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Campaña electoral: ¿nadie piensa en los factores T?

Por Elena Saura Elena Saura

En estos días de campaña electoral y de debates políticos se escuchan distintas propuestas para superar la desigualdad, la crisis y la pobreza. Redistribución de la riqueza, rescate ciudadano, reforma fiscal, cambio del modelo productivo, mejora de la sanidad y la educación… cada grupo político con sus propuestas, pero ninguna que fuerce a hablar sobre la distribución de los tiempos. ¿Habéis escuchado o leído en algún programa electoral estrategias claras para la redistribución del trabajo total?

'Mi mamá me mima'. Grafitti de Lorena Gil: http://www.lorenagil.com/2009/05/03/mi-mama-me-mima/

‘Mi mamá me mima’. Grafitti de Lorena Gil: http://www.lorenagil.com/2009/05/03/mi-mama-me-mima/

Mucha gente habla de trabajo como si se tratara solo del trabajo remunerado. ¿Y el trabajo doméstico y todos los cuidados que hacen que nuestras vidas sean sostenibles? ¿Y las actividades comunitarias que hacen de esta sociedad más llevadera? Ampliar el campo de visión a la hora de hacer el análisis es necesario si queremos que las políticas públicas no incorporen discriminaciones, porque si no comprendemos cómo funcionan los hogares no entenderemos como marcha el sistema económico.

Poner la vida en el centro y no a los mercados es uno de los reclamos de las feministas, que se suma al cuestionamiento de una visión exclusivamente economicista de la pobreza. El feminismo aporta la ampliación de este concepto, incluyendo la pobreza de tiempo y la pobreza oculta de la dependencia, además de la carencia de recursos y oportunidades. Insistimos en que para construir una sociedad más justa es vital que las propuestas además de hablar de rentas y de trabajo remunerado consideren el reparto de los tiempos y del trabajo total. Todos los pilares del bienestar (las familias, el estado, el mercado y la comunidad) deben repartirse los procesos y cuidados para la sostenibilidad de la vida y a día de hoy las mujeres se llevan el pedazo más grande del pastel con el consiguiente empacho y desazón.

No queremos que se hable solo de las diferencias salariales entre mujeres y hombres, de las desventajas de las mujeres (respectos a sus pares varones de la misma clase y condición) en el acceso al mercado laboral remunerado y la alta representación en los sectores más precarios, que también, sino que se incida además en las causas de dicha sobrerrepresentación y de la sobrecarga del trabajo doméstico que vivimos las mujeres.

Queremos T. T de tiempos de calidad, T de trabajos compartidos dignamente, T de tecnologías que faciliten la sostenibilidad de una vida que merezca la alegría de ser vivida (como dicen otras compañeras feministas) y T de transformación necesaria para hacer un mundo más justo y paritario.

Probablemente con un té en la mano y tal vez hablando por teléfono con alguna amiga lejana geográficamente coincidamos en afirmar que queremos nuestro tiempo para ser felices; y eso implica, entre otras cosas, cuidarse a sí misma, compartir todos los trabajos (remunerados y no remunerados) con nuestros pares y sentir armonía en y con nuestro entorno.

Ojalá que quienes diseñan e implementan las políticas tengan todo esto en mente (y en el corazón) y lo reflejen en los presupuestos y en las acciones. No es tan difícil aunque se empeñen en decir lo contrario: basta con que sumen profesionales con experiencia a sus equipos 😉

Elena Saura es economista, especialista en género y desarrollo y miembro del colectivo Tejedoras.

2 comentarios

  1. Dice ser rosemayr

    si queremos que los jóvenes empiecen a trabajar, habrá que jubilarnos a los 55 años

    21 mayo 2015 | 11:13

  2. Dice ser Antonio

    Me parece bien lo que dices, pero te quedas corta.

    ¿Porque no se pide que se imponga la jornada continua? Así todas las personas trabajarían teóricamente las mismas horas, y no perderían el tiempo con las horas de comida.

    Cuando eso exista, luego podríamos mirar del tiempo libre que quedase, en que lo aplica cada persona.

    Un saludo.

    21 mayo 2015 | 15:57

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