenada a empleos precarios y una situación de salud peor. La realidad confirma que las políticas muchas veces expulsan a las mujeres del mercado laboral, dificultan su permanencia y promoción y producen sobrecarga, enfermedad y malestar.

Muchas cosas han cambiado en la sociedad española, especialmente los modelos de familia. Por más que los gobiernos se empeñan en favorecer el modelo tradicional, la España del siglo XXI es cada vez más diversa y las mujeres ya no se definen en función de un segundomasculino. La igualdad de oportunidades es la base del desarrollo económico por más que el modelo neoliberal y patriarcal vigente se empeñe en darnos el mensaje contrario… Si no desaparecen los privilegios por clase y género, no habrá progreso. Ejemplos: las prestaciones de viudedad y, sobre todo, nuestro sistema fiscal vigente que sigue permitiendo el modelo de tributación conjunta. Ambas herramientas son discriminatorias y seguirán desincentivando la incorporación igualitaria de la mujer en el mercado laboral.

Las soluciones pasan por contemplar el género desde el análisis social, y no como algo residual en los presupuestos. Porque un sistema tan desigual sólo puede cambiar con apuestas políticas claras para acabar con estructuras que producen desigualdad y rechazo hacia las mujeres. Sobre todo ello tuvimos ocasión de reflexionar en octubre en la jornada sobre Género e Inclusión Social con la que Fundación Atenea ha conmemorado su 30 aniversario. Un espacio de conocimiento y reflexión para acabar con la exclusión de las mujeres.

Paz Casillas es directora de la Fundación Atenea

Feminismo con los pelos de punta

Por Dori Fernández Hernando

¿Por qué son siempre las mujeres quienes “eligen” quedarse en casa para ocuparse del cuidado de menores, personas mayores y personas dependientes? No voy a extenderme en mostrar los datos que sustentan esta afirmación, aquí tienen un resumen. Existen varios motivos, desde el ‘no me queda otra opción porque no tengo dinero ni trabajo’ hasta el que más abunda, el ‘porque quiero’.

El ejemplo más claro lo arroja el estudio El cuidador en España realizado en 2016 por CEAFA (Confederación Española de Asociaciones de Familiares de personas con Alzheimer): uno de cada cuatro hogares en España cuenta con un familiar afectado de Alzheimer, siendo en el 94% de los casos el entorno familiar (las mujeres) quien se responsabiliza de los cuidados. Y no queda ahí la cosa, sino que el 69% de las cuidadoras considera ‘natural’ serlo.

Roles. Imagen de Steinar La Engeland (Unsplash)

Roles. Imagen de Steinar La Engeland (Unsplash)

¿De dónde nacen los deseos? ¿Qué influye para preferir una cosa u otra?

Analicemos un poco de dónde emana esa querencia que según la RAE, es la tendencia del ser humano y de ciertos animales a volver al sitio donde se han criado o tienen costumbre de acudir. Creo que a nadie se le escapa la enorme influencia que el mundo de la creación en general (publicidad, cine, moda, literatura, etc.), las costumbres y el Derecho tienen en nuestras elecciones.

La publicidad nos indica a todas horas qué se espera de cada uno y cada una de nosotras. Anoche viendo un rato la TV después de cenar, me tragué el anuncio de ADESLAS, ese que reza “lo importante es saber lo que es importante” y que termina con la imagen de dos mujeres jóvenes junto a la cama de un señor enfermo, inoculando en nuestro imaginario colectivo que lo que se espera de las mujeres es eso precisamente, que sepan que lo importante en su vida es cuidar de los demás. Los pelos de punta se me ponen…

Estarán conmigo de acuerdo en que la influencia de las costumbres no hace falta explicarla, pero si tienen  duda, piensen en ese  habitual argumento que concluye diciendo “…de toda la vida de Dios”.

Y ¿qué pasa con el Derecho, con nuestro ordenamiento jurídico? Aquí sí que las cosas están más claras: si eres madre la ley te concede 16 semanas de permiso de maternidad (Art. 48 ET): para recuperarte del parto las 6 primeras y para ocuparte del cuidado de la criatura las siguientes; si eres padre, te concede solo 2 (Art. 48 bis ET).

