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Archivo de Enero, 2017

La bicicleta que cambia la vida

Por Bárbara Lazcano

Ana tiene 15 años y nunca se había subido a una bicicleta. Cuando empezó con los talleres de ciclismo en el marco del proyecto “Chicas Bici-bles” la vimos caerse una y otra vez. Pero también la vimos levantarse. A casi un año de que aprendió a rodar con el resto del equipo de Promoción Juvenil Comunitaria de SiKanda, Ana platica que le gusta andar en bicicleta porque le sirve para distraerse, “Si tengo problemas, me voy en mi bici”.

Vista desde la cima del vertedero de Oaxaca. Imagen del proyecto Chicas Bici-bles de SiKanda.

La bicicleta puede ser una herramienta de transformación muy poderosa. Ayuda a derribar todo tipo de barreras, tanto personales, como de género. Nos permite combatir la violencia, la discriminación y forjar comunidad. Es por ello que nació Chicas Bici-bles, proyecto dirigido a adolescentes que viven y estudian en la zona alrededor del basurero más grande del estado de Oaxaca.

Trabajo en equipo. Imagen de SiKanda.

Buscando fortalecer la autonomía y empoderar a las jóvenes, el proyecto brinda durante dos años capacitación y acompañamiento.  Como dice Adriana, “Al principio van a tener miedo. Como se van subiendo en la bici se van a sentir más seguras de sí mismas y van a agarrar más valor de andar solas en las calles o carreteras, o en cualquier lugar donde vayan”.

Las Chicas Bici-bles no sólo aprenden a rodar juntas. Participan en talleres sobre derechos humanos, género, derechos sexuales y reproductivos, habilidades para la vida y prevención de violencia. Forman parte de un equipo de Promoción Juvenil Comunitaria, en donde comparten con sus pares lo aprendido y organizan actividades dentro y fuera de las escuelas.

Todo lo anterior sucede en el municipio de Villa de Zaachila, donde se encuentra un basurero que recibe alrededor de 700 toneladas de residuos, provenientes de más de 20 municipios, todos los días.

SiKanda, asociación civil oaxaqueña, trabaja en la zona desde su fundación en 2009. Desde hace cuatro años, implementa proyectos junto con las y los jóvenes de la localidad. Un reto particularmente grande es enfrentar la inequidad y violencia de género. Por ello, Chicas Bici-bles promueve que las jóvenes mujeres se hagan visibles a nivel local, apropiándose de una herramienta que normalmente sólo sus pares hombres utilizan con regularidad: la bicicleta.

Durante dos años las y los Promotores Juveniles participan en el programa. Con sus bicis idénticas, cascos y chalecos fosforescentes, es difícil no detenerse para mirarles pasar. Al rodar por su comunidad se reapropian y resiginifican el espacio. Al hacerlo juntas, construyen familia y comunidad.  

En febrero de 2017, el nuevo equipo de Chicas Bici-bles estará listo para recibir sus corceles de aluminio.

Este proyecto necesita apoyo. Es posible adoptarlo compartiéndolo o haciendo una donación.  Más información en la web Si-Kanda.org, en la página de Facebook de la organización o en twitter: @sikanda_oaxaca

Bárbara Lazcano es maestra en Desarrollo Local por la Universidad Autónoma de Chiapas (UNACH). Actualmente colabora con Solidaridad Internacional Kanda A.C. (SiKanda) como Coordinadora de Comunicación y Vinculación.

La última mirada

Por Beatriz Blanco

‘Me harté, me di cuenta de con quién había estado, y en quién me había convertido. Dejé que alguien al que todavía amaba me destruyera mi mundo, mis amigos y mi cabeza. Me levanté, cogí mi abrigo, las llaves, y el dinero que tenía guardado para una ocasión especial  y ésta lo era. Me di cuenta de ello cuando caminaba, esta vez un poco más orientada a pedir ayuda…’

Estas palabras pertenecen Encarna, uno de los personajes de la obra ‘Mírame a los ojos’  que se podrá ver el próximo viernes 27 de enero en el Círculo Catalán en Madrid (Plaza de España 6-1ª) a las 20:30.

Una escena de la obra ‘Mírame a los ojos’, que se representa el viernes 27 de enero en Madrid a beneficio de la organización Luz Casanova.

