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Victoire Ingabire, 5 años presa en Ruanda

Por Rosa Moro Rosa Moro

Hoy, 14 de octubre, se cumplen 5 años desde que entró en la cárcel Victoire Ingabire, la líder pacifista ruandesa encarcelada por el régimen del país. Esta mujer es mucho más que la cabeza visible de un partido político de oposición: es un icono de la lucha de los pueblos de la región de los Grandes Lagos africanos, consciente, pacífica, durísima.

Cada día las autoridades de la cárcel fustigan a Victoire con lo que se les ocurra, le han pintado los cristales de negro para que no pueda leer y escribir. Está perdiendo la vista. A veces no dejan que nadie la visite. A veces le quitan sus enseres, pero ella, cada vez que sale de su celda, o se comunica con el exterior, luce semblante sereno y hace señales de victoria, como su nombre, y entonces todos los que se preocupan por ella y por el destino de la sufrida gente de esta región, recuperan un poco la esperanza.

Despedida en el aeropuerto. Victoire Ingabire con su familia. Imagen familiar.

Despedida en el aeropuerto. La última imagen de Victoire Ingabire con su familia. Imagen de archivo familiar.

En 2010 decidió volver a su Ruanda natal desde Holanda donde vivía con su familia una vida acomodada de alta ejecutiva para presentarse a unas supuestas elecciones que tendrían lugar ese año en Ruanda. Todos sabían que la democracia en Ruanda es solo “supuesta” y que las elecciones solo se organizan para que el régimen que lleva más de 20 años presente credenciales ante los donantes y padrinos occidentales. Fue detenida y encarcelada, acusada de todo tipo de tropelías como querer desestabilizar al gobierno (qué manía tienen los dictadores de acusar a sus opositores de querer “desestabilizar el gobierno”, ¡pues claro! ¡quieren echarlo del poder presentándose a unas elecciones! ¡No dando un golpe de estado como suelen hacer ellos, los dictadores!).

Victoire saluda a sus seguidores durante el juicio, vestida con el uniforme rosa de los presos de Rwanda. Imagen: FDU.

Victoire saluda a sus seguidores durante el juicio, vestida con el uniforme rosa de los presos de Rwanda. Imagen: FDU.

Si la hubieran dejado presentarse a aquellas elecciones, ahora Victoire tal vez sería una figura política desgastada por cinco años bregando en la arena política. ¿Hubiera ganado? Probablemente… y se la hubieran comido con patatas todos los apoyos nacionales e internacionales del actual régimen. No olvidemos nunca que una dictadura no se sostiene solamente por el hombre en el trono. Se sostiene por una amplia red clientelar dentro del país, rica y poderosa, y por un apoyo incondicional de poderes económicos fuera del país.

Al encarcelarla su fuerza se ha redoblado, su nombre es susurrado cada noche en millones de oraciones desesperadas por todo el mundo, sus seguidores ahora sí que son verdadera legión. Como le pasó a Mandela, como le pasó a Aung San Suu Kyi. Eso es lo que desquicia al régimen ruandés, que queriéndola hacer desaparecer, el efecto está siendo el contrario, su icono se ha vuelto más grande en estos cinco años.

También desde hace 5 años la familia y amigos de Victoire en Holanda celebran sin ella su cumpleaños, el día 3 de octubre. Este año el régimen ruandés les ha sorprendido decretando, como por casualidad, ese mismo día 3 el “Día de Ruanda” en Holanda. Qué odio no tendrá el presidente Kagame a esta mujer, que él mismo viajó a Holanda, entre gran pompa y protocolo, con esa actitud de “Dientes, dientes” que diría alguien aquí en España. Gracias a ello, ahora todos sus seguidores sabemos que su cumpleaños es el 3 de octubre, deberíamos decretar este mes como el mes de Victoire, el mes de la Victoria. No estaría mal ¿no?

Rosa Moro es periodista y activista. Le apasionan África, la comunicación y la revolución. Colabora con diversos medios y organizaciones y es autora del blog África en Mente.

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