Pues bien, no bastaba con que tuviéramos esta disfuncional legislación que discrimina a los hombres que quieren-pueden-deben cuidar, y a las mujeres convirtiéndolas en mano de obra de alto riesgo, lo que llamamos #discriminaciónPorMaternidad (echen un vistazo al hashtag). Ahora, todas las personas que sabemos lo importante que es construir roles igualitarios estamos con los pelos de punta (de nuevo): Ciudadanos, que ni siquiera reconoce la violencia de género como un tipo de violencia específica, acaba de registrar en el Congreso un Propuesta no de Ley (PNL) para que se modifiquen los permisos de maternidad y paternidad, de forma que la final, sean las mujeres quienes estén mucho más tiempo dedicadas al cuidado y por tanto más tiempo también alejadas del empleo y de la autonomía económica personal que eso implica. Aquí tienen más datos sobre esta propuesta – trampa.

¿Para esto casi 10 años de Ley de Igualdad? ¿Para esto casi tres siglos de lucha feminista?

En la PPiiNA tenemos los pelos de punta (de nuevo, sí, no es para menos). Si al final gobierna el PP será con la ayuda de Ciudadanos, con quien ya tiene un acuerdo en el que figura esta reforma. Así que hemos lanzado una campaña con la que pretendemos poner los pelos de punta a todo el mundo: se llama #vocesPPiiNA y desde aquí les invito a seguirla y compartirla. Quienes vengan detrás se lo agradecerán.

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Dori Fernández Hernando es Graduada en Igualdad de Género por la URJC. Formadora y consultora en igualdad de género, nuevas tecnologías y Prevención de Riesgos Laborales, colabora entre otras iniciativas con SinGENEROdeDUDAS, CB., Comunidad de Conocimiento Profesional con Enfoque de Género, y con la Asociación de Mujeres Páginas Violeta. Pertenece a la PPIINA y a la Asamblea de Mujeres de Córdoba Yerbabuena.  

Un crowdfunding para lograr un parto normal

Por La Marietta

Quiero parir en casa. Sé que mucha gente lo considera una locura. Pero para mí es algo normal. Soy una mujer normal, con una vida normal: sin empleo actualmente, con un hijo de algo más de dos años, y con otro en camino.

Mi primer hijo lo tuve en un hospital, porque era lo normal. Conocía algún caso aislado de mujeres que habían parido en casa, pero yo no lo contemplaba: aparte de ser muy caro, me daba miedo. Se tiene la idea que un parto es peligroso, complicado, doloroso, y que precisa de ayuda médica. El parto da miedo. Yo, aún sintiendo este miedo, intuía que un parto no tenía por qué ser así. Leí y me informe bastante al respecto, y quise tener un parto natural (esto, por suerte, cada vez es más normal). Un parto natural es un parto no intervenido.pariracasa

A pesar de que luché por ello, el resultado fue muy diferente del esperado. Lo sé: siempre cabe la posibilidad, y más en temas fisiológicos, de que las cosas no salgan según lo previsto. Pero terminé con un parto intervenido. Sentí que no se respetaron mis necesidades, alegando el control constante del feto. No pude moverme, relajarme, cambiar de postura, tener intimidad, comer, bañarme…

Nuestro cuerpo es más sabio de lo que pensamos, y lo escuchamos muy poco. Pero no me atreví a rebatir a los profesionales ‘de bata blanca’. Hoy sé que aquellos controles eran innecesarios y desencadenaron la típica ‘cascada de intervenciones’, por desgracia, la mar de normal.

Más de 7 horas de monitores, poca intimidad, cero empatía, de una habitación para otra, 20 horas de contracciones sin posibilidad de movimiento ni expresión, sin dormir… Y cuando una matrona me dijo: ‘¡Uy. Todavía no estás ni a la mitad!’, después del cuarto o quinto tacto vaginal, me derrumbé y pedí la epidural. Con ella, me administraron oxcitocina sintética para tener contracciones artificiales. Aún así el parto se estancó, y tras unas horas, me dijeron que tendrían que usar fórceps. Dije que no quería, y me dieron a entender que no había opción. Con los fórceps es inevitable la episiotomía, que tampoco quería.