Representada por la asociación sin ánimo de lucro Recrearte, el texto está basado en hechos reales  y combina testimonios, vídeos, poemas y actuaciones musicales. Su objetivo es sensibilizar contra la violencia de género, delito que acabó en 2016 con 44 mujeres asesinadas a manos de sus parejas o ex parejas, según datos del Ministerio de Sanidad Servicios Sociales e Igualdad.

Perseguimos un objetivo, y es que todas las mujeres y hombres que vean esta obra aumenten su capacidad crítica, se empoderen como mujeres y hombres, y la expresen contra la sociedad que las discrimina; además de que reivindiquen relaciones de buen trato en todos los ámbitos de participación, así como la igualdad de oportunidades para todos y todas’, se dice al principio de la representación.

Otro de los personajes, la hija de Sara, una víctima de la violencia de género, explica que su madre ‘dice que no es ella la que ha cambiado, que es el país el que ha cambiado. Se casó en un país en el que no se hablaba de malos tratos sino de ‘débito conyugal’. ‘No te metas’, decían los vecinos cuando alguien oía gritos. ‘No te metas’: era el lema de aquella época. Ella ya estaba metida’

Erradicar la violencia de género es sencillo, quizás por eso es tan complicado, porque no exige fórmulas extrañas ni planteamientos sofisticados, sólo presencia, palabras y compromiso con la igualdad y con el resto de los valores que deben articular la convivencia’, se explica en el texto.

Educar en igualdad es la mejor prevención contra la violencia de género. Formación y sensibilización son herramientas que no deben faltar desde los primeros años de vida para erradicar los roles que como sociedad, se asumen desde la infancia y que, en el fondo son los responsables ya que confunden la violencia física o psíquica con los estereotipos masculinos y femeninos de control y sumisión y, por tanto los toleran.

Los autores de ‘Mírame a los ojos’ tienen muy clara esta situación: ‘queremos alcanzar dos metas: por un lado reducir la tolerancia social hacia la violencia de género visualizándola en todas sus formas, no sólo en los casos graves, que son los que llegan a los medios de comunicación; y por otro concienciar a la sociedad para que denuncien formalmente los casos de violencia de género’.

La obra se representa el próximo viernes 27 de enero en Madrid tras dos años de gira por toda España.  Los beneficios obtenidos con la representación se donarán a la Fundación Luz Casanova,  una entidad sin ánimo de lucro que intenta conseguir el desarrollo personal y la inclusión social de mujeres y adolescentes víctimas de violencia de género. Esta organización trabaja en este ámbito desde 2007, aunque desde 1924 tiene presencia en la sociedad con una importante red de personas voluntarias para dar respuesta a las necesidades de cada momento.

Beatriz Blanco es periodista especializada en violencia de género.

Nosotros mismos

Por Barbijaputa

Unas semanas atrás, encontré y compartí en redes sociales este video que me impresionó. Cuenta la historia de una mujer en circunstancias terribles:

El video forma parte de una campaña de Oxfam Intermón en la que diferentes actrices y actores internacionales interpretaban textos escritos por refugiadas y refugiados respectivamente contando sus experiencias para que los demás nos pusiéramos con más facilidad en sus zapatos.

Me dio la triste impresión de que necesitamos ver a rostros conocidos y blancos para empatizar con la situación de las personas que buscan refugio. Es como si al pertenecer a países en conflicto diéramos por hecho que están habituados al horror, a la guerra, a la metralla en sus cuerpos y al sonido de las bombas. Como si a esas personas les doliera menos de lo que nos dolería a nosotros.

Que veamos normal la necesidad esta campaña o que ni nos percatemos de lo horrible del asunto demuestra que donde realmente se ha instalado la insensibilidad es en esta parte del mundo, y sin necesidad de guerras, conflictos o metrallas en nuestros cuerpos. Porque a las heridas, a las pérdidas personales y materiales, al aislamiento, al frío y al miedo no se acostumbra nadie nunca. Y con ello viven miles y miles de personas en estos momentos, sin siquiera la esperanza de que su situación cambie.

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Hermanas

Por Rosel Murillo Lechuga

Es más fácil llegar a entenderse que ver una ola en el desierto.

Al menos así debería de ser, pues somos la raza evolucionada, con capacidades que otros seres de la tierra no han llegado a alcanzar, hemos desarrollado un idioma para comunicarnos, pero el don no lo es todo, hay que saber utilizarlo. ¿será que no estamos tan evolucionados? Será que nuestras emociones se quedaron en Atapuerca.

