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Ruda: lecciones contra la violencia de las avanzadoras indígenas

Por June Fernández June Fernández

‘No podemos ayudarlas si no denuncian. No podemos ayudarlas, no podemos apostar, y no digo el Gobierno, digo toda la sociedad, si esas mujeres no denuncian’. Esta es probablemente la declaración política sobre violencia de género más indignante que he escuchado. La pronunció Ana Mato cuando era ministra de Sanidad, Asuntos Sociales e Igualdad, y no pasó desapercibida para las feministas. El colectivo madrileño ‘Las Tejedoras’ presentó en 2014 un cortometraje sobre la revictimización de las mujeres que deciden denunciar situaciones de violencia, titulado ‘La última gota’, e incluyeron las irresponsables palabras de la ministra. Las entrevisté en Pikara y me dijeron lo siguiente: ‘Estamos tomando conciencia de que la respuesta institucional no es suficiente, de que tenemos que hacer algo, pero no tenemos herramientas. Hemos de empezar a pensar estrategias colectivas y trabajar en autodefensa feminista para promover el empoderamiento de las víctimas y enfrentar a los agresores’.

Reunión de lideresas en la grabación del documental Ruda, de Oxfam Intermón / Avanzadoras. Imagen de June Fernández.

Reunión de lideresas en la grabación del documental Ruda, de Oxfam Intermón / Avanzadoras. Imagen de June Fernández.

Cuando desde Oxfam Intermón me propusieron participar en un documental sobre las mujeres indígenas organizadas contra la violencia en Guatemala, en seguida tuve claro que quería centrarlo en aprender de sus estrategias comunitarias. Marcela Lagarde define feminicidio como los asesinatos sistemáticos de mujeres, por el hecho de ser mujeres, cuando ocurren en un contexto de complicidad o inacción por parte de los Estados. En Guatemala se registran 45 muertes violentas de mujeres al mes. Desnaturalizar la violencia es especialmente complejo en un país que ha pasado 36 años en guerra, en el que sigue sin reconocerse que hubo un genocidio maya y en el que la violencia es el pan de cada día. A la vez que reclaman al Estado que garantice el derecho a la vida, las organizaciones de mujeres indígenas que conocí en Guatemala apuestan por promover el empoderamiento de las mujeres para que pasen del estatus de víctima de violencia machista al de lideresa que defiende los derechos de las mujeres de su comunidad, empezando por dar apoyo y acompañamiento ante situaciones de maltrato o de discriminación.

Reunión de mujeres indígenas de Guatemala en el patio de una casa. Imagen del documental Ruda, de June Fernández para Oxfam Intermón.

Reunión de mujeres indígenas de Guatemala en el patio de una casa. Imagen del documental Ruda, de June Fernández para Oxfam Intermón.

Me emocionó conocer a señoras como Doña Sebastiana y Doña Candelaria, abuelas que han vivido toda una vida de maltrato y que, ya pasados los 60 años de edad, entienden que son valiosas, que pueden utilizar sus experiencias y sus saberes para ayudar a otras mujeres violentadas. Aprendí con ellas y con Natalia, curandera quiché, la importancia de integrar la sanación en la intervención en violencia de género, con gestos tan sencillos como preparar a la mujer violentada un té con plantas medicinales (como la ruda, de ahí el título del documental) o hacerle un masaje. Frente a la pretensión de que la víctima de malos tratos corra a la comisaría a denunciar y tenga que enfrentarse a un juicio rápido -en el que muchas veces pareciera que es a ella a quien se está juzgando-, con estas lideresas entendemos que lo prioritario es el bienestar emocional de la mujer violentada.

Consejeras y avanzadoras. Imagen del documental Ruda, de June Fernández para Oxfam Intermón.

Consejeras y avanzadoras. Imagen del documental Ruda, de June Fernández para Oxfam Intermón.

Frente a la tendencia de parcelar luchas (la feminista, la ecologista o la antirracista por separado), las lideresas hablan al mismo tiempo de empoderamiento de las mujeres y de reconocimiento de los pueblos originarios. Entienden que la explotación de recursos naturales también es un tema prioritario para las organizaciones de mujeres: porque explotar a la madre tierra también es violencia patriarcal, porque el agua es vida, porque cuando el ejército defiende una mina o una hidroeléctrica y reprime a la población que se opone al macroproyecto en cuestión, la represión también incluye violencia hacia las mujeres.

Cuando presentamos el documental en el País Vasco, alguien del público dijo que sentía un poco de envidia, porque en nuestra sociedad, el desarrollo del feminismo institucional ha hecho que descuidemos las respuestas comunitarias. La entendí, pero repliqué que el peso que llevan en sus espaldas estas lideresas que llegan a donde el Estado no llega es desmesurado. Recordé la entrevista con Johana (lideresa en Cuilapa, ciudad cercana a la frontera con El Salvador, en la que es habitual ver a hombres luciendo pistolas en sus tejanos), se encontraba muy afligida porque en su barrio se la estaba señalando como colaboradora de la policía contra el crimen organizado, contra esas bandas que, entre otras cosas, estaban extorsionando y violando a las maestras de un colegio. Johana se debate entre la satisfacción de salvar vidas y la angustia de poner la suya en riesgo.

 

Johana, Sebastiana y una joven lideresa quiché, Olga, pudieron disfrutar de unos días para presentar el documental en Euskadi. Nosotras nos preocupábamos por que su agenda no fuera muy extenuante y ellas insistían en que estaban felices. Sentían que cruzar el charco era un reconocimiento a su trabajo y también un descanso para cargar pilas. Están orgullosas de ser lideresas, pero no es fácil estar disponible las 24 horas del día, recibir en plena noche a mujeres que acaban de recibir una paliza o que han sido amenazadas de muerte. No es fácil hacer este trabajo de forma no remunerada siendo una campesina humilde que vive de vender artesanías en los encuentros de mujeres. Una se siente inspirada por su valentía y su compromiso, pero también se queda preocupada. ¿Quién vela por la seguridad y el bienestar de las lideresas que dedican su vida a acompañar y a sanar a las mujeres?

June Fernández es periodista. Coordina la revista feminista Pikara Magazine y escribe en medios como eldiario.es, Diagonal o Argia.

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