Había un montón de gente en la sala de partos, no sé quiénes eran. Parecía un espectáculo, y hasta  pude escuchar algún comentario completamente falto de respeto hacia mí y mi situación. Pero en aquel momento me daba igual. Yo sentía que ya no podía hacer más. El parto ya era más suyo que mío. Solo quería conocer a mi pequeño, y que terminara todo aquello. Cuando tuve encima a mi hijo (piel con piel, esto lo hicieren fantásticamente), suena a tópico, pero se me pasaron todos los males. Y como el bebé estaba bien y yo también, traté de olvidar. Pero no quiero repetir una experiencia así.

Ahora vuelvo a estar embarazada, y aunque tenemos unos ingresos familiares muy, muy bajos, no dudo en afirmar que quiero tenerlo en casa. Es más una necesidad vital que una cuestión ideológica. Aunque también lo es en gran medida. Quiero empoderarme, sentir que sé parir. Sé que puedo hacerlo. Y aunque, como ya he dicho antes, siempre cabe la posibilidad que las cosas no salgan según lo previsto, quiero vivir en casa mi segundo parto. Quiero intentarlo.

Por que en un parto en casa normal nada de aquello tiene por qué pasar. Estás en tu casa, en tu entorno, con tu intimidad y con tus ritmos. No hay que olvidar que el parto es una fase más de la vida sexual y reproductiva de una mujer. Es un parto atendido (pero no intervenido) por comadronas profesionales, experimentadas, actualizadas. Las conoces y te conocen, te observan, te informan, te escuchan y te respetan. No quieren que el parto se complique, por eso siempre atienden partos de bajo riesgo. Tienen equipo médico para intervenir si es necesario, y un coche preparado por si hay que trasladar al hospital, con el que se han coordinado previamente). Ellas son las primeras que desean y se aseguran de que todo salga lo mejor posible.

 

 

Me parece increíble, indignante y anormal que no sea una opción más dentro del sistema sanitario público. El gasto sanitario es notoriamente menor en un parto en casa que en un parto en un hospital (el primero ronda los 1800€ y el segundo los 3000€ de inversión pública).

A día de hoy lo normal es pagarlo de manera privada. Si tienes dinero, quizás te lo puedes permitir. Si no, no tienes más remedio que ir al hospital. Por eso he lanzado un crowdfunding, pero no sólo pensando en mí, sino en todas las mujeres que tenemos derecho a poder elegir cómo y dónde queremos parir. No me parece tan loco luchar para que esto cambie, para que el parto en casa no sea una opción “de lujo”, para que sea una opción pública como lo es en muchos países europeos. Quiero luchar, y creo que no estoy sola, para que parir en casa vuelva a ser algo normal.

Gracias a todas las personas que lo entendéis así, y aún más a quienes ya han colaborado. Estamos muy cerca de lograrlo.

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La marietta es una ilustradora interesada e implicada en luchas sociales, impulsora del crowdfunding “Parir a casa: sí que es pot!” para poderse financiar un parto domiciliario y dar a conocer esta opción.

La víctima número 54

 

Por Charo Mármol

‘Recuerdo que andaba liada con el almuerzo, me es imposible olvidar ese día, cuando recibí una llamada de teléfono de Alicia donde me anunciaba que dejaba a Fran y se venía a casa con el niño.  Al fin se decidía. Se suponía que en un par de horas a lo sumo se reuniría conmigo, pero tardaba. Intenté localizarla a través del móvil, imposible, no contestaba, imaginé que podría estar conduciendo. Esperaría un poco más. Fue tomar aquella decisión y sonar el teléfono de casa. Jamás pude imaginar lo que habría de escuchar. Mi hija estaba ingresada en el hospital, presuntamente, como oficialmente había que denominarlo, por agresiones físicas de su marido. Creí que el mundo se hundía a mis pies’.

Esto que acaban de leer forma parte de uno de los relatos que hemos recibido en la convocatoria del I Concurso de Relatos Cortos sobre Violencia de Género que hemos convocado en la Fundación Luz Casanova.

Entonces me di cuenta de que podría haber sido la víctima número 54. Imagen de TrasTAndo

Entonces me di cuenta de que podría haber sido la víctima número 54. Imagen de TrasTAndo

A los dos meses de mi embarazo empezaron los golpes y las palizas. He denunciado tres veces, pero las  dos primeras  volví a tomar contacto con él y me volví a creer las mentiras que me decía y las promesas que me hacía. La tercera denuncia fue porque él me dio una gran paliza;  me tuvieron que ingresar en el hospital y operarme, me rompió la mandíbula.

