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La dictadura de la operación biquini

Por Roser de Tienda RoserDeTienda

Las mujeres somos expertas en matemáticas, porque nos pasamos el día contando. Empecemos.

El 17 por ciento de la población femenina considera que la principal dificultad para para llevar a cabo un estilo de vida más saludable y llenar la cesta de la compra con alimentos sanos y de buena calidad, es su precio desorbitado.

 

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Olvida la dictadura de la moda/ Imagen de Pexels

Los llamados alimentos sanos, tan de moda aquí y en Hollywood, sólo están al alcance de bolsillos sin crisis. Son biológicos, ecológicos, zumos verdes que están prensados en frío y llenos de antioxidantes y vitaminas que nos dejarán la piel y la celulitis fuera de juego.

Empiezas a contar tu sueldo y tienes que tomar una decisión: o pagas el recibo de la luz o te tomas durante un mes el fantástico zumo verde con un filete de ternera criada en la montaña con música clásica. ¡Tú decides!

Lo cierto – y no mientas- es que la mayoría estaríamos dispuestas a vivir todo el verano con el pack de velas del Ikea, si no fuera, porque sin luz no funciona ni la nevera ni la lavadora.

Sigamos sumando. Al presupuesto de comida, sumémosle el dato de que las mujeres tenemos tres veces más probabilidades de desarrollar ansiedad que los hombres, que fisiológicamente las hormonas nos hacen más vulnerables a sufrir alteraciones emocionales, y que además producimos un cincuenta y dos por ciento menos de serotonina – la hormona de la felicidad- que los hombres.

Además, añádele que hoy has tenido un día fatídico, que estás triste o desanimada. La única salida que nos queda es pillar el bote de helado porque yo lo valgo de Macadamia y porque metabólicamente los alimentos con altas concentraciones de azúcar aumentan la susodicha hormona de la felicidad. Así que están ahí para ayudarnos ¡vaya por dios qué suerte la nuestra!

Y desnuda frente al espejo sigues con las matemáticas y te dices “Estamos a principios de junio, si como 3 batidos de proteínas y 3 platos de verdura al día durante un mes, ¡en agosto llego a poder ponerme el biquini fijo!”

Bien, pero sigamos sumando. Resulta que nosotras acumulamos el doble de grasa porque nuestra masa muscular es menor que la de los hombres. Además de añadir que con la menopausia nuestro metabolismo cambia y aumentamos de peso hasta chupando el hueso de una oliva arbequina.

Así que nos convertimos en expertas en matemáticas. Contamos las calorías, manejamos el presupuesto familiar para ver si podemos comer mejor, compramos cremas anticelulíticas, nos apuntamos al gimnasio, al centro de belleza, a la lipoescultura o la crioterapia.

Pero, aunque parezca increíble, sólo somos expertas en matemáticas las mujeres. Porque en cuanto llega la operación biquini las playas se llenan de hombres con tripita cervecera que se han puesto el bañador que se compraron ayer en el Corte Inglés. Son los llamados fosfisanos.

Es decir, para los hombres la operación biquini se compone de tres sencillos pasos:

  1. Ir a comprarse un bañador.
  2. Ponérselo.
  3. Irse a la playa.

Y con estos datos en la mano, a mí me pasan tres cosas:

  1. Se me pone la piel de gallina pensando que, aunque somos unas matemáticas superdotadas y podríamos manejar los presupuestos del estado, mientras nos ponemos la crema anticelulítica en el cuarto de baño, todavía cobramos menos que los hombres haciendo el mismo trabajo.
  2. Me pongo filosófica en plan Carrie de Sexo en Nueva York y escribo una pregunta que se queda parpadeando sin respuesta en la pantalla de mi ordenador: Vista la tiranía de la operación biquini de cada año ¿Es que a nosotras sólo nos gustan los tipos gordos y a ellos solo les gustamos delgadas?
  3. Que no me cuadran los números. Por muy buena que sea en matemáticas, no se a ti, pero a mí, con tanto porcentaje de suma y resta, siguen sin cuadrarme los números de vivir en el siglo XXI siendo mujer.

Querida hermana: olvida la dictadura de la moda y haz una revolución en la república independiente de tu cuerpo. Vete a la playa así como eres. Así, natural, auténtica y perfecta. Porque como dice la canción “Nena, como tú ninguna”.

Feliz verano a todas.

Roser de Tienda es doctora, life coach y máster en quiropráctica con especialidad en salud de la mujer y niños. Madre de tres hijos y conferenciante, es autora de los libros “Nacer conectado, vivir consciente”, de Ediciones Obelisco, y “Házte la vida fácil” (de próxima publicación).

6 comentarios

  1. Dice ser dfasadf

    hacía tiempo que no leía tanta estupidez junta

    10 junio 2016 | 16:40

  2. Dice ser el planeta de la represión y los complejos interesados

    La dictadura de los antinatura.
    La gente debería poder estar desnuda en las playas, El respeto hacia el cuerpo, la naturalización de la mente, provocaría un cambio brutal a positivo de todas las normas estéticas, morales, éticas.
    Pero, mientras tanto, machistas queriendo tapar, imperios de ropa queriendo acomplejar, cubriendo, perturbando con el rollod e tallas a las gentes.. pues ahí andan todos los años gritando unos, quejándose otros, insultando otros a los unos y a lso otros por si tienen un michelín, iuna cana, un tenderete…
    El naturismo debería ser legal en toooooodas las playas. Y quiene shabñan de familiares y no querer mirar un culo porque dicen entorpece las neuronas de los peques, que dejen de escudar sus miedos de ver culos en los peques y nocrezcan tan perturbados y antinatura como ellxs.
    La dictadura es de la ropa. La coraza, la que tapa complejos ridículso. A liberarse, pipol, a pensar diferente.

    10 junio 2016 | 20:37

  3. Dice ser dejarse de quejarse

    Cuerpos naturales, de todo tipo y color. Sin complejos, humanos mismamente.
    http://cultura.elpais.com/cultura/2016/06/05/actualidad/1465143525_558150.html

    10 junio 2016 | 20:40

  4. Dice ser objetiva

    Me trae sin cuidado gustar en biquini a quien me mire.
    Pero me gustaría perder algunos quilillos para gustarme a mí misma en el espejo.
    Supongo que no tengo bastante motivación para adelgazar, porque mi trabajo y mis amistades no dependen de mi físico.

    11 junio 2016 | 00:01

  5. Dice ser Lola

    Para comer medianamente sano no creo que sea necesario dejarse todo el presupuesto del mes, con no consumir comida basura y procurar comer más verduras y frutas ya habremos dado un gran paso.
    En mi casa hace años que no se ve una botella de refresco, ni zumo industrial. El único capricho que me doy de vez en cuando es el chocolate y procuro que sea del negro.

    11 junio 2016 | 15:26

  6. Dice ser Tolontolon

    Las mujeres nos dejamos tiranizar por la moda y por el físico PORQUE QUEREMOS. Hagamos la misma operación biquini que los hombres:

    1. Ir a comprarse un bañador.
    2. Ponérselo.
    3. Irse a la playa.

    No es tan difícil. Pero si seguimos insistiendo en seguir el juego a la presión social y sigamos dándole tanta importancia a nuestro físico, sí que será difícil. Parece mentira que en pleno siglo XXI, con tanta formación y terreno que hemos ganado las mujeres, sigamos basando nuestra propia autoestima en algo tan estúpido como el físico y la necesidad de gustar y ser aceptadas por… ¿quién?

    11 junio 2016 | 18:27

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