Las actrices Andrea Hermoso y Lucía Esteso en una imagen promocional de la obra ‘Perdóname cuando me haya ido’, de Rosel Murillo Lechuga.

La obra de teatro Perdóname cuando me haya ido dibuja la profunda incomunicación de dos hermanas que hace casi una década que no se hablan. ¿Y por qué no se hablan? Pues como casi la mayoría de las personas que conocemos enfadadas, o como nosotros mismos con otros. No se hablan porque no se escuchan, porque no se entienden, porque no se han puesto en el lugar del otro. Emma (interpretada por Lucía Esteso) decidió vivir su vida y marcharse de casa para buscar fuera lo que dentro no podía conseguir. Marta (interpretada por Andrea Hermoso), más pequeña, permaneció en la casa desempeñando las tareas que por obligación, tras la ausencia de su hermana, le había tocado asumir.

Un golpe en la puerta y las palabras al aire. Es curioso como entorpecemos a la facilidad y somos capaces de hacer ligeras las cosas más complicadas. Ese es el ser humano. Es complicado retomar una conversación después de diez años, ¿pero cómo acabar con la ausencia de palabra entre dos personas que no se hablan desde hace una década? Sólo una palabra es liberadora de todo el peso que nos acompaña la mayoría de las veces.

Un perdón es capaz de aliviar la carga más pesada, reponer el corazón más dañado.  Hemos construido palabras cortas, fáciles de pronunciar para arreglar los mayores daños y que así no sean tan difíciles de pronunciar, como perdón, gracias, te quiero… Prueben delante de un espejo primero, y luego prueben a mirar a los  ojos que fijamente te miran, y pide perdón. No es tan difícil, y la recompensa es mayor.

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Una ruta entre mujeres

Por Patricia Reyes

Mientras deshago la maleta, multitud de imágenes regresan a mi cabeza. Me doy cuenta de que en ellas aparecen siempre mujeres. Mujeres, las diputadas que decidimos viajar con Oxfam Intermón. Mujeres, las representantes de esta ONG que vinieron con nosotras. Mujeres, las que nos sirvieron de guía en esta ruta maravillosa y sobre todo, mujeres sirias que escapan de la muerte para encontrarse con otro tipo de muerte en vida: la falta de libertad. Para ellas, esta falta de libertad es doble, la que ya sufren en su entorno por el hecho de ser mujer y la de vivir  en un campo de refugiados.

Patricia Reyes, junto con otras dos diputadas, visita el centro comunitario de ARDD (Arab Reinaissance for Democracy & Development) en Jordania, donde defienden el acceso de las mujeres a la justicia. Imagen de Jorge Fernández Mayoral.

Hemos vivido emociones fuertes en apenas cinco días y de repente, soy consciente de que no he tenido tiempo de analizar todas esas sensaciones. Intento hacerlo a través de las imágenes que vuelven ahora a mi mente.

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Activismo contra la violencia de género

Flor de Torres

Cada vez que me llega una nueva noticia, desgarradora, del presunto asesinato de una mujer, recuerdo las palabras del maestro Eduardo Galeano, que nos dejó el testimonio  de su inmensa coherencia y compromiso contra la violencia de género en reflexiones tan contundentes como esta:

‘Hay criminales que proclaman tan campantes: “la maté porque era mía”. Así nomás, como si fuera cosa de sentido común y justo de toda justicia y derecho de toda propiedad privada, que hace al hombre dueño de la mujer.

Pero ninguno, ninguno, ni el más macho de los supermachos tiene la valentía de confesar: “La maté por miedo”, porque al fin y al cabo el miedo de la mujer a la violencia del hombre es el espejo del miedo del hombre a la mujer sin miedo’

2017 ya comienza a formar parte de esta dolorosa estadística de violencia hacia las mujeres. Y todo esto cuando aún no nos hemos recuperado de las imágenes de los últimos meses. Como las que hemos visto en la historia de  Esther al  volver a su casa de Alicante: vil y cobardemente esperada por su  maltratador  en el ascensor. Golpeada, arrastrada, empujada, humillada, masacrada, cosificada, maltratada y denigrada. Víctima de golpes directos y certeros que se dirigían contra su integridad física y de la misma forma contra su integridad moral.

Protesta contra los feminicidios. Imagen de J. C.

Esa imagen de la violencia de género a la  que Esther puso rostro, con esas imágenes grabadas en el portal de su casa, es la historia que  normalmente no se ve,  pero que es tan real y trágica como la de cada una de  las mujeres asesinadas.

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