Entonces me di cuenta de que yo podía haber sido la víctima número 54. Nunca  olvidaré este número, ni el día en que mis amigas me  preguntaron dónde tendrían que llevarme la próxima vez las flores, si al hospital o al cementerio. Entonces me di cuenta que mi carrera era hacia el cementerio, que no iba a ninguna otra parte’.

Esto corresponde a una historia real. Es la historia de Maribel (por supuesto es un nombre ficticio). He quedado con ella en una soleada mañana del mes de mayo. Tiene 31 años y tres hijos. Hace cuatro meses que está en el Centro de emergencia  Luz Casanova. La veo tranquila, contenta, con ganas de hablar, aunque durante nuestra conversación, en un par de ocasiones, su voz se entrecorta y los ojos se le llenan de lágrimas al rememorar lo vivido.

Es ella la que ha pedido hablar conmigo. Muchas mujeres no quieren hablar, quieren olvidar el calvario por el que han pasado. Maribel quiere hablar porque quiere decir algo a las mujeres que viven una situación como la que ella ha vivido: ‘Yo quiero contar mi historia para decirles a las mujeres que viven una situación como la mía que hay salida y que hay mucha ayuda. No estamos solas. Porque eso es lo que piensas cuando está viviendo el infierno de los malos tratos, ¿adónde voy con mis hijos tan pequeños?. Hay salida y hay mucha gente que está dispuesta a ayudarte. Simplemente hay que descolgar un teléfono y llamar. No hay que llegar al extremo de verte en un hospital. El no va a cambiar, no cambian porque yo le he dado mil oportunidades y a él nunca le he importando, porque si le hubiera importado algo no me habría hecho lo que me ha hecho. El amor no golpea, y esa es la única forma de querer de “ellos”, los golpes  y los celos  es la gran enfermedad que tienen’

En nuestra conversación le pregunto cómo se encuentra ahora después de este tiempo en la Casa. ‘Cuando denuncio y llego a la casa no podía hablar mucho. No sabía si lo que estaba haciendo estaba bien o mal. Estaba muy confundida.. No podía hablar no sólo porque no tenía apenas habla sino porque no sabía bien lo que estaba haciendo, si estaba bien o mal. Me sentía culpable porque él estaba en prisión preventiva. Yo me preguntaba ¿qué he hecho? El está en la cárcel por mi culpa. En ese momento me sentía culpable, pero yo no lo he metido en la cárcel, el sólo lo ha hecho: duerme y despierta en una celda porque él lo ha querido’  Continúa ‘He llegado a este punto con mucha ayuda de las profesionales de aquí, me he dado cuenta de que yo no había hecho nada. Aquí me han ayudado a verbalizar y poner nombre a lo que vivía: yo era una mujer maltratada aunque cuando  lo estaba viviendo y oía hablar de los malos tratos,  pensaba: yo no estoy viviendo nada de esto, él no es tan malo…. No quería poner nombre a lo que estaba viviendo….’

Seguimos hablando y me habla de sus hijos y de la fuerza que recibe de ellos para emprender esta nueva etapa de su vida. ‘Si miro al futuro quiero vivir y quiero ser feliz. Doy gracias a Dios porque tengo otra oportunidad para estar con mis hijos, doy gracias a Dios por mi familia y por mis hijos, sobre todo por mis hijos que ahora cuando les miro pienso que podría haber dejado a tres niños pequeños sin madre, esto para mi es muy importante, el estar viviendo con ellos esto es lo que me da la fuerza, todo la fuerza que me faltaba me la han dado mis hijos’

Mi conversación con Maribel acaba y ahora leo los relatos enviados al Concurso. Muchos son terribles, pero como tantas veces la realidad supera a la ficción. Cuando escribo estas líneas 28 mujeres han sido asesinadas en España sólo por el hecho de ser mujeres. Muchas otras viven en silencio y en soledad un verdadero calvario.

Hay salida. Solo hay que descolgar el teléfono y marcar: 016

Video de la casa de acogida Luz Casanova:

Charo MármolCharo Mármol es comunicadora, feminista, militante de causas perdidas y autora del blog La mecedora violeta.

