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Mi tierra es mi vida

Por Julia García

‘Las mujeres rurales deben estar orgullosas porque gracias a su valor y al trabajo de sus manos están alimentando a África. El fortalecimiento de las capacidades de las mujeres rurales es esencial, no solo para que puedan gestionar los ingresos agrícolas, sino también para mejorar el rendimiento de todo el continente’.

Son las palabras de Justine N’Tsibiro Bulebe, agricultora africana que a partir de su propia experiencia, se convirtió en una defensora de los derechos de las mujeres rurales en África. Actualmente preside del Colectivo de mujeres de Masisi, en la Republica Democrática del Congo.

Las mujeres rurales africanas se han organizado para marchar hasta la cima del Kilimanjaro y reclamar sus derechos. Imagen: Oxfam.

Las mujeres rurales africanas se han organizado para marchar hasta la cima del Kilimanjaro y reclamar sus derechos. Imagen: Oxfam.

Justine perdió su terrenos de cultivo, el único medio de vida que podía tener, tras la muerte de su marido: por ser mujer no tenía derecho a heredar las tierras de la familia. La costumbre africana no reconoce a la mujer potestad sobre la gestión de la tierra, del mismo modo que no esta autorizada a participar en las reuniones celebradas por los hombres o acceder a los recursos comunitarios.

Mañana, Día Internacional de la Mujer Rural, mujeres como Justine venidas de todos los puntos del continente africano, se reúnen a los pies el monte Kilimanjaro – icono de cambio y victoria – para formalizar sus demandas hacia la garantía de la plena igualdad de derechos entre hombres y mujeres. Como representantes de todo el movimiento, un grupo de cincuenta mujeres han emprendido una valerosa escalada para que, desde el punto más alto de África, sus voces sean escuchadas en todo el mundo. Una movilización histórica que busca trascender de las palabras a los hechos.

Las mujeres africanas representan la mayor fuerza de trabajo en el sector agrícola, con una contribución esencial al desarrollo rural, produciendo la mayor parte de los alimentos del continente. A pesar de ello, solo el 15% de las mujeres rurales en África Sub-Sahariana son propietarias de la tierra que cultivan, lo que las deja en una situación de máxima vulnerabilidad y falta de derechos sobre la producción y los recursos.

La erradicación de la pobreza extrema y del hambre en África, así como el empoderamiento de la mujer – marcados como prioridad en la agenda de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de Naciones Unidas – están inexorablemente ligados a los derechos sobre la tierra. La propia FAO, la organización de Naciones Unidas para la alimentación y la agricultura, ha acreditado en recientes informes que el acceso de la mujer rural a recursos adecuados incrementaría la productividad del continente en torno a un 30%.

Las evidencias están; los tratados internacionales han sido ratificados por la mayoría de los países africanos y los movimientos de mujeres rurales cada día están más articulados y cuentan con mayor capacidad de protesta y de propuesta. A pesar de ello, los gobiernos africanos no han formulado políticas específicas que mejoren la capacidad de las mujeres para defender sus derechos, proporcionando vías que faciliten su intervención en la toma de decisiones,  asegurando el control sobre la tierra y los beneficios de la producción, entre ellos el derecho a heredar.

2016 ha sido declarado por la Unión Africana como “El año de los Derechos Humanos con especial foco sobre los derechos de la mujer”, una oportunidad única para hacer realidad las demandas de las mujeres rurales. Con este objetivo, durante las últimas semanas de octubre, tendrán lugar en África Occidental una serie de reuniones de incidencia entre representantes de las mujeres rurales participantes en el encuentro que se celebra mañana en Tanzania y las principales organizaciones gubernamentales de la región con capacidad de tomar medidas que transformen los compromisos adquiridos en una realidad para las mujeres africanas.

Justine, y las miles de mujeres que elevan su voz estos días al grito de “Mi tierra es mi vida”, están decididas a hacerse oír. Sin embargo el eco a nivel internacional es fundamental. Las mujeres rurales necesitan que nos hagamos presentes en su lucha ejerciendo la presión necesaria para que los gobiernos de África Occidental tomen cartas en el asunto.

Por eso una coalición de organizaciones ha lanzado una plataforma de firmas para apoyar a las mujeres rurales en este momento político tan decisivo. Porque es el momento de alzar juntas la voz por su derecho a la tierra. 

Julia García es Coordinadora digital de la campaña My Land My Life en África Occidental, dentro de la Unidad Internacional de Campañas de Oxfam Intermon.

2 comentarios

  1. Dice ser antonia

    Julia, soy la madre de Beatriz. Desde ahora soy una gran admiradora…digo desde ahora,, pues no te conocía el trabajo de lucha que llevas para que esas mujeres ejerzan el derecho que toda persona debe tener …todo mi apoyo y fuerza para seguir …besos

    15 octubre 2016 | 10:05

  2. Dice ser Asunción

    Buen artículo y necesario.

    15 octubre 2016 | 20:19

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