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Flores de café

Por Carmen Suarez

Lucila Blandón es la presidenta del movimiento Flores de café y miembro de la junta directiva de Aldea Global que, entre otros productos agrícolas, elabora y distribuye el Café Tierra Madre que comercializa Oxfam Intermón. Este café está producido por mujeres propietarias de su tierra bajo los criterios del comercio justo. Parte de los beneficios de su venta  se reinvierten en un fondo común de la cooperativa para ayudar a las mujeres a titular la tierra en la que trabajan  que,  en muchas ocasiones,  ya era de sus padres o de sus maridos,  pero que, desde un punto de vista legal, no podían reclamar como suya.

Lucila Blandón, durante una visita a Barcelona. Imagen de Pablo Tosco/Oxfam Intermón.

Lucila Blandón, durante una visita a Barcelona. Imagen de Pablo Tosco/Oxfam Intermón.

Lucila tiene 51 años y toda su vida ha transcurrido siempre en la zona montañosa de Jinotega, al Norte de Nicaragua. ‘Soy nacida y criada allí. Nací de una familia muy pobre. Mi madre se quedó viuda muy joven y nos crió a mis hermanos y a mí trabajando en una hacienda’, explica. Y allí, en unas condiciones de vida muy duras, Lucila fue creciendo junto a su familia hasta que  a los 19 años se  unió  a su compañero y ‘empecé a procrear hijos. Soy madre de ocho’ dice.

 “Mi marido y yo trabajábamos en la tierra juntos, pero llegó la guerra a mi país y él se tuvo que ir”, cuenta Lucila. En esas circunstancias, en 1979, ella se vio a sí misma como “una mujer sola, con cuatro hijos” y no le quedó más remedio que salir de casa a buscarse la vida. “Horneaba pan, empecé a sembrar y cultivar pipianes y así, poco a poco,  fui saliendo de la pobreza. En los años 80, cuando mi marido volvió de la guerra, yo ya mantenía a mi familia trabajando sola”.

Poco a poco Lucila y su familia fueron mejorando. “Al principio vivíamos en una casa muy pequeña, con el techo de plástico. La guerra no nos dejaba progresar…”. Pero ella nunca se dio por vencida, siguió luchando y en 2004 se unió a Aldea Global “nos dieron más terreno para cultivar, tenía ya tres manzanas de tierra. Y luchando y luchando, fuimos mejorando”

Aldea Global se creó en 1992 y años más tarde, en 2001, cuando se produjo la crisis provocada por el huracán Mitch, empezó a colaborar con Oxfam  Intermón.  “Cuando  yo llegué en 2004 – explica Lucila– había sólo 512 asociados, pero fue creciendo cada vez más. Ahora somos 6.636 productores y de esos 2.336 son mujeres. Hay más hombres, pero tenemos el  33% de mujeres”.

“Yo llegué a Aldea Global  como una campesina que cultivaba la tierra y criaba conejos. No sabía nada de nada, no tenía ni idea de mis derechos. Era  una mujer que me escondía detrás de la puerta”, nos dice. Pero, progresivamente, Lucila fue describiendo que había otra manera de vivir, otra manera de hacer las cosas, que podía  luchar por sus derechos y los de las demás mujeres.  “He aprendido muchas cosas, he cambiado mi estilo de vida, en todos los aspectos, hasta en la forma de vestirme. He podido ayudar a otras personas, he desarrollado capacidades que ni sabía que tenía  y he llegado hasta donde he llegado. A veces me da miedo, pero supero las barreras y voy más adelante”.

Pero, las dudas y los miedos de Lucila desaparecen cuando  ve lo que ha conseguido. “Cuando llego a una asamblea de Flores de café  y veo con el cariño que me saludan todas las mujeres allí y lo que hemos conseguido, como hemos desarrollado nuestra autoestima…  Hasta hemos cambiado el lenguaje.  Antes, aunque trabajáramos en el campo, éramos amas de casa. Ahora somos productoras

Pese a los logros obtenidos, Lucila sabe que aún queda mucho por hacer.  ”Hay muchos desafíos. Tenemos que seguir luchando porque todavía quedan muchas mujeres empobrecidas. Mujeres que luchan por sacar adelante a sus hijos. Porque la vida es muy dura…”

El café Tierra Madre, producido por Lucila y otras mujeres en condiciones de comercio justo en Nicaragua y otros países, se encuentra en las tiendas de Oxfam Intermón.

Carmen Suarez es periodista y colabora con el equipo de comunicación de Oxfam Intermón.

2 comentarios · Escribe aquí tu comentario

  1. It was a very bold step taken by Lucile.She not just tried to improve the condition of herself and her family, but help every other women she knew.It was a selfless act and such people are the ones who make us believe that humanity is not dead,there are still good people around in the world.www.mightyessays.com

    26 noviembre 2016 | 10:30

  2. Dice ser internauta

    Da gusto leerte, a ver si alguna de tus compañeras aprende algo de como lo cuentas, lo digo sin acritud y me refiero al lenguaje beligerante y hostil que utilizan, desvirtúa el mensaje.
    Respecto a Lucila y su vida casi nada que decir, solo trabajo, trabajo, trabajo…

    29 noviembre 2016 | 23:54

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