 

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Tejiendo hilos que nos fortalecen

Por Nuria CoronadoNuriaCoronado

Las conquistas, las que logran cambiar el mundo se consiguen conjugando el plural. Un plural que a veces parte del singular, del impulso motivador de una persona que da el primer paso y al que después se unen otros. Así ha sucedido con unas cuantas mujeres que en su día, a pesar de tener miedo, decidieron moverse. Dijeron basta a diferentes presiones o roles impuestos y concluyeron que el momento del “ahora o nunca” les había llegado.

Uno de los carteles del Club de malas madres

Uno de los carteles del Club de Malas Madres

Eso fue lo que le sucedió a Laura Baena impulsora de @malasmadres quien cansada de horarios imposibles y de no tener vida para conciliar comenzó desahogándose con un blog que hoy es capaz de aglutinar el sentimiento de muchas madres (y también padres) que no quieren formar parte de un mundo en el que el trabajo es lo único que importa. Ella se negó con su primer embarazo a que la exigente cultura empresarial del mundo publicitario en el que por entonces trabajaba, le marcara jornadas laborales extenuantes. No le compensaba ser la mejor profesional a costa de regentar el título de la peor madre. ‘Con mi primera hija a la que apenas veía entré en conflicto conmigo misma. Me dolía llegar a las tantas a casa después de un día de locos y tener que agarrar sus manitas, ponérselas en mi cara, y decirle: ¡soy mamá! para que ella así me reconociera’, explica.

Baena se propuso que el estigma de superwoman que campaba a sus anchas en su vida (y de paso en la del resto de mujeres) dejase de aparecer en su vida cual tormento. ‘La educación que había recibido me decía que iba a poder con todo, que merecía la pena el esfuerzo, y sin embargo, llegado el momento del embarazo y posterior crianza se me castigaba y relegaba por no ser la mujer 10’, añade. Ahora su especial club tiene vida propia  y cada vez son más las mujeres que se han unido a él ya que lejos de esa perfección luchan por no perder su identidad, por seguir creciendo profesionalmente, por desmitificar la maternidad y sobre todo por ponerse el mundo por montera y ser felices. ‘Estoy segura que uniendo conciencias y esfuerzos conseguiremos acabar con el concepto de la super mujer, ese que nos impone la sociedad y que no nos ayuda en nada. Porque no tenemos súper poderes ni queremos tenerlos. Somos personas con días mejores y días peores que siempre intentan hacerlo lo mejor posible. Eso es lo que cuenta’. 

Otra valiente que empezó casi en solitario y ha acabado más que bien acompañada es Ana Calderón, artífice de http://lasmujeresnosmovemos.com/ A ella le hervía la sangre con estadísticas tan reales y dañinas como las que dicen que solo una de cada tres mujeres hace ejercicio de forma habitual y por tanto dejan en manos de la suerte la posibilidad de una vida saludable. ‘Estamos acostumbradas a cuidar de todos menos de nosotras y tenemos que empezar a cambiar esta tendencia. Todos y todo siempre es más importante que una misma y esta manera de proceder es negativa para toda la sociedad, pero en especial para nosotras ya que nuestra salud queda al final de todo cuando en realidad es el principio de todo. Tener tiempo para practicar ejercicio tiene que convertirse en un prioridad’, recalca. Por ello, se ha propuesto cambiar estos números y conectar a miles de mujeres – empezando por España y llegando después a todo el mundo- utilizando la tecnología, Internet y las redes sociales como palanca de cambio. Su sueño, después de unos meses está cada vez más cerca en cumplirse. ‘Estamos a punto de ser 50.000 mujeres animadas a hacer deporte gracias al 2.00′, explica.

Sus ejemplos son solo dos gotas de agua de un océano que cada vez se desborda más inundando y empapando al mundo con una apuesta por la corresponsabilidad y la igualdad. Ellas, como tantas otras, practican el bonito arte de tejer hilos para hacernos más fuertes y mejores. Ellas, como dice el escritor Eduardo Galeano, logran que a fuerza de ‘mucha gente pequeña, en lugares pequeños, haciendo cosas pequeñas‘ se cambie el mundo, y siempre sea a mejor.

Nuria Coronado es periodista, editora en www.lideditorial.com  y responsable de Comunicación de Juan Merodio.

