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Motivos para vivir

Por Blanca Tejero Blanca Tejero

No hay dolor más grande y profundo que perder a un hijo, a una hija. Un dolor que en mi caso comenzó de repente, cuando alguien parapetado en una bata blanca me dio la terrible noticia de que una de mis hijas adolescentes, Verónica,  padecía una enfermedad con billete de caducidad, y que se hizo aún más insoportable al saber que no podría cumplir con la promesa que le hice en susurros cuando supe iba a venir a este mundo: la de protegerla y salvarla de cualquier dolor, a costa, si hacía falta, de mi propia vida.

Desde entonces me he enfrentado al mayor salto al vacío que pudiera imaginar.  Ha pasado el tiempo y he seguido adelante, a veces como podía, y otras como sabía. He contado las ausencias a cada vuelta de un recuerdo y he descubierto que no había mejor manera de brindarle un homenaje que vivir todo lo que ella no ha podido vivir.

Portada del libro 'El amor lo puede todo', de Blanca Tejero. Cortesía de Lid Editorial.

Portada del libro ‘El amor lo puede todo’, de Blanca Tejero. Cortesía de Lid Editorial.

Desde que mi hija no está aquí no he descubierto la sanación del dolor ni la vida eterna, pero si un motivo que da valor a mi vida y me despierta a ella: el amor. No podemos olvidar que el tiempo es lo que no se puede recuperar y lo que pasa en él se queda grabado en nuestra memoria y corazón.

Por ello no perdamos la vida y a los que viven en ella por falta de atención, por buscar la satisfacción en el futuro que no existe, en un deseo no realizado, olvidando vivir lo que tenemos y nos regala la vida. No juguemos a que el tiempo es eterno, ilimitado o a querer manejarlo según nuestras necesidades porque no seremos realistas. Lo que hagamos en él es lo que tendremos y lo dejemos de hacer  ya no podremos hacerlo porque no podemos retroceder, ni siquiera por arrepentimiento, culpa o inmenso dolor.

Nos centramos en alargar el tiempo de vida olvidando que lo importante es dar un valor y sentido a ese tiempo que vivimos, lo importante no es cuanto tiempo vivo sino como lo vivimos. Hagamos de la vida nuestra gran aliada, comprendamos que la vida está hecha para vivirla, saborearla, degustarla.

Cuando tocas tanto la vida y la muerte que sientes que se te escapa todo entre los dedos, intentas alargar la mano para poder conectarte con los últimos suspiros y no dejar los rastros de lo que un día fue la ilusión, la esperanza y el amor que te mantenía viva. En ese proceso te vuelves frágil, tan débil como una suave pluma que el viento mueve sin resistencia, sólo te sientes acompañada de una gran soledad, de una tristeza que al final se convierte en una fiel compañera.

Ese es el momento de despertar, de dar un giro, de cambiar de carril para alterar la dirección de tu vida. Apégate a la vida, a tu vida, no a vidas ajenas. Encuentra el valor y la verdad en ti misma, en lo que te hace sonreír. Refúgiate en ese valor que te ayuda andar y avanzar cada día para emprender tu nuevo camino. No necesitas a nadie para escribir tu historia, sólo te necesitas a ti. Los demás simplemente te acompañan en ese caminar, son meros acólitos que irán cambiando según avances.

Mira la vida con una sonrisa, con los ojos empañados de amor y no de lágrimas. Siente como nace la alegría en tu corazón y te empuja a buscar el motivo de tu existencia. Recorre el largo y duro camino emocional de crecimiento personal, pasa del necesitar al querer y de ahí al amor y llegarás a la isla de la libertad donde disfrutarás de sensaciones inigualables, no imaginables de bienestar.

La vida si tiene sentido, que no sepamos expresar lo que sentimos no significa que no exista. Cuando vamos realizando el cambio de crecimiento nos vamos convirtiendo en bellas mariposas que están aprendiendo a agitar sus alas para emprender el vuelo hacia el maravilloso arco iris. Mira como se desprende con tu aleteo el sufrimiento que te acompañaba y aunque los dolores y amores queden marcados como manchas en tus alas no te preocupes eso te dará identidad, te hará diferente, única.

Estas preparándote para aceptar, que no resignar, la vida que te toca con las vivencias que en ella van incluidas, sin negociar ni pedir. Poco a poco dejas de desesperar por lo vivido y por lo que te queda por vivir y comienzas a dar gracias por lo que tienes y has vivido porque eres capaz de sacar y sentir otra esencia de la vida que te llena de colores tapando el negro anterior.

Aprende las asignaturas más difíciles de la vida, realiza un master en amor e incorpora las enseñanzas y sabiduría que te ha dado la experiencia de tu camino recorrido y sin sentir ni planificar se dibujará y trazará el camino a seguir, ese por el que tanto has preguntado, que tanto has añorado encontrar .

Deja en tu corazón lo que nunca quieres que se pierda. Ahí permanecerá para siempre.

Blanca Tejero, doctora en Psicología, terapeuta clínica y autora de El amor lo puede todo (LID Editorial)  

1 comentario

  1. Dice ser Antonio Larrosa

    Vivimos atrapados por una maraña de mentiras y esta señora ha comprendido que solo se vive una vez y que lo demás no importa, que la vida es un baile y hay que bailar o quedar mirando como lo hacen los demás,.es la única verdad.

    Clica sobre mi nombre

    25 mayo 2015 | 10:01

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