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Romnja feministas

Por Patricia Caro Maya Patricia Caro Maya

Mi corazón se desborda  de indignación cuando descubro que las Romnja (mujeres gitanas en lengua romaní) morimos en España 27 años antes que las payas, igual que las mujeres africanas más pobres. Sólo por ser Romnja.

De rabia se llena mi alma cuando descubro este año y por primera vez en la conciencia colectiva, que las Romnja también somos asesinadas a causa de la ceguera de poder en nuestras parejas (que son tanto payas como romaníes) cuando no respondemos a lo que se espera de nosotras. Sólo por ser Romnja.

Romnja feministas en el Parlamento Europeo. Imagen: Patricia Caro

Romnja feministas en el Parlamento Europeo. Imagen: Patricia Caro

Harta del inmovilismo de las  instituciones que sólo demuestran su ignorancia ante la búsqueda de soluciones eficaces a este cáncer violento que enfrentamos todas las mujeres y niñas que muchas veces, aunque parte de buenas intenciones, llega a resultados que lo amplifican y justifican.

Me levanté. Me puse frente al espejo. A los ojos miré directamente esta indignación, rabia y hartazgo. Fijé la mirada con todas mis fuerzas y calmé mi dolor  nutriendo mi vida con amor incondicional. Esfuerzo. Con mucho esfuerzo conseguí transformarlo en Resistencia y Acción.

Decidí reunir en el Parlamento Europeo a Romnja feministas provenientes de diferentes países europeos para, desde la más alta instancia política europea, dejar bien claro que la violencia que sufrimos es por un lado, un asunto que debe ser incluido en la agenda política de manera que podamos decidir nuestros propios caminos de liberación. Y que por otro lado, no es sólo una la fuente de violencia  que enfrentamos, ni proviene sólo de nuestras parejas heterosexuales romaníes. Más bien, enfrentamos múltiples formas de violencia provenientes desde distintas fuentes tanto fuera como dentro de las comunidades y que además se retroalimentan entre sí convirtiendo al laberinto invisible, en espiral de espinas infinitas.

Hubo quienes denunciaron públicamente cómo después de cumplir las recomendaciones civilizadoras sobre lo importante que es nuestra participación en  partidos políticos, encontraban que eran castigadas por los mismos de manera perversa cuando apoyaban el empoderamiento comunitario de otras Romnja con menos privilegios, y otras denunciaron cómo la base que justifica la violencia que enfrentamos en situaciones de Trata es ineludiblemente causada por  la desidia política y las legislación en primera instancia.

Nos sentamos y recuperamos del inconsciente a nuestras antecesoras. Todas. Las que lideraron la mayor revuelta en los campos de concentración de Auschwitz, las que fueron esterilizadas sin su consentimiento en Suecia o República Checa,  las que protestaron desnudas cuando las separaron de sus familias en la Gran Redada Española y las que anduvieron caminos eternos para aportar a la economía familiar vendiendo romero y ajuares. Pusimos sobre la mesa lo mejor de nuestros conocimientos académicos y culturales, reflexionamos sobre nuestra propia posición de privilegio y desde la solidaridad, comprendimos las infinitas luchas antipatriarcales que otras hermanas, como por ejemplo las indígenas, enfrentan día a día igual que lo hacemos nosotras.

Después de las contracciones, fue cuando parimos. Trajimos a este mundo la primera declaración que se ha hecho en la Historia  sobre todas las formas de violencia contra las mujeres y niñas Romnja. Denunciamos las causas de los matrimonios tempranos, las barreras para acceder a una casa de acogida, el fracaso y abandono escolar como forma de violencia, el tratamiento de nuestras académicas como literatura de segunda y la manipulación paternalista de las instituciones que hacen por nosotras pero sin contar con nosotras.

Denunciamos que en la sociedad del conocimiento del s. XXI, dentro de la estructura supranacional que se considera autora de la democracia mundial, millones de Romnja NO SOMOS CONSIDERADAS HUMANAS, y eso, aunque la mitología diga que no nos integramos, afecta inexorablemente a las relaciones de poder entre los géneros dentro de nuestras comunidades.

Por los pasillos del Parlamento resonaron los pasos unísonos de estas Romnja feministas cual tambor ancestral que retumba en los estómagos. Queremos hacer sentir que es nuestro derecho  explicar con nuestra propia voz la realidad que vivimos.

Lo siento mucho patriarcas antigitanos, pero miradnos y oídnos bien.

Somos gitanas y no nos vamos a callar.

No vamos a someternos.

Estas Romnja Indias Feministas, con el alma llena de fortaleza, los pies sembrados en flores, nuestra piel bañada en coral y la mente poblada de alas, andamos juntas sin miedo por todos los caminos y ríos. Buscamos nuestro derecho a ser Humanas, nuestra Salud y nuestra Libertad. Cruzamos montes y riberas sin fronteras. Siempre, siempre, siempre, aunque nos cambien los tiempos,  cantaremos con voz dulce, grave y universal aquel mantra que nos define desde hace siglos:

Opre Romnja! (¡Arriba las Gitanas!).

Patricia Caro Maya es activista por los derechos de las mujeres, especializada en mujeres romaníes (Romnja). ‘Mover los cimientos del Patriarcado antigitano es mover los cimientos del Patriarcado sin fronteras en la búsqueda constante de nuestro Derecho a vivir como Humanas’.

1 comentario

  1. Dice ser rosi

    Pues a luchar por vuestros derechos, desde dentro y vosotras mismas como todo hijo de vecino.

    13 enero 2016 | 10:08

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