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El reto de la conciliación en campaña

Por Cristina Andújar

A pocos días de las urnas, los partidos políticos tienen grandes asignaturas pendientes  en el debate público sobre un tema fundamental para la vida cotidiana de ciudadanas  ciudadanos. No ha habido ni un minuto en los debates para la conciliación familiar. Y sin embargo, no es un tema que los candidatos y candidatas tengan resuelto.

‘Todos los partidos están de acuerdo genéricamente con la corresponsabilidad, pero cuando toca concretar y sustanciar dicho acuerdo, entonces aparecen las diferencias’ Así expone Nacho Álvarez, Secretario de Economía de Podemos y profesor de la Universidad Autónoma de Madrid, la encrucijada en la que se encuentra actualmente España para conseguir conciliar.

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En un principio todos están conformes con equiparar el permiso de paternidad a las 16 semanas que propone la Plataforma por Permisos Iguales e Intransferibles por Nacimiento y Adopción (PPiiNA), principal organización social comprometida con el tema. Y, sin embargo, si revisamos los programas de los partidos para el 26J, sólo Unidos Podemos ha adoptado íntegramente esta propuesta. El programa del PP no propone cambios al sistema actual. El del PSOE declara su acuerdo con el objetivo pero sin comprometerse con un calendario hasta la equiparación. Ciudadanos propone 8 semanas intransferibles y pagadas al 100 % para cada progenitor y más de 10 semanas de ‘libre distribución dentro de la pareja’. Según ha evaluado la Plataforma para los permisos iguales e intransferibles, esta última propuesta no mejoraría la igualdad de oportunidades, ya que en los países Europeos donde se ha implantado, como Suecia o Estonia, son las madres las que acaban tomándose casi en exclusiva esa parte ‘de libre distribución’ debido a las presiones sociales y de las empresas.

No podemos mirar hacia otro lado ante los problemas de conciliación. Es evidente que afectan mucho más a las mujeres. Todo el mundo lo tiene a su alrededor: son nuestras madres, nuestras hermanas, nuestras hijas las que los sufren’, explica Nacho Álvarez. El economista, que tiene una hija de casi dos años y un niño pequeño de nueve meses, cree que el peso al final recae sobre la mujer por los residuos de usos sociales que entienden que son las mujeres las que deben quedarse en casa y que, por tanto, las medidas para la conciliación deben ser dirigidas a ellas.

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Mujeres en campaña: Isabel García Tejerina (PP)

Por Nuria Coronado

La vallisoletana Ministra de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente afronta esta nueva campaña como un nuevo reto. Es más, dice que “ni me asusta ni me cansa recorrer de nuevo España” de cabo a rabo porque le apasiona su cargo. “La campaña es una prolongación de mi trabajo como Ministra, pero más concentrado”, explica. También tiene claro que para ella este ritmo frenético hasta el próximo 26J (entre 12-14 horas) es mucho más fácil que para el resto de políticos ya que está soltera y no tiene hijos. “Tiene que hacerse más cuesta arriba y complicado cuando sabes que hay familia en casa y que durante este período apenas se les pueda dar nada de tiempo”, añade.

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Además reconoce que asimilar con naturalidad este horario maratoniano es cuestión de una clave: la disciplina, “o te organizas o nada de ello es posible”. Y como el camino se hace andando Tejerina ve la campaña como una ocasión única para poner su granito de arena en un colectivo tan importante y fundamental como es el de las mujeres “a las que siempre se nos exige más. Tenemos que pasar de la teoría a la práctica en la racionalización de los horarios. Así dejaremos de cargar con todo el peso, respiraremos más, y lograremos que el hombre se implique y corresponsabilice en este sentido”, recalca. “La igualdad requiere conciliación y que las jornadas de trabajo acaben a las seis de la tarde. Tenemos que adelantar la salida de cada puesto laboral para llegar a unas horas normales en las que poder disfrutar como personas”, manifiesta.

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Mujeres en Campaña: Tania Sánchez (Unidos Podemos)

Por Nuria Coronado

Las horas de esfuerzo en los preparativos de la precampaña habían dejada a Tania Sánchez cansada. Sin embargo, ha sido empezar la campaña y el agotamiento se ha tornado en emoción. Tanto que se siente como una rock and roll star:  ‘estoy con las pilas bien puestas, esto es como ir de concierto. A cada acto que vamos se coge energía’, dice. No sabe que será de ella ni del resto de compañeros el 27J, ‘seguramente nos moriremos pero lo habremos dado todo’, bromea.

Tania Sanchez

El sentido del humor de Tania Sánchez no falta nunca en su día a día.

Ahora en este recorrido en el que se pierde la cuenta de los kilómetros hechos Sánchez sabe que es cuando más hay que dar de lo personal, ‘dormimos poco y hacemos muchos kilómetros’, explica. Y lo dice no tanto por las horas que le echa a esto de la política en el día a día, sino porque Tania, la persona, desaparece y da paso a la política. ‘Las horas que se le dedican a la política son siempre muchas (unas 10-12) pero ahora todo se concentra más’, añade.
En cuanto a su opinión a la hora de ver a políticas en los debates en los diferentes medios de comunicación prefiere poner la balanza en lo que la mujer gana y no en ser políticamente correctos. ‘Puede que los medios quieran subirse al carro de la igualdad en este sentido. Sea por esta razón o porque así dan respuesta a la demanda de la sociedad de dar voz a la mitad de la población, todo esto es más que bienvenido. Durante demasiado tiempo el poder ha ido en calzoncillos y también la representación en los medios y por tanto el mensaje que se trasladaba a la sociedad de que solo ellos podían llegar arriba’, comenta.

Se trata de ser igualitarios en la política y en nuestro partido tenemos muchas candidatas muy bien preparadas para ayudar a visibilizar a la mujer y darles el poder que también nos corresponde. La lucha está en normalizar que la mitad de la población es femenina y la mitad de las cosas tienen que estar protagonizada por ellas. Se nos acusa de masculinizarnos y yo creo que si en la anterior campaña se le dio mucha importancia a la mujer, en esta aún se le da más’, añade.

La política madrileña dice está muy orgullosa de su pasado de barrio, gracias a él ha aprendido a saltar obstáculos y a valorar el compromiso social. ‘Haber crecido en un barrio obrero, quedar con los amigos en los parques y vivir las plazas me ha ayudado mucho a ser quien soy y sobre todo a la capacidad de conmoverme con las cosas que le pasan a la gente de la calle’, añade. Además considera que lo crucial para cambiar las cosas, en especial la relevancia de la mujer, parte de la educación. ‘Y esto no solo tiene que ver con la formación sino con decir que no hay capacitación diferente por ser hombre o mujer’, reconoce. ‘Hombres y mujeres tienen que adoptar roles independientemente de su género. Todos tenemos derechos y obligaciones de igual manera’.

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Mujeres en campaña: Begoña Villacís

Por Nuria Coronado

Cuando Begoña Villacís decidió cambiar la abogacía por la política lo hizo porque quería transformar la vieja manera de hacerla con el “y tú más” por una nueva “en la que encontrar las cosas que nos unen y no que nos dividen”. Desde entonces ha puesto todo su conocimiento y experiencia como licenciada en Derecho y Máster en Asesoría Fiscal por la Universidad Pontifica de Comillas, al servicio del cargo que representa en Ciudadanos como responsable de Relaciones Institucionales y portavoz en el Ayuntamiento de Madrid. Un cambio profesional que reconoce que si en algo le ha afectado es en su vida familiar. “Para dar el paso a la vida pública necesitaba el apoyo de mis seres queridos porque sabía lo que acarrearía para todos nosotros. Hablé con ellos y su apoyo absoluto fue el mejor empujón para dar el salto. Todos ellos me ayudan a tirar del carro”.

Presentando a Mika al padre Ángel

Presentando a Mika al padre Ángel

Ahora en plena campaña electoral pasa “entre 12 y 14 horas al día dándolo todo y haciendo un esfuerzo extra ya que la situación de tener que repetir en tan corto período de tiempo elecciones, así lo requiere”. Una jornada que aunque sabe que no casa con la defensa de la jornada laboral flexible que permita conciliar trabajo y familia de su propio programa electoral, va con el cargo que representa. “Soy una mujer más de este país. Nuestra vida es una lucha contra el crono y contra nosotras mismas. El problema de la política es que no tienes horarios y que el día a día es muy poco predecible. Intento buscar huecos para estar con la familia e incluso lo consigo”, se ríe.

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